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Macroeconomía

El BCE rebaja el precio del dinero a un mínimo del 0,25% ante la persistencia de la crisis

  • La autoridad monetaria reduce los tipos al 0,25% desde el 0,5%, un nivel histórico
  • El BCE teme que los precios bajos entren en una espiral de caída (deflación) que paralice las decisiones de compra e inversión
  • Europa sigue el ejemplo de Japón y EE UU de abaratar el precio del dinero para animar la actividad de la economía
  • El paro en la zona euro y la moderación de los precios han empujado a actuar al BCE
  • La histórica bajada de tipos es una buena noticia para los hipotecados y mala para los ahorradores

Publicada el 07/11/2013 a las 18:19 Actualizada el 07/11/2013 a las 19:28
El presidente del BCE, Mario Draghi.

El presidente del BCE, Mario Draghi.

REUTERS
Europa mira a Japón y a EE UU, que han inundado de dinero barato sus economías para animar el consumo, favorecer las exportaciones y animar la actividad y la inversión. Después de mirar, ha decidido imitarlos.

El Banco Central Europeo (BCE), en una decisión que no esperaban los mercados, ha rebajado el precio del dinero a un nivel histórico, el 0,25% desde el 0,50%. La razón: la economía de la zona euro no crece con el dinamismo que debiera; el paro, escandaloso en países como España, no remite y los precios tienden a la deflación más que a la subida, con todo lo que conlleva.

Entre otras consecuencias, la deflación que atemoriza al BCE supone el aumento del peso de la deuda pública, que crece en relación a una riqueza (PIB) que mengua.

Periodo de baja inflación

Tras la decisión del BCE está el temor a que las cosas se compliquen más y lo que eufemísticamente se califica de "periodo prolongado de baja inflación" se transforme en deflación en toda regla (caída de precios durante un periodo prolongado).

La deflación es la pesadilla de los gestores de la economía. Consiste en la caída generalizada de los precios porque no hay razones para gastar cuando se supone que todo se abaratará más en el futuro. Cuanto menos se gasta (o se invierte) más se podrá comprar más adelante, por lo que las decisiones de gasto, inversión y crédito se posponen. la economía, en suma, se paraliza.

Los expertos explican que romper un ciclo inflacionista es relativamente fácil: basta con subir los tipos. El dinero se encarece, el consumo retrocede y los precios se contienen. Romper un ciclo deflacionario, como demuestra el caso japonés, es mucho más complicado.

Gasto público

Para combatir la deflación, un término cuidadosamente evitado por el presidente del BCE, Mario Draghi, hacen falta más cosas: incrementar el gasto público, convencer a los mercados de que los tipos bajos no se van a tocar en mucho tiempo y, sobre todo, cruzar los dedos para que los que manejan los mercados crean las palabras de quien está al timón del barco de la economía.

En eso está Draghi, que antes de lanzar la jugada que nadie esperaba, ha calibrado bien los datos de partida en la eurozona. Éstos son los principales. la inflación en la zona euro está en el nivel más bajo en cuatro años (0,7% en octubre, según Eurostat), el euro está en niveles muy altos frente al dólar y el paro (26,2% en España) se sitúa en los 18 países de la zona en el 12%. Como para quedarse con los brazos cruzados.

La decisión del BCE, pasada sin duda por el tamiz alemán, siempre receloso de decisiones que puedan descontrolar la inflación, tiene cara y cruz. Cara para los endeudados e hipotecados que podrán ahorrar algo de dinero (en torno a 190 euros al año para una hipoteca media de 150.000 euros) y para los inversores en Bolsa, puesto que dinero buscará rentabilidades más altas que las que ofrece la deuda. Y cruz para los ahorradores, que recibirán menos por sus depósitos.

Para España, la rebaja de tipos supone un alivio por el lado de las exportaciones, convertidas oficialmente en la gran baza de una recuperación que todavía no cuaja. Tipos más reducidos suponen un euro más débil frente al dólar, con lo que las empresas podrán vender más fácil en el exterior. Claro que la pelea por abaratar la divisa propia frente a la del competidor puede llevar a la guerra. Pero esa es otra historia.


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