X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




Foro Milicia y Democracia

¿Son nuevas las políticas de Donald Trump?

Publicada 09/03/2017 a las 06:00 Actualizada 08/03/2017 a las 23:41    
Facebook Twitter Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 2

Desde la llegada a la presidencia de los EEUU de Donald Trump, se ha hablado mucho de sus actitudes, de sus tuits, de su política… pero es obligado, también, repasar la historia para que encontremos alguna explicación más sencilla a esas conductas.

Es un dato histórico, y hasta empírico, el hecho de que ante situaciones de crisis económica prolongada, surjan ideas encaminadas a cambiar el “metabolismo” de las mismas, y para ello se recurre normalmente al incremento del gasto como un recurso económico para estimular la economía.

El problema es qué tipo de gastos utilizamos.

Al acabar la II Guerra Mundial, y ya bajo la presidencia de Truman, fue George Kennan, su luego famoso consejero de Seguridad, quien inspiró la “estrategia de contención” frente a  la Unión Soviética. Kennan consideraba que solo una actitud de firmeza con los soviéticos, unida a la voluntad de usar la fuerza si era necesario, podía “contenerlos”. La política de contención aplicaba una “contrafuerza” en puntos geográficos y políticos cambiantes pero trataba de evitar una confrontación global.

Esta propuesta de “presión militar” constante obligó a una costosa escalada de inversión en armamento.

Cuando, poco tiempo después (1949), Kennan empezó a criticar estas políticas porque pensaba que los propósitos de la contención se habían logrado y que la Unión Soviética había dejado de ser un peligro real, cayó en desgracia y fue reemplazado.

Paul Nitze, un halcón que sustituyó  a Kennan y cuya influencia militarista se dejaría sentir en la política norteamericana durante cuarenta años, y Dean Acheson, el nuevo secretario de Estado, aplicaron una retórica apocalíptica para convencer al país de que no había otro modo de sobrevivir que embarcarse en costosos programas de gasto militar para conseguir la contención global del comunismo.

Nacía así el que, años más tarde, se llamaría “complejo militar-industrial”, y comenzaba la confrontación entre el bien y el mal, entre el “mundo libre” y el comunismo.

Para ello, se magnificó la capacidad militar del “enemigo” y se estableció que la única solución para evitar un conflicto pasaba por aumentar las fuerzas convencionales norteamericanas –como elemento de contención en Europa–, al tiempo que se potenciaba el arsenal atómico.

La guerra de Corea, en 1950, justificó este proceso de militarización y el incremento de gasto (Acheson llegó a declarar: “Vino Corea y nos salvó”), y tuvo el resultado añadido de que la demanda militar estimuló la buscada recuperación económica de la industria.

Más tarde, le correspondió al presidente Eisenhower durante los ocho años (1953-1961) que permaneció en la Casa Blanca, tras haber sido comandante supremo de los ejércitos aliados durante la 2ª Guerra Mundial y primer jefe militar de la recién creada OTAN, el consolidar este crecimiento y la vasta expansión de la fuerza militar de EEUU y sus servicios de inteligencia.

No obstante, su segundo mandato  se caracterizó por una fuerte recesión económica (huelgas, crisis en la industria del acero…) a la que se añadió una cierta sensación de inseguridad en la sociedad norteamericana producida por el lanzamiento del Sputnik ruso.

Esta recesión y esta “inseguridad” llevaron a Eisenhower a la creación de la NASA, y a aceptar un nuevo aumento de los gastos de defensa. Este nuevo proceso de rearme contaba con el apoyo de un entramado de intereses políticos y económicos (empresas como Lockheed, Mc Donnell y General Dynamics) que favorecieron la consolidación del complejo militar-industrial y cuyos beneficios crecían aceleradamente cuanto más se ensombrecía el panorama de la Guerra Fría.

Fue Eisenhower quien en su discurso de despedida de la presidencia (enero de 1961), puso en circulación la expresión “complejo militar-industrial” para denunciar la posible pérdida de libertades personales si “los gobiernos no tomaban precauciones contra la adquisición de una injustificada influencia por parte del complejo militar-industrial, sea o no buscada por él. Existe y seguirá existiendo la posibilidad del desastroso crecimiento de un poder mal establecido”.

Un “complejo”, un entramado, que nunca llegó a deshacerse, sino que ha seguido creciendo y “adaptándose” a los cambios de escenarios y estrategias.

Y así lo reconoció el presidente Obama en unas declaraciones hechas al periodista Jeffrey Goldberg de la revista Atlantic Review, al final también de su segundo mandato presidencial (como Eisenhower). En esa entrevista, Obama trató de expresar que su pensamiento político estaba en muchas ocasiones en contradicción con el de su equipo de colaboradores y con las ideas más comunes del establishment estadounidense. Explicaba no solo la soledad del presidente en la toma de decisiones sino que también se atrevió a denunciar la “militarización de la política exterior y la complicidad del establishment intelectual, universidades y think tanks”.

