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'Manual de gobierno progresista'

Manuela Carmena
Publicada el 15/06/2020 a las 06:00 Actualizada el 15/06/2020 a las 17:35

En infoLibre publica un adelanto de Manual de Gobierno progresista, de José Manuel Calvo, que la editorial Catarata pone a la venta el 22 de junio. El arquitecto, ex delegado de Desarrollo Sostenible (Urbanismo) del Ayuntamiento de Madrid entre 2015 y 2019, repasa en este título alguno de los desafíos a los que se enfrentó el Gobierno de Manuela Carmena dentro de su área, como la implantación de Madrid Central, las obras de Gran Vía o el proyecto de Madrid Nuevo Norte, más conocido como Operación Chamartín. Con este relato de los hitos urbanísticos del consistorio de Ahora Madrid, Calvo se propone cuestionar "el mantra de que únicamente la derecha saber gestionar" y demostrar "que la izquierda no solo tiene buenas ideas, sino que además es capaz de ponerlas en práctica". Reproducimos aquí el prólogo de Manuela Carmena, exalcaldesa de Madrid, al volumen. 

__________

Prólogo, por Manuela Carmena

Tengo que empezar este prólogo hablando del autor del libro. Me siento obligada.

Estoy segura que muchas personas que han seguido nuestra trayectoria en el Ayuntamiento de Madrid conocen bien a José Manuel Calvo, nuestro concejal de Urbanismo. Sin embargo, seguramente para tantos otros, y muy especialmente para quienes no están relacionados con el urbanismo de Madrid, José Manuel pueda resultar un desconocido. Desconocido que probablemente lo será cada vez menos en el futuro, puesto que es un joven arquitecto que promete, tanto en la actividad política como en cualquiera de los terrenos de la vida social.

José Manuel Calvo tiene 36 años. Está casado con una profesora de una universidad pública y tienen una niña de 2 años. Vive en un piso, con su correspondiente hipoteca, en uno de tantos barrios periféricos de Madrid. Es arquitecto, pero además lo es con título de doctor. Lo consiguió con la tesis “El Poblado Dirigido de Caño Roto. Dialéctica entre morfología urbana y tipología edificatoria”, que fue calificada con sobresaliente cum laude.

Sí les he facilitado esta información es porque me parece importante, cuando presento a quienes desempeñan una actividad política, ofrecer esos datos que permiten saber de qué tipo de persona estamos hablando y de su necesaria coherencia entre lo que dice, lo que hace y cómo vive.

 

Leo en algún lugar que ahora no recuerdo que el líder de nuestro tiempo se relaciona con la sociedad mediante el ejemplo. Pues bien, José Manuel es de esos políticos ejemplares.

Con su doctorado obtenido y tras una corta trayectoria docente, José Manuel saltó, en 2015, a ser delegado del Desarrollo Urbano Sostenible en el Gobierno municipal de Madrid que tuve el honor de presidir durante los últimos cuatro años. De entrada, pudo considerarse “el arquitecto” dentro del heterogéneo grupo de activistas voluntariosos que habían conformado la candidatura que, sin medir los riesgos que corría, me lancé a liderar, consiguiendo —sorpresivamente para tantos— la Alcaldía. Aparentemente, elevado al gobierno de la ciudad por su profesión en ese meteórico salto, pronto se constató su condición de estratega, consciente y proponente, soporte fundamental del Gobierno municipal. De ello da sobradas muestras en este libro, que adquiere por ello especial trascendencia.

Conocí a José Manuel en 2015, cuando me incorporé a la candidatura de la plataforma de Ahora Madrid. Él había trabajado desde el mismo momento en que se constituyó la plataforma en el análisis de la ciudad. No había controlado (si es que alguien lo había hecho) la construcción de aquel cúmulo de alegatos que constituía nuestro programa electoral, al que, como resultaba obligado, José Manuel hace referencia en el libro. Más allá de la crítica general que he hecho en otros lugares a la “irresponsable” formulación de programas, con el que concurrimos a las elecciones de 2015 se convirtió en un lastre para nuestra acción de gobierno. Insistía demasiado en la paralización, que nuestros detractores nos acusaban de pretender, como José Manuel recoge con acierto cuando señala: “uno de los mayores errores que puede cometer un gobierno: acomodarse en el traje que le quieren colocar sus adversarios”. El precedente ofrece un referente a que tener en cuenta ante otras posibles candidaturas progresistas de futuro.

