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Mala Rodríguez: "No sé si me he sentido una pionera, lo que he sentido es mucho tiempo de estar sola"

  • La rapera lanza disco siete años después del anterior, con nuevos ritmos en la cartera, el reconocimiento de la industria y un público más atento que nunca
  • Achaca el reencuentro con sus fans a una explosión de la música urbana, pero también a la ola feminista: "Ya no eres una histérica si dices según qué cosas"

Publicada el 10/06/2020 a las 06:00 Actualizada el 10/06/2020 a las 13:28
Mala Rodríguez, en uno de los videoclips de su álbum 'Mala'.

Mala Rodríguez, en uno de los videoclips de su álbum 'Mala'.

UNIVERSAL

"Esta niñata te pone el listón alto", rapeaba Mala Rodríguez a los 21 años en su primer álbum, Lujo ibérico. Por entonces, María Rodríguez Garrido (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1979) era una de las pocas mujeres haciendo hip hop en España. Llegaba con unas rimas que dejaban temblando a sus compañeros de escena y que incluían tantas referencias sexuales como las de ellos, su voz rota inconfundible, un acento fuerte y orgulloso fraguado entre Jerez y Sevilla y una osadía que en una chica joven muchos leían como una agresividad impropia. Traía también otras cosas aún más improbables: el gusto por la mezcla, por rebuscar en otros cajones del género, por poner aquí y allá unas notas melódicas, y una reivindicación del poder de la mujer en un momento en el que la palabra "feminismo" no se escuchaba en la calle ni en los patios de los colegios. "En este corral, yo soy el gallo", soltaba, antes de marcarse un Disco de oro con su primer trabajo (cuando eso aún significaba algo). 

Mala Rodríguez ya no es aquella. Ahora tiene toda una carrera, dos Grammys Latinos, un Premio Nacional y un nuevo álbum, Mala, el sexto, que acaba de lanzar. Llega siete años después de su último disco, Bruja, y es el primero desde que el Ministerio de Cultura le concediera el Premio Nacional de las Músicas Actuales en 2019. La Mala llega envuelta ahora en sonidos del trap, en ritmos del bounce y dúos con figuras del reguetón, una mezcla que ella resume en "música urbana" y que, desde luego, no ve incompatible con su fama como rapera. En los últimos años, a base de singles, experimentos y colaboraciones, se ha reencontrado con un público que celebra su evolución sin hacerle preguntas y que, de hecho, parece entenderle mejor que el que le acompañaba en sus primeros años. Ahora canta: "Piensa lo justo /juega demasiado/ aprende a golpes/ no tengas pasao/, ni cuidao, / ni futuro./ Tu oro es ahora,/ esas pepitas caen del cielo,/ siempre llegan tarde". No siempre.

Pregunta. ¿Qué han pasado en estos siete años entre Bruja y Mala? Da la sensación de que ha habido un proceso de búsqueda de una identidad creativa.

Respuesta. Bruja recibe un par de premios [incluido un Grammy Latino al Mejor álbum de música urbana], y yo la verdad es que me emocioné mucho, me sentí muy bien, pero el público no estaba aún listo, no había explotado la situación que se vive hoy, donde la música urbana es mainstream. Entonces me alejé, me metí en el underground bastante, empecé a hacer música con gente que conocí aquí en Barcelona. Hice Egoísta, hice Mátale, bastante más trap, con un sonido diferente, pero que entonces era bastante experimental. Eso hice, empezar a experimentar. Luego empecé a trabajar con El Guincho en un proyecto que podría haber sido un álbum, pero me fui a vivir a Estados Unidos y allí ya perdí la conexión. Luego tuve una niña... La verdad es que todo el tiempo me pasan cosas. [Ríe] Al regresar a España ya empecé el proceso de mi álbum, que han sido dos o tres años. Buscar producciones, recopilar temas, volví a hacer muchas colabos... Y creo que una cosa fundamental fue el #MeToo. Me dio mucha fuerza, mucha alegría, por primera vez se hablaba de eso alto y claro, ya no eras una histérica si decías según qué cosas... Lo recuerdo con especial cariño y entusiasmo.

P. ¿Cree que el #MeToo y la nueva ola feminista ha cambiado también la percepción que el público tenía de usted?

R. No sé si es por eso, pero es verdad que yo siempre he tenido un público de mujeres muy jóvenes, y siempre he conectado con generaciones posteriores a la mía, a todos los niveles. Las chicas de mi generación han estado siempre en otra onda. Muchas veces me escriben: "Yo te escucho desde que tenía ocho años". Claro, estas personas ahora ya tienen otra edad, y quizás por eso hemos tenido un momento de reencuentro con mi público en España. Ha sido un reencuentro muy bonito, muy bonito. No sé qué es, pero es posible que sea porque han crecido, y han crecido con mi música.

