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¿Interinos para siempre?

Publicada el 30/07/2021 a las 06:00

Precarios sin más, sean éstos interinos o laborales.

Más allá del Parlamento actual, aunque esté mal visto, más allá del Gobierno actual, en el panorama histórico de este país y ya tiempo atrás, hubo que calificar el sistema de oposición como “lotería, muchas veces eléctrica” (por lo de los enchufes). Y también que el sistema estaba “técnicamente corrompido", pues el sistema de “oposiciones”, creado a finales del siglo XIX para evitar las “cesantías” –cambio de los funcionarios al hilo de los cambios de Gobierno-, tenía su fundamento en convocar las plazas futuras previsibles en las distintas ramas; no convocar oposiciones para plazas que llevan siendo ocupadas años y años. Entonces, ¿qué es lo que pasa? Que esta situación se repite años tras año, lustro tras lustro, etc.

¿O nos olvidamos de cómo don Adolfo (Suárez) zanjó el problema de los profesores no numerarios de Secundaria y universidad y todos pasaron a ser fijos de una u otra manera?

En 1982, mi primer año como profesor interino de Química, tras haber trabajado en la industria y ser represaliado y despedido gracias a la dictadura de Franco, éramos en todo el Estado unos 2.000 profesores interinos en la Enseñanza; hoy hay, cifra arriba, cifra abajo 130.000. Repito, en la enseñanza. El manido argumento de que entonces no había Constitución y por eso se pudo hacer no cuela, como ya ha demostrado hasta la expresidenta del Tribunal Constitucional doña Emilia Casas y porque además cualquier tribunal y cualquier ley debe poner por encima de todo la lógica y la razón y cerca de un millón de trabajadores precarios en las Administraciones Públicas, es una sinrazón.

El problema es otro; el problema, como en otras cosas, es que el Estado, lejos de actuar como garante de los derechos de los ciudadanos trabajadores, actúa más como patrón para el beneficio del capital y son esos intereses los que marcan el devenir diario generándose problemas de precariedad como éste de los trabajadores temporales, precarios –laborales e interinos– de las Administraciones Públicas, así como en otros muchos sectores y de mayor gravedad aún, como los inmigrantes o las trabajadoras domésticas.

¿O podemos ignorar el gran negocio de las academias en torno a las oposiciones? Y cuando hablamos de “academias”, hablamos de sindicatos subvencionados que tiene intereses similares o cercanos y si no, ¿cómo se explica que firmen a pies juntillas el acuerdo que despedía, de hecho, a miles y miles de trabajadores en precario como ya hicieron en 2017 con el ministro Montoro y ahora con el ministro Iceta?

Pero profundicemos en los comportamientos del propio Estado y de sus “castas“ más rancias. Hay una palabra que aparece en casi todos los legajos y es la de “reconocer”; reconocer los trienios, reconocer los servicios prestados, reconocer la madre... El comportamiento inquisitorial que se encierra en esta cuestión requiere una revisión profunda; su significado es el mismo con el que ahora quieren “reconocer” para hacerlos fijos a los que lleven 10 años “en un puesto estructural” (a saber…). ¿Es que el Estado no tiene conocimiento de los hechos? ¿O es que de esta manera se reserva el derecho de pernada al que nunca renuncia el capital en última instancia?

No cabe duda que la huelga indefinida convocada el pasado 11 de junio por la Comisión Abierta Estatal de Lucha y Coordinación de los Trabajadores Precarios de las Administraciones Públicas, alguna mella ha hecho, junto a otras movilizaciones, para que a la fofez del decreto de Iceta se le haya tenido que añadir un poquito más de energía de la ministra de Hacienda, pero cómo quede finalmente –en septiembre u octubre– dicho decreto estará en las manos de la lucha de los trabajadores precarios, para los que hay que reclamar: ¡Fijos ya. Basta ya de precariedad! Porque, además, la precariedad no engendra buenos servicios públicos, sino todo lo contrario.

______________

Benito Laiz Castro es “químico jubilado como profesor interino 'para mofa y escarnio del MEC'” y socio de infoLibre

 

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2 Comentarios
  • Alfónciga Alfónciga 31/07/21 12:35

    Un poco al hilo de Angel10 y su comentario.
    Cuando se entra en la Función Pública, no siempre por oposición, ya está implícito lo de "la igualdad, el mérito y la capacidad". Como dice una profesora ya jubilada "la ventanilla también es legal", y si la Administración necesita de personal, el que quiera y pueda, hay que reunir unos requisitos, se presenta, y si le seleccionan empieza a trabajar. Claro que los temporales e interinos tienen derechos, sobre todo, el de seguir trabajando. Tras años y años se lo han ganado. Aquí no se trata de la "propiedad de la plaza". Las plazas son de todos los ciudadanos. Aquí no se trata de ser funcionario, se trata de seguir trabajando hasta el día que llegue el jubileo. ¿Es de recibo que a médicos les hagan contratos de una semana, y luego otra semana y al tiempo una semana más? ¿Es de recibo que un profesor no sepa dónde va a dar clase y a quién hasta 24 horas antes de llegar a su destino? Claro que estamos en Europa y ¿cuántos países que forman parte de esa Unión Europea utilizan el sistema de oposiciones que, en el caso que nos ocupa, lo único que va a conseguir es echar a profesionales a la calle? Todo un sinsentido. No solo la experiencia de un trabajador es la ventaja. Esta viene dada también por las canas que han ido saliendo a lo largo de su vida, laboral y la otra, como a todo el mundo.
    Opositores aprobados, muy bien. Trabajadores temporales e interinos a fijos!! que ya está bien.

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  • Angel10 Angel10 30/07/21 17:12

    La norma está muy clara los trabajadores de la función pública deben ser elegidos por méritos, equidad y concurrencia, los enchufes no están tanto en los que aprueban las oposiciones sino en los que entran por otros medios, incluidos los enchufes, pero claro ahora llevan un montón de años y sienten que tienen derechos adquiridos.

    Puedo reconocerles su experiencia, pero no veo ningún mérito en ser enchufado, mientras ellos trabajaban, aunque fuera con contratos precarios, otros se dejaban los cuernos intentando aprobar unas oposiciones que salían cuando al gobierno de turno le parecía oportuno.

    La culpa es de los distintos gobiernos que cayeron en la trampa del liberalismo que intentó convencernos a todos de que lo público no era eficiente, ya hemos visto donde está la eficiencia cuando nos llega la pandemia, lo privado ni estaba, nbi se la vió, hasta que no suenan voces de pasta fresca y salen otra vez como piratas hacía el botín.

    Europa, ¡menos mal que estamos en Europa!, nos ha dado un tirón de orejas y ahora hay que poner orden en este desaguisado, puedo enhtender todas las posturas, pero me pregunto ¿Que es mas justo que quien lleva años en un puesto se le dé la propiedad porque sí o que las plazas salgan todas a oposición libre? Seguro que algunos que están trabajando pìerden su plaza, pero es que ese es el modelo de los trabajos de los que no son funcionarios, ¿porque no protestaron en todos estos años? Creo que las plazas deben ser para los mejores y estos deben ser elegidos mediante oposiciones transparentes y justas, quienes llevan años trabajando, se supone que tienen la ventaja de la experiencia y esa debería ser la única ventaja.

    Los sindicatos que han permitido este desastre con los trabajadores públicos están deslegitimados para opinar, esto les ha superado es una cuestión que atañe a toda la sociedad, ¿Queremos enchufados o opositores aprobados?

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