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Yo no salí al balcón a aplaudir a los sanitarios

Luisa Vicente
Publicada el 05/05/2021 a las 06:00

De repente, el día 14 de marzo 2020, todos los ancianos de España se volvieron invisibles. Nadie los escuchó, nadie los tuvo en cuenta, los borraron. Eran un estorbo, ni siquiera eso, simplemente fueron invisibles para la Sanidad y los Ayuntamientos.

Murieron sin cuidados ni calor humano, abandonados por los rincones de residencias y geriátricos, la mayoría encerrados durante días en sus habitaciones y cansados de aporrear las puertas de sus dormitorios. 29.782 ancianos murieron porque carecían de utilidad. Lo más indignante es que la fórmula del "coste-beneficio", se denomina en economía “ética del utilitarismo" y se aplica también en medicina, a pesar del juramento Hipocrático.

Parece que el Gobierno y las diferentes consejerías de salud consideraron que proteger sus vidas era concederles un honor demasiado caro que no merecían. Sin embargo, los ayuntamientos se permiten cederlos a fondos de inversión que invierten en residencias mal gestionadas para lucrarse de ellos.

Podemos mirar para otro lado, olvidar este capítulo como si nunca hubiera pasado, pero 29.782 ancianos miran a una sociedad enferma, cuyos profesionales de la sanidad no se rebelaron en ningún momento contra el protocolo que impedía trasladarlos al hospital, sino que obedecieron a rajatabla los protocolos que las consejerías redactaron.

En una sociedad edadista que discrimina a las personas por la edad, los ancianos estarán siempre amenazados porque los ven como objetos sin valor, ni utilidad. Esa es la mirada que tiene de ellos también las consejerías de sanidad al aceptar que pueden decidir a quien se atiende, y a quien se abandona.

Aún en el caso que "los beneficios sociales" de deshacerse de ellos para favorecer a otros más jóvenes, pudieran superar los costes de dejarlos vivos, la medicina de guerra va más allá de esto. Dejar morir a los más indefensos es un genocidio que echa por tierra la moral y la forma que los seres humanos deberían tratarse entre sí.

En Barcelona y Madrid, existían hospitales vacíos y muchos estaban equipados, se hicieron en la época de Cristina Aguirre cuando gobernaba Mariano Rajoy. No se entiende por qué no se utilizaron para atender a estas personas. Otra opción era su traslado a hoteles para que estuvieran separados los contagiados de los no contagiados, incluso las habitaciones aquí son mejores, más amplias y mejor ventiladas que en sus residencias, pero tampoco se hizo.

¿Por qué los responsables de la salud redactaron estos protocolos y decidieron abandonarlos a su suerte, en lugar de buscar soluciones para salvar sus vidas?

¿Por qué los sanitarios no se opusieron a dichos protocolos y los obedecieron a rajatabla? ¿Acaso tenían miedo de ser relegados a puestos inferiores, tener sanciones disciplinarias, sufrir una reducción en sus sueldos, o incluso ser despedidos?

La mayoría de las denuncias presentadas contra los responsables de las residencias y la Administración han acabado en la papelera. Ahora los médicos y el personal sanitario tienen la oportunidad de referir la verdad de lo que ocurrió en esas residencias, para que Fiscalía investigue, las demandas no las desestimen, y se resuelvan a favor de las familias que perdieron a sus familiares.

Es evidente que tener una carrera de medicina, o ser el Premio Nobel, no inmuniza para concebir ideas y planteamientos criminales y aborrecibles.

El vídeo (bajo estas líneas ) muestra la formación que se impartió a los sanitarios en la pandemia para que aplicasen la "medicina de guerra" y "la éÉtica del utilitarismo" y escoger a quien salvar y a quién dejar morir.


Puede ser que las futuras generaciones nos pregunten cómo permitimos que casi 30.000 ancianos murieran por negarles asistencia sanitaria, igual que hoy nos preguntamos por qué nadie se rebeló en el Holocausto nazi, y nadie sabe respondernos a pesar de que haya una sentencia del 1 de octubre de 1946 contra la cúpula del III Reich.

Teniendo en cuenta que los demógrafos alertan de que la generación baby boomers, los nacidos entre 1958 y 1977 serán ancianos en 2 décadas, posiblemente les espere la misma suerte de presentarse otra pandemia si nos cruzamos de brazos. Si como dice Ph.D. Franc T. Ruíz "lo único seguro que tenemos los ciudadanos es el pago de los impuestos y la muerte" , exijamos al menos tener el derecho a una muerte digna. Este debe ser un derecho tanto para un Premio Nobel en medicina, como para un barrendero, un científico, un agricultor, un joven y, por supuesto, para un anciano.