P. Dice que el tema Gitanas [2018] fue muy importante para iniciar esta nueva etapa. ¿Por qué?

R. ¿Sabes cuando no estás en tu centro? ¿Cuando estás haciendo otras cosas, como mariposeando? Para mí, Gitanas fue volver a mi centro, mirarme y preguntarme de dónde vengo, quién soy, a dónde voy. Me encantó volver a mi barrio, rodar allí con un montón de mujeres, hablar de algo tan importante como es la mujer, manifestar mi sentir sobre la etnia gitana, hacerlo en Andalucía... Estos son todos rasgos que yo considero parte de la identidad de mi música. Y fue muy bonito, porque surgió de un mensaje de una mamá de una fan, chilena, que me dijo que habían matado a su hija, que yo tenía que saberlo, que escribiera algo... [Se refiere a María Consuelo Hermosilla, madre de Antonia Garros, víctima de la violencia machista]. Fue la que me animó a hacer esta canción. Fue muy bonito, muy bonito. Dicen que yo hago reflexionar a la gente, pero no: la gente que me escucha me hace a mí reflexionar.

P. El jurado del Premio Nacional de Músicas Actuales la definía como "pionera". ¿Se ha sentido una pionera? ¿Le habría gustado no tener que serlo?

R. No sé si me he sentido una pionera, lo que he sentido es mucho tiempo de estar sola. Eso es verdad, eso lo reconozco. Yo he actuado en un festival en Costa Rica o en México con mi propuesta y he visto que era la única, que no había más propuestas como la mía. Eso lo he visto muchas veces, que te vean como alguien diferente. Y además como he estado todo el rato experimentando, que no me he quedado diciendo pues si esta tecla ha funcionado, hago todas las canciones iguales, sino que he continuado arriesgando. He estado siempre quitando maleza de enfrente. Yo he ido palante, y creyendo que podía seguir buscando. Y sigo así: cuando una tiene una emoción o una historia, cuando una tiene cosas que contar, hay muchas maneras de hacerlo, y lo divertido es jugar, seguir probando.

P. ¿Cómo ha influido el Premio Nacional en su carrera? ¿Cree que en algunos círculos la miran de otra manera?

R. Pues seguramente, claro que sí. A la gente le impresionan mucho los premios, ¿eh? Seguro que ha pasado, que han dicho [imposta la voz, cambia el acento]: "Oye, pues esta chica lo hace muy bien". Yo reconozco que a mí misma me impresionó, porque nunca había sentido un reconocimiento de España hacia mí, un reconocimiento por parte de la profesión hacia mí. Yo tengo Grammys Latinos [dos, por Bruja y a mejor canción urbana por "No pidas perdón"], pero nunca había tenido un premio importante aquí. Para mí, fue una absoluta sorpresa, un impacto. Pensé: qué bonito que valoren mi carrera, qué lindos, me los como.

P. ¿Por qué cree que no se había producido un reconocimiento explícito hasta ese momento?

R. Hombre, porque eran otros tiempos. Estaban aquí con su poquito de rock pop, con sus cositas más en otra onda. Y se han reído de los raperos un montón de tiempo... No nos olvidemos que estamos en España, que aquí todavía tenemos todo el rollo del anuncio de Cola Cao, que no puede haber nada más racista. ¿España, hola? Aquí todavía falta mucho para que la gente tome una conciencia y se mire. Pero poco a poco está cambiando la sociedad, y es por la gente joven, que ya no aguanta ciertas cosas. La gente hoy en día tiene mucha cultura y no se comen las porquerías que nos comíamos antes.

P. ¿Qué ha supuesto para usted encontrar los ritmos de la música urbana que se ven en este disco, esa vía de experimentación en la que lleva ya un tiempo?

R. El otro día escuché una entrevista con Abellán, el locutor de radio, en un podcast que yo sigo. Decía: "Es que yo no tengo tiempo de escucharme todas las novedades que salen". Y yo pensaba: pues justo lo contrario. A mí me encanta estar en Internet perdiendo mi tiempo, metiéndome aquí, allí, buscando sonidos, escuchando música vieja... Yo entiendo lo que quería decir, que él, como programador, antes lo tenía fácil, porque que había gente en el sello que venía y te decía: "Mira, esto es lo interesante para radiar". Pero es que hoy en día la oferta es tan tremendísima que ya se pierde mucho en ese proceso. Las cosas han cambiado. Pero yo sigo amando y amo desde siempre el descubrir, inspirarte, moverte.