Sí, de nuevo el complejo militar-industrial, ahora bautizado como el “Manual de Washington”, era el que le impedía a Obama tomar decisiones razonadas y razonables. Una forma de pensar colectiva sobre política exterior (el “Manual”) que termina siempre optando por la confianza en el poder de la fuerza militar y por la credibilidad amenazadora que se deriva de su uso continuado.

Obama añadía que la no intervención en Siria, tras el uso de armas químicas por parte de Bashar al Assad, fue considerada por sus colaboradores como un golpe a la credibilidad del presidente, que estaba comprometido a intervenir militarmente. Pero aseguraba, en cambio, que se sentía orgulloso de esa decisión, tomada casi en solitario, y consideraba el 30 de agosto de 2013 como su “Día de la Liberación del Manual de Washington”.

Pero esto no podía seguir así. La historia continúa y ahora le toca el turno a Donald Trump.

La diferencia histórica es que el nuevo presidente no necesita redactar sesudos documentos estratégicos, buscar escenarios específicos, definir enemigos… A él le vale todo para alcanzar un objetivo que ha manifestado con meridiana claridad: conseguir “uno de los mayores rearmes de la historia de EEUU” Le basta con abrir posibilidades de conflicto en cualquier frente (Europa del Este, Oriente Próximo, Asia Pacífico, Corea del Norte,…), definir amenazas generales (terrorismo islámico, inmigración, crimen organizado…), amenazas locales (misiles lanzados por Corea del Norte, noticias falsas sobre atentados en Suecia, riesgo de visitas a ciudades europeas…) y transmitir la sensación de que el conflicto militar entre naciones vuelve a ser una posibilidad. Por lo tanto, los ejércitos tienen que volver a buscar formas de aumentar su capacidad ofensiva frente a tantos y tan diversos y potenciales enemigos.

En este “escenario”, a la industria del armamento, siempre implicada a tope en la política, solo le queda “aprovecharse de todas estas circunstancias favorables”, y ver cómo se distribuyen los más de 600.000 millones de dólares, y los prometidos incrementos de los presupuestos de Defensa (hasta el 2% del PIB) de los países europeos.

En fin, parece que “la historia no se repite pero rima”, como decía Mark Twain, pero habrá que rebelarse contra esa teoría de que el futuro viene determinado por los datos históricos. Habrá que desmentirlos configurando nuestras propias voluntades y conductas enfrentándonos a ese pensamiento racionalmente, sin dejar que la neurosis se mezcle con la política, porque si no se ven los problemas reales, no se adoptan soluciones reales.


Hazte socio de infolibre



2 Comentarios
  • yoka yoka 11/03/17 10:32

    A logicayrazon,solamente para rectificar que los premios nobel de la Paz no los dan los Suecos ,sino los NORUEGOS , que no es en absoluto lo mismo

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • logicayrazon logicayrazon 10/03/17 00:18

    Interesantísimo articulito que de forma muy acertada relaciona la política y los políticos con los lobies en este caso el militar-industrial de USA . Pues sì, los presidentes USA son marionetas movidas por hilos de intereses de la industria o las finanzas. Son la bicefalia real del poder global que en estos momentos esta dividida y se picotean rabiosas. La industria deslocalizada y humillada ante el poder financiero ha conseguido un as en USA : Trump y en Europa el brexit. Me repatalea que Husein Obama quede bien parado, el no era la marioneta de la industria militar, pero eso no ha impedido que USA metiera las narices donde no debìa: Siria Libia..... Claro al estilo obama: ISIS pa empezar, haciendo el trabajo repugnante que Obama negaba a la industria militar. Pero el resultado ha sido la desapariciòn de los cristianos mediante su exterminio. Esto ha sido el quid para que no venciera la killary Clinton. Un monstruito al servicio del repugnante loby financiero. Prefiero perro labrador porque se que serà poco mordedor. Obama ladra poco pero mordìo en Ucrania, en Libia, en Siria y ..mas. El mulato premio Nobel de la paz por gracia de los suecos que haciéndose los suecos ni se plantaron quitarselo a pesar de los centenares de miles que han muerto bajo su responsabilidad.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

Lo más...
 
Opinión
  • El vídeo de la semana Juan Ramón Lucas Juan Ramón Lucas

    De calle

    Es previsible que sigan las manifestaciones y algaradas, igual que es previsible que la justicia siga actuando, y unos y otros se alimenten en el bucle que con tanto acierto había calculado el independentismo.
  • Muy fan de... Raquel Martos Raquel Martos

    La política de hartura

    Pensando en el 'monotema' del 1-O, me pareció envidiable la imagen de los peces esperando a que amaine el temporal para poder volver a practicar natación y disfrutar de la sal de la vida.
  • La Mirada Internacional Fernando Berlín Fernando Berlín

    Cambiar de interlocutores

    Fernando Berlín explica cómo ve la prensa internacional la escalada de tensión entre la Generalitat y el Gobierno central.
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.
facebookLibre