x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Comunicación política

La Casa Real, acorralada por el escándalo del emérito

  • La total falta de control de la iniciativa de todo lo que se va conociendo dificulta planificar estrategias de defensa eficaces
  • La táctica de que Felipe VI y Letizia finjan mantener una agenda pública cercana a la ciudadanía y ajena a la crisis que padecen despierta serias dudas a los expertos

José Miguel Contreras | Eva Baroja
Publicada el 27/07/2020 a las 06:00

Crisis en la Casa Real | Comunicación política

Analizamos los últimos escándalos del rey emérito Juan Carlos I.

Escándalo. Seguramente, es la palabra que mejor define todo lo que rodea a la sucesión de informaciones aparecidas en las últimas semanas en relación al rey emérito, Juan Carlos de Borbón. Su popularidad entre los españoles se ha derrumbado. Toda su trayectoria como regente se ha venido abajo. Hasta los monárquicos más convencidos muestran su profunda decepción y vergüenza por todo lo que se va conociendo.

En términos de comunicación política e institucional vale la pena plantear el caso como objeto de estudio. Estamos ante un ejemplo de libro de situación de crisis. Casi podríamos hablar de situación de emergencia para la Casa Real. Desde una perspectiva profesional, cabe plantearse si existe algún tipo de acción de comunicación que pudiera contribuir a paliar el irremediable daño reputacional que sufre no ya la desgastada figura de Juan Carlos I, sino que amenaza seriamente con extenderse a la propia vitalidad de la monarquía a partir de ahora.

Una imparable cascada de noticias sobrecogedoras

El 13 de marzo, el gobierno anuncia que va a declarar el estado de alarma para intentar frenar la pandemia provocada por el coronavirus. Lo hace efectivo al día siguiente. En España, apenas hay hueco para ningún otro asunto. Todos estamos concentrados en la emergencia sanitaria que nos asola. La atención mediática está focalizada en intentar explicar las implicaciones que el estado de alarma va a tener en la vida cotidiana.

El 14 de marzo, el diario británico The Telegraph publica una información en la que situaba al actual rey como beneficiario de dos fundaciones de su padre, en Suiza, investigadas por presuntos delitos de blanqueo de capitales. En la noticia, se revela una donación de 65 millones de euros al rey emérito procedente de Arabia Saudí. En la Casa Real decidieron actuar con la máxima celeridad. Desde el primer momento, los estrategas que han tomado las decisiones más relevantes han luchado por intentar aminorar en lo posible lo que sabían que iba a representar una convulsión nacional e internacional. Solo un día después, el 15 de marzo, emitían un comunicado sin precedentes. En él, Felipe VI renunciaba a la herencia de su padre y le retiraba la asignación fijada en los presupuestos oficiales. Seguramente, no cabía mejor día para conseguir el menor protagonismo posible en una información de semejante trascendencia. En otro momento, el país se hubiera paralizado en torno a una decisión de esta importancia histórica.

La información rompe los intentos de encubrimiento

La caja de los truenos se había abierto. Algunos importantes medios de comunicación decidieron a partir de ese momento colaborar activamente en el encubrimiento del escándalo. Sin embargo, nuevas revelaciones han ido apareciendo en una cascada inagotable a través de otros periódicos y televisiones. Juan Carlos, mientras tanto, ha optado por el hermetismo absoluto. Ha desaparecido por completo de la vida pública. No se sabe dónde está, ni lo que piensa. Mientras la opinión pública acrecienta su crítica contra sus comportamientos, su ocultamiento no hace más que contribuir a cimentar su imagen de manifiesta culpabilidad.

De puertas afuera, Felipe VI y Letizia siguen sonriendo y visitando estos días distintos lugares de nuestra geografía. La intención parece evidente. Se trata de aparentar una supuesta normalidad cerca de los ciudadanos de a pie. Se quiere evitar que les alcance la estrategia de huida de los focos del rey emérito. Saliendo a la calle, parece querer transmitirse la idea de que los reyes no tienen nada que ocultar y que se encuentran tranquilos y preocupados por otras cuestiones ajenas al embrollo al que se enfrentan.

El control de la iniciativa

Ante cualquier situación de crisis, los manuales de comunicación colocan siempre un primer objetivo: el control de la iniciativa. Cuando un boxeador recibe un golpe, sólo tiene dos opciones: o seguir recibiendo o pegar. Parece evidente que dedicarte sólo a intentar eludir más puñetazos es una mala estrategia porque tarde o temprano alguno especialmente fuerte te acabará impactando y llevándote a la lona. La otra amenaza es que a base de pequeños impactos, las fuerzas se vayan agotando y te acabes derrumbando. La única salida es la de recuperar la iniciativa y pasar a ser el que ataque. Mientras eres tú el que atacas, obligas al rival a defenderse y, sobre todo, deja de pegarte.