 

Constituido el Gobierno municipal, José Manuel fue, desde el primer día, colaborador indispensable para poner en marcha una nueva manera de entender la ciudad y, sobre todo, una forma distinta de gobernarla. Creo que eso queda bien reflejado en el libro.

José Manuel habla, analiza y teoriza ahora sobre el papel de la gestión. Se refiere, y se apoya, como no podía ser de otro modo, en nuestra experiencia de cuatro años en el gobierno de la gran ciudad de Madrid. No obstante, la reflexión va más allá. Con carácter más amplio, aborda y analiza —con sus luces, pero sobre todo con sus sombras— la gestión de los gobiernos de izquierda. Desde la introducción misma del libro, el autor arranca con una frase lapidaria: “La relación de la izquierda con ‘la gestión’ ha sido generalmente bastante tortuosa”. Ello es un gran lastre, específicamente en este caso. En el capítulo final del libro, después de haber desmenuzado los ejemplos del modelo de gobernanza que pusimos en práctica, vuelve a teorizar sobre la gestión de la izquierda.

No solo comparto la reflexión. Reconozco que eso de representar a la izquierda “gestionaria”, de la que he sido acusada, constituye uno de los mejores elogios que he recibido. También me lo han dicho, de otro modo, representantes de la derecha, valorando nuestra capacidad de llegar a acuerdos, con comentarios que siempre pueden estar condicionados por lo bien que consideran que les ha ido en las negociaciones cuyos resultados prejuzgaban negativos. Esa condición de “gestionaria”, tan criticada por la izquierda de las proclamas, esa que impulsó la candidatura cuya presentación tanto contribuyó a la pérdida de la Alcaldía, reconozco que me congratula. Eso es lo que explica, describe y valora este libro.

Selecciono algunas apreciaciones. “No es lo mismo plantear el conflicto como una lucha (contra) que como una negociación (con)”, a raíz, precisamente, del conflicto con el Ministerio de Hacienda que lideró nuestro concejal del ramo desde la primera de las opciones y que casi nos llevó a la ruina.

 

No se puede imponer. Hace falta convencer, ganando así la batalla del sentido común. Hay que medir los tiempos, ir preparando actuaciones que la reclamen, antes de adoptar grandes decisiones, como Madrid Central. Así se ganó la batalla de la opinión pública, como después han constatado los intentos estériles de suprimir esta medida tras cambiar de sino el Ayuntamiento.

Se me antoja que el libro puede resultar útil. Constituye en su conjunto, y dentro de los tres apartados en que se organiza, una explicación de cómo ha sido el único Gobierno municipal progresista de izquierdas que ha conocido la ciudad de Madrid en los últimos treinta años, y no solo en el campo tan crucial como el del urbanismo. Es la explicación, y la justificación, de lo que hicimos y de cómo lo hicimos. José Manuel muestra con ello que la izquierda sabe gestionar, y mejor que la derecha, pues sabe hasta qué punto la gestión eficaz es una exigencia de la democracia. Y lo es porque esta, por definición, ha de proteger muy especialmente a los más vulnerables. Son precisamente quienes más necesitan la democracia. Por eso insisto desde hace tiempo en la necesidad de “cuidar la democracia”, la nuestra. Nuestra democracia.

La democracia es hoy por hoy el mejor sistema de gobierno de los que conocemos y no debemos olvidar que si ahora la disfrutamos es porque muchas personas antes que nosotros, y a lo largo de los siglos XIX y XX, perdieron hasta su propia vida para hacerla posible.

Como todo lo importante, la democracia exige que la cuidemos, y cuidarla ahora exige un proceso de actualización constante. Y si este proceso es siempre necesario, resulta esencial en este siglo XXI, en el que observamos el rapidísimo ritmo de cambio por el que se mueve nuestra sociedad.