P. ¿Cuánto de la Mala que hay en este disco estaba ya en la Mala de Lujo ibérico?

R. Para mí, la música es una forma de ser. Si yo me he criado escuchando música latina porque tengo un tío colombiano, si yo he escuchado música árabe porque siempre me gustaba a mí coger las emisoras de Marruecos o de Argelia, si siempre me ha gustado el flamenco porque hay gente de mi familia que ha escuchado flamenco bien tradicional, si me ha gustado el jazz... Pues esa soy yo, porque eso es parte de la vida mía. Aunque tú no quieras, esas cosas las tienes ahí. En Lujo ibérico cogimos [en el tema "El gallo"] un sampleo de El Watusi, una canción cubana muy famosa, en "Yo marco el minuto" cogimos otra onda, más smooth... Por eso yo me enamoré del hip hop, porque todo lo que viene de la cultura hip hop es mezcla. Los discos que le gustaban a tus padres, los pones sobre un beat y rapeas. Esa es la magia que tiene: que cada uno le ponga sus influencias, las cosas que le gustan. Y el hip hop es lo que ahora se llama urbano, que para mí es simplemente su evolución. Mucha gente se ha quedado rapeando hardcore, dándole más importancia a un mensaje más consciente o yendo más por el egotrip... pero todo es la misma raíz.

P. Es curioso que hable del hip hop como mestizaje, porque hay mucha gente que no considera al trap o al urbano parte del hip hop, y que incluso puede considerar que usted no hace hip hop.

R. Total, total. Ahí es donde está la cosa. No es que esto sea nuevo, es que es la puta evolución. ¿Qué vamos a estar, con el mismo sonido siempre? No, hay que buscar nuevos sonidos. Cuando yo conozco a Steve Lean [productor de algunos de sus temas], que estaba haciendo bases más de trap, yo digo: quiero rapear aquí. Porque me mola, porque me interesa, porque me encanta Future, que para mí es quien empezó con toda esta nueva ola —y el que lo escuche y no reconozca el talentazo que tiene, es que no se está enterando–, y también me gusta Mos Def. Pero por qué no.

P. En "Aguante", uno de los temas del disco, canta: "Me dicen que aguante, no me da la gana". Podría servir como lema de toda una carrera. ¿Qué ha tenido que aguantar y qué ya no aguanta?

R. Es el nuevo "comedme el coño". El 2.0. Lo digo con un poquito más de elegancia, pero el subtexto es el mismo. [Ese es uno de los gritos de guerra de Mala Rodríguez desde Espectáculo en la cancha, tema con La Alta Escuela grabado al principio de su carrera]. ¿Qué he aprendido? Yo he aprendido a decir que no. Muchas veces... no he sabido decir que no. Es que yo he empezado en esto muy joven, muy joven, y sin padrinos ni ningún personaje masculino que esté ahí. Que ya sabemos que no es lo mismo. Y a mí me da mucha penita cuando veo a niñas muy jóvenes que no saben decir que no. Es normal, porque te sientes cohibida, te sientes coartada. Pero es algo muy importante decir que no, saber decir hasta aquí, porque no me siento cómoda, porque no me siento bien. Estas son las cosas que nos deberían enseñar en el cole.

P. ¿Ha sido consciente, al tiempo, del machismo que ha sufrido en la industria?

R. Claro que sí. Tu cuerpo tiene una inteligencia, tu cuerpo sabe y te dice, aunque no le hagas caso. Luego te das cuenta de que eso es así, de que tu instinto te lo estaba diciendo. Qué bueno es cuando la sociedad te dice: claro que sí, está bien, tu cuerpo está en lo cierto.

P. En el disco hay temas como Superbalada o Mami que tienen otros ritmos y son mucho más intimistas. ¿Le ha costado llegar a ellos, mostrarse vulnerable?

R. Qué va, no me ha costado nada. Hace ya mucho que no tengo esa cosa. Desde Malamarismo [2007], creo que empecé a mostrar mis debilidades, y es algo con lo que he practicado y con lo que he jugado. En un momento dado tuve claro que, como artista, mientras yo más dé, más voy a recibir y mejor me voy a sentir. Al principio quieres mantener una imagen de ti que no se corresponde con la realidad, pero con los años una empieza a quitarse capas y a descubrir todo lo que hay. Y es muy bonito, porque entonces ves que una es mucho más de lo que creía.

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1 Comentarios
  • jagoba jagoba 10/06/20 18:23

    Eres muy grande Mala, muy grande.

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