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El general, La Caoba, el juez y don Miguel de Unamuno

Vladimir Merino Barrera
Publicada el 24/08/2021 a las 06:00

En los años veinte del pasado siglo pocos serían los que en Madrid no oyeron hablar de 'La Caoba'. Después, el tiempo y acaso la censura pretendieron borrar su recuerdo. Y, sin embargo, siendo frágil la memoria, don Miguel de Unamuno, junto a algunos viejos recortes de periódico salvados de la flaqueza del papel, nos han permitido conocer esa pequeña gloria de escarceos del general Primo de Rivera, dictador al amparo del rey Alfonso XIII.

Aun siendo largos los devaneos amorosos del militar en cuestión, no es mi intención recrearme en lo que considero parte de la vida privada de quien con ella hace lo que mejor considere. Si lo traigo a colación es con ánimo de recordar cómo las gastaba su señoría cuando Unamuno, o quien fuera, osaba incomodar su puntilloso orgullo.

Al poco de enviudar el general de su primera esposa Casilda Sáez de Heredia, quizás necesitado —a su manera— de superar el mal trago, castizamente se dio al alterne en algunos destacados prostíbulos de la capital del reino. En uno de ellos conoció y, según se dice, derrapó en dulce embelesamiento con la 'La Caoba'. Esta mujer, andaluza de aceitunada tez, sin duda atractiva a ojos del amante, sin ella pretenderlo, parece ser que complicó la vida del general, también presidente del Gobierno. Ocurrió, quién lo iba a decir, que los agentes de policía, fieles en su obligación, un buen día detuvieron a la dama por oscuro tráfico de cocaína así como chantaje a un empresario.

Y aquí sí, aquí se da pie a exponer la razón de este relato.

Puesta 'La Caoba' a disposición judicial y dada la extensión del escándalo, Primo de Rivera —también Marqués de Estella—, azorado por la reprimenda del rey, ni corto ni perezoso, ofreciéndose fiador de la detenida, exigió al juez José Prendes Pando la inmediata puesta en libertad de su protegida. Lo hizo con el nada sutil argumento de "haberse inclinado toda su vida a ser amante y benévolo con las mujeres".

—¡Hasta aquí hemos llegado! Debió contestar el juez buscando y hallando el amparo de Buenaventura Muñoz, presidente del Tribunal Supremo y, por ende, también súbdito de la realeza borbónica.

El militar no se tomó a broma tamaño desplante. Ni corto ni perezoso, con la cotización al alza de la doble moral, destituyó a los dos jueces: a Prendes con un nuevo destino en Albacete; al presidente del Tribunal Supremo, jubilándolo anticipadamente. La amante quedó en libertad.

Miguel de Unamuno, por entonces vicerrector de la Universidad de Salamanca, y Rodrigo Soriano, presidente del Ateneo de Madrid, criticaron públicamente al dictador por salir en defensa de la acusada. El colegio de abogados de la capital, sumándose a las voces críticas, emitió una nota de protesta. El escándalo llegó a la redacción del Heraldo de Madrid que, sin atreverse a publicar los hechos tal cual, tergiversó la noticia haciendo protagonista de ella al primer ministro de Bulgaria. Dado que la noticia ya circulaba por todos los corrillos nacionales, la censura autoimpuesta resultó ridícula.

Escritor y ateneísta terminaron siendo desterrados a la semidesértica isla de Fuerteventura. El Ateneo de la capital fue clausurado. Desde el exilio, don Miguel de Unamuno, de seguro tras apearse del camello con el que circunstancialmente paseaba por la isla, nos regaló el siguiente poema para la posteridad:

Famoso se hizo el caso de la ramera, vendedora
de drogas prohibidas por la ley y conocida por
La Caoba, a la que un juez de Madrid hizo detener
para registrar su casa y el dictador le obligó a
que la soltase y renunciara a procesarla por salir
fiador de ella.
Cuando el caso se hizo público y el rey, según
parece, le llamó sobre ello la atención, se le
revolvió la ingénita botaratería, perdió los estribos
—no la cabeza, que no la tiene— y procedió
contra el juez tratando de defenderse en unas
notas en que se declaraba protector de las jóvenes
alegres.
Aquellas notas han sido uno de los baldones
más bochornosos que se han echado sobre España,
a la que el Dictador ha tratado como a otra ramera
de las que ha conocido en los burdeles.
Se ha complacido en mostrar sus vergüenzas y en sobárselas
delante de ella.

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Vladimir Merino Barrera es socio de infoLibre

 

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8 Comentarios
  • quiteño quiteño 25/08/21 10:52

    Muy bueno, Vladimir. Las anécdotas históricas nos ayudan a tener un retrato más cierto de los personajes.

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  • Charo Caylan Charo Caylan 24/08/21 17:30

    "La España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía" como escribió Antonio Machado. Muy interesante su artículo, no conocía esta anécdota de la "dictablanda", mucha gracias Vladimir. Saludos y salud.

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  • Herbert Herbert 24/08/21 13:03

    En plena segunda década del siglo XXI es inconcebible que siga vigente el anatema, metido con calzador:
    "Todo Atado (amamantado) y Bien Atado (aprovechado) 1936-1939-1940-1975, continuando en una Democracia irreal: 1978-1999-2000-2020-2021-2022 ¿Hasta 18-07-2036, 100ª Aniversario?
    Efectúan el Mutis por el Aforo: Ciudadanos Borbones-felones Lys; y sus arlequines, bufones: los reyezuelos políticos FAES, PP (centro derecha-Génova 13-Gaviota Azul carroñera), su segunda marca e hijuela bastarda VOZ; lapa arrimada-parásita, C's; y centro izquierda PSOE-Ferraz 170-ateos y traidores del espíritu Mayo 1879, La Rosa Roja".

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  • Herbert Herbert 24/08/21 12:49

    Mi padre en 1931, Capitán de Infantería, le hicieron una putada tanto Sanjurjo cómo Primo de Rivera, todo porque el personal castrense, en dicha época, eran demasiado, al igual que otros profesionales pero que los trasladaron a otros Ministerios.
    Reclamó a las altas instancias, y nanay de la china mandarina, lo declararon retirado forzoso pero dependiendo de la Segunda Región Militar desde 1930 hasta la Guerra Civil en Sevilla 18-07-1936, Capitán destinado a la C.A.M.P.S.A para suministro de carburantes a los camiones de las unidades militares sevillanas.
    XXII Promoción Academia Infantería, Toledo 1915-1965, con lo cual dicha putada mermó considerablemente los ascensos a Comandante, Teniente Coronel, retirándose en 1954, cómo Coronel Honorífico.

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  • odderon odderon 24/08/21 12:15

    Y cien años después, la historia vuelve a repetirse en este país, el rey, el dictador, la judicatura y la correveydile, garganta profunda de Madrid. Y constatar que no ha cambiado un carajo, produce un desasosiego y temor tremendo.

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  • AMP AMP 24/08/21 11:27

    Y mayor o menor medida así se sigue funcionando en este país.
    Muchas gracias Vladimir.

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  • Angel10 Angel10 24/08/21 10:11

    Gracias por ilustrarnos con una historia que desconocía. Me imagino el cachondeo de las clases populares y los chistes que debieron salir de aquello; en España siempre hemos convivido en la falta de libertad con andar sobrados de ingenio

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  • Canija Canija 24/08/21 07:44

    Interesante el artículo 

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Opinión