X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




El papel de los intelectuales

Sánchez-Cuenca: “La impunidad de algunos autores hace que publiquen auténticos disparates”

  • Ignacio Sánchez-Cuenca presenta su nuevo libro, La desfachatez intelectual, acompañado de Luis García Montero, Jesús Maraña y Miguel Mora
  • El nuevo libro del politólogo cuestiona el fundamento de las opiniones lanzadas por ciertos intelectuales desde los medios tradicionales

Publicada 15/03/2016 a las 21:00 Actualizada 16/03/2016 a las 10:51    
Facebook Twitter Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 30

Jesús Maraña, Ignacio Sánchez-Cuenca y Luis García Montero, en la presentación del libro.

Mora, Maraña, Sánchez-Cuenca y García Montero, en la presentación del libro.

IL
La desfachatez intelectual, nuevo ensayo de Ignacio Sánchez-Cuenca, partía con un doble éxito antes incluso de su presentación este martes por la tarde en la librería Cervantes y Cía. En primer lugar, el profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III y colaborador de infoLibre ha logrado agotar la primera edición de su libro sobre el papel de los intelectuales (y notablemente los escritores) como articulistas de opinión, que llenan las páginas de prensa aunque demuestren pocos conocimientos sobre los temas que tratan, y aunque lo hagan con soflamas muy poco razonadas. El segundo extraño éxito es haber arrancado a Jon Juaristi —uno de los autores cuya obra periodística analiza y critica junto a la de Javier Marías, Félix de Azúa o Mario Vargas Llosaun artículo en respuesta al libro que, dice Sánchez-Cuenca, le da "la razón". Si el profesor le acusa de usar datos incorrectos, o directamente ausentes, para afirmar, por ejemplo, que los refugiados sirios usan a sus niños para llamar al sentimentalismo europeo, el columnista le contesta llamándole "mamporrero" de Zapatero, amigo "de Bildu" y "estúpido". 

No es una anécdota que en la presentación se nombrara al autor del artículo. Los que acompañaban a Sánchez-Cuenca en el acto, Jesús Maraña (director editorial de infoLibre), el poeta Luis García Montero (articulista de este periódico y presidente de la Sociedad de Amigos de infoLibre) y Miguel Mora (director de Ctxt), coincidían en señalar el rompehielos que es La desfachatez intelectual: por una vez, se osa criticar con nombres y apellidos a los "figurones" de los grandes medios. Varias veces, a lo largo de la presentación, los cuatro tienen que recordar al interviniente el deber de decir el nombre de aquel cuya tesis cuestiona. Este tic es uno de los denunciados por el académico: "Es incomprensible que los medios de comunicación no llamen la atención a algunos por escribir lo que escriben. ¿Cómo puede decir eso Jon Juaristi sobre las familias sirias? Aunque Bieito Rubido debe de estar encantado, porque opina lo mismo. Pero, ¿cómo es posible que no le pase factura social?".

En La desfachatez intelectual se defiende que este tipo de opiniones lanzadas sin fundamento no solo no aportan nada al debate público que creen enriquecer, sino que lo perjudican. "Este libro es una reivindicación del rigor en el análisis", señalaba Maraña, quien realizaba la siguiente reflexión en relación con Mario Vargas Llosa: Sánchez-Cuenca "hace un esfuerzo constante por dejar claro –pongo el ejemplo de alguien de completa actualidad y que es admirado por todos por su valor literario— que no pone en duda el valor de los autores, pero sí pone en duda las tesis que vienen defendiendo". El director editorial de infoLibre denunciaba que "es hora de que el Nobel pida perdón por las cosas que ha dicho de Esperanza Aguirre, como que era [lo recuerda el politólogo en su título] la 'Juana de Arco' del liberalismo".

Pero no está en el ánimo del escritor, como recordaba en el acto, destrozar "la figura" de ninguno de los nombrados (sumamos a Fernando Savater, Javier Cercas, Antonio Muñoz Molina...). "No creo que Félix de Azúa o Mario Vargas Llosa sean un fraude, no va por ahí la cosa. Pero cuando opinan de política deberían pensar dos veces lo que están diciendo, porque precisamente esa impunidad les hace soltar y que les publiquen auténticos disparates", señalaba Sánchez-Cuenca.

Luis García Montero apuntaba la responsabilidad de los medios: "Es la prensa tradicional la que ha legitimado esto. Y esta gente firma buscando la aprobación del director y de los lectores que pueden aplaudirles, no buscan propiciar un debate público". La importancia de La desfachatez intelectual, señalaba por su parte Miguel Mora, es que "legitima el hacer frente a una serie de vicios y obcecaciones" que, lejos de ser normales, constituyen una "patología". Las conclusiones del libro, por tranquilizar al lector, son positivas, como señalaba Mora: "Sánchez-Cuenca cree que ha llegado el ocaso de estas figuras porque hay gente ya publicando opinión de otra forma, y en otros medios".

