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Repsol apoya el preacuerdo con el Gobierno argentino por la expropiación de YPF

  • La compañía espera que su desarrollo incluya "términos y garantías apropiados para asegurar su eficacia"
  • Fainé (CaixaBank) ha delegado en Brufau el voto para aprobar el acuerdo con Argentina
  • La decisión del banquero, de viaje de negocios en Hong Kong, es un gesto de apoyo al presidente de la petrolera
  • Fainé y Brufau son rivales desde su época de directores generales en La Caixa
  • La negociación del Gobierno español, Caixa y Sacyr al margen de Brufau ha minado la posición de este en el consejo

Publicada el 27/11/2013 a las 17:19 Actualizada el 27/11/2013 a las 21:17
El presidente de La Caixa, Isidro Fainé.

El presidente de La Caixa, Isidro Fainé.

EFE
El presidente de CaixaBank y vicepresidente de Repsol Isidro Fainé, realizó ayer un gesto de apoyo público al presidente de la petrolera, Antonio Brufau. Fainé, uno de los dos consejeros de CaixaBank en la petrolera (la entidad controla un 12,2% de la compañía), delegó en Brufau su voto en la reunión del consejo para aprobar el acuerdo cerrado con el Gobierno argentino por la expropiación de YPF a Repsol en abril de 2012, un pacto que finalmente el consejo de administración de Repsol ha valorado "positivamente". Oficialmente, Fainé estaba en viaje de negocios en Hong Kong para asistir a una reunión del consejo de Bank of East Asia (BEA).

Tras estudiar el preacuerdo y darle el visto bueno, el consejo ha decidido iniciar "en breve plazo" conversaciones entre el equipo de Repsol y el Gobierno argentino a fin de buscar "una solución justa, eficaz y pronta a la controversia". El gesto de Fainé revela hasta qué punto ha quedado tocada la figura de Brufau, que no ha participado en el cierre del acuerdo y que ha mantenido una dura batalla legal con el Gobierno argentino durante año y medio para obtener una compensación de 10.500 millones de dólares. Esa compensación ha quedado reducida a 5.000 millones, pagaderos en deuda argentina, que cotiza con fuertes descuentos en los mercados de deuda.

No obstante, el consejo de administración de Repsol ha manifestado "el pleno apoyo" a la estrategia de la compañía y a la gestión que viene desarrollando el equipo de dirección encabezado por Antonio Brufau, "conforme a las mejores prácticas de gobierno corporativo". "Todo ello se evidencia tanto en las tasas de crecimiento, como en resultados positivos y en rentabilidad de la acción, y confirma el refrendo que los accionistas les vienen prestando por inmensa mayoría a través de su votos en las Juntas Generales", han añadido.

Sin embargo, aunque el entorno de Brufau ha tratado de presentar su ausencia de la negociación como un gesto responsable para facilitar el compromiso, la posición del presidente de Repsol ha quedado muy comprometida. Pemex (9,24% de Repsol) ha lanzado duras críticas hacia su figura y ha cuestionado sus retribuciones millonarias y otros dos grandes accionistas, Caixa (Fainé) y Sacyr (Manuel Manrique, 9,3%), han negociado por su cuenta una salida al enredo de YPF, al menos desde diciembre de 2012.  De ahí la importancia del gesto de Fainé hacia Brufau.

Más rivales que amigos

Fainé y Brufau, de hecho, son más rivales que amigos. Como directores generales llenos de aspiraciones, compitieron en La Caixa en la etapa de presidencia de Josep Vilarasau. El sucesor de este, Ricard Fornesa eligió a Fainé como delfín. Ambos siguen compitiendo en el sector de la energía con intereses cruzados y dispares. Compiten en Repsol, donde Caixabank controla un 12,2% y compiten en Gas Natural Fenosa, donde la petrolera controla un 30% y CaixaBank un 34%. 

Pero la rivalidad tiene límites cuando está en juego la estabilidad de una compañía como Repsol. Los accionistas no quieren una crisis inmediata. Aunque las heridas son difíciles de cerrar. El director general de la estatal Pemex, Emilio Lozoya, lanzó sapos y culebras contra Brufau en el Parlamento mexicano. Y la imagen de un ministro como el de Industria, José Manuel Soria, negociando al más alto nivel en Argentina, acompañado del presidente de CaixaBank y directivos de segunda línea de Repsol, también es difícil de olvidar.

"Brufau no tiene una silda fácil" aseguraba el martes un empresario con intereses en YPF. Según su lectura, un acuerdo con Argentina que hubiera contemplado el acceso de Repsol a los ricos yacimientos de gas de Vaca Muerta "hubiera permitido cerrar el asunto sin vencedores y vencidos". Pero al fijar solo una compensación monetaria, puede haber vencidos. Brufau tiene muchas papeletas para sumir el papel.

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