Esa actualización es urgente y, dentro de todo lo que hay que mejorar en nuestra democracia, resulta trascendental, en mi criterio, revisar nuestros propios procesos electorales. Estos están enmarcados en una regulación y una inercia obsoletas. Entre otras carencias, adolecen del correspondiente proceso de dación de cuentas: la necesaria rendición de cuentas del Gobierno que ha cumplido el ciclo de su mandato.

 

Difícil resulta encontrar ahora una actividad social, ya sea mercantil, civil o solidaria, donde no se rindan cuentas al concluir un determinado periodo de dicha actividad. Qué duda cabe que la rendición de cuentas es la exposición de una manera simple y clara de la gestión realizada por una persona o entidad durante un tiempo determinado. En la vida pública, muy por el contrario, esa práctica es inexistente. Se convocan las elecciones y se sustituye la necesidad del debate y la controversia, inteligente y veraz, sobre lo hecho por el gobierno que ha concluido, por una retahíla de insultos y descalificaciones desde el “bando” contrario, acompañado de lo que se acostumbra a presentar como programas de partido. Y lo curioso es que del mismo modo, los gobiernos salientes también se enrolan en la elaboración de esos programas electorales de partido para buscar un espacio en las discutidas audiencias, en lugar de rendir cuentas debidamente. Y esos programas, los de unos y otros, acaban presentando un haz de ideas, tantas veces de proclamas, de difícil traslación a proyectos concretos. Huelgan la planificación e incluso el análisis; no están buscando otro objetivo que el de recabar como sea votos puramente emotivos desgajados de los hechos acaecidos y de las características y consecuencias que haya tenido la gestión política que se concluye.

De ahí que, al leer despacio este libro, observamos que cumple esa obligación que no pudimos atender en el momento debido. Es una rendición de cuentas del Área de Gobierno de Urbanismo (que nosotros denominamos, con toda intención, “de Desarrollo Urbano Sostenible”) y analiza también otros muchos aspectos de nuestra acción de gobierno. Desgraciadamente, nunca llevamos a cabo esa tarea, como hubiera sido necesario.

Aquí, en este libro, se explica con detalle lo que hemos hecho y lo que no pudimos hacer, o aquello de lo que nos dimos cuenta que era necesario rectificar, desistir o aplazar, porque todo estas decisiones son los componentes de la buena gestión. Desarrollar un proyecto político —vencedor en una arena electoral— implica concretar ese proyecto o, diría mejor, esos objetivos a alcanzar en un programa de gobierno. Este, entre otras exigencias, debe responder a una realidad social que de entrada hay que interpretar para después ir acoplándose a ella, a la situación en que se encuentre la sociedad y a los consensos necesarios que es posible alcanzar. Exige a la vez la adecuación de la propia Administración, que debería ser ese instrumento ágil y elástico que demanda la propia evolución de la sociedad.

 

Qué duda cabe que la esencia de lo que yo entiendo por gobierno de izquierda tiene como principal propósito disminuir la desigualdad para facilitar el mayor y más igualitario desarrollo de los ideales y condiciones de vida de unos y otros ciudadanos. Y, para eso, no solo es necesario planificar medidas concretas igualatorias, sino saber implantarlas y evaluarlas de forma constante, antes, durante y después de su puesta en marcha.

Asimismo, sería imprescindible la transformación de la burocracia en algo que, con los mismos niveles de garantías clásicas de lo que debe ser la acción pública, pudiera tener la elasticidad, la transversalidad y la operatividad que la vida actual precisa. Finalmente, estos objetivos electorales nunca se van a poder materializar si no se establecen los necesarios consensos con los diferentes actores sociales, incluyendo, como es natural, los poderes económicos.

El libro cuenta actuaciones concretas con resultados varios y con diagnósticos de futuro muy determinantes. Es material de debate y quizás de enseñanza, como dice el gran Pepe Múgica, para “seguir buscando alternativas al capitalismo”. En definitiva, para lograr las necesarias políticas progresistas que lo condicionen ahora y en adelante.

Termino de escribir esto el día en que Pedro Sánchez ha sido investido presidente del primer Gobierno de coalición de nuestra democracia. Mucho habrá de tener en cuenta estas consideraciones sobre cómo llevar a cabo una gestión de izquierdas. Ojalá este libro pueda ser una contribución para el nuevo gobierno que ahora inicia su ilusionante andadura.

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