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Diario de un indeciso

Lo de Rajoy no es normal

Publicada el 18/12/2015 a las 06:00
Se cierra la campaña electoral sin que sepamos cuántos indecisos quedan de aquel 41% que el CIS reflejaba antes del arranque oficial de la misma. Es otro de los dislates de esa absurda ley electoral que prohíbe divulgar encuestas desde cinco días antes de abrirse las urnas. Como si los españoles fuéramos más impulsivos o influenciables que alemanes, franceses, ingleses, belgas, norteamericanos u holandeses. Menores de edad democrática, mental y tecnológica. Como si el conocimiento de la realidad sólo estuviera permitido legalmente a quienes saben llegar a la web andorrana que sigue ofreciendo los sondeos prohibidos. Las voces que uno considera más fiables en el mundo demoscópico calculan que entre un 20 y un 25% de los votantes elegirá definitivamente su papeleta el mismo domingo.

Lo que sí sabemos es que todos los pronósticos coinciden en dar la victoria al PP, con mayor o menor holgura. Triunfa por tanto entre su público fiel el eslogan esencial de Mariano Rajoy: “Lo que necesitamos es garantizar un gobierno normal, de gente normal, con sentido común”. Y esta es probablemente la almendra de lo que puede ocurrir el 20-D si una mayoría alternativa no rechaza en las urnas la peligrosa “normalidad” en la que se envuelve Mariano Rajoy.

– No es normal que un presidente de Gobierno se presente a la reelección después de haber aplicado medidas exactamente contrarias a las del programa con el que fue elegido. (Impuestos, sanidad, educación, prestaciones por desempleo, dependencia, deuda pública, caja de la Seguridad Social…)

– No es normal que continúe siendo presidente del Gobierno y del PP quien envió SMS de apoyo y ánimo a su tesorero después de conocerse que este ocultaba cuentas millonarias en Suiza: “Hacemos lo que podemos”.

– No es normal que quien lleva siendo presidente del PP desde el 2 de octubre de 2004 se niegue a asumir responsabilidad alguna sobre la financiación irregular del partido, el dinero negro con el que se pagaban actos electorales y obras en la sede nacional o sobresueldos que él mismo habría cobrado durante años. (Todo ello documentado en los procesos judiciales en marcha).

– No es normal que presuma de luchar contra la corrupción quien despachó de entrada la trama Gürtel adjudicándola a una especie de conspiración universal, quien permitió el borrado a martillazos de los discos duros que guardaban las pruebas de la contabilidad paralela de Bárcenas o quien autorizó al PP a presentarse como acusación particular en un proceso en el que era parte acusada.

– No es normal
que siga al frente del partido gobernante quien autorizó pagar los máximos sueldos en la estructura del mismo durante años a varios de los implicados en el escándalo Gürtel.

– No es normal que ni el presidente ni su ministro de Economía asuman la menor responsabilidad sobre un rescate financiero causado por la desastrosa gestión de Bankia, después de proclamar que la ayuda no costaría “un solo euro a los españoles” y después de admitir que se da por perdido el 72% del dinero público inyectado.

– No es normal que el presidente se encoja de hombros y responda con un “no sé qué decir” cuando se le pregunta por Rodrigo Rato, y mucho menos que ni siquiera dé una explicación sobre el hecho de que el ministro del Interior recibiera a Rato en su despacho oficial cuando ya estaba imputado por graves delitos de corrupción.

– No es normal que el presidente tampoco tuviera nada que decir sobre el hecho de que su ministro de Economía hiciera gestiones para Francisco Granados cuando este ya estaba imputado por graves delitos de corrupción.

– No es normal que en plena campaña electoral sepamos que un diputado del PP y un embajador y exdiputado han compaginado sus cargos con el cobro de comisiones millonarias por gestiones para empresas y que al presidente le parezca “absolutamente normal”, y que no sea capaz de retirar de sus listas a uno de los implicados.

– No es normal que Mariano Rajoy presuma de transparencia pero se niegue a hacer público su propio expediente como registrador de la propiedad, declarado secreto por el ministerio de Justicia como si se tratara de un asunto de seguridad nacional. Aunque se lo pidan por escrito más de 123.000 ciudadanos, Rajoy sigue sin aclarar durante cuánto tiempo cobró a la vez como político y como titular de una plaza de registrador de la que sigue siendo titular en excedencia después de 32 años.

– No es normal la indignada explicación que Rajoy dio este miércoles en la cadena SER sobre el ‘cara a cara’ con Pedro Sánchez: “Yo puedo aceptar que se me interrumpa en un debate una, dos veces, tres veces o que se falseen los datos; a lo que no estoy dispuesto es a que alguien ponga en tela de juicio mi honorabilidad…” (Así que “falsear datos” es lo “normal”).

– No es normal que lo primero que hiciera Rajoy con su mayoría absoluta fuera derogar la ley que garantizaba una radiotelevisión pública no gubernamental para llevarla a las cotas más vergonzosas de manipulación informativa, como han denunciado los propios profesionales de RTVE.

Nada de esto es normal. De hecho es tan inconcebible en cualquier democracia occidental como las llamadas ruedas de prensa sin preguntas o la negativa a debatir con otros candidatos a la presidencia a los que sí llama Rajoy para consultar “asuntos de Estado”. Enviados especiales de prensa extranjera a cubrir estas elecciones alucinan al enterarse de que el ministro del Interior, responsable de la seguridad nacional, dice que habla con Dios y le pregunta a veces por qué le ha “colocado” en el cargo. (Cuando además comprueban que Jorge Fernández Díaz ha condecorado a la Virgen, directamente los corresponsales se descojonan).

