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El espíritu de la Revolución egipcia se instala en Madrid

  • La exposición 'El alma del mundo', del fotógrafo Miguel Ángel Sánchez y la periodista Nuria Tesón recoge a través de retratos y textos literarios la dignidad de un pueblo en pleno proceso de transformación
  • A través de 80 personajes de todas las clases sociales han querido representar la diversidad de los 80 millones de habitantes del país

Publicada el 10/05/2013 a las 18:37 Actualizada el 13/05/2013 a las 13:15
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Marina Abdel Nour.

Marina Abdel Nour.

MIGUEL ANGEL SANCHEZ
Antes del estallido de la revolución, ellos ya intuían que algo se revolvía en aquel Egipto del Mubarak envejecido y desnortado. Guiados por ese presentimiento, clave en su profesión, el fotógrafo Miguel Ángel Sánchez y la periodista Nuria Tesón se desplazaron en 2009 a El Cairo con la idea de realizar un proyecto que abarcara y de algún modo compendiara el devenir social de un enorme país en proceso de transformación.

La forma que adoptó esa idea inicial ha resultado en ocho decenas de retratos que, acompañados de textos literarios, quieren recoger de un modo poético y penetrante la esencia de un pueblo en plena efervescencia vital. Recopilados en un libro publicado por Lunwerg, El alma del mundo, parte de esas imágenes y textos se exponen en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid, donde permanecerán hasta el 1 de septiembre.

“Intentamos seleccionar gente que considerábamos representativa de Egipto y de sus circunstancias particulares”, explica Tesón. Y el abanico es tremendamente amplio: desde fruteros a políticos, músicos, activistas, escritores de renombre, miembros del establishment político… los autores no han querido dejar clase social ni postura fuera del espectro de su mirada.

“Hay personas que son iconos, como por ejemplo un chico, Musa, que se dedica a recoger las basura para después reciclarla”, cuenta la periodista. “Él vive en una zona muy pobre, y perdió a su hermana por no tener dinero para pagar por unas medicinas para una afección estomacal por la que nadie en el primer mundo hubiera muerto. Después vino la revolución y mataron a su hermano en un enfrentamiento entre cristianos y musulmanes, por lo que tuvo que pasar a ser el cabeza de familia”.

Ante historias como esa, y ante toda historia humana, no quisieron quedarse en la superficie del retrato y del relato. De ahí la poderosa carga visual de unas imáganes tan delicadas como llenas de fuerza, a la altura de los textos que las acompañan, que buscan ahondar en el alma egipcia con profundidad reflexiva.

“Miguel y yo nos dimos cuenta de que como periodistas no abordábamos la realidad de un modo que nos marcara: de una historia, enseguida tienes que pasar a la siguiente. Por eso esto nos lo planteamos más despacio, con tiempo para conocer muy bien a la gente”. En tres años de trabajo, de 2009 a 2012, intentaron comprender la idiosincrasia y los motores existenciales de más de 80 personas, que representan simbólicamente a los más de 80 millones de habitantes del país.

Dividida en tres secciones, correspondientes al periodo de la revolución y sus etapas previa y posterior, la exposición ya ha pasado por varios países como Francia o Bélgica, además de la tierra de la que se inspiró, Egipto. “Se expuso por primera vez en El Cairo en 2012”, señala Tesón, “y aunque nosotros no pensábamos encontrar ningún mensaje, la gente nos hablaba de que habíamos captado la dignidad de su pueblo vista por dos extranjeros. Fue muy bonito tener la recompensa de alguien”.

Tras esta primera experiencia, Sánchez y Tesón tiene previsto expandir su proyecto a la Franja de Gaza, otra zona donde también han ejercido la labor de periodistas, y donde igualmente sienten que a través de ella no les es posible comunicar en toda su amplitud una realidad social intrincada y profundamente compleja.

“Hay mucho que no sabemos de Gaza, como que todos los días se lanzan bombas de sonido para torturar psicológicamente a la población, o que solo cuentan con ocho horas de luz eléctrica al día, lo que dificulta muchísimo la vida”.

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