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¿Desde cuándo sobran los viejos?

Francisco Javier Herrera Navarro
Publicada el 09/06/2020 a las 06:00

Tengo la ligera impresión de que los viejos sobran (no digo "sobramos" porque estoy en ese linde donde siendo mayor, aún no se es viejo o anciano) desde hace unos cuantos años. No hace mucho los progenitores que alcanzaban la viudedad, la ancianidad o la vejez con todas sus secuelas degenerativas eran cuidados por sus hijos, con no pocas dificultades, lo que ocasionaba no pocos problemas en el seno de su familia. Conozco casos muy cercanos de abnegación e incluso de sacrificio personal que han antepuesto los deberes hacia los padres a los de sus parejas e hijos. No pido eso. Sólo constato que las normas emanadas de los sentimientos del amor filial y del mandamiento "honrar al padre y a la madre" primaban sobre otras que ahora considero detestables desde una mínima consideración moral y humana.

El caso es que, de pronto, los viejos empezaron a ser un estorbo, a ser recluidos en guetos, en arcenes y ahora en cunetas legalmente establecidas, para luego ser almacenados sus restos en urnas y sin testigos; se trataba de que ocuparan el mínimo espacio posible y molestaran menos. ¿Qué ha sucedido para que se haya pasado al otro extremo, al extremo colindante con el exterminio selectivo, que se negocie y trapichee con ellos, con su enfermedad, con su muerte, como si se tratara de unas monedas de cambio más en los intereses y en la refriega política?

Confieso que me asquea hablar del tema pero voy a intentar un mínimo de frialdad analítica porque es la única forma de no caer presa del vómito. Antaño, no ha mucho, ante los peligros más extremos de catástrofes y accidentes, los protocolos de actuación primaban a las mujeres y niños y después a los ancianos, viejos o mayores. ¿A santo de qué ahora esos protocolos ya no funcionan y tenemos que vernos sometidos a una suerte de silente exterminio?

No hay otra razón (y no quiero extenderme sobre otras cuestiones de orden físico y de edad) diferente al hecho de que los detentadores del poder, publicitados por todos los medios mal llamados sociales, son incapaces de la más mínima ejemplaridad y de hacer creíbles sus proclamas, consejos o manifestaciones por la sencilla razón de que en su inmadurez están esencialmente infradotados para regir el destino de quienes no sean como ellos: carecen de la empatía, del respeto o de la inteligencia necesarias para no considerar a un viejo como un desecho, como una prenda ya inútil e inservible.

Y así nos va.

¿Quién se va a creer a esa manada de incompetentes que utilizando el estrado de las instituciones públicas claman defender a los mayores cuando la realidad bien distinta es que los mandan literalmente al crematorio en una muerte anticipada? Por eso no me extraña que, debido a su esencial incongruencia, estén procediendo en su sana inconsciencia a un exterminio selectivo de la especie matando -sí, matando- a los más débiles.

Pero hay más: esa insensibilidad que sólo puede provenir del padecimiento de enfermedades políticas infantiles o de una puerilidad socialmente dominante (de la que hablaban tanto Lenin como Ortega, cada uno en su ámbito), se ha cebado con la generación que en España ha luchado contra la dictadura y por la democracia; es como si esos descendientes de la gente bien de siempre quisieran diseñar un cortafuegos exclusivo y así crear un alzheimer colectivo que lograra la impunidad eterna a sus desmanes.

Sólo hace falta ver en qué ha quedado reducido algo tan teóricamente serio como el Senado: a un reducto de improductivos ceros a la izquierda, estómagos agradecidos al jerarca o de jóvenes imberbes que contradicen en su más pura esencia el concepto del senator, por etimología sinónimo de la experiencia, el sentido común y la mesura en la cosa pública.

Pero para más inri me parece estar asistiendo a la representación de una broma macabra: sostenedores del sistema en los momentos de máxima crisis económica gracias a nuestras pensiones, sostenedores del equilibrio familiar ejerciendo de segundos padres en todos los elementos que conforman el hogar, cuidadores, asistentes, ayudantes imprescindibles ¿por qué hemos de asistir a nuestra propia eliminación del mapa social? Sólo lo entiendo como consecuencia de ese efecto bumerang de la ceguera suicida que domina a la derecha en su negacionismo ultra y en su codicia por alcanzar el poder a costa incluso de su propia razón de ser ideológica.

Lo dicho, es incomprensible esa actitud selectiva de la especie salvo que la inquina sea más efectiva con los viejos y ancianos que no son de su clase, pues me cuesta mucho trabajo creer que haya habido muchos muertos en residencias de ancianos procedentes de las clases más pudientes (¿hay datos por cierto al respecto?). Una razón más para que salgamos de esta pandemia reivindicando residencias públicas de mayores de la más alta calidad y eficacia, u otros sistemas más avanzados en el cuidado y asistencia que ya empiezan a funcionar en los países nórdicos.

