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'Toda la verdad', una crónica del 'procés'

Publicada el 18/09/2020 a las 06:00 Actualizada el 18/09/2020 a las 16:17

infoLibre publica un fragmento de Toda la verdad (Ara Llibres), la "crónica definitiva del proceso independentista de Cataluña" escrito en conjunto por Ferran Casas, Odei A.-Etxearte, Marc Martinez Amat, Roger Mateos, Gerard Pruna y Neus Tomàs. Un libro que narra los entresijos del procés y las conversaciones que tuvieron lugar fuera del alcance de los ciudadanos sobre el conflicto catalán.Toda la verdad

Dos encuentros entre Puigdemont y Sánchez

Con quien sí habla Puigdemont durante aquellos días es con Pedro Sánchez. La primera vez que se reúnen es, precisamente, el 22 de agosto, con motivo del tradicional suquet que el director de cine Pere Portabella organiza en Mas Ventós, en el Empordà. Portabella, que siempre ha disfrutado propiciando encuentros de puntos de vista distantes en sus cenas —hasta el punto de que obliga a que nadie se siente en la misma mesa que su acompañante—, ha invitado esta vez al líder del PSOE. La cena empieza dos horas tarde, ya que esperan a Puigdemont, que se retrasa porque está compareciendo en Barcelona al lado del mayor de los Mossos para anunciar que se ha abatido al último terrorista de la Rambla. A la misma hora que comparece el presidente, el resto de los invitados se toma una copa de cava y unos canapés. El protagonista de todos los círculos es Sánchez, que, en conversaciones informales, explica que, estando en la oposición, no tiene suficientemente controlado al PSOE para hacer propuestas a Catalunya: «Cuando sea presidente, tendré más margen», afirma.

Bien entrada la noche, con Puigdemont ya entre los invitados y avanzada la cena, Portabella se lleva al presidente de la Generalitat y al líder del PSOE a la biblioteca que tiene en el mas y los deja allí para que puedan hablar con tranquilidad. La conversación dura cerca de media hora, pero ambos acuerdan volver a verse pronto, esta vez en la Generalitat. El encuentro tiene lugar unos días después, aprovechando que Sánchez está en Barcelona para asistir a la manifestación de condena por los atentados. Comen en la Casa dels Canonges y, en esta ocasión, Puigdemont y Sánchez sí que entran en materia. El presidente de la Generalitat insta al líder del PSOE a impulsar una moción de censura contra Rajoy y le garantiza que dispondrá de los votos de los independentistas. Pero Sánchez lo descarta porque cree que todavía no ha llegado el momento, y le comenta a Puigdemont su apuesta por un Estado plurinacional y la posibilidad de impulsar una comisión en el Congreso sobre Catalunya.

El líder del PSOE encuentra más receptividad en la coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal, con quien también se ve durante esos días. De esta reunión surge una sintonía que será clave diez meses después para que prospere la moción de censura contra Mariano Rajoy. Pascal también forja entonces una relación fluida con Pablo Iglesias, con quien tiene conversaciones a menudo, sobre todo alrededor de la asamblea de cargos locales que hace Podemos en Zaragoza el 24 de septiembre, en la que se aprueba un manifiesto —que ERC no suscribe— que apuesta por un referéndum pactado con Catalunya. Pero es una reunión en la que la noticia principal son los altercados en la puerta, donde manifestantes de la ultraderecha impiden la salida de los asistentes sin que la policía, bajo mínimos porque tiene a la mayoría de sus efectivos en Catalunya buscando urnas y papeletas, pueda garantizar la seguridad en un primer momento.

De los muchos encuentros discretos que tienen lugar por aquellas fechas, hay uno que trasciende. Es el que, a petición de Jaume Roures, reúne a Oriol Junqueras y Pablo Iglesias en casa del empresario, que está muy interesado en que Podemos apoye el 1-O. A la cita también asisten Marta Rovira, Xavier Domènech y Oriol Soler, que había coordinado la convocatoria. En la puerta les espera por sorpresa un periodista de El Confidencial, y pocas horas después la reunión, que se quería secreta, se hace pública. Durante la cena, Junqueras se mantiene, de entrada, en un segundo plano, y deja que sea Rovira quien exponga cómo ve Esquerra el camino hacia el referéndum. Después toma la palabra Pablo Iglesias, que dibuja un escenario optimista en el que Podemos gobierna en el Estado al cabo de dos años y medio. Vaticina, también, que el 1-O no llegará a celebrarse: «Ser catalán implica no llevar en las venas suficiente pulsión insurreccional».

