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Diálogo Social

Los ERTE seguirán hasta 2021 con descuentos de cuotas del 100% para las empresas afectadas por los rebrotes

  • La CEOE termina sumándose al acuerdo con los sindicatos y el Gobierno al conseguir un aumento de las exoneraciones de cuotas
  • El real decreto-ley crea dos nuevos tipos de ERTE a los que se pueden acoger empresas de todos los sectores: por impedimento y por limitación
  • Las prestaciones y descuentos de cotizaciones sociales han costado ya 22.000 millones de euros

Publicada el 29/09/2020 a las 17:26 Actualizada el 29/09/2020 a las 18:08
Los ministros de Seguridad Social, José Luis Escrivá, y de Trabajo, Yolanda Díaz.

Los ministros de Seguridad Social, José Luis Escrivá, y de Trabajo, Yolanda Díaz.

POOL

El aumento de los porcentajes en los descuentos de las cuotas a la Seguridad Social y la extensión de estas exoneraciones a más sectores, ampliando las modalidades de protección, terminaron por convencer a la CEOE para que se sumara al acuerdo sobre la prórroga de los ERTE hasta el 31 de enero de 2021. La última propuesta lanzada por el Gobierno durante la noche del lunes, una vez levantada la mesa de negociación, dio resultado de madrugada y esta mañana el comité ejecutivo de la patronal otorgó su visto bueno por unanimidad. También lo han hecho los sindicatos. “Todo el mundo queda cubierto”, resumen fuentes de los empresarios a infoLibre. Tras el Consejo de Ministros que ha aprobado el real decreto-ley, la titular de Trabajo, Yolanda Díaz, ha destacado “la protección de máximos” que otorga la nueva norma y que debería “despejar un otoño y un invierno” que se prevén “difíciles”.

El nuevo acuerdo es más que una simple prórroga, “las circunstancias del país han ido cambiado, han surgido nuevos problemas y había que decidir cómo afrontar la segunda fase de la pandemia, por eso nos ha costado tanto”, explica la secretaria de Acción Sindical de CCOO, María Cruz Vicente. Su homólogo en UGT, Gonzalo Pino, está seguro de que este “esfuerzo de toda la sociedad, porque en definitiva es dinero público, permitirá un compás de espera” hasta enero ayudando a todas las empresas y los trabajadores que lo necesiten. Según las cifras facilitadas por el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, hasta septiembre tanto las prestaciones como las exoneraciones de cuotas suman un coste para las arcas del Estado de 22.000 millones de euros. Y, a partir de ahora, aseguró, la factura mensual de los ERTE no bajará de los 1.000 millones. “No es el mejor acuerdo deseable, pero es mejor con acuerdo que sin él”, indican fuentes de la CEOE, que también ponen el foco en la “complejidad” que han ido adquiriendo estas medidas de protección frente al covid-19.

La principal novedad de la prórroga radica en el rediseño de los ERTE por rebrote, que tendrán dos modalidades: por impedimento y por limitaciones. Los primeros los podrán solicitar hasta el 31 de enero de 2021 las empresas que no puedan desarrollar su actividad por culpa de las restricciones impuestas por la pandemia, da igual que procedan de las autoridades españolas como de algún Gobierno extranjero. Ese impedimento puede ser en cualquiera de sus centros de trabajo, según resalta la patronal. Estas empresas se beneficiarán de una exoneración del 100% en las cuotas a la Seguridad Social si tienen menos de 50 trabajadores. Para las de mayor tamaño el descuento será del 90%. Los ERTE por limitaciones están pensados para las empresas cuya actividad resulte limitada por esas restricciones sanitarias, que disfrutarán de exoneraciones decrecientes: del 100% en octubre, del 90% en noviembre, del 85% en diciembre y del 80% en enero de 2021 si cuentan con menos de 50 trabajadores. Si superan esa cifra de plantilla, los descuentos serán del 90%, 80%, 75% y 70% hasta enero de 2021. Podrán recurrir a ambas modalidades empresas de cualquier sector productivo.

Es en este punto donde el Gobierno consiguió atraer al acuerdo a la CEOE, ofreciéndole un aumento de las exoneraciones en los ERTE por limitaciones para los meses de diciembre y enero: de 70% a 85% y de 60% a 80% en los pensados para empresas más pequeñas, y de 60% a 75% y de 50% a 70% para más de mayor tamaño.

