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La vía catalana hacia la nada

Publicada el 23/05/2021 a las 06:00

Se le suele recordar mucho a Pedro Sánchez (especialmente en las sesiones de control al gobierno de los miércoles en el Congreso) sus declaraciones en campaña afirmando que no podría dormir tranquilo si tuviera ministros de Podemos en puestos clave del ejecutivo. Se le recuerda menos que rectificó esa afirmación de inmediato, tras conocer el resultado electoral. Y tal vez sea esto último lo que debería recordarse más, a la vista de lo que ha estado pasando en Cataluña en las últimas semanas.

Unos y otros, PSOE y Unidas Podemos, fueron capaces de alcanzar en breve tiempo un acuerdo y llevar a cabo algo inédito hasta el presente en nuestra democracia, un gobierno de coalición que, por añadidura, parece que se mantendrá cuanto dure la presente legislatura. No hace al caso ni me interesa ahora entrar a valorar el cambio de opinión de Pedro Sánchez o la posterior gestión del gobierno surgido de ella, sino señalar la diferencia en relación con lo que ha pasado en Cataluña.

Porque, aplicando la misma lógica, cabía esperar aquí que el acuerdo para continuar gobernando al alimón entre dos fuerzas, Junts y ERC, que ya lo hicieron en la legislatura anterior, no resultara una empresa en exceso complicada. Tras dicha experiencia compartiendo ejecutivo, no solo se podía suponer que ambas tendrían muy claras sus prioridades (la independencia “en el menor tiempo posible”, ¿o qué otra cosa podría haber más importante, como no cesan de repetir las dos a todas horas?), sino que tendrían también muy identificados los ámbitos de discrepancia y, por tanto, las formas, si no de solucionarlos, al menos de soslayarlos. El nuevo gobierno catalán, probablemente pensaba algún ciudadano ingenuo, se iba a constituir en pocos días (en su ingenuidad ese mismo ciudadano probablemente remachaba el clavo diciéndose para sus adentros: sobre todo teniendo en cuenta la gravedad de los asuntos pendientes).

Sin embargo, lo que hemos estado viendo durante estas largas semanas no es que al independentismo le costara pactar un programa de gobierno, sino que ni tan siquiera tenía claro con qué fuerzas pretendía conformar dicho gobierno. Sin que se pueda decir que las diferentes posibilidades implicaran diferencias menores o de detalle. Ahí es nada la diferencia para ERC entre pactar con la derecha independentista de Junts (la expresión es del propio Gabriel Rufián) o con la extrema izquierda independentista de la CUP, o incluso con una izquierda, la de los comunes, que a estas alturas, esto es, finiquitado el procés, aún no ha ido más allá de afirmar que eso de decidir es muy importante, aunque no haya informado a la ciudadanía acerca de qué decidiría cuando tuviera que decidir (no ha descartado la libertad de voto, como si la independencia no fuera una cuestión política sino moral, equiparable al aborto o a la eutanasia).

Aunque, todo hay que decirlo, los comunes se apartaron enseguida de cualquier posible negociación, probablemente oliéndose la tostada del futuro que les aguardaba en el caso de seguir adelante, futuro en el que se les asignaba la inequívoca función de revestir al independentismo con unos ropajes de progresismo y transversalidad que servirían con eficacia al objetivo de desgastar a la oposición no independentista del PSC (como en tiempos ya hizo Javier Madrazo, de Izquierda Unida, formando parte de un gobierno del PNV en el País Vasco). Con los comunes fuera de la combinatoria, el pulso era ya exclusivamente interno al independentismo, lo que resultaba clarificador, en la medida en que hacía visibles las importantes grietas existentes en el seno de dicho bloque.