También el PP aprovecha para hacer reuniones con el referéndum como telón de fondo. El 21 de agosto tiene lugar una reunión destacada en la sede del partido de la calle de Urgell de Barcelona. Allí, un grupo de dirigentes del PP catalán —entre los que se encuentran Xavier García Albiol, Enric Millo, Santi Rodríguez y Josep Llobet— hacen llegar a la vicepresidenta Sáenz de Santamaría su inquietud sobre que, como pasó el 9-N, en Catalunya haya urnas el 1-O. La respuesta de Santamaría es la misma una y otra vez: «No os preocupéis, no habrá urnas». Viendo que no consigue vencer los recelos de sus compañeros de partido en Catalunya, acaba pronunciando una frase con un punto de condescendencia que queda marcada en el recuerdo de los presentes: «A ver si nos entendemos. Los chicos lo tienen todo controlado. Las urnas no aparecerán. No aparecerán». Con «los chicos», Santamaría se refiere al CNI.

Durante la reunión, la vicepresidenta añade un argumento más para defender que el 1-O no habrá referéndum, y es que le parece imposible que, con los atentados tan recientes, el Govern se plantee continuar con la votación. Esos días se abre paso entre algunos dirigentes independentistas una hipótesis que con el tiempo llegará a arraigar con diferente intensidad también en cargos del Govern y en el mismo Puigdemont. Una teoría de la conspiración, según la cual, el Estado tendría algo que ocultar respecto a los atentados y que tiene como base una escena vivida el 31 de julio en el Parlament. Según varias fuentes, justo después de que J×Sí y la CUP introdujeran en el registro de la Cámara la ley del referéndum, un diputado de Cs transmitió el mismo mensaje por separado a Lluís Llach y Mireia Boya: «Este referéndum no lo podréis hacer porque pasarán cosas muy gordas».

Durante casi dos semanas desde el atropello mortal de la Rambla, el referéndum ha desaparecido de la agenda política. La resolución de los atentados y la gestión de los actos institucionales centran el día a día. El último capítulo ocurre el 26 de agosto con la manifestación de rechazo al terrorismo, a la cual asisten las principales autoridades del Estado. También el rey Felipe VI, que protagoniza el acto por los sonoros pitos y abucheos que recibe. En todas las televisiones del mundo, el monarca aparece rodeado de esteladas y de carteles con el lema «Quien quiere la paz no trafica con armas». Detrás de las protestas y las pancartas que se reparten en la manifestación, se encuentra, una vez más, el aparato de comunicación gestado desde el Estado Mayor. En el paréntesis de los atentados, la estructura externa al Govern que se esfuerza por hacer posible el referéndum no ha dejado de funcionar.

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7 Comentarios
  • JJJ JJJ 20/09/20 09:57

