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Historia

El periódico de mujeres que revolucionó el París del XIX

  • La Fronde se puso en marcha en 1897 con un equipo exclusivamente de mujeres, desde la dirección a las repartidoras, con una línea editorial feminista
  • Las periodistas de La Fronde, un libro de Elena Pintado Miranda, reivindica este proyecto olvidado incluso por la historia del movimiento 

Publicada 09/04/2018 a las 06:00 Actualizada 10/04/2018 a las 13:11    
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Cartel para 'La Fronde' realizado por Clémentine Hélène-Dufau en 1898.

Cartel para 'La Fronde' realizado por Clémentine Hélène-Dufau en 1898.

Gallica / BNF
Un diario generalista realizado de principio a fin (desde la dirección hasta el reparto pasando por la composición o la gestión) únicamente por mujeres. Una publicación cuya línea editorial sea feminista pero que trate desde la bolsa hasta el deporte. Una redacción formada por mujeres burguesas y obreras, con ideas liberales, socialistas o anarquistas, que discutan entre sí la postura del medio ante la actualidad política y debatan las líneas a seguir por el movimiento. Una empresa que dé trabajo a 600 personas y distribuya hasta 50.000 ejemplares al día. ¿Estamos describiendo una alocada utopía feminista? Podría parecerlo. Pero se trata de un proyecto real, posible, puesto que ya existió: La Fronde, publicación fundada por Marguerite Durand en el París de 1897, que llegó cada día a las calles durante seis años y que subsistió como mensual durante dos años más. Elena Pintado Miranda, activista feminista y profesora de Ciencias en Francia, describe en Las periodistas de La Fronde (La linterna sorda) el recorrido y los desafíos de un proyecto desconocido incluso en el país que lo vio nacer. 

La propia autora se sorprendió al encontrar información sobre esta iniciativa en el libro Rebeldes periféricas del siglo XIX, de Ana Muiña, también editora de La linterna sorda. ¿Cómo era posible que no hubiera oído hablar de algo como aquello? "Las mujeres fueron muchísimo más activas de lo que se reconoce", reivindica ahora Pintado tras años de investigación. La Fronde no solo era una de las primeras publicaciones feministas de la época, sino que debió de ser también de las pocas empresas no mixtas de Francia (no solo en el XIX) y un poderoso altavoz del movimiento por los derechos de las mujeres. "Era una herramienta de divulgación del feminismo", explica la autora, "pero ellas querían también demostrar mediante la práctica que las mujeres podían, en una sociedad en la que los roles de las mujeres estaban muy marcados por el patriarcado, hacer el mismo trabajo que los hombres". La Biblioteca Nacional de Francia lo celebra hoy como "el primer periódico feminista del mundo"
  La Fronde nació en el IV Congreso Feminista Internacional, celebrado en París en 1986. Marguerite Durand, mujer burguesa nacida en medio de la aristocracia, antigua actriz de la Comédie Française y entonces redactora de Le Figaro, debía cubrir las ponencias. O, más bien, la intervención de los grupos de hombres que trataban de boicotear sistemáticamente este tipo de encuentros y "el sobresalto de las buenas damas que debían ser el objeto de las burlas". Allí, entre los gritos de unos y los razonamientos de otras, Durand se dejó convencer por esas "mujeres venidas de todas las partes del mundo para exponer las reivindicaciones de sus hermanas oprimidas". Allí entró en contacto también buena parte del que sería el equipo de La Fronde, como Maria Pognon, presidenta de la Liga Francesa por el Derecho de las Mujeres, la periodista Séverine, Ghénia Avril de Sainte-Croix o Maria Vérone. 


Así, Durand adquirió un edificio entero en el centro de París, instaló las oficinas del periódico en el último piso y dedicó el resto a un hotel que regentaría ella misma y que ayudaría a sufragar el diario. La plantilla sería pagada conforme al convenio masculino y se eligió un diseño similar al de los demás periódicos diarios. "No es una revista femenina, es un periódico como cualquier otro", señala Pintado, "Y no solo hay noticias sobre feminismo. Ellas quieren hacer valer que las mujeres comparten unas reivindicaciones, pero que sus intereses son variados". En cuanto a la decisión de contratar únicamente a mujeres, la propia Durand explicó el motivo: "No se debía al ostracismo hacia los hombres, sino porque si uno solo de entre ellos hubiera formado parte de la empresa, incluso en la administración, se hubiera dicho que, en el fondo, el periódico estaba escrito entre bastidores por hombres y que las mujeres únicamente firmaban". 


