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¿Ilusos, culpables, estúpidos, torpes …?

Antonio García Gómez
Publicada el 23/08/2020 a las 06:00

"Construir entre todos un mundo mejor es factible, respetuosos hacia nuestra madre Tierra, más solidarios, empáticos, unidos, menos agresivos, más afectuosos, los unos con los otros"

Baltasar Garzón

En el mes de julio los incendios en la Amazonia han aumentado un 77% más que el mismo mes del año pasado. Equivalente a 3.000 campos de fútbol diariamente.

El caso es que el virus de nuevo azota con fuerza y es, por lo tanto, innegable que, en muchos casos, se le han abierto las puertas de par en par. Y se habla de "descerebrados", y de "ocio nocturno", y de "jóvenes insolidarios"… Y nadie habla, ¿ya se ha olvidado?, del clima de deslealtad y desconfianza que, en gran porcentaje, las derechas de Vox y PP crearon en los meses de confinamiento, negando la autoridad moral y legítima a los encargados, vía democrática, de habernos guiado en otro ambiente. Claro, ahora se les exige a los "descerebrados" y pasamos por encima de los causantes de este malévolo clima de "acoso y derribo" para que ¿todo se hunda?

Como decía hace muy poco un titular: "En un mes se ha echado por la borda todo lo conseguido con mucho sacrificio y esfuerzo". Y no entiendo que la Comunidad de Madrid, disparada en los nuevos contagios, duplicados en un solo día, se haya esperado a aplicar las nuevas restricciones al jueves cuando en el resto de nuestro país ya se aplicaban desde el lunes.

Tanto monotema en el turismo, las terrazas, el ocio, los botellones … Y ahora, a quince días del inicio del curso, el consejero de Salud de Madrid no contempla la educación presencial al 100%, mientras que el vicepresidente Aguado solo contempla la incorporación presencial al 100%.

Y entre tanto ni un euro de gasto, ni en sanidad pública, ni en educación pública. Y entretanto los botellones siguen trayendo de cabeza a las fuerzas policiales, y los negacionistas montan su numerito y ya hay quien empieza a poner en cuestión las posibles vacunas. En nombre de una desiderátum, una "libertad" soñada e intachable, en medio de más de 1.500 contagios cada día en Madrid. Sin apelar a la solidaridad, el patriotismo anónimo y callado, la generosidad, el esfuerzo digno y decente… Mientras, uno recuerda tristemente el patriotismo de pacotilla del "a por ellos, oe, oe", voceando desde sus estatus adocenados.

Y mientras crece el enfado y el miedo, a costa del odio alimentado, uno rememora las palabras del teólogo alemán de la liberación, católico señalado por la jerarquía católica afirmando, Leonardo Boff: "En los momentos dolorosos que estamos viviendo y sufriendo, tenemos que rescatar lo más importante que verdaderamente nos humaniza: el amor". 

Hace unas pocas semanas pasó desapercibida la siguiente noticia: el temporero Eleazar Benjamín Blandón Herrera, de origen nicaragüense —había dejado en su tierra a mujer embarazada e hijos—, fue abandonado a las puertas de un hospital jienense, deshidratado, para que terminase falleciendo.

Este hombre recogía sandías en jornadas de 11 horas diarias y seguidas por un jornal de 30 euros al día. Apenas ocupó tiempo para que nos conmoviera y para que reflexionáramos, por ejemplo, que ningún día nos ha faltado fruta en la mesa, ni en los momentos más duros del confinamiento, porque temporeros exponían su vida para recolectar... Mientras que la extrema derecha sembraba odio contra ellos. Claro que ¿luego de qué nos extrañaremos?

 

Antonio García Gómez es socio de infoLibre

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1 Comentarios
  • Ambon Ambon 23/08/20 13:15

    Mientras pongamos por delante los derechos del individuo frente a los derechos sociales, estaremos sometidos a la avaricia individual, nuestros ancianos mueren abandonados porque este sistema nos obliga a todos a trabajar como esclavos para intentar tener una vida digna y ese trabajo alienante no nos deja tiempo para cuidar de los nuestros, niños, ancianos, enfermos, dependientes.

    El dios individuo unido al ansia patológica y compulsiva por tener sea lo que sea que tengamos, nos deja a TODOS solos y vulnerables, solo los que controlan el sistema se benefician de el, los demás, los miles de millones de seres humanos que no controlamos el sistema lo padecemos y a esto le llamamos civilización.

    ¿De verdad somos mas libres que los esclavos?

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