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Cantaba el tango...

Antonio García Gómez
Publicada el 27/05/2021 a las 06:00

“Ando rodando por mil caminos buscando puertas abiertas…”.

 

 “El triunfo de la impunidad y el odio han sustituido a la descalificación gratuita, a través de la banalización del mal”. Marcelo Noboa.

Y seguimos, “mansos” y acobardados, frente a la avalancha del mal que no cesa, protagonizando una catarata contagiosa y peligrosa de odio e iniquidad, desde hace tanto, probablemente desde siempre, con mayor virulencia en los últimos tiempos, como si todo se tratara de un ciclo que se repite, inexorable.

Y los escuchamos a diario. Y los vemos a diario. Y las alarmas se activan y muchos hacen oídos sordos y otros se alistan al linchamiento inaplazable, contra el vulnerable, el distinto… frente a la otredad el ensimismamiento de la mala baba.

Camino de la infamia…

Últimamente, Íñigo Errejón insistía en lo de “estercolero moral” como lugar común en el que últimamente gustan hozar nuestros representantes patrios, nacionales y nacionalistas de pacotilla; muy españoles y no pierden ni un minuto para ir, por ejemplo, a defender los intereses de Marruecos frente a su país, España, con tal de que les sirva para derriba al actual Gobierno, en tanto despliegan inquina, odio a mansalva, miseria moral y mala baba, contrario todo ello, también, en contra de esos cacareados parámetros “cristianos”, de los que presumen de boquilla, como para que a uno le venga en mente el siguiente párrafo de David Torres: “Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, en la cárcel y vinisteis a verme [...]. Para esta gente nunca es buen momento de poner en práctica las enseñanzas cristianas, la compasión  y la caridad: si se habla de mejorar las condiciones de vida de los animales, replican que primero están las personas; si se les señala a los inmigrantes de las pateras, dicen que primero están los españoles; cuando toca ayudar a los españoles pobres y hambrientos, se les llama mantenidos subvencionados, porque lo primero, siempre, en cualquier caso, es su cuenta corriente y su propio culo”.

Y así, sin solución de continuidad, en una estrategia que nos va aniquilando a todos, desmoronando toda moralidad que nos hiciera más humanos, sencillamente.

Recordando una letra de una canción del recién desaparecido Franco Battiato: “Gente infame que no sabe qué es el pudor”.

Para reencontrarse con las palabras de Íñigo Domínguez, de nuevo: “Pobre patria, qué memeces se dicen en tu nombre. Más bien uno se sentía orgulloso de ser español viendo a guardias civiles salvando seres humanos, a una voluntaria a Cruz Roja consolándolos en sus brazos. Cómo está el servicio, pensaron algunos. A esa mujer, de 20 años, la machacaron en redes sociales y tuvo que cerrarlas. Por un abrazo. Pobre patria si depende de estos matones tan valientes”.

A merced, pues y desgraciadamente, a una estrategia planificada, consciente y determinada a enlodar el terreno y a marcar los mensajes que socaven la esperanza humanista, un presente y un futuro de dignidad y decencia, mientras se persigue el poder, obsesivamente, como única razón de su existencia, en nombre de “sus dioses y sus patrias”, al servicio, y cuesta tanto repetirlo, de “sus amos y señores”, cuando ya han entronizado al “becerro de oro” que habrán de llevar en andas, entre trompetas e himnos de entusiasmo, ira y codicia, los paganos de costumbre, los paganos del pueblo soberano cargados de “libertad y cadenas”.

Antonio García Gómez es socio de infoLibre

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