En términos de comunicación, este ejemplo pugilístico se traduce en que si los medios de comunicación publican información perjudicial para alguna persona o institución, no hay peor decisión que intentar escabullirse, esconderse y escapar. Aparecerás siempre como culpable y como cobarde y los medios seguirán hasta el final aportando más y más noticias. La única manera de detener este proceso es hacerle frente, lo que supone dar las necesarias explicaciones y aportar nuevos datos que aclaren los asuntos más confusos y cierren cualquier interpretación perniciosa.

Algunas acciones que podrían acometerse

La gran dificultad en todo lo que envuelve a Juan Carlos I es que no parece haber manera alguna de detener la hemorragia. Da la impresión de que el escándalo aún tiene mayor recorrido. Los medios presentan nuevos datos cada semana que aún empeoran más la situación que parecía haber llegado ya al límite de lo asumible. Además, la apertura de procesos judiciales abre un largo camino aún por recorrer. Ahora mismo, resulta muy complicado pensar qué podrían hacer el exmonarca o los actuales reyes para mejorar la aguda crisis que padecen.

Hemos pedido a diferentes especialistas en comunicación política e institucional, colaboradores habituales de este foro, que nos aporten sus ideas ante el supuesto de que a ellos les correspondiera decidir qué hacer si fueran los responsables de definir una estrategia: ¿Es esconderse la mejor solución para afrontar una crisis de esta magnitud? ¿Qué podría hacerse desde la perspectiva comunicación política para reducir su impacto? Estas son algunas de sus valoraciones más significativas:

Un embrollo endemoniado. Muchos de ellos, con buen humor, coinciden en la misma idea que expresa Toni Aira, profesor de Comunicación Política en la UPF Barcelona School of Management: "Si me llamasen lo primero que haría sería colgar el teléfono porque ahora mismo remontar esto puede ser el reto de una vida para un asesor de comunicación".

La complejidad de la institución: La Casa Real es muy singular y no funciona como una empresa, una administración o un partido político. A nivel comunicativo, siempre se ha caracterizado por el hermetismo, la opacidad y la falta de proactividad, por lo que en este caso, intentar llevar la iniciativa, tal y como explica el presidente de Asesores de Comunicación y columnista de infoLibre, Luis Arroyo, es muy complicado: "Tenemos que tener en cuenta que las decisiones no las puede tomar solo Felipe VI. Tiene que contar con el Gobierno y con el emérito, por eso en esta situación es tan complicado aplicar un único manual".

Falta de anticipación. Ignacio Martín Granados, politólogo y vicepresidente de ACOP, critica el que no se hubieran tomado medidas a sabiendas de lo que se les venía encima: "Echo en falta mayor rapidez y haber emitido algún comunicado preventivo para ocupar espacio y que los medios y la opinión pública no estén hablando de ti sin que tú participes y tomes la iniciativa. Un comunicado en el que avanzasen que van a colaborar para esclarecer los hechos porque si no, parece que no están haciendo nada".

Determinar el punto en el que nos encontramos. Xavier Peytibi, consultor de comunicación política en Ideograma, plantea que "lo primero que les aconsejaría es que analizasen en qué punto de la crisis están: en medio, al principio o al final. Adelantarse con una respuesta comunicativa cuando la crisis es mayor puede ser contraproducente". Luis Arroyo, por su parte, considera que ante la gravedad de las informaciones habría que reaccionar ya: "Todo lo que se conoce sobre el rey emérito ahora mismo es terrorífico y, si hay más, va a ser incluso más terrorífico. Lo mejor es cortar cuanto antes".

Contundencia y transparencia. Son las dos acciones que muchos ciudadanos esperábamos. Así lo afirma Diana Rubio, consultora y doctora en comunicación: "Desde mi punto de vista, lo que deberían hacer es haber sido igual de contundentes que en marzo cuando sacaron el comunicado solo 24 horas después de que saliese la noticia. Es necesaria más trasparencia y una comunicación más fluida con la ciudadanía que está demandando una decisión. Aunque todavía no la hayan tomado deberían comunicar que están en proceso de tomarla".

Protagonismo del emérito. Toni Aira, profesor de Comunicación Política en la UPF Barcelona School of Management, echa en falta que Juan Carlos de Borbón asuma su responsabilidad: "Quien tiene que protagonizar la reacción ante la crisis es el propio rey emérito en primera persona porque si lo hace Felipe VI se podría interpretar en clave de castigo de un hijo a un padre y eso puede transmitir poca empatía y credibilidad porque parece que toma esa decisión obligado y para salvarse el cuello".