    Si queremos pensar que la culpa es de los desafectados, siempre estaremos en el mismo punto: el del desencuentro. España no tiene solución. Y diremos, igual como Ortega y Gasset, "el problema catalán", o sea, el problema es o son ellos, no nosotros. Claro !, así nunca llegaremos a una solución.
    Todo empieza porque hay unas características peculiares, porque hay unas demandas en correspondencia a esas características. Y la democracia, es decir, la convivencia, siempre propone la atención de las demandas sociales. En la medida en que esas demandas se ven atendidas, se genera y se esparce la paz social. Y a la inversa, sobran las palabras. Pero se exigen razonamientos:
    Cada parte del contencioso está obligada a vivir dentro de las dos grandes bases, sacrosantas, que sustentan toda democracia: el principio democrático que proclama que la voluntad de la gente es y debe ser respetada, y el principio de legalidad que dicta que todo está sujeto al cumplimiento de la ley. De la conjugación de los dos principios democráticos depende la buena marcha de las sociedades. Ni la ley puede enervar o obturar la expresión y realización de la voluntad popular, ni ésta puede actuar (en principio) fuera del margen de la ley. De lo que se deduce que unos (los catalanes) esperaban, pedían, quizás exigían, que la ley se adaptara a sus demandas. Los otros, enrocados en parte, esperaban, pedían, quizás exigían, que esos unos se ajustaran a una ley existente inamovible. ¿Quién tiene razón? ... Resulta que todos quieren la razón.
    La razón, y el sentido común, aconsejan explorar una solución, y no, simplemente, culpables. Esto implica hacer (por mucho que les cueste a algunos) "borrón y cuenta nueva". "Cuenta nueva" significa nuevo pacto. En tanto que se reconocen las demandas de unos, y en tanto que se reconoce la unidad en la convivencia conjunta. Se llama nuevo Estatuto, se llama Reforma Federal, o Confederal ... Se dice como quieran decirle. Pero significa convivencia en paz y consensuada. Y votada en referéndum. Las sociedades son (y serán) libres y soberanas.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 19/09/20 13:44

    Interesante articulo de Guillem Martînez en ctxt.es :
    https://ctxt.es/es/20200901/Politica/33442/torra-supremo-inhabilitacion-proces-independentismo-presos-guillem-martinez.htm

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  • paco arbillaga paco arbillaga 18/09/20 10:13


    Juan Carlos, el que dijo: «La justicia es igual para todos», se tiene que estar descojonando de risa en su dorado retiro viendo que a Torra se le puede destituir de su puesto en la Generalitat por colocar unas pancartas, mientras que a él…, jjjjjjjjjjjjjjj. ¿Por qué se calla? Osasuna.

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  • elcapitantan elcapitantan 18/09/20 09:15

    El Juicio del Proces fue suficientemente ilustrativo para quienes lo seguimos en directo, día a día.
    Ver al Presidente del TS, Manuel Marchena, cuya hija Sofía acababa de conseguir la plaza 36 en una convocatoria de 35 plazas de fiscales....
    Verlo preguntar a todos los testigos por sus antecedentes penales menos a Pérez de los Cobos porque sabe que este sujeto tiene antecedentes penales y aun así era un alto cargo policial.
    Verlo cómo escuchaba MENTIR tanto a Soraya Saez de Santa Maria como a Rajoy sin hacer nada.
    Verlo tratar a patadas, con una soberbia brutal a los abogados defensores.
    Verlo despreciar y humillar a los testigos de las defensas incluida a una Catedrática que de da cuenta vueltas en cultura y humanidad.
    No dejar entrar a los observadores internacionales a ka sala del juicio.
    Dar pábulo a las mentiras de los policías que hablaban de MURALLAS humanas, sin reconvenirles en ningún momento.
    En conclusión, verlo ser absolutamente PARCIAL y ESCORADO HACIA EL LADO DE LOS FISCALES con total descaro. Verlo Prevaricar con total impunidad es más que suficiente para saber lo que pasó con el Proces. Independientemente de saber si tomaban canapés mientras esperaban a Puigdemont.

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    • Mascarat Mascarat 20/09/20 22:54

      Suscribo palabra por palabra.

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  • Franjofer Franjofer 17/09/20 23:04

    Tiene toda la pinta de otra magna obra laudatoria del procés y el independentismo catalán convenientemente maquillada como si fuera periodística. Es la enésima vez que desde ámbitos catalanes se recurre al mismo disfraz para vender algo en el resto de España. Están en su derecho

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    • allola allola 18/09/20 13:13

      Soy catalán y NO independentista, no estuve en absoluto de acuerdo con la semi declaración de independencia, pero tampoco estuve de acuerdo en que enviaran a miles de porteros de discoteca disfrazados de policías a apalear catalanes. Yo fui a votar NO y estuve a punto de que aquellos salvajes me apalearan, mi único "delito" fue votar.
      En cuanto al juicio que seguí bastante de cerca, vi a un teniente coronel de la guardia civil mintiendo como un bellaco, y a un juez y unos fiscales que ya habían decidido la sentencia.

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