No es la única falta que debe asumir la prensa. Sánchez-Cuenca critica en su obra que los periodistas españoles hayan renunciado a cultivar el análisis para dedicarse a la novela, en contraposición de sus pares anglófonos, que suelen ser los que, una vez especializados en un tema, abordan las columnas que en este país tratan intelectuales no especialmente duchos en el tema. "Nos critica por ausencia", añadía Jesús Maraña, entonando el mea culpa junto a Mora, "porque hemos renunciado a hacer el análisis que nos correspondía, y eso ha provocado que los escritores tomen el papel de hacer la columna política".

Columnas "dañinas para la sociedad"

Eso no significa, defendía Sánchez-Cuenca, que esté denunciando una suerte de intrusismo por parte de los escritores en la vida política, o que las opiniones sobre ciertos temas debieran estar monopolizadas por académicos o periodistas. Al contrario, el autor cree que "los escritores tienen mucho que decir en terrenos dominados por los especialistas, pero también en otros que estos no alcanzan". El problema, apunta, es que España no ha definido "criterios compartidos sobre lo que es un argumento defendible. En consecuencia, las afirmaciones tremendas están a la orden del día". "Hay que denunciarlo", añade, "estas personas están diciendo cosas que son dañinas para la sociedad". Tanto él como los demás integrantes de la mesa coincidían en que el silencio, en ciertos temas, debería ser mucho más premiado que ciertas opiniones envenenadas o sin fundamento. 

Hay dos fenómenos que llaman particularmente la atención de Sánchez-Cuenca. El primero es el de ciertos autores que han evolucionado desde posturas muy a la izquierda en su juventud hasta argumentos reaccionarios en su madurez, defendiendo ambos con igual intensidad y falta de documentación. "No deja de asombrarme la capacidad que tienen algunos de tener la razón siempre: cuando dicen una cosa y cuando dicen la contraria", resumía, bromeando, Jesús Maraña. El politólogo asocia ese proceso con el de la condena a la violencia de ETA, que supuso para algunos intelectuales, como Savater (abanderado de la plataforma ¡Basta Ya!), una suerte de revelación que les hizo pasar de apoyar al movimiento independentista de la izquierda abertzale a oponerse con virulencia al nacionalismo. Sánchez-Cuenca señala que lo hacen, justamente, a la inversa que el resto de la sociedad, que condenó la violencia de ETA cuando esta era más intensa y se hizo más comprensiva con el independentismo a medida que la banda perdía fuerza.   

El otro es el de la relación que estos escritores, que tienen como altavoz los medios clásicos, han establecido con la crisis económica. Algunos, señalaba Sánchez-Cuenca, han despreciado por completo la relevancia del paro o la desigualdad social, para sostener que el problema catalán, por ejemplo, era lo más urgente. Como lanzaba García Montero: "Cuando nadie en la universidad, la política o la literatura se daba cuenta de los verdaderos problemas de España, ellos solos se preocupaban de señalarlos". Otros han tratado las causas de la crisis —señala a Muñoz Molina y su Todo lo que era sólido—, pero lo hacen, para él, tarde o erróneamente. "Hay ciertos diagnósticos que me parecen particularmente irritantes, como el de las 'élites extractivas' defendida por César Molinas. Parece que solo ha habido burbuja en España. ¿En los demás países también las ha habido porque hay élites extractivas que tienen privilegios y van al palco del Bernabéu? ¿Esto viene solo de unos malvados dirigentes?", se preguntaba el autor. 

La desfachatez intelectual pretende crear debate
en torno a ciertas opiniones (o sobre la forma de elaborarlas) que pese a monopolizar la conversación pública jamás son cuestionadas. Habrá que esperar a los próximos días, y mirar las columnas de los nombrados y de sus pares, para ver si su propósito se cumple. 

LA AUTORA Correo Electrónico


Hazte socio de infolibre



14 Comentarios
  • Javier Pardo Calvo (Madrid) Javier Pardo Calvo (Madrid) 22/03/16 01:52

    Sres. Sánchez, Maraña, Mora y García, ¿no será que Vdes. se consideran meros "figurines" de micro medios? Por favor, qué decepción. A mi este tema me suena a eso de ... "si la envidia fuera tiña ..."

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Cuco Cuco 19/03/16 12:43

    Me alegro de que el Sr. García Montero me haya hecho caso y acudiera a esta presentación del libro de Sanchez Cuenca. Todos tenemos oportunidades para aprender.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • miguelar miguelar 18/03/16 14:24

    Con la repercusión de este interesante libro se abre un período de agitación y, espero, meditación.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • El Apócrifo El Apócrifo 17/03/16 09:11

    Un detalle a tener en cuenta; todos estos supuestos intelectuales escriben desde medios y para medios de comunicación en los que se publica diariamente con sesgo, intencionalidad y escasa rigurosidad, y estas voces que están muy presentes en la literatura, escriben auténticas barbaridades en cuestiones de opinión política, y cierta gente, la cual puede tener un defensa intelectual débil,  ve el nombre de Javier Marias o Vargas Llosa y tiene en cuenta una opinión muy alejada del análisis riguroso. Repelo a este tipo de seres, la mayor parte enfermos de ego, que opinan sin saber.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    0

    • Javier Pardo Calvo (Madrid) Javier Pardo Calvo (Madrid) 22/03/16 01:55

      ¿Estás seguro que tus opiniones tienen fundamento? 

