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El desprestigio de la cultura

Vicente Montejano Conejero
Publicada el 08/07/2020 a las 06:00

A diferencia de Marcel Proust, algunos nos empeñamos en la búsqueda del tiempo aprendido a fin de poder sobrevivir en un mundo hiperbólico con seres dominantes estrambóticos.

Estamos en un momento donde la claridad se hizo obscura, la sensatez ligera y la formación con escasa luz como para ver y propiciar un alto en el camino de la bronca.

Los objetivos no deben ser otros que luchar contra la pandemia y establecer medidas ante la recesión económica que se avecina. Sin embargo, el escenario político declina en un temerario combate donde el ruido se hace dueño de todo, no teniendo valor alguno escuchar ni dejar hacer nada útil que no sea decir un amén guerrero y continuar el rito.

Un Parlamento convertido en un mercadillo charlatán y con escaso valor en lo que se pretende vender.

Un exterior con calles paralelas, unas con hambre y sin dinero para comprar y otra llena de acosos y cacerolas vacías con nada por ofertar.

A diferencia de la comedia de Oscar Wilde, no doy importancia que en este drama los políticos se llamen Ernesto, Pedro, Pablo, Teófilo, Rocío, Santiago, Espinosaurio, Choclán o Tocino, sino que al menos no se desdigan de continuo.

A muchos de ellos se les da mérito cuando escaso es su provecho. En ese papel que representan y obtienen pingues beneficios les gusta exigir a los demás y no exigirse a sí mismos.

Así es que políticos que parecen transitorios se hacen permanentes. Y a la inversa.

Ante el covid-19 ningún país es inmune pero un rol de tertulianos vende cada cual su opinión creando, a veces, confusión o desasosiego, lo cual es un fraude que no recompensa a nadie.

No hace falta altares, pues estos falaces personajes crean sus minutos de gloria y se aúpan ellos solos haciéndose famosos.

La estupidez en este país puede catalogarse con D.O., alcanzando la cúspide deseada; se obvia que los principios no se negocian y en su levitación esta farándula no se molesta por obtener rigor y cultura ya que todo lo arregla en salir en TV, radio o prensa, para recibir un prestigio del que carece.

Vicente Montejano Conejero es socio de infoLibre

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