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Atención primaria: crónica de una muerte anunciada

Francisco Escobar Rabadán
Publicada el 18/09/2020 a las 06:00

Somos muchos los que venimos denunciando desde hace años el abandono de la Atención Primaria por los gestores de la sanidad pública. Para alguien que, como es mi caso, lleva tres décadas viviendo en un centro de salud este deterioro progresivo, no hay nada que sorprenda de la situación actual.

Viví, siendo residente, los últimos entusiasmos por la reforma de la Atención Primaria, y tuve la oportunidad de conseguir mi plaza en la última gran convocatoria pública en la que, al mismo tiempo, se optaba a un número no ofensivo de las mismas y se respetaban los principios de mérito y capacidad. Después ha habido pequeñas convocatorias por comunidades y la vergonzante OPE extraordinaria de los estertores del último gobierno Aznar que supuso el regalo de una plaza a los interinos, la gran mayoría sin formación específica, es decir, sin el MIR. También en estas tres décadas he contribuido como tutor a la formación de muchas promociones de residentes, y he sufrido el desprecio por esa labor, viendo cómo se desechaba todo ese capital humano al no ofrecerles oportunidades laborales decentes al acabar. Muchos marcharon a otros países o han nutrido las plantillas de urgencias de hospitales, muchísimos de estos innecesarios. Fruto de esta desidia es la actual escasez de médicos de familia, sin posibilidad de reemplazo generacional para unas plantillas envejecidas.

Se ha despilfarrado en hospitales ineficientes, y se ha vuelto a despilfarrar en contratar con hospitales privados tareas que, en su ineficiencia, los hospitales públicos demoran reiteradamente. Se han generado plantillas sobredimensionadas en muchísimos servicios, mientras las de Atención Primaria estaban congeladas.

Luego vino la crisis financiera, los recortes, de nuevo se redoblaron las oportunidades de pelotazos para el sector privado, y la Atención Primaria, desde hacía años al borde del colapso, sobrevivió como pudo, básicamente por el sobreesfuerzo de muchos profesionales comprometidos.

Y ahí estábamos, con el agua al cuello, cuando llegó la pandemia. En la primera ola toda la atención mediática y de la ciudadanía, como siempre, se centró en los hospitales saturados. Pocos valoraron que fue la Atención Primaria la que se hizo cargo de la inmensa mayoría de los pacientes con covid-19, así como del resto de patologías, especialmente de los cuidados que precisan muchos pacientes crónicos. El cierre de centros de salud, o el desplazamiento que se produjo de profesionales desde estos a los hospitales, da sobrada cuenta de lo que se la valora.

Ha llegado una segunda ola, los hospitales no se han recobrado del impacto de la primera (al menos no han recobrado la actividad en la medida en que se necesita), pero la Atención Primaria no puede permitirse el más mínimo respiro. Y ahí estamos, colapsados.

Y es ahora, tras décadas de desidia, cuando surge una convocatoria de huelga indefinida por parte de un sindicato corporativo. De momento sólo en Madrid.

¿Es este el momento, en plena pandemia? ¿Se va a abandonar a los sectores sociales más desfavorecidos, que dependen de la accesibilidad y la equidad que sólo la Atención Primaria puede garantizar?

La situación es dura, pero este no es el momento de “mirarse el ombligo”. Vamos a arrimar todos el hombro. Todos. Quizás sea también el momento de que los gestores movilicen recursos de los hospitales que en estos momentos están infrautilizados, para reforzar la Atención Primaria. Y, por supuesto, si queremos garantizar la pervivencia de nuestro Sistema Nacional de Salud no se puede postergar por más tiempo la inversión en la misma.