Al respecto hay que decir que, por más que algunos analistas se esfuercen en ver doctrina donde no la hay, el asunto hace mucho que no va de ideas. Hasta tal punto, que Junts ha necesitado llevar a cabo una encuesta para organizar el debate ideológico interno y poder así constituir las grandes corrientes que la conformarían en tanto que fuerza política. Pero casi tan insólito como el procedimiento demoscópico seleccionado para definir el signo de su proyecto político, lo resulta también el contenido de las opciones que se le han ofrecido a los encuestados, selección que constituye un genuino indicador de una confusión ideológica, o tal vez de una inanidad teórica, ciertamente notables. Las opciones entre las que se puede escoger son: “liberal”, “socialdemócrata”, “izquierdas” o “ninguna”.

Llama la atención, por lo pronto, la última opción, esto es, la carencia absoluta de ideología política, cosa que desde un punto de vista lógico constituye un auténtico imposible práctico-teórico (el de pretender intervenir en el espacio público defendiendo determinadas políticas, pero sin criterio definido alguno), pero que es de toda evidencia que a los encuestadores les parece perfectamente razonable. A continuación, destaca una ausencia reveladora: la de la opción “derecha”, tal vez subsumida, de manera vergonzante, bajo el rubro de “liberal”. Pero, también por pura lógica, si se distingue, sin el menor fundamento politológico, entre “socialdemócrata” e “izquierdas”, con más razón debería haberse introducido de manera explícita la opción conservadora en mayor medida. Máxime teniendo en cuenta que no han faltado destacados militantes de la formación liderada por Carles Puigdemont que han hecho declaraciones que, en lo tocante a xenofobia y supremacismo, los aproximan más a Vox que a cualquier otra fuerza del espectro político.

Sin embargo, a la vista está que para los dirigentes de Junts eso son pelillos a la mar. Ellos están por lo que están. Que no es volver a hacer, como retóricamente proclaman algunas pancartas en los balcones desde hace un tiempo, sino continuar haciendo. Con el debido respeto, yo no creo, en contra del criterio del Tribunal Supremo, que lo que los independentistas intentaron en octubre de 2017 fuera una ensoñación. Fue un fracaso, que no es lo mismo. Ensoñación es lo de ahora, la ficción de que, con el acuerdo de gobierno firmado el pasado lunes, se le está ofreciendo a la ciudadanía catalana alguna propuesta política, del tipo que sea. Porque ¿acaso se puede considerar una propuesta mínimamente atendible situar en el horizonte la celebración de otro referéndum más (y van…), por añadidura esta vez supuestamente tutelado por unos organismos europeos cuya actitud al respecto de estos asuntos ya quedó clara, sin margen de duda, en el pasado reciente?

Aunque se trata, habrá que reconocerlo, de una ensoñación sostenible, en la medida en que los votantes independentistas tampoco demandan concreción alguna (ni, por descontado, la menor verosimilitud en las propuestas), y en los días previos a la formación del gobierno se limitaron únicamente a exigir que se formara gobierno. El que fuera, mientras fuera de los suyos, y aunque no llevara a cabo ninguna tarea específica, como ninguna tarea llevó a cabo al frente de su gabinete aquella encarnación de la insignificancia política que respondía al nombre de Quim Torra. Al fin y al cabo, para alcanzar tan pobre objetivo e irse de rositas, es suficiente con que entre ERC y Junts decidan acerca del reparto de TV3 y Catalunya Ràdio. No resulta casual que sea lo primero sobre lo que tradicionalmente acostumbran a pactar: es lo que les permite mantenerse en el permanente como si en el que viven instalados desde hace tiempo.

Entretanto, la sociedad catalana continúa, como en el tango, cuesta abajo en la rodada. Desangrándose lentamente, ante la mirada complacida de unos dirigentes independentistas de los que cabría predicar aquello de que se han acostumbrado tanto a mentir, que se sonrojarían el día que dijeran la verdad. Pero no hay cuidado de que nadie les saque los colores: quienes deberían reclamársela no lo hacen, y quienes sí lo hacen se ven sistemática y rigurosamente ninguneados. He aquí la perfecta ruta hacia la nada.