El difícil rol de Felipe VI. Joan Navarro, sociólogo y vicepresidente de Llorente y Cuenca, resalta la difícil coyuntura en la que se encuentra el actual monarca. Por eso, aconseja que "la mejor posición en este momento es no sobreactuar, no anticiparse y estar siempre a disposición de la Justicia. Tienen que hacer un ejercicio de trasparencia, poner a disposición de la Fiscalía toda la información que requiera y comportarse con normalidad en su agenda institucional porque no está siendo juzgada la monarquía ni la Casa Real, sino unos hechos que ocurrieron en el pasado que afectan al rey emérito".

Generar un cortafuegos. Luis Arroyo plantea una iniciativa inmediata: "Ahora mismo hay que generar un cortafuegos total con el rey emérito. No basta solo con retirarle la asignación. Hay que tomar alguna otra decisión para demostrar que Juan Carlos I es una cosa y Felipe VI otra. Esto es muy difícil de hacer porque uno es heredero del otro, pero es la forma de sobrevivir".

Cuidar las apariciones públicas. Los expertos tienen dudas sobre la estrategia de sacar a pasear estos días a los monarcas, como si nada hubiera pasado. Para Diana Rubio, "contrasta mucho ver a los Reyes de viaje por España con esta situación de por medio, porque parece que le quitan importancia". Luis Arroyo es aún más crítico: "Intentar transmitir una imagen de cercanía y salir a sonreír a la calle como están haciendo no tiene sentido. Es demasiado arriesgado porque lo único que hace es generar más recuerdo del problema. Es momento de ser más discretos".

Ser más proactivos. Toni Aira cree que están fiando todo a que durante el verano salgan otras noticias que desplacen de la agenda mediática la información sobre el rey emérito, algo que, según él, es una mala estrategia: "Han estado acostumbrados a dar la callada por respuesta durante muchos años, pero ahora les aconsejaría proactividad y que dejasen de ir arrastrados por los acontecimientos".

Pensar en el final. Xavier Peytibi aconseja ir pensando en cómo cerrar toda la crisis cuando concluya y se puedan medir los daños causados: "Una vez haya pasado la crisis y se hayan publicado todas las informaciones, les recomendaría hacer un análisis estratégico: ver qué ha pasado, admitir lo sucedido, tomar decisiones, diferenciarse comunicativamente del rey emérito e incluso, llegado el caso, pedir disculpas".

Más contenidos sobre este tema




27 Comentarios
  • JacktheRipper JacktheRipper 04/08/20 13:18

    Según la farsa que representa la Constitución de 1978, la Corona (monarquía) es un símbolo de la unidad y permanencia del Estado. ¡Menudo símbolo! Paradigma de corrupción, codicia, infidelidad, cinismo y mendacidad en cantidades industriales. Si lo que se pretendía era restaurar la gloria de una institución que nunca fue gloriosa se consiguió justamente lo contrario: un descrédito absoluto y una vergüenza de dimensión planetaria. La dinastía de los Borbones ha causado daños irreparables al pueblo español. Por más que uno rebusque en la historia no es capaz de encontrar un servicio relevante de alguno de los tiranos que nos han gobernado durante siglos que haya supuesto alguna mejoría para las condiciones de vida del pueblo español, durante siglos súbdito en lugar de ciudadano. La endogamia y la sensación de impunidad, consentida por un poder político sumiso y complaciente con los degenerados que han ocupado el trono español, han terminado por convencer a estos tarados corruptos de que el país es su finca particular y que, además de hacer con ella lo que quieran, no tienen que dar cuenta de sus actos a nadie. Dicen que este demérito se parece a Carlos IV y es verdad, ambos fueron reyes nefastos. El parecido físico debe ser casi por pura casualidad, ya que la mujer del que nos entregó a Napoleón era archiputa y lo más probable es que sus hijos fueran todos de Godoy. Para qué hablar de su nieta, Isabel II, todavía más puta y casada con un homosexual e impotente. Con una legitimidad tan dudosa y unas acciones tan deplorables empeñarse en mantener un símbolo vergonzante es propio de un pueblo capaz de recibir en olor de multitudes al traidor que, junto con su padre, nos vendió a los franceses y tirar de su carroza, sustituyendo al tiro de caballos, al grito de "vivan las cadenas". Mejor nos hubiera ido si hubiésemos abrazado los valores revolucionarios que vino a ofrecernos Napoleón, en lugar de defender la continuidad de esta dinastía corrupta y degenerada. Con todo esto me viene a la memoria la vieja canción: Si tu padre quiere un rey la baraja tiene cuatro. Ya es hora de librarnos de esta pesada y anacrónica carga. Que nos dejen elegir si queremos reyes o no.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Mascarat Mascarat 27/07/20 21:57