Luisa Vicente es socia de infoLibre

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6 Comentarios
  • Angel10 Angel10 05/05/21 17:10

    Querida Luisa, no se puede pedir heroísmo a los precarios ni a los explotados.

    Muchos sanitarios protestaron por sus conductos reglamentarios sin que tuvieran ninguna consecuencia, la culpa es claramente de quien dirige la Sanidad en las distintas CCAA y en el Gobierno de la nación que por acción u omisión no actuaron correctamente y como bien dices deberían responder de sus actos ante la justicia.

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    • Luisa Vicente Luisa Vicente 05/05/21 19:14

      Aquí viene muy bien ese refrán de : "Entre todos la mataron y ella sola se murió". Lo cierto, es que cada uno, en su escala de responsabilidad y en el trabajo que desempeñaba, tuvo su parte de culpa en estas 30.000 muertes, Yo te aseguro que si cada anciano, anciana que falleció, hubiera sido el padre o la madre de un político, no hubiera muerto nadie. En este caso solo se trataba de " los viejos de las residencias que no valen nada". Desde historia inmemorial se practicaba la eugenesia con los seres más débiles, los enfermos, los que tenían enfermedades mentales, "desviados sexuales", gitanos, etc., Francis Galton fue el que marcó las políticas eugenésicas oficialmente y sin reparos, y a él le siguieron otros como Hitler. En el siglo XXI se sigue practicando, de manera más sutil, pero se practica. En Holanda se están haciendo verdaderas barbaridades con la eutanasia. Hay médicos con la manga muy ancha que se pasan por alto los protocolos y hacen lo que quieren, por eso a un anciano le da miedo ingresar a un hospital, prefieren quedarse en casa por si acaso, aunque esté muy enfermo, o se vienen a vivir a España que se sienten más seguros en los hospitales, encima tienen playa y sol y las viviendas son mas baratas. Se que hoy se están haciendo abortos a bebés que simplemente tienen un labio liporino, algo que se puede solucionar con una simple cirugía y el labio queda perfectamente. En fin. creo que nos estamos pasando de la raya, le estamos muy poco valor a la vida, y esa actitud es incivilizada se mire como se mire. En fin, no veo tampoco que después de más de un año que ha pasado de todo esto, Sanidad hayan mejorado la vigilancia y el control de las residencias. Siguen dándoles contratos a los mismos inversores, DOMUSVi etc, unos explotadores que mientras tienen beneficios enormes en paraísos fiscales, pagan al personal una miseria. De aquí a 10 0 15 años habrá el doble de jubilados que ahora, como no se mejore el sistema, aplicaran otra vez " la ética del utilitarismo" para quitar a gente de en medio. Así funciona el sistema capitalista. Todos hemos de ser productivos, el que no produzca, se elimina y punto. Así de duro

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      • Angel10 Angel10 07/05/21 12:58

        Estoy muy de acuerdo contigo, estimada Luisa, respecto a las tentaciones eugenésicas en una sociedad cuyo valor máximo, por no decir único, es la riqueza a cualquier coste, pero no creo que se pueda culpar a los sanitarios por las decisiones administrativas, de gestión que toman sus directivos, incluso cuando implican triages muy poco hipocráticos.

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        • Luisa Vicente Luisa Vicente 11/05/21 00:26

          No hablo de todos los sanitarios, pero los responsables siguieron a rajatabla protocolos que iban en contra del juramento hipocrático. Yo en su lugar, me hubiera negado a obedecerlos, aunque hubiera puesto en riesgo mi trabajo y mi sueldo.

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  • AMP AMP 05/05/21 12:36

    Mi enhorabuena por tu artículo, Luisa.
    Yo tampoco salí a aplaudir.

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    • Luisa Vicente Luisa Vicente 05/05/21 14:30

      Muchas gracias, amigo. No discuto que haya profesionales de la salud excelentes, buenos y algunos que se limiten a obedecer lo que les exigen sus superiores, pero deben recordar el juramento hipocrático que hicieron. Había medios y salidas para salvar las vidas de estos ancianos, antes que asesinarlos "por principio de utilidad" según establece la medicina. Casi 30.000 ancianos asesinados, no por falta de recursos, sino por falta de amor al prójimo. En Cataluña fueron 9 responsables del área de la Salud quienes firmaron un Protocolo de la muerte para los internos de las residencias, y que las residencias obedecieron a rajatabla. La omisión de auxilio es un delito criminal tipificado desde 1 a 4 años de prisión en el Derecho Penal, pero nadie irá a la cárcel, ni pagará por estos asesinatos. Prácticamente todas las demandas se están desestimando. Qué podemos esperar cuando los jueces son nombrados por los políticos.

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