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Cultura

Libros y películas para organizar una manifestación del 8M en el salón

  • La Delegación del Gobierno de Madrid por un lado, la prevención ante el virus por otro: quienes prefieran no salir a la calle el lunes, pueden encontrar aquí recomendaciones para mantener el espíritu feminista
  • La lucha de las sufragistas en la película de Sarah Gavron, la sororidad de Una canta, la otra no o la historia de Marjane Satrapi en Persépolis invitan a no bajar la guardia ante el machismo
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Publicada el 07/03/2021 a las 06:00 Actualizada el 08/03/2021 a las 12:49
Fotograma de 'Sufragistas'

Fotograma de la película 'Sufragistas'.

La Delegación del Gobierno ha decidido en Madrid: todas las concentraciones del 8M quedan prohibidas "por motivos de salud pública". Mientras, el Consejo Interterritorial pospone al miércoles que viene la adopción de medidas comunes a la Semana Santa por la negativa de Madrid al cierre perimetral de la comunidad. Pese a que el movimiento feminista ha organizado las protestas en todo el Estado para respetar las medidas de seguridad, muchas y muchos decidirán este año no salir a la calle en el Día Internacional de la Mujer. Para manifestarse sin salir del salón, y para que el 8M no pase en balde, aquí va un puñado de recomendaciones con las que seguir aprendiendo, reflexionando y alimentando el espíritu feminista. 

Sufragistas, Sarah Gavron (2015)

Una película, con su justa dosis de épica, sobre el desarrollo del movimiento sufragista de principios del siglo XX en Reino Unido. El guion de Abi Morgan tiene la habilidad para integrar dentro del mismo grupo a mujeres trabajadoras (como la protagonista, interpretada por Carey Mulligan) y a mujeres burguesas (como Emmeline Pankhurst, personaje real encarnado aquí brevemente por Meryl Streep), que pocas veces compartían espacios políticos pero que lo hicieron hasta cierto punto dentro del Women's Social and Political Union. Sufragistas aborda también los distintos conflictos a los que aún se enfrentan las mujeres en distintos ámbitos, desde la desigualdad legal hasta el acoso sexual en el trabajo, la mayor tasa de paro y el menor sueldo, pero también la desigualdad en el reparto de las tareas domésticas y la violencia machista. Pero otro de los mayores logros del filme es desmitificar un supuesto pacifismo de las sufragistas, a menudo caracterizadas como manifestantes razonables frente a las supuestamente poco razonables reivindicaciones del presente. La cineasta Sarah Gavron refleja la apuesta del movimiento por las agresivas huelgas de hambre y su interés en la autodefensa —formaron una brigada de seguridad con entrenamiento en artes marciales—, y retrata la campaña de boicot violento llevada a cabo por estas militantes, que llegaron a destruir buzones y redes de comunicación, y atentaron incluso contra las propiedades de algunos políticos. Disponible en Filmin y Prime Video.

El segundo sexo, Simone de Beauvoir (1949)

Ya que se prohíben las manifestaciones del 8M, se recomienda reducir los contactos sociales y se baraja no permitir desplazamientos en la próxima Semana Santa... ¿qué mejor momento para leer las 832 páginas de la traducción al castellano de El segundo sexo, editada por Cátedra en su colección feminismos? En algunos aspectos, el ensayo de Simone de Beauvoir no ha aguantado bien el paso del tiempo: no es igual la sociedad actual que la de mediados del siglo XX, pero además, si conociera las investigaciones más recientes sobre biología o psicología, se vería obligada a actualizar su texto. Pero en gran medida su tesis se sigue sosteniendo: la idea de mujer, la idea de lo femenino, es una construcción social que se realiza bajo la estructura del patriarcado, y a las mujeres se les asigna el papel del Otro frente al Uno que es el hombre. En El segundo sexo, la filósofa francesa aborda con clarividencia uno de los debates imposibles del feminismo: qué significa ser mujer para la sociedad, qué caracteres se asocian culturalmente a lo femenino, qué consecuencias tiene para las mujeres, dónde están los límites del ser mujer y quién los impone. Conociendo la influencia del texto en el feminismo de la Segunda Ola, base de la actual, este libro sigue siendo una lectura esencial... y en la soledad del hogar nadie va a ponerle una multa a la lectora o el lector que se salte algún capítulo.