No era así, y eso les trajo más de un problema. Como explica Peinado, había instituciones a las que la mujer tenía prohibido el acceso, como la Bolsa o el Parlamento. Para acceder a ellas, Durand tuvo que hacerse con permisos especiales para sus redactoras, y estas debieron enfrentarse a innumerables prejuicios —o agresiones machistas— de los hombres que sí entraban en ellas con todo su derecho. La ley prohibía igualmente el trabajo nocturno femenino, en teoría como medida de protección a la integridad moral y física de las mujeres. Para que las tipógrafas pudieran realizar su trabajo, tuvieron que enfrentarse tanto al Gobierno como al Sindicato de Tipógrafos. "Cuando el poder estaba en manos de los hombres hasta ese punto, realizar estos actos y entrar en espacios así requería un coraje y una valentía que es difícil medir hoy", reivindica la autora.

La composición de La Fronde era muy variada, tanto como sus lectoras, que iban desde las educadas aristócratas hasta las obreras analfabetas, para las que se organizaban lecturas públicas. En plantilla se encontraban trabajadoras de distintas clases sociales e ideología, con experiencias políticas muy diferentes. Las feministas burguesas, como Maria Pognon o Hubertine Aucler luchaban, sobre todo, por el derecho al voto y la abolición de la sumisión de la mujer en el Código Civil, que la consideraba menor de edad y le prohibía trabajar o disponer libremente de sus bienes sin el permiso de su padre o su marido. Pero las activistas obreras, como Aline Valette o Marie Bonnevial, consideraban insuficientes estas reivindicaciones y eran muy críticas con lo que consideraban un feminismo “de escote”. Mientras que las primeras provenían de familias adineradas y habían iniciado su compromiso político en su madurez y a través del feminismo, las segundas procedían de contextos humildes y habían participado en el movimiento sindical desde su juventud. Valette había llegado a luchar en la Comuna cuando tenía solo 21 años. Muchas de las colaboradoras de La Fronde militaban también en otros círculos políticos, ya fuera el socialismo, el anarquismo, o la masonería.

“El intento de La Fronde fue el de juntar a mujeres de distintos lugares, y aprender de esa heterogeneidad”, señala Peinado. Salvo contadas deserciones, los distintos sectores del feminismo –también aquellos más volcados en la educación femenina, la salud sexual y el control de la natalidad o la pésima situación de las prostitutas, reclusas o enfermas mentales– encontraron en el periódico un espacio para dar voz a sus reivindicaciones. “Para explicar cómo pudieron convivir utilizo una palabra a la que estamos muy desacostumbrados y que no apreciamos lo suficiente: entre ellas había una base de cariño. Ese respeto hacía que, incluso desde la crítica, eran capaces de conocer la valía del trabajo de las compañeras”. Cuando a Madeleine Pelletier, definida por los pronatalistas como “la más avanzada, inteligente, peligrosa e intransigente de las feministas de la época”, se le negó el acceso a una plaza de residente de psiquiatría, el periódico la defendió con uñas y dientes. Daba igual que la propia Pelletier hubiese expresado previamente cierta animadversión por Durand, y que hubiera sido especialmente beligerante contra La Fronde y la estrategia del movimiento reformista.

Pintado se lamenta de lo obvio: La Fronde está ausente de la historia del feminismo europeo y es desconocida incluso en su París natal. Existe aún allí, sin embargo, una biblioteca especializada fundada por Marguerite Durand que lleva su nombre, y algunas escuelas públicas lucen el de las colaboradoras más famosas del periódico. Ahí se queda la cosa. “Parece que la historia de las mujeres se ha quedado en círculos universitarios”, critica la autora, “y en este sentido el libro comparte propósito con el periódico: visibilizar la labor de las mujeres, lo que nos une pero también lo que nos diferencia. Las niñas y las jóvenes necesitan modelos de una sociedad distinta”. En el proyecto aparentemente imposible de La Fronde encontrarán más de uno.


