Caso Bankia

Bankia estaba quebrada cuando salió a Bolsa

Bankia estaba quebrada cuando salió a Bolsa

15MpaRato (Ctxt)

"Los peritos judiciales (...) reiteramos que todos los estados financieros de BFA y Bankia desde su constitución hasta la reformulación, incumplían la normativa aplicable y no expresaban la imagen fiel de la situación económico financiera de dichas entidades".

Así comienza el informe de uno de los peritos del Banco de España que ha venido a ratificar, hace menos de una semana, uno de los supuestos por el que la querella de 15MpaRato abrió el caso Bankia, gracias a la colaboración ciudadana, acusando a Rodrigo Rato y a otros 33 consejeros de la entidad de haber comunicado información falsa en la salida a bolsa de Bankia, delito tipificado en el Código Penal (artículo 282bis) y castigado con hasta 6 años de cárcel.

Dicho de otro modo: creemos que Rato y los suyos sacaron a bolsa, conscientemente, una Bankia ya quebrada, en una operación orquestada para hacerse con los ahorros de decenas de miles de pequeños inversores y que acabó siendo uno de los principales detonantes del hundimiento del sector financiero español que aún pagamos con recortes en servicios básicos.

A finales de 2014, tras un año y medio de instrucción, y después de que hiciésemos llegar a la opinión pública los Correos de Blesa, que abren la pieza de las Tarjetas Black, llegaría uno de los momentos clave del caso Bankia: el juez designa unos peritos independientes del Banco de España para que emitan un informe sobre lo que como acusación sosteníamos. Los peritos afirmaron, entre otras cosas, precisamente eso: que las cuentas con las que Bankia salió a bolsa eran fraudulentas.

A partir de ese momento, el caso Bankia entraba en una nueva etapa.

Por un lado, los juzgados ordinarios empezaron a fallar sistemáticamente a favor del pequeño inversor estafado por Bankia en la salida a bolsa, y los estafados comenzaron a recuperar su dinero en pleitos civiles (hasta la histórica sentencia del Tribunal Supremo del 27 de enero de 2016 que obliga a Bankia a devolver todo el dinero de la venta de acciones a pequeños ahorradores).

Por otro, el juez del caso accede por fin a que se fije una fianza a la que deben hacer frente Rato & cía y la actual Bankia, para cubrir los posibles daños a los afectados de la presunta estafa, de no menos de 3.000 millones.

Los dos peritos independientes del Banco de España se convierten entonces en el objetivo a batir para los acusados y sus redes de "apoyo" institucional; las defensas comienzan a presentar informes propios escritos por algunos de los expertos de cabecera de la banca española, dispuestos a justificar cualquier abuso de Bankia y a poner en duda la profesionalidad de los técnicos autores del demoledor informe. Hasta aquí, lo habitual en nuestro sistema judicial, en el que ningún perito de la banca ha asumido jamás responsabilidad alguna por los abusos que haya llegado a defender.

Pero lo que ocurre a continuación excede todos los límites: la propia cúpula del Banco de España, sin cuya omisión o complicidad no hubiera sido posible la estafa de la salida a Bolsa de Bankia, comienza directa o indirectamente a presionar a sus propios expertos en uno de los episodios más vergonzosos de esta institución, que finaliza con un informe del BDE desacreditando a sus propios peritos y un comunicado de los inspectores defendiendo a sus compañeros ante las presiones políticas de la cúpula.

El informe del que se habla estos días es el informe que el juez Andreu pide a los peritos del Banco de España para responder a este alud de contrainformes de las defensas.

Su ratificación de que la salida a Bolsa de Bankia fue un fraude, a pesar de las presiones recibidas –o a causa de ellas–, es esta vez todavía más detallada; consta de varios cientos de páginas y es, si cabe, aún más sólida e irrefutable que en el primer informe, no dejando lugar a dudas desde el primer párrafo.

Si la cúpula del Banco de España y la actual dirección de Bankia quedan en una posición insostenible tras este informe, Deloitte, la gran auditora que fue multada por el ICAC por auditar el balance de salida a Bolsa que ella misma elaboró, no queda en mejor lugar. En palabras de los técnicos: "El dictamen del auditor no vale nada".

El papel del FROB es también criticado por los peritos, que no entienden que, como venimos denunciando desde el primer día, siendo perjudicado intente acreditar que no ha existido fraude contable.

Asimismo, el gran argumento de la defensa, que sostiene que la economía no es una ciencia exacta y que no hubo estafa sino cosas muy complicadas de entender para el común de los ciudadanos, es contraargumentado en este informe con exactamente el mismo razonamiento que nos llevó a solicitar la colaboración ciudadana para querellarnos contra Bankia y llegar hasta donde hemos llegado:

"Por supuesto, la contabilidad no es una ciencia (o técnica) exacta, pero ello no justifica las aberraciones. Ninguna mente independiente y sensata puede entender que en 15 días el resultado anual de una entidad pase de unos beneficios de 253 millones a unas pérdidas de 3.031 millones y que ambas cuentas sean correctas. Ni que en 15 días sea posible revisar los deterioros de centenares de miles de activos y auditar la revisión."

Este peritaje debería ser suficiente como para que todas las partes que por acción u omisión han colaborado en el despropósito que el caso Bankia ha sacado a la luz desistan de una vez. Nos referimos también al propio fiscal, que durante gran parte de la instrucción de la pieza de la salida a bolsa de Bankia se ha comportado como un abogado defensor, obstaculizando el trabajo puramente ciudadano hecho desde las acusaciones particulares, como las representadas por 15MpaRato, o populares como la que representa la CIC.

¿Y ahora qué?

En breve se fijará fecha para el juicio oral por la salida a bolsa y antes todavía, por las Tarjetas Negras, con las que hemos conseguido que Rato, Blesa y amigos se enfrenten a penas de cárcel. La pieza de las preferentes, que juzga la emisión de Caja Madrid correspondiente a mayo de 2009, espera también su turno de señalamiento.

Pero éste será solo el principio: vamos a por los cómplices de una estafa de Estado y en estos cuatro años de investigación judicial hemos ido atando todos los cabos necesarios para hacerlo. Argumentos perfectamente resumidos en este informe.

Vaticinamos también un alud de partidos que querrán aprovecharse del trabajo colectivo de estos cuatro años para apuntarse al juicio y hacerse la foto ahora que el trabajo ya está hecho. Algunos ya lo están intentando y otros más lo intentarán ahora.

Esta lucha se desarrolla a muchos niveles: el judicial, sí; pero también el político y mediático, donde hemos demostrado colectivamente que no son ni serán los partidos quienes nos defiendan, sino nosotros mismos organizándonos; y por supuesto también el psicológico, de unas élites que hasta el 15-M dormían plácidamente en la total impunidad: "Los peritos judiciales sostenemos que, puestos a buscar explicaciones psicológicas, habría que referirse a los fenómenos de disonancia cognitiva investigados desde finales de los años 50 del pasado siglo. En el caso Bankia sería muy interesante comprobar el proceso de análisis de una información discordante; cómo la mente de los embusteros resuelve la incongruencia aceptando la mentira como una verdad. No obstante, entendemos que facilitar explicaciones psicológicas sería una burla a los centenares de miles de ciudadanos que perdieron sus ahorros. Una burla similar a la tesis de una profunda e inesperada segunda recesión".

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Gracias. Y seguimos.

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