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La realidad de la inmigración en el Mediterráneo opaca el drama conyugal de Huppert en la Berlinale

  • Fuocoammare es el fruto del trabajo durante más de medio año de Gianfranco Rossi y su equipo en la pequeña isla de Lampedusa
  • L'avenir, de Mia Hansen-Love, muestra la historia de una profesora de filosofía que debe asumir el abandono de su marido

Noticine | infoLibre
Publicada el 13/02/2016 a las 21:47 Actualizada el 13/02/2016 a las 22:05
El director Gianfranco Rossi.

El director italiano Gianfranco Rossi.

EFE
Parece que regresar al pasado en el que los festivales de cine presentaban sólo historias de ficción es ya una batalla perdida. No importa que muchos piensen –pensemos– que juzgar a la vez películas guionizadas con documentales es como mezclar churras con merinas. Todas son ovejas, pero de distintas razas. Este sábado, el 66 Festival de Cine de Berlín confrontó a Fuocoammare, una película documental italo-francesa de Gianfranco Rossi, sobre la isla de Lampedusa, que hasta que los sirios empezaron a arribar a Lesbos era el más tristemente famoso punto de llegada (y muerte) de los refugiados e inmigrantes del otro lado del Mediterráneo, con un drama sentimental femenino y francés, L'avenir, de Mia Hansen-Love, protagonizado por la diva gala Isabelle Huppert. Que no se puedan comparar no impidió que la realidad, una vez más, superara a la ficción.

No se trata de una cuestión de calidad, un ingrediente que es independiente del género o la especialidad. El cine de dibujos animados, el de ficción o el documental pueden ser buenos o malos, pero un film de ficción con actores requiere de unos talentos especiales que no tiene el documental: guionista (s) y actores. Un auto chiquito tiene cuatro ruedas como un fórmula 1, pero a partir de ahí no se parecen mucho ni corren lo mismo...

El caso es que al italiano Rossi le va muy bien en el enfrentamiento con películas de festivales de autor, porque sin ir más lejos hace poco ganó el León de Oro de la Mostra de Venecia, con otro documental sobre los sorprendentes habitantes a la sombra de una autopista de circunvalación romana, Sacro GRA. Este año, la Berlinale está dedicada a los refugiados de la guerra de Siria, y Fuocoammare es el fruto del trabajo durante más de medio año del cineasta transalpino y su equipo en la pequeña isla de Lampedusa, más próxima a África que a la península italiana a la que pertenece administrativamente.

Los flujos migratorios cambian de origen pero no de destino, por mucho que se rijan por un principio de básica simplicidad pero que muchos se empeñan en no querer ver, para tranquilizar sus conciencias: los únicos que viajan por diversión son los turistas. Los inmigrantes lo hacen por huir de situaciones de penuria económica o radical supervivencia. Si no hubiera guerra, bombardeos, exterminios e integrismo islámico la gente no saldría de Siria para intentar llegar a las islas griegas. Sin conflictos armados y pobreza en Africa no se arriesgarían a cruzar hasta Lampedusa otros... Es así de terrible pero así de simple.

Rossi elige un acercamiento al fenómeno desde su proximidad, es decir, algunos habitantes de la isla, italianos, cuya vida desde hace un par de décadas está condicionada por la convivencia con esos miles de inmigrantes o refugiados que naufragan o arriban a las costas de Lampedusa, aunque también el punto de vista y alguna historia de los recién llegados queda reflejada en su documental. Hasta Berlín ha venido con sus isleños protagonistas, entre ellos el doctor Bartolo, único médico en la pequeña isla de pescadores, cuyos últimos años han estado dedicados a revisar a los recién llegados y certificar el fallecimiento de los menos afortunados. Su testimonio dentro y fuera de la pantalla es agudo y lacerante. No hay tapón de orejas que lo detenga: ellos son nosotros, igual que nosotros. Con otros rostros, quizás otras razas o religiones, pero quieren lo mismo, comer, amar y ser felices. Y huyen de lo mismo que huiríamos nosotros.

La otra película de este sábado en la lucha por el Oso de Oro es la francesa L'avenir (El porvenir), una historia de desamor y superación, en la que una profesora de filosofía entregada a su materia y sus alumnos debe asumir el abandono de su esposo, también profesor, que ha encontrado una mujer más joven que ella. Nathalie (Huppert) debe apoyarse en las enseñanzas de los libros que maneja a diario para manejar su inesperada "libertad", mientras su madre da muestras de senilidad, en este talkie drama de Hansen-Love, una de las cineastas francesas con mayor predicamento en el circuito de festivales, con sus cuatro anteriores cintas, de las que Eden es quizás la más conocida. Se trata de un film correcto, pero obviamente menos impactante que el documental de Rossi.
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