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10 Comentarios
  • Suna Suna 09/04/18 19:09

    ¿Su artículo? un soplo de aire fresco.
    Desconocía el hecho, y me alegra infinito, porque recordar que por 1800 y pico había movimientos semejantes es alentador. Este conocimiento anima a seguir en un proyecto que todavía no ha acabado. Y lo más importante, que la lucha por la igualdad no solo beneficia a las mujeres, sino que libera a muchos hombre de tanta presión de tener que demostrar que se es superior. Va siendo hora de aceptarnos como somos y apoyarnos mutuamente, sin distinción de sexo.

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  • Alihada Alihada 09/04/18 17:22

    Fabuloso artículo Clara Morales y enhorabuena por la elección del tema. Espero que sea el inicio de más historias sobre las mujeres. Me gustaría resaltar la idea de "base de cariño" que según Elena Pintado cimentaba las relaciones entre las mujeres de La Fronde . Es poco habitual hacer referencia al elemento afectivo para explicar la fortaleza de unas relaciones colectivas. Es obvio que a esa "base de cariño" se unía una falta de competitividad entre egos y una solidaridad entre iguales por el hecho de ser mujeres. Me parece interesante señalar esta capacidad colectiva para construir horizontalidad y que podría resultar útil en muchos ámbitos.

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  • Copito Copito 09/04/18 16:04

    Me ha gustado muchísimo el artículo. No conocía la historia de este periódico hecho por mujeres. Compraré el libro, me parece interesantísimo.

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  • platanito platanito 09/04/18 08:48

    Curioso que naciera por los años del Yo Acuso de Emile Zola del affaire Dreyfus.
    Pienso que el título del rotativo parisino se puede traducir por La revuelta y toma su nombre de las revueltas que se dieron en Francia durante la minoría del gran Louis XlV.
    A ver qué nombre escogen para el suyo nuestras mujeres del 8M.Los zarzueleros ya tienen La Revoltosa con marca registrada. Pero podría valer su plural.
    Se abre concurso de ideas.

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    • Clara Morales Clara Morales 09/04/18 16:10

      Hola, aquí la autora del artículo. Como veo que ha suscitado interés, añado solo dos líneas a lo que comentas.

      Efectivamente, el nombre de 'La Fronde' tiene una doble acepción que hace referencia a la revuelta de la Fronde y al objeto que se utiliza para lanzar piedras. Pero Elena Pintado apunta que quizás la elección de Durand y compañía tuviera que ver más con este último, con convertirse en una herramienta del feminismo para 'disparar' contra sus enemigos, que con una sublevación aristocrática.

      Sobre Dreyfus, Pintado señala que 'La Fronde' defendió desde el principio al capitán, lo que no deja de ser una rareza en el contexto, y también una muestra de independencia y valentía.

      Muchísimas gracias por tu atenta lectura y por apoyar a infoLibre. Un saludo.

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      • platanito platanito 09/04/18 18:33

        ¡Pues ejércitos de Honderas luchando por conseguir vuestros derechos!
        Quién atacaba a Dreyfus me parece que tenían mucho de parecido a esa banda de los cuatro con su novia de la muerte malagueña.
        Ha sido un placer leerte Clara. Y seguiré leyendo todos tus artículos, pourvu que dieu nous prête vie. Y voy a ver si hay más cositas de La Fronde por la red. Pues esa época me apasiona a través de Proust. Salud.

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    • irreligionproletaria irreligionproletaria 09/04/18 13:18

      Estimado 'platanito' me picas y reacciono; mi ocupación hoy, debía ser otra.

      Anoche leí el arlo de Clara Morales sobre las mujeres de 'La Fronde' Hoy, entro en el digital y me encuentro con tu curioso comentario: ¿las revoltosas?

      Consultas:
      Historia de las mujeres. Una Historia propia. Volumen I, Bonnie S. Anderson y Judith P.Zinsser:
      "Algunas mujeres comprendieron lo que sus extraordinarias acciones significaban para ellas. Christine de Pisan (1364-1430) Oyó hablar de la Doncella, durante un retiro en el convento de Poissy. Orleáns fue liberada del asedio. Juana se convirtió en protagonista de su último poema conocido, en la tradición de Esther, Judit, Débora, la valiente, desafiante y poderosa mujer:
      'Por medio de la cual Dios restituyó/ a su pueblo cuando fue oprimido.../¡Ah, que honor para el sexo femenino!/ al que Dios ama tanto que mostró/ el camino a los poderosos/ por el cual el reino, antaño perdido,/ fue recuperado por una mujer,/algo que los hombres no pudieron/
      hacer."

