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Violencia de género y machista

Publicada el 12/10/2021 a las 06:00

Escribir sobre la violencia de género es bastante arriesgado. Todos sabemos que existe pero ninguna institución pública da el paso para hacer el estudio que nos conduzca al diagnóstico necesario para tratarla en profundidad. Todos los comentarios escuchados apuntan al machismo como principal causa de su existencia. Es posible que sea así. Yo no lo tengo tan claro. Posiblemente todos conozcamos parejas con comportamientos machistas y no por eso son violentas, ni psíquica ni físicamente.

El comportamiento de las mismas es de “normalidad”. Por eso no podemos generalizar ni responsabilizar al machismo como único ingrediente de la violencia de género. La violencia de género sigue galopando como caballo desbocado. Quienes tenemos inquietud por contribuir, si es posible a la disminución o erradicación de la violencia de género, debemos empezar por tener lo suficientemente claro; sus orígenes y el por qué, de la misma.

El profesor Alfred Tomatis, doctor en medicina, especialista en trastornos de la audición y el lenguaje, creador de una nueva disciplina, la audio-psico-fonología, dirige o ha dirigido un centenar de centros de investigación y tratamiento en todo el mundo. Autor de diversos libros. El profesor Tomatis afirma en su libro El fracaso escolar: “El oído es el primer órgano sensorial desarrollado por el feto y nuestra verdadera puerta de acceso al universo. Funciona como la dinamo del cerebro y del sistema nervioso”. Se podría decir, que el oído, al ser el primer órgano sensorial que se crea en el feto, tiene una enorme repercusión en el desarrollo del sistema nervioso. Por lo que parece posible, a través de las palabras habladas, y estas son sonidos, se puede alterar el sistema nervioso. Es posible que la selección de las palabras, la forma de utilizarlas y el tono de las mismas pueden tener relación en la alteración o no del sistema nervioso.

El machismo tiene sus orígenes con la llegada de las religiones o posiblemente antes. Las personas se han ido desarrollando a lo largo y ancho de la historia con la direcciones del sexo masculino. Por consiguiente el reparto de tareas se ha ido haciendo con el criterio exclusivo del hombre. La adjudicación del cometido empezó en función del sexo de la persona. Además de la escuela, regentada por la religión católica durante siglos, la mujer ha contribuido a difundir los hábitos machistas entre su prole. Ha sido la encargada de la educación de los niños/as. Es evidente que están las excepciones.

Es de lógica que cuando se empieza a formar una pareja es porque hay, al menos, atracción física. Si además de lo físico les unen una serie de valores y conocimientos, necesarios para la convivencia, posiblemente estemos ante el principio de una pareja estable. También es de razonamiento que cuando el inicio de una pareja solo se basa en el físico, con ausencia de valores compartidos, escasos recursos económicos y necesidades sexuales diferentes, no es de extrañar que la pareja se rompa a los primeros síntomas de desacuerdo. Se sabe que la sexualidad de hombre y mujer, salvo excepciones, es complicada la satisfacción entre ambos, sobre todo de la mujer. Al hombre llega la satisfacción sexual antes que la mujer. Si el hombre no tiene conocimiento de cómo funciona la sexualidad de su compañera, esto podría ser que fuera motivo suficiente para la ruptura de la pareja.

Es evidente que el hombre, salvo excepciones, está dotado de fuerza física superior a la mujer. Este dato tiene sus orígenes en la genética pero también en el uso que se le da a los músculos. Pero entiendo que esto no debe de ser el origen de la violencia de género. Una cosa es tener más fuerza física y otra el empleo que se haga de ella. Lo que trato de buscar es la procedencia de las alteraciones psíquicas en la pareja, es decir, la raíz que da como fruto las perturbaciones mentales en la parejas.

Tenemos claro, según Tomatis, que a través de los sonidos que llegan al oído se pueden producir alteraciones nerviosas. ¿Es posible que las discusiones continuadas en la pareja lleguen a ocasionar una alteración del sistema nervioso, de tal magnitud, que de origen al asesinato y, en algunos casos, al suicidio?

Además de las afirmaciones del profesor  están la de varios profesionales de la fisioterapia que afirman, de la rigidez de los tejidos que envuelven el esqueleto, que estos están más agarrotados en los hombres que las mujeres. ¿Podría ser que el hombre, al tener la musculatura más rígida que la mujer, perdiera el control del sistema nervioso antes que la mujer? No lo sé.