Francisco Escobar Rabadán es socio de infoLibre

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6 Comentarios
  • Macu L. Macu L. 19/09/20 21:58

    Ciertamente el desmantelamiento de los servicios públicos (sanidad, educación, atención de mayores, ...) se viene sufriendo desde hace tiempo por los profesionales y, sobre todo, por la ciudadanía "corriente", osea, la inmensa mayoría.
    Los poderes públicos siguen haciendo oídos sordos a toda petición de mejora y refuerzo de los servicios públicos, y ¿por qué? Parece claro que todo está bien pensado: favorecer el ámbito privado, utilizar los recursos públicos que son de todas para beneficio de empresas cuya finalidad no es el interés público sino su cuenta de resultados.
    Apuntar que una buena parte de la ciudadanía "corriente" es ferviente defensora de la educación concertada o de los seguros privados lo que ha colaborado muy mucho en el desprestigio,primero,y en la dejadez política, después, que nos han llevado al abandono de lo público.
    No es momento de huelgas pero ¿qué recursos nos quedan para la protesta y la reivindicación?

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  • Eferpalo Eferpalo 18/09/20 22:53

    Una clarísima exposición de lo que ha pasado. No obstante los ciudadanos de a pie no son conscientes de esto y su queja siempre va encaminada a lo que le hacen esperar en la sala de espera y ese descontento no se refleja luego en apoyar a aquellos que defienden la sanidad pública. Yo siempre que voy al Centro de Salud salgo enfadada de las quejas que oigo pero echando la culpa a quien no la tiene, si no a quien la sufre también. No es aceptable que un médico tenga pacientes cada 5 minutos y dentro de esos 5 minutos te atienda, te gestione citas, baja etc etc.

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  • Ambon Ambon 18/09/20 16:43

    Muchas gracias por exponer el punto de vista de un profesional que lo vive a diario.

    No se si existe algún médico que desde su deontología considere buena sanidad que un matrimonio con edades cercanas a los 80 años, ambos con EPOC, el con un accidente neurovascular del que salió sin secuelas y ella que también logro superar un infarto agudo de miocardio, no hayan sido visitados por su médico ni por su enfermera desde el pasado mes de marzo, que piden cita por internet, lo del teléfono no hay manera, y se la dan para 15 días mas tarde para que les llamen por teléfono de prisa y corriendo y que se les olvida lo que tenían que decir a su médico, se acuerdan a medias de su medicación y por si todo eso fuera poco, la última vez que vieron a su médico, el mostró preocupación por la memoría de ella, pidiendo la posibilidad de investigar si existe demencia senil, Alzheimer, o algo parecido y mas de 6 meses despúes le siguen diciendo que ahora no se puede hacer nada. Eso sucede en un pueblo en Andalucía

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  • JuanRíos JuanRíos 18/09/20 12:45

    Todos hemos visto, cada uno en su sector, como la función pública iba decayendo, se jubila el personal y la savia nueva no alcanza a revitalizar la planta. Todos vamos capeando el temporal con la ayuda de la experiencia pero sin ninguna ilusión por lo que está por venir a no ser nuestra propia jubilación.
    Vienen unos pocos prácticos y ya sólo veo el día en que se vuelven a ir después de haberte dado otra vez el trabajo de enseñarles lo que se puede y lo que no se puede hacer.
    El tema de conversación más abundante es el de la jubilación y cada uno hace sus números. Nada nos importa más que nosotros mismos y salvar a los nuestros del desastre. Da igual referirse a sanidad, educación, prisiones, seguridad social...todos estamos en el mismo punto de falta de personal, de medios y de desmoralización de la tropa.
    Están consiguiendo su objetivo, nos están venciendo y además convenciendo de que no hay solución, que no hay dinero y que esto sólo puede ir a peor.
    Algunos todavía creemos que con unos años de buen gobierno esto se podría reconducir, que este país es rico e inteligente, que a la gente le gusta trabajar para verse mejorar y prosperar y disfrutar de buenos ratos de vida y pensar qué de bueno nos traerá el futuro. Pero me llaman iluso y me miran con desprecio diciendo qué pena de hombre a sus años y todavía no se ha dado cuenta de cómo son las cosas.

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  • AMP AMP 18/09/20 12:25

    Está clarísimo lo que se pretende con este tipo de explotadores y expoliadores de todo tipo y condición de lo público.

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  • JCFR JCFR 18/09/20 09:53

    Un artículo claro, fácil de entender y con propuestas.
    Gracias doctor.

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