Una canta, la otra no, Agnès Varda (1977)

La cineasta belga, una de las pioneras de la nouvelle vague, estrenó este musical sui generis sobre dos amigas unidas por un aborto clandestino cuando la interrupción voluntaria del embarazo acababa de despenalizarse en Francia, y mientras seguía siendo ilegal en Bélgica. La película sigue a Pomme y a Suzanne, dos jóvenes que se conocen y traban amistad a principios de los años sesenta, y que vuelven a encontrarse diez años más tarde. Las vidas de las dos mujeres se desarrollan de forma paralela: Pomme, cantante, desafía todas las normas sociales, renunciando a la familia y viajando por el mundo, mientras Suzanne lidia a su manera con el rol de madre en el que tampoco encaja. El mensaje de Varda es claro: sean cuales sean las elecciones de cada mujer, estas se ven marcadas por el peso de un sistema machista, frente al que se sitúa el feminismo como herramienta emancipadora y la amistad entre mujeres como una red de cuidados amable y leal. En Una canta, la otra no, Varda se atreve también a representar el proceso de Bobigny, un juicio penal celebrado en 1972 contra cinco mujeres acusadas de haber colaborado en el aborto de una menor, que había sido violada por su novio, un escándalo que marcó la senda para la despenalización de la IVE en Francia. Disponible en Filmin.

Persépolis, Marjane Satrapi (2000-2003)

Pomme, una de las protagonistas de Una canta, la otra no, se muda a Irán con su pareja antes de decidir que aquel no es un país en el que una mujer pueda vivir en libertad. El relato de Marjane Satrapi, nacida en Rasht en 1969, arranca unos años después: en 1979, la revolución islámica acaba con el Gobierno del shah, y la vida de los Satrapi cambia para siempre. Temerosos ante la reacción conservadora que sufre el país, y marcados por la violencia y la escasez de la guerra Iran-Irak, la familia decide enviar a Marjane a estudiar a Austria. Allí, la futura dibujante se enfrentará al racismo y la xenofobia y tendrá que aprender a construir una identidad lejos de su cultura y de sus seres queridos. Su regreso a Irán no será fácil: ni el Gobierno ni la sociedad están preparados para la rebeldía de la joven artista y de sus amigos, que desafían el orden islamista. El cómic, publicado originalmente en cuatro volúmenes, supera ya con mucho el millón de ejemplares vendidos en todo el mundo (en español, puede encontrarse en Reservoir Books), y su adaptación al cine ganó el Premio del Jurado en el Festival de Cannes en 2007, y fue nominada al Oscar como mejor película de animación (disponible en Prime Video).

 

¿Acaso no soy yo una mujer?, bell hooks (1981)

La escritora, pensadora y activista bell hooks (seudónimo utilizado por Gloria Jean Watkins en homenaje a su bisabuela) dio su primer golpe en la mesa con este libro de 1981, ¿Acaso no soy yo una mujer?, Ain't I a woman? en el inglés original, hoy publicado por la editorial Consonni. En este texto, la autora definiría algunas de las ideas centrales de toda su obra, de enorme influencia para el feminismo contemporáneo: la relación entre la opresión de clase, género y raza. El libro trataba de acercar a dos movimientos no necesariamente cercanos entre sí, el movimiento antirracista y el movimiento feminista, señalando cómo el uno necesitaba al otro, pero también los conflictos y tiranteces entre ambos. ¿Acaso no soy yo una mujer? suponía, en realidad, un desafío para las dos corrientes: por un lado, señalaba que el antirracismo necesitaba la perspectiva de género, y que la negativa de los hombres a aceptarlo no era más que la demostración de su machismo; por otro, hacía ver a las mujeres feministas que el suyo era un colectivo casi completamente blanco, y que un feminismo que no introdujera la perspectiva antirracista sería siempre un feminismo fallido. “Opto por reapropiarme del término feminismo”, escribía, “para subrayar que ser feminista en la verdadera acepción de la palabra es desear la liberación de los roles de género sexistas, la dominación y la opresión para todas las personas, hombres y mujeres”.

Nevenka, Maribel Sánchez-Maroto (2021)

Estamos en 2001, mucho antes del estallido del #MeToo, mucho antes de los 8M multitudinarios. La concejala de Hacienda del Ayuntamiento de Ponferrada, Nevenka Fernández, convoca una rueda de prensa. En ella, informa de que ha dimitido de su cargo, de que lo hace por el acoso sexual del alcalde, Ismael Álvarez, y de que ha presentado una denuncia contra él. En ese momento, la vida de esta joven de 26 años estalla. La miniserie documental de tres capítulos de Maribel Sánchez-Maroto, producida por Newtral y Netflix, revisita el caso veinte años después, para analizar con distancia el proceso judicial —un calvario para Fernández—, las implicaciones políticas y su influencia en un país reticente hasta entonces a hablar de forma pública de los abusos sexuales. El relato que hace Nevenka provoca una intensa sensación de vergüenza —las concentraciones en apoyo a Álvarez, los medios que ponían el foco en la víctima—, pero también cierta sensación de triunfo. Dos décadas después, Nevenka Fernández se pone ante la cámara con la entereza de las heroinas. Y una advertencia: que no vuelva a ocurrir.

 

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