No podemos meter en el mismo saco las violencias machista y la de género. Si lo hiciéramos estaríamos cometiendo un grave error que dificultaría el conocimiento de los verdaderos orígenes y el por qué de la violencia de género.

Pienso que la violencia machista consiste en la agresión física o psíquica, del mal llamado hombre, hacia la mujer. En la violencia de género pueden intervenir ambos miembros de la pareja. No afirmo nada porque no tengo certeza de nada. Lo que si estoy interesado en la elaboración de un estudio, por profesionales, que pueda dar como resultado el diagnóstico de los orígenes de la violencia de género.

A falta de un estudio serio que nos dé el porqué existe este fenómeno de la violencia de género se pueden intuir algunos datos entre ambos sexos, por ejemplo: la genética es uno de los aspectos que puede ser significativo. La acumulación en el cerebro de tanta desigualdad de trato entre géneros puede incidir en las discusiones de la pareja. Otra realidad que puede ser relevante es la sexualidad. No tienen el mismo tipo de sexualidad ambos sexos. Muchos hombres desconocen la sexualidad de la mujer. Otro aspecto que puede influir en la violencia de género y machista son los hombres que han sido violados y maltratados en su infancia o juventud.

Hablemos sin tapujos, con naturalidad. En la actualidad, ni siquiera en la mayoría de parejas, no se habla con libertad de una cosa tan natural como es la sexualidad. Este puede ser, no digo que sea, una más de las realidades que llevan a la pareja a las discusiones.

Posiblemente estemos pagando la ignorancia que la sociedad viene arrastrando, muchos cientos de años, sobre las sensibilidades de ambos sexos, principalmente del hombre hacia la mujer. Me gustaría ser más explícito pero al no tener certeza de la mayoría de los comentarios que hago, no lo puedo ser. Ese estudio que reclamo, es pieza fundamental, para tener los conocimientos necesarios para abordar la violencia de género en toda la extensión de la palabra. Ese estudio que reclamo debe de ser iniciado cuanto antes. No se puede permitir la sociedad que haya más víctimas por violencia de género.

En otras fechas la mujer era sumisa, salvo excepciones, pero ahora que va empezando a reclamar sus derechos, porque sus obligaciones las ha venido cumpliendo siempre, salvo las singularidades, y al hombre le cuesta trabajo entender que está en peores condiciones que la mujer, en todos los aspectos de la vida. Como siempre puede estar la anormalidad.

Posiblemente esté exponiendo los más parecido a la realidad pero su transformación no es fácil y esté pagando, la mujer, un precio demasiado alto por su emancipación.

En los sistemas democráticos, los derechos de las personas vienen recogidos en las constituciones y en las leyes que emanan de ellas, pero una cosa es lo escrito y otra bien distinta es transformar lo justo en realidad. En algunos casos lo escrito no se asemeja a la realidad.

Un ejemplo clarificador. El artículo 14 de la Constitución Española dice así: "Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social". Voy a dar un par de ejemplos de que este artículo, y muchos más, tiene inexactitudes.

¿Todos los hijos/as nacidos del vientre de una madre tienen la posibilidad de ser jefes de Estado? ¡Sin comentarios! Según los datos publicados permanentemente la mujer tiene inferior salario a igual trabajo. Eso no solo lo digo yo, también lo dice el Instituto Nacional de Estadística. El sexo también influye en la vida laboral y posiblemente mucho. ¿Salvo en las instituciones públicas tiene garantizado el trabajo la mujer? Así es. En las privadas brilla la estabilidad del trabajo de las mujeres por su ausencia. También están las excepciones.



                                                    Pepe Espuche es socio de infoLibre

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4 Comentarios
  • renacimiento renacimiento 13/10/21 05:54

    Esclarecedor y didáctico artículo, gracias

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    • Jose Espuche Jose Espuche 13/10/21 09:30

      Gracias por su comentario.

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  • AMP AMP 12/10/21 13:20

    Me ha parecido muy interesante el artículo, Pepe, sobre todo ciertas consideraciones del doctor Tomatis a las que haces mención.

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    • Jose Espuche Jose Espuche 12/10/21 15:34

      He escrito como pienso. Gracias AMP por el contenido de su comentario.

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