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El coronavirus en el cine: 90 rodajes paralizados y 2.500 millones de impacto este año

  • Desde el comienzo de la crisis se han paralizado 90 rodajes, con unos costes de entre 150 y 200 millones de euros, y las salas calculan aún sus pérdidas
  • Productoras y distribuidoras temen que la enorme competencia en la cartelera cuando se recupere la normalidad perjudique al cine independiente

Publicada el 18/03/2020 a las 06:00 Actualizada el 18/03/2020 a las 07:55
Los cines Callao, en Madrid, cerrados como medida de prevención frente al coronavirus, el 13 de marzo de 2020.

Los cines Callao, en Madrid, cerrados como medida de prevención frente al coronavirus, el 13 de marzo de 2020.

El cine ha echado cuentas: si la crisis del coronavirus les obliga a una inactividad de cuatro meses, como temen, sufrirán un impacto de 2.500 millones de euros en las cifras anuales. Son datos de la Asociación Estatal de Cine, que reúne a los productores del país, a partir de las conversaciones con otros engranajes de la cadena, como son distribuidores y exhibidores, y otras asociaciones de productores, y que incluyen también al cine publicitario. Y, aunque estos cálculos especulativos se ponen en lo peor, ya es palpable que, con las salas cerradas, los estrenos pospuestos y los rodajes parados, el sector está notando con fuerza los efectos económicos de la pandemia. 

Las salas de cine tratan aún de calcular las pérdidas ocasionadas por el cierre forzoso. "Para nosotros, un día cerrados es un día de pérdidas", dice Borja de Benito, director de comunicación de la Federación Española de Cines de España, que trabaja para afinar las cifras exactas del roto al que se enfrentan, aunque asume ya que el cierre será de uno o dos meses. La Asociación Estatal de Cines, por su parte, ha contabilizado ya 90 rodajes suspendidos o cancelados, lo que ha causado pérdidas de entre 150 y 200 millones de euros. Entre estos se encontraban 11 producciones internacionales, aseguran, que ya no podrán seguir adelante y que suponen por sí mismas 41 millones de euros menos.  

Entre los rodajes suspendidos está el de Competencia oficial, de los directores argentinos Mariano Cohn y Gastón Duprat, protagonizada por Penélope Cruz y Antonio Banderas, que comenzó en Madrid a principios de marzo e iba a alargarse hasta mediados de abril. También se ha detenido el rodaje de El cover, debut en la dirección de Secun de la Rosa, con Álex Monner y Marina Salas, que comenzó a mediados de febrero y se iba a desarrollar entre Benidorm (Alicante) y Madrid. El martes llegaban noticias de que se suspendía, igualmente, la filmación de Ilargi guztiak. Todas las lunas, de Igor Legarreta, que sumaba ya cuatro semanas de rodaje en localidades de Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra, y tenía por delante otras tres. 

El sector al completo parece especialmente preocupado por el último eslabón de la cadena, los cines. Si en la última década, con la tormenta perfecta de la crisis económica y los nuevos formatos, el país ha perdido más de 600 salas, productores y distribuidores temen que el coronavirus vaya a ser la puntilla, sobre todo para las salas independientes. Borja de Benito se muerde la lengua y trata de no ser demasiado catastrofista: "Tendremos que contabilizar bien las pérdidas y, sobre todo, ver cómo lo recuperamos". Niega, además, que los cines pequeños acusen más el daño que los grandes: "Sufren todos por igual, y de hecho sufren proporcionalmente a su tamaño. Aunque es verdad que las empresas pequeñas y familiares suelen tener menos capacidad de reacción". 

Estrenos interrumpidos

Pero no son los rodajes lo único que preocupa al sector. Está también el pequeño drama de las películas que acababan de estrenarse antes de que estallara la crisis y que han visto acortarse sustancialmente su vida en salas, con todos los gastos publicitarios y de distribución ya realizados. Es el caso de Invisibles, de Gracia Querejeta, que se había estrenado el 6 de marzo y que solo en ese primer fin de semana recaudó casi 138.000 euros de más de 20.000 espectadores, según cifras de Comscore. El filme, protagonizado por Emma Suárez, Nathalie Poza y Adriana Ozores, ha contado con un presupuesto de 1,7 millones de euros y era una de las apuestas de la distribuidora Wanda, que pensaba alcanzar los 120.000 espectadores antes de que se truncara la carrera. 

