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Encasillado estás más guapo

Bandera de la comunidad gitana.

Como tantos reportajes, este nació de la lectura de un informe. Uno realizado en el Reino Unido, titulado Writing the Future report y presentado en la London Book Fair. Su conclusión: el mundo del libro ha marginado y encasillado a los escritores pertenecientes a las minorías étnicas.

Por ser más precisos, lo que el informe sustenta es una sospecha generalizada, la de que los escritores negros o asiáticos son mejor aceptados (publicados, leídos) si sus obras reproducen "una visión estereotipada de sus comunidades" y abordan asuntos como "el racismo, el colonialismo o poscolonialismo como si éstos fueran [sus] principales preocupaciones", en palabras de la autora del trabajo, Danuta Kean.

¿Y aquí?, nos preguntamos. ¿Qué pasaría si realizáramos una investigación similar? Buscando respuestas, hemos hablado con escritores gitanos para que sean ellos quienes nos digan si lo que en las islas británicas se denuncia tiene parangón con lo que ocurre en la península ibérica.

"Una diferencia con Gran Bretaña estriba en que aquí se publica a menos gitanos (y a menos miembros de la minorías, y a menos mujeres, y a menos miembros de los colectivos LGTB...) que allí ―afirma José Heredia―. Aquí la sociedad civil no es tan fuerte como allí, y eso vale especialmente para los grupos inferiorizados. En consecuencia, los gitanos tienen menor peso, menor influencia, menores posibilidades de entrar en la agenda pública, sus asuntos interesan menos a los medios... y encuentran menos financiación a la hora de ser objeto de estudios académicos como este británico que nos ocupa. Allí nos llevan muchos años de ventaja". 

Heredia, sociólogo, es hijo de José Heredia Maya, escritor y primer catedrático gitano de Universidad (fallecido en 2010), a quien nuestro interlocutor propone como paradigma de la situación que padecen. "Para parte de la crítica y la academia, como por ejemplo Álvaro Salvador, catedrático de la Universidad de Granada, es uno de los poetas imprescindibles del último cuarto del siglo XX y sin embargo sólo los gitanos se acuerdan de él y los payos, si lo hacen, no lo recuerdan por la incuestionable calidad y originalidad de su poesía sino por la anécdota colorista del poeta gitano. De hecho, su faceta reivindicativa todavía escuece: se niega su actualidad, se le trata con condescendencia o paternalismo o simplemente se la ignora."

Heredia hijo establece un interesante paralelismo entre la suerte de la literatura escrita por gitanos y la escrita por mujeres, que parte de la academia ha terminado aceptando a regañadientes como una especie de concesión a presiones socio-políticas, pero "no con plena dignidad literaria sino como un subepígrafe al margen de la considerada 'gran literatura'", en plan "las mujeres tratando cosas de mujeres", lo cual es de un machismo atroz. "Pues de manera análoga se opera con los gitanos, y otras minorías seguro también, en España", concluye.

Repasemos

"Cuando presenté mi tercer libro, Entre clamores y espantás alegué que existe una literatura gitana, a la cual yo pertenecía y de la que me gustaría que se empezase a tener consciencia", explica Jesús Soto de Paula, cuyo tema habitual, que no exclusivo, es la literatura taurina. "Sembré cierta incertidumbre y a su vez sorpresa, pienso que gratamente acogida. Y es que los gitanos estamos abocados no sólo a decir, sino a demostrar lo que somos ante una sociedad empeñada en no sacarnos de un estereotipo cultural y social harto injusto y discriminatorio."

Joaquín Lopez Bustamante, codirector del programa de Radio 5 Gitanos, vinculado al Instituto de Cultura Gitana y comisario de la exposición Vidas Gitanas, lo confirma cuando lamenta su propio encasillamiento. Las dos únicas veces que le han pedido una pequeña colaboración en El País ha sido "para hacer la crítica del infame programa de Cuatro Palabra de gitano y el obituario de Franz Rosenbach, un superviviente del Holocausto gitano al que tuve el honor de conocer". Y cuando busca editorial para dos poemarios que tiene acabados, Llave maestra y Bronce herido, "es este último el que, por tener temática gitana, parece interesar más a un posible editor de poesía muy conocido".

El encasillamiento existe, desde luego, pero... "En todos sitios. En Hollywood cuando un actor repite una y otra vez el mismo papel acaba encasillado. Existe en la música, en la escritura, es algo que se da constantemente." Es María Estévez, periodista y escritora. "Me cuesta contestar a tu pregunta, porque tiene truco. ¿Harta del estereotipo? Nunca me he sentido encasillada."

