X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




Fotografía

Rubén H. Bermúdez: "En España la raza sigue siendo un tabú"

  • El fotógrafo explora en su proyecto Y tú, ¿por qué eres negro? la experiencia de la negritud en un país que insiste es no considerarse racista
  • Bermúdez recoge tres años de trabajo en los que ha recopilado imágenes propias y ajenas que funcionan como relato biográfico y ensayo políticosocial

Publicada 22/05/2017 a las 06:00 Actualizada 22/05/2017 a las 17:19    
Facebook Twitter Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 1

Rubén H. Bermúdez, de niño, en una imagen familiar utilizada para el fotolibro 'Y tú, ¿por qué eres negro?'.

Rubén H. Bermúdez, de niño, en una imagen familiar utilizada para el fotolibro 'Y tú, ¿por qué eres negro?'.

RHB
“Soy consciente de mi negritud cuando voy al colegio y los otros me lo dicen. Cuando me cantan la canción de los Conguitos y la del Cola Cao”. El fotógrafo Rubén H. Bermúdez no supo que era negro hasta que un día, en el mercado, otro niño se lo llamó. “Negrito”. En Senegal, dice, no le considerarían negro. Y alguna vez le han llamado "mulato". Si le dieran un euro por cada vez que alguien le ha preguntado "¿De dónde eres?", sería rico. Igual que si se lo dieran por cada vez que alguien ha fingido no sorprenderse ante su respuesta: "De Móstoles". En su fotolibro Y tú, ¿por qué eres negro? reproduce la otra pregunta impertinente que ha escuchado mil veces, una que busca alguna aclaración que el interlocutor considere convincente sobre su origen, sobre su aspecto, sobre su otredad. Un día se la hizo otra persona negra. Y algo hizo clic. 

En el volumen, Bermúdez recoge tres años de trabajo en los que ha ido recopilando, por medio de un blog, imágenes propias y ajenas que definían su experiencia de la negritud. “Nocilla. Chocockrispis”. La ausencia de personas negras en la portada de Érase una vez... el hombre. La admiración por el futbolista Ruud Gullit y la emoción cuando Holanda ganó la Eurocopa en 1988. Los amigos pidiéndole que bailara Michael Jackson, que se disfrazara de Steve Urkel. El trabajo, a medio camino entre la exploración autobiográfica y el ensayo sociopolítico, ha merecido la beca FotoPres, una de las más prestigiosas, y forma parte de una exposición colectiva que acoge el CaixaForum de Barcelona (y que llegará al de Madrid en septiembre). El fotolibro, diseñado por Koln Studio y autoeditado en colaboración con United Minds, es la culminación de un proyecto en actualización constante. 

"Siempre es violento cuando un grupo de niños te hace corro y te canta la canción del Cola Cao", cuenta el fotógrafo bajo el sol del madrileño en el barrio de Lavapiés, procesando aún una intensa semana de promoción. "Luego ves los lazos entre esos productos y la explotación que se ha hecho, y se hace, de los diferentes pueblos africanos, y en concreto de los de Guinea Ecuatorial, y cómo no hay ningún tipo de vergüenza ni se hace una revisión, sino que nos reímos de ello y cantamos canciones entre burlas. Es muy perverso”. Tras estas palabras firmes hay un viaje. Uno realizado inconscientemente durante 30 años y conscientemente desde el 31. Cuando otro hombre negro, un completo desconocido, le saludó y paró por la calle y terminó preguntándole, ahora sí con interés genuino, eso de "Y tú, ¿por qué eres negro?". 
 


No era una respuesta sencilla. Su trabajo va más allá de la anécdota genética, que se queda en la intimidad familiar, para ir al significado de esa pregunta. Qué significa eso de ser negro. Por qué y cómo se es considerado negro. Qué implica. Y qué implica concretamente en España, donde la población afro no está reconocida política ni culturalmente. "Ser negro es una construcción social. Como el género", explica. Una etiqueta que, agumentan los científicos, no tiene validez genética pero sí un peso político. El de encontrar o no trabajo, el de ser o no parado por la policía. "La mirada del blanco es la del 'No veo colores'. Y yo siempre digo: '¿Pero eres daltónico?' Decirme que no ves colores es un insulto, es no reconocer mi diferencia”.