No quiero ni es deseable que haya hijos que sacrifiquen sus vidas por la supervivencia de sus progenitores y que por ellos pongan en peligro sus matrimonios o parejas, pero tampoco es tolerable que se aprovechen situaciones extremas como la que vivimos para tirar a la basura y aniquilar a los seres humanos que nos sobran en virtud del negocio y de la codicia. Lo primero no es tolerable; lo segundo es un crimen. Y espero que los responsables paguen en justicia, si es que existe, lo que cada día que pasa dudo más.

 

Francisco Javier Herrera Navarro es socio de infoLibre

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7 Comentarios
  • ISOME ISOME 10/06/20 23:17

    No se puede expresar mejor. Sabrá entenderlo esta DERECHONA DECADENTE? lo dudo.

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  • pescador pescador 10/06/20 19:52

    No se puede argumentar mas claro, en un tema donde  tendríamos que definir cuando es uno un"viejo", en el número de achaques....en la capacidad mental...en su actitud física...en fin esto daría para una tesis, pero quizás dependa mucho de la filosofía de vida de cada uno, decía un ser muy entrañable para mí hace muchísimo tiempo, quizás demasiado si " quieres saber no te compres un libro cómprate un viejo", , aunque en el término medio está la virtud.

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  • BASTE BASTE 09/06/20 15:09

    Ergo,lo que nos queda es defenderse,todavía somos muchos y dejarse de pendejadas de manifestaciones folklóricas,es hora de conformar una fuerza política.

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  • AMP AMP 09/06/20 13:24

    Fantástico tu alegato, F. Javier, como diría un creyente: tienes más razón que un santo.

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  • Ambon Ambon 09/06/20 13:09

    La imbecilidad dominante, solo da valor a lo que tiene un precio, todo lo miran con la óptica económica y piensan que quien no produce, no es rentable, son imbéciles y no se dan cuenta de que los viejos jubilados que no están en los sistemas de producción, siguen generando riqueza, la generan cuando necesitan sanidad y hacen necesarios los salarios de médicos enfermeras y resto de sanitarios, generan riqueza cuando consumen alimentación, textil, energía, telecomunicaciones, turismo, siguen generando riqueza incluso cuando la edad les hace ser dependientes y gracias a ello funciona toda una industria de productos, residencias, centro de día, etc. etc.

    La riqueza de esos viejos que desprecian salvó a este país de la ira social en la anterior crisis económica, la riqueza de esos viejos con sus viviendas pagadas con esfuerzo, seguirán resolviendo problemas a sus hijos o sus nietos.

    El modelo económico y social, que exige que en estos días para que una familia pueda vivir como la mayoría han de trabajar los dos miembros del matrimonio mientras que hace 50 años cualquier pareja podía vivir como sus vecinos con el trabajo de uno solo de sus miembros. Quien crea que el trabajo es una liberación, se equivoca, muy pocas personas tienen la suerte de desarrollarse como seres humanos en el trabajo, la inmensa mayoría trabaja por necesidad, sencillamente son explotados y no creo que eso desarrolle humanamente a nadie. Pues bien, ese modelo económico es el que obliga a los ciudadanos a darlo todo por el sistema, "todo por la pasta" y se dejan de lado los cuidados de niños y de mayores, se deja de lado la convivencia, se deja de lado todo aquello que nos hace humanos.

    Recordar aquello de Bertolt Brecht que dice "primero se llevaron a los judios, pero yo no soy judio, luego se llevaron a los comunistas, pero yo no soy comunista,..... ahora vienen a por mi y nadie puede defenderme"

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    • Jose Espuche Jose Espuche 11/06/20 23:00

      Es cierto lo que usted dice paro la economía es fundamental para el bienestar social. Usted plantea otro modelo de sociedad y de economía. Estoy de acuerdo con usted. Pero con las armas que tenemos hay que luchar o de lo contrario iremos la mayoría a pique.

      Ami no hace falta convencerme estoy convencido hace muchos años. Una vez que fuimos ganadores dieron un golpe de Estado y generaron cientos de miles de víctimas. No podemos ni debemos caer en las provocaciones. La política de izquierdas hay que aplicarla lentamente hasta que nos apoyen la mayoría de electores. No hay otra forma de actuar si queremos seguir, lo poco que se pueda, avanzando.

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  • RUSADIR RUSADIR 09/06/20 09:43

    Muy buena disertación.Respeto,cariño,reconocimiento y memoria para nuestros mayores(para los que se fueron y para los que aún permanecen entre nosotros).Y justicia para todos ellos.

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