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No se puede patentar el sol

Publicada el 07/02/2021 a las 06:00

Durante la postguerra mundial la poliomielitis, la temida polio o parálisis infantil, hacía estragos en el mundo. En EEUU se consideraba el problema de salud pública más grave. Cada verano, la época del año más propicia a esta epidemia, el virus de la polio sembraba el terror. El propio presidente de los EEUU, Roosevelt, fue sin duda la víctima más famosa de esta enfermedad.

La poliomielitis ataca la médula espinal y paraliza, en muchos casos de por vida, las extremidades. En España el virus hizo estragos durante la postguerra y condenó a miles de niños/as a discapacidades físicas permanentes y en no pocos casos a la muerte. La 'polio' se cebaba con la población infantil, en especial con la que tenía en torno a cinco años de edad. El drama añadido es que las discapacidades de muchas de esas niñas y niños podían haberse evitado. El punto más alto de la epidemia se situó entre 1956 y 1964, 10 años después de que la vacuna hubiera sido descubierta y estado a disposición de las autoridades españolas. El régimen franquista negó durante años la epidemia y se negó a aplicar un plan de vacunación gratuita hasta 1963. Hubo que esperar hasta 1975 para que la vacunación contra esta enfermedad quedara en el calendario de vacunación infantil.

El investigador artífice de esta vacuna se llamaba Jonas Edward Salk, un investigador norteamericano de origen ruso. Médico de profesión dedicó su vida a la investigación como virólogo. Relatan que los brotes recurrentes del virus de la polio hacía estragos cada año y los investigadores dedicaron un esfuerzo titánico para encontrar un tratamiento o una forma de prevenirla. Salk dedicó muchos años a las investigaciones e involucró en las pruebas a miles de médicos, académicos, voluntarios y hasta más de 1.800.000 niños/as en edad escolar, dicen que incluidos sus hijos. En abril de 1955 se proclamó la vacuna y Salk fue ensalzado como un «trabajador milagroso».

Cuando en una entrevista televisiva le preguntaron a Jonas Salk quién tenía la patente de la vacuna, Salk respondió: "No hay patente. ¿Se puede patentar el sol?". El artífice de la vacuna rechazaba así patentarla y la vacuna pasaba a ser asequible a todo el mundo.

Casi 70 años después, la aparición de vacunas contra el coronavirus sitúa la realidad a años luz de lo que hiciera Jonas Salk. Un reducido grupo de farmacéuticas son las propietarias de las patentes y la equidad en la distribución de la vacuna no figura entre sus propósitos.

Las polémicas entre la Unión Europea y las empresas farmacéuticas están detrás del retraso en la entrega de las cantidades prometidas o hasta firmadas. Pero hasta respetando los opacos contratos firmados resulta evidente que el retraso en la vacunación por falta de dosis es notable. Y aquí es donde se muestra que la falta de vacunas y los plazos de entrega de las mismas no sería un problema si las patentes no estuvieran en manos de estos mercaderes de la salud. Las patentes de las vacunas son por tanto la clave para garantizar la accesibilidad universal y pasar a la ofensiva contra el virus.

Pero culpar solo a la grandes farmacéuticas no explicaría las cosas. No son pocos los grupos y colectivos sanitarios que han impulsado iniciativas internacionales y las han llevado a la OMS y a la ONU para que las patentes de las vacunas sean liberadas y declaradas de interés público, lo que permitiría transferir el conocimiento y garantizar una rápida producción en todo el mundo. Incluso en la reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC), celebrada el pasado mes de octubre, países como India y Sudáfrica propusieron la suspensión de determinados artículos del acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (ADPIC). Se trataba con esa propuesta de "liberar las vacunas y todas las tecnologías de las patentes mientras dura la pandemia". Pero los "países ricos" votaron en contra de esta iniciativa. Ni la Unión Europea, ni ninguno de sus gobiernos, incluido el del PSOE-UP, han querido enfrentar ese problema y se han limitado a apoyar las "estrategias de compras" que, visto lo visto, no les pinta como grandes estrategas.

Combatir hoy la pandemia exige masificar la vacunación, hacerlo de forma rápida y gratuita, ¿eso es posible? ¡Lo es! Basta tener vacunas y personal sanitario y ambas cosas son más que posibles si la Unión Europea y sus gobiernos dejan de marearnos y agarran el toro por las astas. ¡Contratando más personal sanitario! e imponiendo la liberación de las patentes. Las farmacéuticas que no lo entiendan que sean nacionalizadas sin indemnización alguna. En la guerra como en la guerra, porque estamos hablando de la vida de millones de seres humanos. Más que nunca hay que recordar el "principio de Salk": no hay patentes, ¡no se puede patentar el sol!

Ángel Luis Parras es socio de infoLibre

 

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4 Comentarios
  • miguelll miguelll 09/02/21 08:38

    Hola, Angel. Poco o nada hay que añadir a lo que has escrito. Una pandemia sólo se puede combatir con una pan-vacunación. Las variantes aparecidas hasta hoy nos permiten temer otras nuevas, seguramente desarrolladas en países en vías de desarrollo (sería mejor decir, en permanente vía de desarrollo) aunque no sólo en ellos. Esto derivará sin duda en la necesidad de nuevas vacunas y el círculo no terminará de cerrarse. Cuando en una circunstancia tan excepcional en la que la humanidad se ve afectada en su conjunto por una enfermedad contra la que es factible luchar, que sea la OMC y no la OMS la que decida si las patentes se liberalizan (ya sea permanentemente o temporalmente) responde sin paliativos a la pregunta ¿la bolsa o la vida?. No sólo hay opacidad en los contratos: todos los laboratorios a los que se ha inyectado una cantidad enorme de dinero público (seguramente no sabremos nunca cuánto) deberían ser sometidos a auditorías públicas. Es una ignominia que países como el nuestro se posicionen claramente en contra de la liberalización de patentes. Como bien dices, hay un amplio abanico de instituciones y países que lo solicitan. En la página de la UE de Iniciativa Ciudadana, puedes ver que el número de firmas recogidas es ridículo, pero también que, tras Bélgica, Francia e Italia, España es uno de los países que más firman a favor.  Quizás habría que encontrar la forma de unir toda esa fuerza, pero los medios de comunicación hacen oídos sordos a estas iniciativas. La mayoría de los ciudadanos ni siquiera se lo plantean por falta de conocimiento. Gracias por tu artículo. Un abrazo.

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  • Angel10 Angel10 07/02/21 13:17

    Todos debemos reflexionar.

    ¿Donde ha estado la iniciativa privada durante el año de pandemia? Pues bien, especulando con mascarillas, con respiradores al principio, subiendo el precio de los entierros después y haciendo caja con las vacunas que hemos financiado entre todos ahora.

    ¿Que instituciones han estado al lado de la gente? Todas las estatales, sanidad pública, la UME, el ministerio de Trabajo con los ERTES, la Seguridad Social con las ayudas a autónomos.

    Conclusión: hagamos fuerte lo público, lo de todos, lo social

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  • Pez Pez 07/02/21 07:57

    Vamos a manifestarnos, con este lema: No se puede patentar el sol.
    Estamos jugando a la chica, todo el día hablando de la falta de ética de los vacuna-jetas. Pero dejamos que unos pocos hagan caja con este horror.
    Vamos a la calle, a defender el sol, la dignidad y la justicia.

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  • MIglesias MIglesias 07/02/21 06:54

    Qué decir ante algo tan evidente y tan justo? Solo se le puede dar la razón.

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