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • paco arbillaga paco arbillaga 17/03/16 07:22

    Ya es hora que desde dentro de la intelectualidad o de los periodistas surjan comentarios críticos sobre el papel que muchos de ellos están representando en esta sociedad por su alianza y defensa de los “poderosos”. Igualmente la responsabilidad que tienen esas personas en la corrupción que infecta este país por haberse aliado con los corruptos o haber ocultados sus fechorías.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Ciro2 Ciro2 16/03/16 23:44

    Yo creo que la desfachatez no reside tanto en opinar de algo sin saber como opinar prevaricando de la verdad a sabiendas, valga la redundancia. La intencionalidad es el matiz. 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Angels Angels 16/03/16 17:43

    ...Ahi estaba una de las dos corrientes enfrentadas. Sin ningún rubor.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • frida56 frida56 16/03/16 17:40

    No he leído el libro,pero lo haré,ha suscitado mi interés;sin embargo,no estoy de acuerdo con lo que me ha parecido entender en el artículo. Las opiniones,si están argumentadas,tanto mejor,si no lo están con un conocimiento exhaustivo del tema,no tienen porque ser consideradas perjudiciales,son simplemente opiniones,no verdades. El lector,generalmente, no es tan corto como para no saber diferenciar,lo escriba  un Nobel o un académico,no creo que los periodistas tengan más capacidad de análisis necesariamente,y los escritores,a veces,aportan un matiz que el periodista no siempre consigue (dos ejemplos,Javier Marías o Benjamín Prado)...otra cosa es que,tras el "rigorismo" intelectual,se busque la unificación de lo que es "aceptable" para la sociedad. Yo prefiero oír "burradas" (desde mi punto de vista) a un Vargas Llosa que el hecho de que no se pueda expresar sobre ciertos temas porque no los domine o con ellos esté sirviendo determinados intereses;también los periodistas tiene sus amos (muchos de ellos) y pasan por grandes conocedores,a veces siéndolo realmente y otras no tanto...en resumen,nadie tiene el monopolio de la verdad en el campo de la opinión,y cobijarnos bajo el paraguas del conocimiento profundo de lo que se dice,puede mermar la libertad de expresarnos;si no nos gusta lo que otro opina,por descabellado que nos parezca,con no volver a leerlo tenemos.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 3 Respuestas

    0

    0

    • Bacante Bacante 25/03/16 10:25

      No se trata de que no escriban sino de no dejar pasar la desfachatez ni la incoherencia sin unas  buenas críticas a continuación. No todo vale, lo diga Vargas Llosa o su porquero. Opinar públicamente EXIGE rigor y honradez, se defienda lo que se defienda. Por supuesto, si se escribe con doblez y al dictado de la voz de su amo, sería mejor no escribir ni arrastrarse cual cerdo en su pocilga, por un puñado de elogios o de dólares. 

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 1 Respuestas

      0

      0

      • Bacante Bacante 25/03/16 10:38

        Y,  si es preciso, hasta con una preciosa denuncia o querella. 

        Responder

        Denunciar comentario

        0

        0

    • pontiaco pontiaco 16/03/16 18:22

      Completamente de acuerdo. Hace tiempo que no estoy en sintonía con lo que escribe Vargas Llosa pero aun así me interesará siempre su punto de vista. Lo mismo con los demás autores.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • Angels Angels 16/03/16 13:14

    Se esta repitiendo lo que paso en los años 90, para que el PP llegara al poder, diferentes actores y seguramente diferente candidato al poder. Pero reune todos los ingredientes, intelectuales desprestigiando a intelectuales, periodistas al servicio descarado de una formación, sin ningún rubor de hacer propaganda a uno y desprestigiar a otro, haga lo que haga y diga lo que diga, el lugar del diario El Mundo como juez y parte lo ocupa ahora La Sexta. La desfachatez de periodistas, comicos, intelectuales (o asi) incluso algunos que otros profesores y catedraticos universitarios al servicio de sus señores. Intentan defender lo indefendible atacando a los que no piensan "bien" (como ellos, vamos). Bajo ha caido "la inteligencia".

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • jamonfresco jamonfresco 16/03/16 12:44

    No es desfachatez es desguace moral de personajes que no saben sobrevivir a las unfamias que cometen y por eso las defienden. Autores de heno negro en un pais asolado y desolado por gentes que se sienten influyentes e inmunes e impunes en sus delitos contra humanidad. Alimañas de la palabra ocupados en lamerse sus verguenzas y lucir lindo sus imposturas permanentes y y bien pagadas

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0



Lo más...
 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.
facebookLibre