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Individualismo y consumismo

Antonio García Gómez
Publicada el 09/05/2021 a las 06:00

“La decadencia moral, adquirida por nuestros representantes en la vida pública, viene derivada por la de la propia sociedad en la que vivimos, donde llevamos mucho tiempo acostumbrados a que se pueda infringir la ley sin que pase nada. Trabajos precarios que además explotan al personal y donde el hecho de que no te den de alta en la Seguridad social, es lo más común en una conversación de jóvenes sobradamente preparados, pero que forman parte de un ejército de zombis, incapaces de protestar por sus derechos más allá de las redes sociales, o si lo hacen debe ser en multitud”. Pablo Quirós.

 

 

Cuando las emociones han vuelto a llevarse las aguas a su cauce. Cuando las emociones, cuanto más simplistas mejor, logran empañar cualquier clarividencia aplicada a la realidad cotidiana, pues el resultado, entonces, es el inevitable. Al final todo se ha reducido a: “La libertad es llevar una pulsera donde ponga libertad”.

Y ya de paso para que quede constancia, tras las elecciones en Madrid, han vuelto a destacar dos paradigmas emocionales, morales y, en consecuencia hegemónicos, según para quienes los valorarán positiva o negativamente, pero que, en definitiva explicarían muy bien el desarrollo y el balance final de los comicios, y tal vez el derrotero a futuro...

Me refiero a dos referentes que parecen bien instalados en nuestra sociedad, el individualismo y el consumismo.

De nuevo, desde arriba, se ha conseguido inocular el interés particular sobre el interés general. Si lo hubiera habido.

Naturalmente, en primer lugar, el individualismo hipertrofiado; yo, primero yo, luego, y más tarde, de nuevo yo… por encima y de acuerdo con “es mi problema” y allá te den a ti con “tu problema”.

Magnífico trabajo diseñado desde arriba, institucionalizando el individualismo, sin miramientos, lo mismo contra el vecino competitivo que contra el desgraciado vulnerable. Y que la realidad no me impida creer detenerme en la humanidad que debería transpirar una comunidad. Una vez que se han soltado los perros, la jauría, del interés propio, desbocado, de nuevo, a favor del viento de la libertad que me permita buscar mi estricto y deseado interés, placer, sin frustraciones a la vista, salvo la frustración que me venga desde arriba, bien adocenada, desviado el tiro hacia cualquier culpable que venga a mano.

Individualismo pues de ley de la selva; aunque  no hayamos caído en la cuenta de que no nos movemos, ni siquiera, en una selva, sino en un atrezzo de zoo.

Y, por otra parte, y en consecuencia, una vez liberados los instintos más bajos e imparables, el consumismo; desatado, pura adicción, adaptado a cada bolsillo, con tal de esquilmarlo.

Antes se les pagaba a los trabajadores por productos en los economatos de las empresas.

Luego se entendió que no era muy inteligente dejar que los pantalones “se desgastaran” con el uso. Que sería más rentable venderlos ya “desgastados y rotos”.

Pues ahora con una publicidad tentadora y seductora, solo queda insistir un poco y ser capaces de hacernos jugarnos nuestros “platos de lentejas”; por unas cañas de a tres euros; por unas apuestas, debajo de mi casa, por unos pocos euros, en ese despliegue de felicidad intensa, barata y caníbal… como gran panacea de la felicidad, de toda razón de vida. Aunque se termine viviendo en un agujero de mierda, debiendo acudir a una “cola del hambre”, a manos de nuestros cancerberos, que vigilarán para que no caigamos en la cuenta de que solo se trataba de “tomarnos unas cañas” hasta lograré vaciar los bolsillos, en un alarde de rebeldía “de acné eterno”, pidiendo socorro, depositando nuestra confianza en nuestros “amos y señores”,  los mismos que tiraron las llaves de nuestras caenas al pozo más hondo.

Una vez que hemos cerrado el círculo perfecto.

Y ahora a seguir soñando con que nos vendrá un golpe de suerte, inviable, inexistente, que nos permita seguir malviviendo con algún que otro chute de oxígeno revendido a precio de saldo.

Antonio García Gómez es socio de infoLibre

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1 Comentarios
  • Angel10 Angel10 09/05/21 12:26

    Meridianamente claro, quien tenga ojos que vea, quien tenga oídos que oiga y quien tenga boca que hable, pero la gente parece que se ha quedado mas con el mito de los tres monos sabios de la cultura japonesa, que ni ven, ni oyen ni hablan, para no ofender.

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