    Menuda familia...
    El padre, un putero trincón de comisiones ilegales. La madre, conocida como 'la cornuda', pretendiendo no saber nada de los vicios del marido. La hija mayor sin enterarse de que estaba casada con un cocainómano compulsivo. La otra hija, ignorante de las estafas del tontolculo de Urdangarín. Y el hijo se casa con una trepa de segunda mano y ahora finge no saber nada de los delitos del padre...
    Será la endogamia de siglos, o que están para el trinque y el putiferio de postín...?
    Los borbones son un cáncer cuya metástasis pudre todo lo que tocan...

    Responder

    Denunciar comentario

    2

    12

  • ateo ateo 27/07/20 21:00

    La única solución racional es encausar al emérito y todas sus amigas y testaferros y clausurar una monarquía corrupta y caduca. https://diario-de-un-ateo.blogspot.com/2018/04/los-borbones-son-unos-ladrones.html ...

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    11

  • Turiellos45 Turiellos45 27/07/20 17:57

    Empezaron mal y puede que terminen peor. Nos los metieron con calzador y ahora está costando descalzarlos. Pero se logrará. El descrédito que aún les cubren algunos políticos acabará con esos políticos y luego con la monarquía. La brecha empieza a abrirse y la podredumbre se derramará. Esperemos que el cambio no sea dramático, que seamos civilizados y hagamos una nueva transición sin que paguemos los de siempre. los que sufrimos la dictadura.

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    14

  • Turiellos45 Turiellos45 27/07/20 17:12

    Con 65 millones de euros se pueden hacer muchas cosas. La primera, que te importe un bledo lo que opinen los demás. Y dado su aparente estado físico yo me iría a un paraíso fiscal a vivir tranquilamente, vivir como un rajá, como un rey, declarar que su descendencia le importa otro bledo y que le busque la justicia de cualquier país. Después de lo que parece que ha hecho no creo que le importe mucho lo que hace su descendencia, que ha dejado bien colocada. El ejemplo de los Franco lo tenemos ahí, a un paso de la Zarzuela. Con 65 millones de euros me río de Janeiro, sin vender exclusivas a Sálvame y el papelecuché.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    5

  • MSNZ MSNZ 27/07/20 16:52

    Ahora Felipe y Letizia, Letizia y Felipe, ¡tanto monta, monta tanto! Salen de la madriguera para recorrerse la geografía española y recoger los halagos de los que se denominan “BÚNKER” al movimiento político de extrema derecha, que no dispuso de estructuras propias y que se manifestó en España en la década de 1970 y principios de la de 1980 (Transición española, formado por aquellas personalidades del franquismo que se oponían completamente a la reforma del régimen, tras la muerte de Francisco Franco y defendían el Movimiento Nacional.

    Toda esta agenda improvisada por Felipe y Letizia, no tiene otro fin que desviar la atención de todos aquellos españoles que no figuran entre los que a continuación cito.

    Quienes eran los Miembros:

    A la cabeza del movimiento se situó quien fuera Ministro de Trabajo, el falangista José Antonio Girón de Velasco1 y junto a él, corrientes tanto en el ejército (Carlos Iniesta Cano, Milans del Bosch, Fernando de Santiago, Alfonso Pérez-Viñeta), como en la Iglesia (Hermandad Sacerdotal Española y nombres como Fernando Quiroga Palacios o José Guerra Campos)2 y la política, encarnadas por Falange Española (José Luis Arrese, Raimundo Fernández-Cuesta, Tomás García Rebull, Juan García Carrés, Luis Valero Bermejo...) y por la organización Fuerza Nueva, de Blas Piñar.

    Todos aquellos que se sienten españoles de verdad, y desean una convivencia pacífica, sin odios ni rencores, que respeten y cumplan todo aquello que en su día se quedó plasmado en lo que se conoce con el nombre de “Constitución”, mucho mejor sería la gobernabilidad de España.

    Aquellos ciudadanos que no pertenecen a lo que llaman “BÚNKER”, solamente están deseando que se establezca una república.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    10

    • MIglesias MIglesias 27/07/20 18:46

      ¿Los españoles que queremos reformar la constitución por obsoleta, somos sospechosos de sentirnos menos españoles y buscar bronca?

