X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




Foro, Milicia y Democracia

Fuerzas Armadas democráticas, una asignatura pendiente

Publicada 12/05/2016 a las 06:00 Actualizada 12/05/2016 a las 17:48    
Facebook Twitter Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 10

Un desfile del Ejército del Aire en Madrid.

Un desfile del Ejército del Aire en Madrid.

MDE
Las Fuerzas Armadas son parte esencial del Estado y el encaje que éstas deben tener en su estructura así como su constitución interna, han de ser plenamente democráticos. El especial mandato constitucional que le atribuye sus misiones y el especial encaje (normativo) dentro de la organización del Estado, no las exceptúan de su inserción plena en el sistema democrático que nos hemos dado los españoles. Son parte del mismo y el estado de Derecho debe desplegarse en ellas en toda su extensión. Los miembros de las Fuerzas Armadas (en adelante FAS), como ciudadanos, son también partícipes del estado de Derecho, por ello han de gozar íntegramente del alcance de dicho sistema; no es una obviedad recordarlo pues se suele hacer referencia con demasiada facilidad a necesarias restricciones y prohibiciones de algunos derechos fundamentales a los mismos.

Las Fuerzas Armadas llegaron tarde a la puesta en marcha de la transición democrática, en cierto modo porque fueron apartadas de las reformas profundas. Sólo en los últimos diez años se han comenzado a poner en marcha las transformaciones necesarias para dotarlas de una estructura en consonancia con los usos democráticos y con plena integración en la sociedad. Los militares han estado sometidos, incluso en democracia, a reglamentos y normas preconstitucionales que regulaban derechos ya recogidos en la Constitución. Fue con la Ley Orgánica de la Defensa Nacional de 2005 con la que se diseñaron las primeras transformaciones de calado en la democratización interna de las FAS.

Si la sociedad española en su conjunto ha necesitado de esa transformación para garantía de un funcionamiento democrático, han sido, sin embargo, los miembros de las FAS quienes han sentido en mayor grado la falta de regulación de derechos, y por tanto quienes han reivindicado activamente dicho cambio. De un modo indirecto, la labor de los mandos militares –en concreto, cuarteles generales– se ha beneficiado de esas carencias al desarrollar, sin restricciones ni controles, unas condiciones laborales próximas a la explotación del trabajador, buscando éxitos aparentes mediante esfuerzos desproporcionados, aportando con ello una falsa apariencia de eficacia en los resultados. Horarios abusivos, retribuciones injustas, inexistencia de la prevención de riesgos, son, entre otros muchos, ejemplos del resultado de una actividad laboral sin control democrático, sin participación del trabajador y con grandes carencias en protección y asistencia profesional.

Tuvieron que pasar seis años para que pudiéramos ver un avance sustancial en la acomodación de los derechos fundamentales al militar. La Ley Orgánica de Derechos y Deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas, de julio de 2011, estableció las bases para el avance democrático de la organización. Se reguló el asociacionismo profesional, se crearon el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas (COPERFAS) y el Observatorio de la Vida Militar, además de regularse las reuniones de militares en los cuarteles y de activar de forma decidida los servicios de protección de riesgos laborales.

Pero este esfuerzo tardío no termina de dar los frutos necesarios para el establecimiento definitivo de la Democracia en las FAS. La escasez de cultura democrática de muchos de sus miembros, el tradicional sistema clasista y de privilegios, consolidado como acervo histórico y, sobre todo, la falta de impulso político por parte de las instituciones públicas, son parte del freno a la necesaria y definitiva recepción del sistema democrático en la organización militar.

Es conocida la falta de transparencia informativa de los programas de armamento (gestión, adquisiciones, gastos, etc.) pero tiene una mayor visualización, sobre todo para los militares, la escasa y vacilante irrupción de los usos democráticos en los ámbitos profesionales y en los procesos de participación. El cicatero ejercicio de derechos fundamentales y libertades públicas como las de reunión, expresión o participación, no colman unas mínimas expectativas democráticas y dejan al militar en un espacio de ciudadanía de segundo orden.