María ha leído la información que motiva este reportaje. "Habla de escribir manteniendo los estereotipos. Es decir, que los escritores británicos se ven obligados a representar sus personajes como los ven los lectores blancos. Mi visión de la cultura gitana es amplia, diferente, vanguardista, no sé lo que ven o como nos entienden quienes nos encasillan, y desde luego no escribo para mantener la ignorancia de unos cuantos."

Una historia vieja de siglos

Hasta aquí, las constataciones. Lo que nos cuentan a partir de sus propias experiencias. En cuanto a las razones.

"El origen del problema no es otro que la gitanofobia y su amigo intelectual, el antigitanismo, que en este país tienen una historia de más de 500 años con adláteres tan influyentes como el mismísimo Cervantes y muchos otros hasta la actualidad, no hace falta dar nombres de creadores y estudiosos españoles contemporáneos que se acercan a lo gitano desde los estereotipos y prejuicios más rancios y obscenos ―asegura José Heredia―. Este país nació con una gran limpieza étnica que proclamaba una triple identidad negativa: 'no somos judíos, no somos musulmanes, no somos gitanos'; y de esa tesitura no consigue salir del todo todavía." Como por lo demás, insiste, ocurre tanto en otros ámbitos creativos como en la vida cotidiana.

Soto salva un rincón del sur: Jerez, Cádiz... quizás Sevilla. Fuera de ahí, "tristemente, ponen muy en duda que un escritor gitano pueda o deba escribir con lucidez sobre temas morales de nuestra sociedad. Por otro lado, somos llamados o usados cuando se trata de hablar de los arcanos del cante y el toreo en su más misteriosa esencia, quizás porque saben y reconocen (aunque a duras penas) que podemos tocar o acariciar lo que los payos sólo ven o intuyen". Y pone por testigo a su propia experiencia: "estamos en cierta manera condenados a ese fatídico y erróneo estereotipo del gitano errante, pobre y afamado por el hurto y sus artes".

"La masa responde a la popularidad de los estereotipos y los alimenta ―apunta, por su parte, María Estévez―. La escritura, además de arte, es un negocio. Dicho esto, creo que los editores deberían ser más responsables porque la literatura puede ayudar a cambiar las opiniones y romper estigmas. Los estereotipos pueden considerarse una comodidad social, un recurso al que recurrimos por costumbre. Más vale lo malo conocido, que lo bueno por conocer."

El cambio, para el que lo trabaja

Y no vale esperar sentados a que la mayoría altere voluntariamente su percepción, es necesario forzar el cambio. "Luchar contra esa real discriminación es para mí y los de mi sangre no sólo una inspiración sino un deber o una encrucijada, de la cual jamás huiré", asegura Jesús Soto. "Tenemos la oportunidad de cambiar las ideas preconcebidas y no perpetuar los estereotipos", proclama Estévez.

Y en su línea, Francisco Suárez, que fue director del Festival de Teatro de Mérida. "Lo bueno sería que hubiera muy buenos escritores gitanos que escribieran no sólo sobre nosotros sino de todo. Eso sería lo importante." Él lo intenta, de hecho, próximamente publicará una novela cuyo tema no tiene nada que ver con lo gitano aunque, "eso sí, tendrá compás. Pellizco y duende. Esto debe ser fundamental". Se titula Los infieles, trata sobre el deseo y la voluntad en conflicto permanente y transcurre entre Portugal y España en el siglo pasado.

También está en la pelea Joaquín Lopez Bustamante, quien confía "en que próximamente pueda comisariar exposiciones o hacer programas de radio que no tengan que estar relacionados necesariamente con mi condición de gitano". En la actualidad colabora con Belén Maya en los textos de su próximo espectáculo que será "un solo de danza contemporánea (Romnia, "mujeres" en romanó) en el que no habrá ni un olé ni una palma, y que ya tiene fecha de estreno: será en diciembre en Berlín".

En cuanto a Estévez... "Siempre he ido un poquito a mi aire. No me siento limitada en absoluto. Tampoco me llueven las ofertas. Supongo que lo fácil sería repetir siempre lo mismo, pero los retos son maravillosas fechorías de la vida que nos liberan cuando los superamos."

Al presentarla, he omitido intencionadamente un dato que, sin embargo, es relevante: ella reside al otro lado del Atlántico. "El hecho de vivir fuera me ha cambiado la perspectiva por completo. En España lo tenía más presente, fuera no. Fuera soy una española lejos de su país, una emigrante, y me encasillan en otro estereotipo. Aquí, en Estados Unidos, la realidad del estereotipo es constante, especialmente entre afroamericanos y asiáticos. El racismo se palpa, pero no se ejerce directamente por miedo a una denuncia. Creo que el prejuicio social existirá mientras no nos veamos todos iguales."

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