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Servir al César o a dios

Publicada el 28/07/2021 a las 06:00

La lluvia se considera una bendición cuando es necesaria y una maldición cuando anega nuestros campos. Lo mismo sucede con las sentencias judiciales. En el caso de la lluvia, bendecimos al azar o lo maldecimos. En las sentencias, el azar es la firma de un juez, este resulta elevado a los altares o derribado de los altares de la Justicia.

En algunas ocasiones, se les atiza sin considerar que es la aplicación de unos textos legales la primera obligación de un juez, de ahí que sea la correcta aplicación de los mismos la que debe ser considerada. No siempre se les juzga de acuerdo a ese principio, sino de acuerdo a los intereses del que resulta inculpado o absuelto en la sentencia.

En otras muchas ocasiones la aplicación de esos textos legales resulta difícil o imposible por presentarse unas situaciones no previstas por el legislador. Ahí el juez tiene que aplicar la ley de acuerdo a los principios que rigen el ordenamiento jurídico, y que en su cima representa la Constitución. No tienen otra alternativa, digamos que los jueces se ven obligados a ser creativos, más que interpretativos. Es en estos casos cuando se observa la disparidad de criterios tanto entre jueces particulares como entre distintos tribunales.

Es normal que tal suceda pues nadie interpreta el mismo texto legal del mismo modo. En las sentencias creativas, ningún tribunal debe anteponer al interés general interpretaciones sobre si lo adecuado era el estado de alarma, el de excepción o cualquier otro que cualquiera de sus señorías pueda pensar como el adecuado. Esto no solamente es curioso, sino que resulta escandaloso anteponer creatividad jurídica al objetivo básico de toda sentencia, que no es otro que el defender a la sociedad de actos o ideologías que ponen en el hilo de alambre los fundamentos de la convivencia.

Las consideraciones sobre si lo pertinente era tal o cual estado debe figurar, sin duda, más no puede ser en el caso de la sentencia sobre el primer confinamiento la base en la que se sustenta la ilegalidad del mismo. Eso es anteponer interpretaciones legales al objetivo de toda sentencia, lo cual resulta aceptable y previsible en sentencias interpretativas, pero resulta inconcebible en las sentencias creativas. Y esto es lo que ha hecho el Supremo.

Se dirá que es como consecuencia de que las altas instancias de la Justicia están en manos conservadoras. Creo que el problema no radica, en esencia, sobre el conservadurismo de sus señorías, sino sobre su dependencia ideológica que la superponen a sus tareas judiciales. Un juez conservador no tiene por qué ser un mal juez interpretativo o creativo, pero si a su conservadurismo se suma el pertenecer a sectas pseudoreligiosas, es indudable que su influencia eleva exponencialmente la influencia de la ideología personal sobre las sentencias, ya que los miembros o afines a esas sectas nunca vieron claro el mensaje evangélico de darle a dios lo que es de dios y al César lo que es del César. Especialmente cuando a ese César se le considera ilegítimo, por cierto, ilegalmente. Pero este detalle tan jurídico apenas es nada ante la divina justicia de su dios. Tan elemental confusión sucede por la connivencia entre sus mundanales y celestes propósitos.

¡Estado laico!

¿Qué es eso frente a la sumisión humana ante mi dios?

¡Al César lo que es del César y a su dios lo que es de su dios!

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                                                                             Jose Amella Mauri es socio de infoLibre

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5 Comentarios
  • Angel10 Angel10 28/07/21 10:49

    La obligación de los jueces no es solo aplicar la ley, vemos con demasiada frecuencia que no están de acuerdo en como hacerlo, por tanto entre sus obligaciones también está interpretar la ley, comprender el sentido, comprender lo que el legislador buscaba cuando se redactó y por encima de todo ello, puesto que forman parte de uno de los poderes del Estado, también está el interpretarla y aplicarla con honestidad y pensando en el bien común, desde luego por encima de elucubraciones teóricas o intereses partidistas

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  • Maestro Galiano Maestro Galiano 28/07/21 09:34

    Toda actuación de un ser humano, cuando penetra en los espacios que corresponden a su concepcion ética se encuentra lastrado por sus principios ideológicos. Ello no invalida sus conclusiones si la finalidad es justa y persigue el bien común. Ud mismo, en sus apreciaciones, está lastrado por su ideología, al situar al Cesar con mayúscula y a Dios con minúscula, sobre todo si ha sido consciente de ello. Ha caído en el mismo error que algunos magistrados del TC. Precisamente su pensamiento es incoherente y falso, pues el magistrado Ollero pertenece al Opus Dei se ha posicionado de acuerdo a los magistrados progresistas y ello por honestidad ideológica y profesional sin renunciar ni a Dios ni al Cesar.

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    • villaviciosa villaviciosa 28/07/21 11:19

      Por cierto, en la carta que me ha publicado Infolibre, Había un error. me refería al TC y no al TS. Por desgracia no es muy importante este error, ya que es tal la diversidad de criterios que muestran los distintos tribunales que apenas es importante el nombre del tribunal.
      Se comprendería la diversidad en las matizaciones y en los razonamientos de las resoluciones, pero que haya tantas interpretaciones contradictorias entre si, obliga a pensar que no es la interpretación de la ley conforme al ordenamiento jurídico la causante de tal disparidad de juicio, sino posicionamientos personales que se imponen a los profesionales.
      Si se lleva una toga pues el ordenamiento jurídico es el Dios al que hay que obedecer, si no se le va a obedecer por imperativos personales, pues toca inhibirse.

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    • villaviciosa villaviciosa 28/07/21 11:02

      En el tema del aborto y otras "menudencias" su postura, Ollero y otros, es la conforme a su ideología religiosa.
      Sr. Galiano, usted no pretende con su comentario ensalzar la verdad, usted se limita a defender su ideología. observará que cuando hablo de posturas conservadoras no invalido su interpretación de la ley, sino que cuando a esa posición ideológica se añade la de pertenecer a sectas de rancio abolengo ultra religioso, pues es imposible que no pese por encima de la interpretación coherente con la ley las interpretaciones personales. En estos casos el magistrado de turno tiene la responsabilidad y la obligación de inhibirse, pues lo que usted dice de la finalidad es justa y persigue a bien común, para un magistrado conservador y además perteneciente a sectas religiosas ultras, lo que es justo y beneficioso para el bien común no es lo señalado por el ordenamiento jurídico, sino lo señalado por su ideología personal. Esta es la realidad, y sí, claro, puse al César con mayúscula y a dios con minúscula de un modo voluntario. Lo cual es razonable ya que estamos hablando de interpretaciones legales y no de mandamientos religiosos, y estos nada tienen que decir cuando en una sociedad democrática se han establecido leyes democráticas. A los magistrados en primer lugar les corresponde respetarlas con sus sentencias y no imponer sus subjetivas creencias religiosas sobre el ordenamiento jurídico.
      Mi opinión no se encuentra lastrada por mis principios ideológicos. Estos me informan con absoluta rotundidad de que al César lo que dice la ley y a mi Dios, con mayúscula, lo que mi alma precise.
      Sr. Galiano, no sé si acierto, pero deduzco de su carta que cuando se penetra en espacios que corresponden a su concepción ética, usted comprende que la actuación de todo ser humano se encuentra lastrada por principios ideológicos. Claro, imposible evitarlo, pero un magistrado, en esos casos tiene el deber moral de inhibirse si entiende que sus resoluciones se alejan del ordenamiento jurídico y se derivan de sus principios ideológicos religiosos.

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  • Canija Canija 28/07/21 06:57

    Totalmente de acuerdo 

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