Recientemente asociaciones y representantes de los militares han abandonado el COPERFAS –el órgano de interlocución con el ministerio de Defensa– o han dejado de participar en sus reuniones plenarias, debido al escaso aprovechamiento de sus trabajos por parte del ministerio y a la falta de reconocimiento del derecho de participación. También sabemos de la negativa parlamentaria a dotar de un presupuesto suficiente al Observatorio de la Vida Militar, formalmente dependiente de las Cortes Generales, que lo independice de “servicios interesados” del Ministerio de Defensa y le pueda dotar de la efectividad que se le demanda. Como colofón se ha efectuado una reforma del régimen disciplinario y del código penal militar para mantener la herramienta de control bien engrasada. Sirvan estos indicadores para delatar la escasa profundidad de la democratización de las FAS.

No se puede entender un estado democrático con departamentos estancos al mismo y las FAS no pueden ser excepción. Ni existe excusa razonable en su razón de ser (quizá en un sentido garantista, necesitan de una especial democratización en aras de la transparencia y del respeto a un funcionamiento protector de los derechos humanos) ni hay acomodo para dicho déficit en el Estado Social y Democrático de Derecho. Las FAS tienen una carencia democrática en su estructura interna a lo que cabe añadirle la falta del encaje definitivo en la estructura del Estado, lo que conduce a la necesidad de modificación del controvertido artículo 8 de la Constitución. No puede permanecer por más tiempo la ambigüedad, la falta de control y la amenaza constante (aunque, ciertamente, ya poco plausible) de una posible actuación autónoma de la organización armada.

Para facilitar esa transición a la Democracia plena en las FAS, venciendo las actuales barreras, el principal aliado, sin duda, es la educación democrática y las reformas normativas. Educación que no consiste únicamente en el aprendizaje de la doctrina durante la formación académica, sino, y mucho más importante, mediante la práctica efectiva de aquélla. La plena permeabilización del estado de Derecho en las FAS con un alcance similar al del resto de la sociedad, la promoción de los Derechos Fundamentales regulados a los militares y la democratización plena de los órganos de participación interna (elecciones de representantes, consejos representativos proporcionales, participación vinculante, etcétera) conforman el conjunto de actuaciones que deben posibilitar la normalización democrática en las FAS.

Constituye un reto conseguir esta plena democratización, que debe llevar a la adquisición integra de la ciudadanía del militar. Dos son las áreas de actuación que han de promover los cambios que faciliten esa integración: reforma estructural de las FAS e implementación de derechos a los miembros de las mismas. Puede ser un momento propicio para la consecución de estos cambios, el nuevo horizonte que se perfila tras las próximas elecciones generales. Han sido varios los partidos políticos que en las pasadas elecciones llevaron propuestas de reforma en línea con los ámbitos comentados. En los próximos comicios habrá una nueva ocasión favorecedora de un cambio largamente esperado.

Será responsabilidad de las fuerzas políticas del nuevo Parlamento abordar, de una vez por todas, esa asignatura pendiente de la Transición Española que no es otra que la plena democratización de las Fuerzas Armadas. Es un reto de la sociedad y así lo esperan miles de ciudadanos militares.