42 subsectores con 209.501 trabajadores en ERTE

Para los sectores más afectados por la pandemia, los ERTE de fuerza mayor tendrán descuentos en las cuotas a la Seguridad Social del 85% para las empresas de menos de 50 trabajadores y del 75% para las que posean más. Esos sectores son los incluidos en una lista de 42 CNAE (los códigos de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas), en los que la cifra de trabajadores reactivados en septiembre respecto a abril ha sido inferior al 65% y el número de los trabajadores aún con el contrato suspendido o la jornada reducida supera el 15%. En total, estos sectores suman 651.654 afiliados y 209.501 trabajadores aún en ERTE en septiembre, mientras que han conseguido recuperar para la actividad 186.973, una media del 28,7%. Entre ellos, se encuentran las agencias de viajes y operadores turísticos, el transporte aéreo y marítimo, los taxis, los hoteles, las salas de espectáculos y cine, las actividades recreativas... pero también los periódicos, la minería de hierro, las tiendas de informática, la fabricación de instrumentos musicales y de instrumentos de óptica o las tintorerías.

Además, obtendrán el mismo nivel de protección las empresas que, sin estar incluidas en esos CNAE, formen parte de su cadena de valor porque su facturación se haya generado en más de un 50% en operaciones realizadas con compañías pertenecientes a esos códigos o puedan acreditar que su actividad depende “indirectamente” de ellas. Para ello deberán presentar entre el 5 y el 19 de octubre un informe o memoria explicativa que documente esa dependencia o pertenencia a la cadena valor de ese CNAE. La autoridad laboral deberá responder en un plazo de cinco días.

También tendrán las mismas exoneraciones de cuotas del 85% y el 75%, según su tamaño, las empresas de los CNAE citados, las integrantes de su cadena valor y las dependientes que pasen de un ERTE de fuerza mayor a otro por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción –los conocidos como ETOP–, o las que habiéndose acogida a uno de este último tipo pertenezcan a esos códigos de clasificación seleccionados como los más perjudicados por la pandemia.

Pese a la oposición tanto de los sindicatos como de la patronal, el real decreto-ley mantiene las exoneraciones del 85% y el 75% a los trabajadores de las empresas anteriores que hayan sido recuperados para la actividad. Los agentes sociales preferían que el dinero destinado a trabajadores ya activados se destinara a los que aún están suspendidos, pero el Ministerio de Seguridad Social insiste en mantener esta figura porque la considera un poderoso incentivo. “Hemos preguntado [al Gobierno durante la negociación] por los recursos con que cuentan para pagar los ERTE y no nos han contestado, también les preguntamos por la cantidad de dinero que han destinado a pagar esas exoneraciones de los trabajadores reactivados y no nos lo han dicho”, revela Gonzalo Pino. “Pero está claro que dinero hay para mantener los ERTE”, continúa, “ya sea de la Unión Europea o de donde sea, y que debe seguir habiéndolo porque el mecanismo es necesario para proteger a los trabajadores y a las empresas”.

Contador a cero hasta el 1 de enero de 2022 y reforma de la formación

Otra de las novedades de la prórroga es la extensión hasta el 1 de enero de 2022 del llamado contador a cero de las prestaciones de desempleo, de modo que quienes las cobren no las consumirán si se quedan sin trabajo durante todo el año próximo. Igualmente se mantiene en el 70% la base reguladora para calcular la prestación, en lugar de recortarse hasta el 50% a partir del sexto mes de cobro como se estableció tras la reforma laboral de 2012.

También se amplía otros seis meses la salvaguarda de empleo, la prohibición de despedir que deben respetar las empresas beneficiadas por las ayudas de los ERTE si no quieren tener que devolverlas. Es uno de los puntos que la CEOE peleó, sin éxito, por eliminar del texto. Tampoco podrán hacer horas extraordinarias, externalizar sus actividades o hacer nuevos contratos mientras estén hibernadas. Ni repartir dividendos ni tener su domicilio fiscal en paraísos fiscales.

El real decreto-ley reconoce además una prestación extraordinaria para los trabajadores fijos discontinuos, muy habituales, por ejemplo, en el sector turístico, así como para quienes realicen trabajos fijos y periódicos que repiten en determinadas fechas, como ocurre en la educación. Y se establece una compensación para los asalariados con varios contratos a tiempo parcial por la cuantía en que se les reduzca la prestación de desempleo del contrato que ha quedado bajo un ERTE.

En una disposición adicional, la norma incluye una de las ideas que la ministra de Economía, Nadia Calviño, defendió hace escasas semanas para equiparar el sistema español de regulación temporal de empleo al alemán: incorporar la formación. Así, los trabajadores en ERTE serán considerados colectivo prioritario para el acceso a cursos de formación profesional. Pero también se insta a abrir en un plazo de tres meses una negociación para “adaptar” y “flexibilizar” la normativa que regula el sistema de formación para el empleo. Un sistema que lleva años paralizado tras la reforma que aprobó en 2015 el Gobierno de Mariano Rajoy y que contó con el rechazo encarnizado tanto de la patronal como de los sindicatos.

De acuerdo con las últimas cifras facilitadas por el ministro Escrivá tras el Consejo de Ministros, a 23 de septiembre quedan aún en ERTE 735.017 trabajadores, mientras que unos 140.000 autónomos, a los que también se les ha prorrogado la prestación hasta enero de 2021, siguen cobrando la ayuda.

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