Y todo esto no tiene la menor gracia. Ni sería posible sin el importante descalabro que sufre en España la libertad de información, condicionada por las dependencias políticas pero sobre todo económico-financieras. No se trata del zarandeado prestigio de la Marca España (si alguna vez existió). Se trata de que los efectos de la crisis económica, de la corrupción y de la aplicación de duros recortes sociales han provocado una convulsión política, la aparición de nuevos partidos y la renovación interna (con mayor o menor acierto y celeridad) de otras formaciones. Incluso la abdicación del anterior monarca se precipitó. Pero en el liderazgo Partido Popular nada se ha movido. Y no es normal.

La democracia, en serio, para ser sólida y estable exige una verdadera normalidad.

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52 Comentarios
  • Alfar Alfar 19/12/15 04:50

    Y yo, venga de llorar y llorar por este, mi pais. El que se le va a quedar a mis hijas y a mi nieta. Aunque pondre mi granito de arena, para que no sea asi, y tengan un mejor futuro.

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  • librepensador librepensador 19/12/15 00:07

    Pues claro que es normal sr. Maraña, no sé de que se extraña cuando la mayoría de la población es anciana y ha vivido una época en la que lo normal en política era robar, matar al contrario y que el pueblo muriese de hambre. La sociedad española, enferma de senilidad demográfica, es rehén de una mayoría de votantes del PP,  que someten al resto a la tortura de la corrupción y el neoliberalismo económico. Es un infierno que el país no pueda progresar porque  una generación de ancianos anclados en el pasado impide con su voto que el país respire aire fresco! 

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  • Barceloneta1951 Barceloneta1951 18/12/15 23:02

    Mientras en este país tengamos a 6/7.000.000 de hijos y nietos de los nostálgicos del Tío Paco, el PP mantendrá su colchón de votos. Colchón más que suficiente con la actual Ley Electoral para estar ahí al servicio del Ibex 35 y apoyar a la Sra. Merkel para acabar con el Estado del Bienestar en la UE. Cada día la UE se parece más a EEUU, con la ayuda impagable de una Social Democracia aburguesada. Bueno, quizas me he pasado un poco con lo de los nietos, pero quedaba bien.

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  • EAJ49radio EAJ49radio 18/12/15 20:16

    Sr. Maraña después de todo lo expuesto por Ud. en este artículo no me queda nada más que pensar que los que no son "normales" son los españoles que le votan, es una pena que se estén riendo de todos, de los que le dan su voto y de los que no, con lo cual hay que ser, sin ánimo de insultar y con todo el "cariño" para esos votantes,  un poco lelos, porque quién no tiene entre sus amistades o familiares  alguno de ellos?

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  • LosCristos LosCristos 18/12/15 19:44

    Pues que nos sigan robando, al menos no entraré en su juego.

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  • Salsera Salsera 18/12/15 19:10

    A Don Caloggero no se le exige nada, el ordena y manda, y este golpecito le vino de perlas, ahora además se hace el bueno , no va a denunciar.

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  • jmam jmam 18/12/15 18:55

    Lo que no es normal es que la gente les vuelva a votar en lugar de botarles.

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  • Dossy Dossy 18/12/15 18:08

    Gracias Jesús por tu artículo, que nos recuerda lo que no deberíamos de olvidar. Felicito a Infolibre y a la poca prensa que queda en España independiente de los poderes fácticos.

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  • Dossy Dossy 18/12/15 18:01

    Si el PP vuelve a ser apoyado por la mayoría de la ciudadanía, habrá que preguntarse si los que no somos normales somos nosotros. Haré un último acto de confianza y de esperanza depositando mi voto a PODEMOS.

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  • laguncar laguncar 18/12/15 16:44

    NO ES NORMAL que nuestra constitución diga claramente, como no puede ser de otra manera, que tod@s somos iguales y mi voto, por ejemplo, valga la cuarta parte que el voto de la gente de Teruel y tres veces menos que la gente de Soria o de Segovia, donde parece que acabarán eligiendo a uno más de los que están en política para hacer sus negocios: en Segovia este diputado sólo necesita, de entrada, 40.477 votos mientras que en Barcelona se necesitan 133.164 votos, de entrada, para obtener un diputado, sin contar el cocinado  y reparto final de los votos que no consiguen escaño. Me ha resultado muy alentador tu artículo, Jesús, como siempre, con esa claridad tan tuya, pero siento lástima de que se lo pierdan quienes realmente deberían leerlo y que no creo que se pierdan por tu periódico, aunque les iría muy bien.

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    • cepeda cepeda 18/12/15 16:49

      1.Nuestra constitución dice lo que aprobaron en su día las cortes constituyentes y lo que el pueblo refrendó. 2.Se puede, Y SE DEBE, cambiar la ley electoral PERO será más difícil ponerse de acuerdo en cómo cambiarla que en querer cambiarla. 3.A mi me gusta más el sistema alemán.... a otros el francés a dos vueltas... a otros el griego que prima a la fuerza más votada... otros al mayoritario británico.... 4.Se admiten ideas y propuestas....

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