Hazte socio de infolibre



10 Comentarios
  • Anibal Espaloma Anibal Espaloma 14/05/16 23:31

    Y las churras y las merinas ... ¿Pero en qué mundo vive este señor? Algunos van a arreglar los problemas del siglo XIX a este paso, ya se sabe la Iglesia y el Ejército son los problemas de España. Por favor ... Seguro que la eficiencia del gasto público, la insuficiencia de los recursos fiscales, la pésima justicia fiscal, la baja calidad de la enseñanza universitaria, la deficiente formación profesional, la lentitud e inoperancia de la justicia y la excesiva judialización del sistema sin órganos arbitrales operativos, la complicidad funcionarial con la corrupción administrativo política - tras cada concurso amañado hay al menos un funcionario cómplice -, unos medios de desinformación e intoxicación al servicio de quien les paga y mantiene, etc. no son problemas. El problema HOY es la democratización de las Fuerzas Armadas y por supuesto la Iglesia y su jerarquía esto último dicho como laico, que los dioses nos amparen porque como no sean ellos. D. Jesús me temo que lo de infolibre puede que sea info y libre pero va a hacia unos niveles de parcialidad sectaria de algunos redactores que ni la peor prensa de partido, en fin cada uno es libre de tener sus opiniones ...   

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Tablero Tablero 12/05/16 21:17

    La Transición fue una estafa, una mentira de los políticos que la montaron y con la que vivieron y viven pero que muy bien. El ejército es uno de los lugares donde se ve el nivel de democracia y de dignidad de este régimen. Empezó la Transición marginando a los militares de la UMD, que molestaban a la cúpula franquista del ejército y del Estado por el hecho de haber defendido un ejército al servicio de la democracia y los ciudadanos. La infamia de este desprecio ha marcado de forma clara al régimen de la Transición. El golpe de Tejero marcó un hito, fueron condenados los golpistas pero durante los primeros meses de reclusión recibían visitas de otros militares como si estuvieran en un hotel y había un sentimiento en los cuarteles por parte de los mandos de admiración hacia los golpistas, mientras la autoridad civil miraba hacia otro lado. Después llegó lo del teniente Segura que denunció las corrupciones y atropellos y Segura tuvo que salir del ejército. Una Transición que no fue hacia la fundación de un Estado democrático sino hacia la impunidad de los que habían colaborado con una dictadura criminal no podía construirnos un Estado democrático. Cuando se ha puesto a prueba a este Estado han saltado los de las cloacas, expulsando a Garzón de la judicatura, por ejemplo. Seguimos en el Franquismo, segunda parte: el régimen de la Transición.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • HERBÓN HERBÓN 12/05/16 14:02

    "La" asignatura pendiente de la ¿democracia? española es la democratización, a través de su independencia, de la administración de justicia. Está, además de sin medios, a años luz de los ciudadanos. Y sin administración de justicia no hay Estado de Derecho. Sin éste no se puede hablar de democracia

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Rosa dlC Rosa dlC 12/05/16 10:47

    Hombre aquí por democratizar está casi todo... el poder judicial, el político, las administraciones y por lo menos un 50% del electorado que siguen votando a los partidos de la corrupción, el expolio, y la mentira cochina. Pero sobre todo hay que hacerse ver la salud mental y moral de un numero importante de jueces y magistrados. ...Y bueno de la Iglesia y sus acólitos, sus corrupciones, abusos, privilegios mentiras y perversiones... esta Iglesia tan de Cristo ella, eso ya es surrealismo hispánico autentico. 

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    0

    • Pamplinash Pamplinash 14/05/16 19:57

      Muy bueno. 

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • HASTÍO HASTÍO 12/05/16 09:13

    Otra vez este señor en la palestra! Este señor tiene una visión extremadamente particular de las Fuerzas Armadas. Cree que su opinión sobre ellas es la mejor y las quiere "transformar" a su apaño. Pero no termina de darse cuenta que, a pesar de alardear de ser el más representativo, solo viene a representar a una ínfima parte del personal que conforman las FAS. Y el resto de personal NO PIENSA LO MISMO. Lógicamente, caso de pensarlo, serían fieles seguidores de su "secta" (porque eso es lo que parecen, una secta..., con un gurú y su séquito). ¿Este señor tiene formación suficiente para hacer planteamientos de tal magnitud o solo se le ocurren ideas "magistrales"? Quiere el ladrón que todos sean de su condición y se equivoca. De hecho, solo hay que mirar a quién se arrima para saber de qué pie cojea. No señor, las FAS no quieren lo que Vd. quiere. Las FAS quieren avances pero no "sus" avances. Cómprese una isla, llévese a sus secuaces y créese un ejército a su imagen y semejanza. Y, por favor, deje en paz a nuestras Fuerzas Armadas