La propia Querejeta trata de tomárselo "con deportividad": "La prueba de fuego la pasamos, porque en una semana que ya fue tremenda conseguimos hacer 200.000 euros, que es mucho dinero para una película de este tipo". Espera que esa demostración de que Invisibles conseguía llamar al público facilite el próximo paso en su vida comercial, ya sea con un regreso a salas o mediante un reestreno en plataformas o en televisión. "No queda nada descartado", dice la realizadora, responsable de títulos como Felices 140 o 15 años y un día. "Ahora, lo que tenemos que hacer es: a grandes males, soluciones creativas". Su productor, Luis Collar, de Nephilim, suspira: "Nos vamos a quedar siempre con ganas de saber qué vida hubiera tenido en salas en condiciones normales"

Aunque productora y distribuidora apuestan por reestrenar la película cuando pase la crisis, teme que el público no responsa bien y, sobre todo, que el filme se ahogue entre la competencia. Productores y distribuidores vaticinan que todos los estrenos pospuestos se acumularán entre mayo y junio si se ha vuelto ya a la normalidad o en otoño si los efectos del coronavirus se alargan. "Si normalmente se estrenan dos o tres películas independientes por semana, además de los grandes estrenos, esto va a ser una guerra total", advierte Collar, "que perjudicará a las independientes frente a las majors". La productora tiene en vilo otros tres proyectos para los que estaba buscando financiación, incluida una serie basada en la película. Por ahora, no contemplan un ERTE en la empresa. 

Las distribuidoras se lamentan de que, incluso si se recuperan tras la crisis las películas que no han tenido una buena exhibición, lo hagan con dificultades. "Se necesita meterle mucha publicidad al arranque, aunque luego funcione el boca a oreja", dice Miguel Morales, de Wanda Films, responsable también de llevar Invisibles a los cines. "Cuando vuelva a estrenarse, tampoco podremos tener la misma campaña que ya habíamos puesto en marcha. Esto va a poner a prueba la capacidad y la inventiva de muchos". La distribuidora —también productora— ha retrasado otros dos estrenos, previstos para el 27 de marzo y el 24 de abril —este último todavía está en duda—. No tenían ningún rodaje en marcha, pero sí algún filme en procesos de preproducción, como localización y casting, que se han visto obligados a detener. 

¿Y cuando vuelvan a abrir los cines?

"¿Qué pasará el día después de que consiga frenarse la curva?", se pregunta José Nevado, director general de la Asociación Estatal del Cine. Acaba de colgarle, dice, a Agustín Almodóvar: todo el sector trata de mirar no solo a las semanas o meses de confinamiento, sino al medio plazo. "Creemos que vamos a necesitar ayuda para volver a llevar al público a las salas", aventura, "porque esto va a fomentar el consumo en casa". Su miedo es que, con unos ingresos mermados por la previsible crisis económica, la cultura vuelva a ser relegada al final de la lista de la compra, o que se priorice el gastar dinero en restauración, en bares donde encontrarse con esos amigos y familiares a los que el coronavirus ha mantenido alejados durante demasiado tiempo. 

No todos son de la misma opinión, claro. Borja de Benito cree que "la gente retomará su vida normal tras el estado de alarma", y no considera que este vaya a dejar huella en las formas de consumo, pero sí advierte: "No va a ser inmediato, va a haber un periodo de reactivación". El sector se plantea acortar la ventana de distribución, esto es, la horquilla que se suele acordar contractualmente entre el estreno de una película salas y su llegada a televisión, plataformas online o DVD, pero el representante de los exhibidores no cree que esto sea la panacea: "Al final, la taquilla todavía es la primera fuente de financiación de las películas". Todos coinciden, eso sí, en que el Ministerio tendría que rebajar sus requisitos para acceder a las ayudas, que ahora exigen el estreno en salas: "Estamos en una situación extraordinaria y eso exige medidas extraordinarias", dice De Benito. 

Es prácticamente la única medida específica para el sector que piden por ahora sus responsables, que de hecho insisten en no diferenciarse de las demás industrias y apuntan sobre todo a la protección de los trabajadores, indispensables para mantener "el tejido productivo". El Ministerio de Cultura ha anunciado que el ministro José Manuel Rodríguez Uribes comenzará a reunirse —en la distancia— con los distintos sectores creativos a partir del miércoles, para trasladarles cómo les afectan las medidas económicas extraordinarias acordadas el martes por el Consejo de Ministros. 

Mariano Barroso, presidente de la Academia de Cine, puntualiza que la industria audiovisual es "un sector muy frágil, muy vulnerable, muy expuesto a los vaivenes económicos y políticos", y que por ello vive "una zozobra absoluta". Pero ahí se acaba su excepcionalidad: "Siendo muy grave lo que le pasa al sector, no podemos perder la perspectiva de que esto nos afecta a todos. Lo que queremos los del cine es que la sociedad supere esto de la mejor manera, protegiendo a los más desfavorecidos. No voy a hablar de lo que queremos los del cine cuando Burger King ha despedido a 14.000 trabajadores". 

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