      John Lilburne 1649 y los 'Derechos de los nacidos libres' (freeborn rights) Junto con otros, formuló una propuesta política en el texto 'Agreement of the People' Es uno de los autores mas influyentes de principios del liberalismo. En mayo 1649, sus seguidoras contra la le marcial, insistieron: "¿Acaso no tenemos el mismo interés que los hombres de esta nación en las libertades y seguridades contenidas en la Petición de Derechos...? ¿Es que nuestras vidas, nuestros miembros, nuestras libertades o nuestros bienes deben sernos mas arrebatados a nosotras que a los hombres, pero por el mecanismo legal correspondiente...?" fueron ignoradas.

      'Consideraciones sobre la Revolución francesa' Madame de Staël.
      "Para que un Estado sea poderoso, es preciso que el pueblo tenga una libertad fundada en las leyes o que la autoridad soberana que se halle instaurada sin contradicciones" Voltaire, El siglo de Luis XIV.
      "Oponerse a un poder injusto nos hace sentir un placer físico" Mme. de Staël

      Historia de las mujeres. Volumen II. Movimiento de liberación de la mujer:
      "Una vez que las mujeres pongan en tela de juicio los sistemas intelectuales básicos de la cultura occidental, escribía Hélène


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      • irreligionproletaria irreligionproletaria 09/04/18 13:49

        ../...
        Cixous,
        "...entonces toda las historias se tendrán que enseñar de manera diferente, el futuro será incalculable, las fuerzas históricas cambiarán, cambiará el funcionamiento de toda la sociedad. Pues bien, estamos viviendo precisamente ese periodo en el que los conceptos fundamentales de una cultura milenaria están siendo socavados por millones de topos de una especie todavía no reconocida."

        Las feministas europeas siguen sosteniendo que cambiando las actitudes y el comportamiento tradicionales las mujeres pueden transformar la vida contemporánea.

        "Cuando trabajemos juntas por nuestros sueños, éstos se convertirán en realidad -declaraba la publicación feminista finlandesa Me Naiset (Nosotras las mujeres) en 1980- Las mujeres no son demasiado débiles para cambiar el mundo. Solamente tenemos que aprender a confiar en nosotras mismas. Tenemos que hacernos responsables de nuestras vidas y de nuestras utopías. Incluso los hechos pequeños son importantes..."

        Un grupo inglés de mujeres cuáqueras en 1986, declaraba: Las mujeres saben que algo se puede lograr, de la mano, las mujeres corrientes afirman:
        "sabemos que hay una manera sana, sensata y amable de vivir y tenemos la intención de vivir de esa forma" Enfermeras, comadronas, profesoras, amantes, cuidadoras, sanadoras, profetas... Ahora, de nuevo, es el momento"

        Vuelvo a Christine de Pisan, comienzos del XV, afirmando que 'todo llega en el momento oportuno' y que la opresión de las mujeres, 'como muchas otras cosas que han sido toleradas durante largo tiempo', será derribada" Los logros de las feministas en el pasado nos dan la esperanza en el poder de las feministas del futuro"

        Disculpas por las extensas citas/reflexiones.

        Vuelvo a tu lance, platanito y propongo título al digital feminista:

        'Fécula de luminancia' es mi propuesta.

        'Fécula' como sustancia de reserva que se encuentra en las células de las semillas; alimento para seres vivos.

        'Luminancia' magnitud que expresa el flujo luminoso en una dirección determinada, por unidad de ángulo sólido y por unidad de área proyectada de la superficie radiante sobre el plano normal a la dirección de radiación.

        Colaboremos, mujeres...!!

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        • platanito platanito 09/04/18 18:23

          ¡Qué cariño has puesto en tu comentario, estimada decana! Me gusta tu cabecera. Y añadiría a las magníficas propiedades de la fécula la de ser incorruptible y muy duradera. Cómo las semillas de las pirámides egipcias. Y luego la adjetivas con la luz. Miel sobre hojuelas. Sería bonito que viera la luz y trabajara por vuestro triunfo.

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          • irreligionproletaria irreligionproletaria 09/04/18 19:50

            Por el de todos, 'Platanito' .

            La sociedad grita la imperiosa necesidad de cambio. Repetir una y otra vez las mismas pautas, traerá idénticos fracasos.

            Desde el respeto y la igualdad entre hombre y mujeres, construyamos horizontalidad como describe 'Alihada'

            Salu2, amigo.

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