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 2 Respuestas

    0

    0

    • Rosa dlC Rosa dlC 12/05/16 10:31

      Pero ¿que dices, Hastío? lo que quieran las FFAA (si es que eso existiera) es irrelevante. Lo que importa es, que es lo que quiere el Pueblo que las sostiene, expresado en la Constitución a la que deben someterse sus miembros, sus códigos y sus conductas, o dimitir si no están de acuerdo y tienen honor, en lugar de parasitar cobardemente como Tejero hijo y otros..

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

    • Jorge Bravo Jorge Bravo 12/05/16 10:16

      Jorge Bravo representa a un número determinado de militares, pero no deja de plantear una propuesta, como pueda ser la de otros, de forma democrática y con argumentos. HASTÍO sólo se representa a sí mismo - y de forma oculta- (aunque habla en nombre de todas las FAS -curioso-) y propone ...que todo siga igual.  Se adivina bajo que "palio" se formó. Si piensa que la formación suficiente es la de los  Tenientes Generales, actuales responsables de la situación de las Fuerzas Armadas,  ya lo ha dicho todo.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • mel mel 12/05/16 08:10

    Muy interesante! Y estoy de acuerdo con el planteamiento del artículo. Es verdad que lo urgente hace que muchas veces dejemos de lado lo importante, con las excusas, a veces verdaderas y otras no tanto, de que 'no hay tiempo', 'no es el momento para esto', 'no hay presupuesto', 'no se puede abordar todo a la vez', 'hay que ir pasito a pasito', etc. Y así, por ejemplo, la abolición de esta monarquía trasnochada, anacrónica y obsoleta (urgente ya), la puesta en marcha de un Estado verdaderamente laico que despoje a la iglesia católica de todas las prebendas que provienen de ' la cruzada de 1936', y la democratización de las FFAA que nos presenta Jorge Bravo son temas que deben entrar ya en agenda, porque llevan ya demasiado tiempo esperando y no se pueden aplazar 'sine die' con las citadas excusas recurrentes. 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • baldos baldos 12/05/16 08:05

    Recién terminada la sublevación de un traidor al juramento de la bandera que había jurado defender, tuve que hacer mi servicio oficial como alférez complementario, en la temporada normal de terminación de mi carrera y ya entonces, uno de los sargento de cocina, que hizo gran amistad conmigo, ya que relevaban en el cargo, me comentaba, ya que en ese cuartel se criaban animales, para el abastecimiento de la tropa, que de 20 pollos que se sacrificaban al mes, una cuarta parte salía para las casas de los altos cargos, replicándole yo que como no se denunciaban estos, manifestándome el mismos, que si quería morir por accidente en el campo de tiro, que comentase algo y las fuerzas armadas, presuntamente siguen igual, véase el caso de la Comandante Cantera y del teniente, que manifestó la corrupción.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

Lo más...
 
Opinión
  • @cibermonfi Javier Valenzuela Javier Valenzuela

    ¿Hacia un Estado de Excepción?

    La libertad, primera víctima del emponzoñamiento de la crisis política catalana. A uno y otro lado del Ebro.
  • En Transición Cristina Monge Cristina Monge

    ¿Irán los catalanes a votar en bici?

    La cuestión no es baladí, porque la forma en la que nos movemos representa el 40% de las emisiones de CO2 y es una de las principales causas de contaminación atmosférica en nuestras ciudades.
  • Verso Libre Luis García Montero Luis García Montero

    Madrid

    Pido que me comprendan si me niego a aceptar la caricatura facha de Madrid que se utiliza estos días en muchas declaraciones, porque yo he vivido y vivo en otro Madrid y me reúno a hablar de poesía o a tomar cerveza con otro Madrid.
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.
facebookLibre