Es un insulto, por ejemplo, al impacto que sintió cuando, a los 11 años, conoció por las noticias el asesinato de Lucrecia Pérez, la mujer dominicana tiroteada en 1992 por el guardia civil Luis Merino. "Ahora puedo ver que había una distancia entre ella y yo, porque es una mujer migrante, pero entonces veo una imagen de una persona de un color como el mío, con un pelo afro como el mío, y a quien matan al grito de 'negra de mierda'. Si la matan a ella, me pueden matar a mí". En este caso, ser negro es tener que temer por el propio cuerpo. Y tener miedo a unas fuerzas de seguridad del Estado que han sido denunciadas por redadas racistas y que jamás fueron condenadas por la muerte de 15 personas en El Tarajal. "Con el paso del tiempo ves que has dejado de ser un niño mono para convertirte en un sospechoso", cuenta Bermúdez. 

Pero este no es un libro que quiera hablar, una vez más, del sufrimiento de las personas negras, y tampoco es un libro para "la mirada del blanco". Al final del proceso de documentación, el fotógrafo se encierra durante cuatro días en una casa que no es la suya. Lee Entre el mundo y yo, la carta que el escritor y periodista estadounidense Ta-Nehisi Coates dirige a su hijo de 14 años. "Tengo que hacer algo así, que sea un abrazo para un hermano o una hermana", pensó. Así que cuando los blancos —Coates diría "los que se creen blancos"— le dicen que el fotolibro les ha dado "una lección" o "una patada", está bien, pero no es lo que va buscando. "Yo quería hacer un libro para otra persona negra en España. El libro es de la comunidad, es de todos”. Es un libro, por ejemplo, para Winnie. 
 

Winnie es una mujer negra a la que Bermúdez no conocía de nada. Pero Winnie cuelga en Internet un tutorial para peinar pelo afro. "Yo no sé peinarme. En mi familia nadie sabía", cuenta. "En ese momento vivo en Lavapiés, y si bajo al centro comercial más grande que hay, que es el Carrefour, encuentro un panel enorme con mogollón de tipos de pelo, pero no esta el mío. En un barrio donde gran parte de la población es afro”. Así que le pide a Winnie que le peine. Winnie pasa tres días desenredando su pelo, hidratándolo, enseñándole a cuidarlo. "Es un gesto bello. En el libro puede simbolizar el acogimiento por parte de la comunidad afro, cómo unos a otros nos ayudamos a empoderarnos". Winnie le regala un peine rosa con el puño del Poder. 

¿Qué piensa cuando alguien le dice eso de que "en España no hay racismo"? "Pienso que es blanco", dice entre risas. ¿Y cuando alguien blanco le asegura 'Yo no soy racista'? "Como si la opresión racial fuera individual, fuera una elección sentimental o moral, y no lo es, es una cuestión estructural y política”. España, dice, "está en pañales en la legislación contra el racismo". No es porque tenga poco que arreglar: "Hay muchas voces autorizadas que dicen que el concepto de raza nace con la conquista, con la invasión, con el genocidio en América. España tiene un papel fundamental en todo eso. Y el tema de la raza sigue siendo un tabú que se ignora y esconde”.
 
LA AUTORA Correo Electrónico


Hazte socio de infolibre



1 Comentarios
  • M.T M.T 22/05/17 22:38

    Me ha parecido interesante, Clara, el contenido y tratamiento de la noticia. En mi opinión nos queda mucho en el avance de reconocer y aceptar al diferente. La diferencia racial en los momentos actuales en nuestro país y desde lo que observo en etapas escolares desde edades muy tempranas al niño o niña diferente se le hace saber de múltiples formas que es distinto. En buena medids socialmente se le aísla no haciéndole partícipe en juegos, en invitaciones de cumpleaños... Y si a lo racial se une o añade lo social no quiero suponer hasta donde puede llegar la discriminación. Hablo con conocimiento de causa. Queda bastante camino por recorrer y conseguir trato igualitario. Tal vez sea cuestión de política educativa y nivel cultural o simplemente civismo.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.