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      3

  • Ayla* Ayla* 27/07/20 16:21

    "El 14 de marzo, el diario británico The Telegraph publica una información...En la Casa Real decidieron actuar con la máxima celeridad....Solo un día después, el 15 de marzo, emitían un comunicado sin precedentes."
    Blanqueando?
    En la casa real lo sabían desde hace un año y por eso fueron al notario.
    Si podemos creernos que una persona a la que han estado preparando durante 46 para asumir la jefatura del estado no veía lo que hacía su preparador.
    Actuaron con la máxima celeridad porque no podían callar a la prensa al ser extranjera. Lo que han estado haciendo con la española durante todo el reinado de su padre.
    Y si sólo sirve para pedir aceite y leche a los nobles, hacer discursos enfrentando (guardáte tus opiniones porque representas una institución) o tardar un año en comunicar lo que ya sabía y hacerlo con nocturnidad y alevosía, recién establecido el estado de alarma, pues caro nos sale.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    8

  • Ciudadano, no súbdito Ciudadano, no súbdito 27/07/20 15:40

    Se agradecen artículos como este y los comentarios son muy atinados. Hemos vivido creyéndonos el engaño de la utilidad de la Monarquía y nos damos cuenta que ella sola se está autodestruyendo a pesar de todo el entramado institucional que la apoya de manera ciega y anacrónica. Muchos por miedo a los cambios y otros muchos porque con este régimen del 78, tan contaminado y lleno de parásitos, y con ese batallón mediático que piensa que los ciudadanos somos menores de edad,  les va muy bien.
    A mi hay una cuestión que me interesa mucho en estos momentos y es la manifiesta incapacidad de Felipe VI, que tiene un equipo muy poco capaz y que va de error en error. El 3 de Octubre, en su ya famoso discurso, se cargó el mito de la Corona como árbitro, asumiendo el discurso más  extremista del PP, antes, la manifestación por el atentado de Las Ramblas, donde le “montaron”, y no supo zafarse, toda una performance como supuesto traficante de  armas, y para no cansar, la última de presidir una misa convocada por la conferencia episcopal antes que el acto de Estado que, por su posición institucional, es lo que tenia que haber primado y no hacer lo que hizo.
    Con todas las distancias históricas este rey recuerda a otros como el zar Nicolas II, que tampoco estaba preparado para entender el momento histórico que le tocó. No todo es marketing y cálculo en la vida política, siempre cargada de emociones y símbolos, y sus apariciones por España con su esposa últimamente, dan una sensación de empequeñecimiento de su figura y de su papel, que está siendo la constante de sus años de reinado. Los Borbones en España están en estos momentos en una desafección creciente que no parece que este Monarca sepa enfrentar a pesar de los corifeos a la marroquí que tanto ruido hacen por aquí, que no le favorecen, y que, a la postre, de poco le van a servir. Porque la opinión, sobre todo de las generaciones mas jóvenes es muy clara respecto a una Monarquía que no ha hecho sus deberes a pesar de todas las facilidades que ha tenido desde la denominada “Transición” que, cada vez, es más evidente que fue una simple “Acomodación”. 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    18

  • ateo ateo 27/07/20 13:48

    El emérito ladrón y sus queridas y testaferros deberían estar ya en prisión preventiva a la espera de juicio. Pero está claro que aquí solo acaban en la cárcel los robagallinas. https://diario-de-un-ateo.blogspot.com/2020/07/a-la-carcel-con-los-borbones.html ..

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    6

  • MIglesias MIglesias 27/07/20 13:30

    Ya pasó el tiempo del poder por derecho divino, el único perdón es la renuncia y la asunción de las consecuencias legales del común de los mortales. Fuera monarquía, aupa República.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 3 Respuestas

    0

    15

    • Xuanin Xuanin 27/07/20 17:55

      El dia que falte la Monarquia te vas a enterar, por desgracia claro.En España imposible una Republica a largo plazo.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 2 Respuestas

      15

      0

      • GRINGO GRINGO 28/07/20 12:49

        Deberías desarrollar un poco el presagio, se queda un poco cortito......

        Si quieres antes coméntalo con algún alemán, francés, norteamericano (incluido canadienses), italiano, y demás países que viven el desorden y la anarquía...

        Si el "Demérito" no encuentra su lugar, quizás alguno de estos países lo quiera como Jefe de Estado no ???

        Responder

        Denunciar comentario

        0

        2

      • MIglesias MIglesias 27/07/20 18:40

        ¿De qué me voy a enterar? ¿Van a venir los Cien Mil Hijos de S. Luis?

        Responder

        Denunciar comentario

        0

        8



Lo más...
 
Opinión