__________________

Manuel Cruz es filósofo y expresidente del Senado. Autor del libro 'El virus del miedo' (La Caja Books)

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46 Comentarios
  • bidebi bidebi 23/05/21 20:45

    2.2
    De la misma forma, pasar revista a los dirigentes catalanes para desmerecerlos, cuando en su España lleva el bipartidismo robando cuarenta años, incluida la jefatura del estado, y el nivel de sus políticos es demencial, parece una broma o un ejercicio de cinismo en estado puro. Mírese primero su culo que está sin lavar.
    Usted parece, legítimamente, un nacionalista español muy beligerante y muy odiador de todos los catalanes que osan rebelarse contra esa gran cosa llamada España. Está en su derecho siempre que no impida a otros ser nacionalista de otra nación. Entonces es cuando no está en su derecho.
    Piense un poquito en lo del principio. Sin dogma, de la unidad de Epaña, no podemos seguir hablando. No sea usted lo que criticaba y quizás ni se de cuenta.
    Sea más filósofo democrático, abandone los dogmas, de dios o de epaña, y recomiende que se deje hablar y decidir lo que quiera la mayoría democrática. No sea tan cazurro de pensar “hemos vencido, ellos fracasaron” porque ustedes enviaron militares a impedir que vencieran. Con todos los respetos, si lo que usted dice de Catalunya es todo lo que le da la filosofía, cabría terminar diciendo : de poco sirve la filosofía a algunos.

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  • bidebi bidebi 23/05/21 20:44

    Parece evidente históricamente que presidente del senado español lo puede ser cualquiera, filósofo los hay de todo pelaje, muchos franquistas, y profesor pues eso.
    No lo digo para desmerecer a Cruz, si no para desmontar ese principio de autoridad que algunos quieren imponer con su firma.
    Al señor Cruz le oí una vez decir algo muy cierto, mas o menos así : “Antes vivíamos en una época en que te decían : Es que si usted no admite en principio la existencia de dios no podemos seguir hablando”. Y sí, los dogmas es lo que tienen.
    Ahora le devuelvo su propio pensamiento y creo que lo que usted nos viene a decir es : “Es que si ustedes no admiten la unidad de España no podemos seguir hablando”.
    ¿No le parece, Manuel, que se parecen mucho los dos pensamientos y que quien ahora dice que no se puede seguir hablando es usted?. ¿Usted y el estado español?.
    En su artículo empieza curándose en salud. “Si yo critico el pacto del soberanismo catalán, seguro que estos cabrones hacen referencia a los pactos de mi partido y a los malos sueños de Sánchez”, parece que empezó pensando, y no le falta razón.
    Que usted como miembro del llamado psoe diga que otros carecen de ideología política clama al cielo por puro cinismo. Algún día nos aclarara cuál es la ideología obrera de su partido y en que consiste el federalismo manido que sacan a pasear cuando no saben que decir. Todo el mundo apunta que ustedes preferían a Cs para formar gobierno pero les salió rana. Todo el mundo sabe que si ustedes fueron el primer partido en Catalunya lo fue porque los antiguos votantes ultras de Cs les votaron, lo que quiere decir que los identificaban como propios desde su ultranacionalismo español. Con solo esos dos ejemplos, ¿puede decir cuál es la ideología de su partido que prefiere asociarse con el neofalangismo y le votan ahora los que ayer votaban a ese ultranacionalismo?. Mejor intente arreglar el prostíbulo propio a hacerlo con el ajeno.

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    • Arkiloco Arkiloco 23/05/21 21:15

      Bidebi centrate y. no le des la razón en todo a Cruz creyendo que lo estás desmontando. Si es filosofo es filosofo y no estaría bien que pusiese que es mecánico. Lo de la autoridad que se invoca puede ser igual a la autoridad de la que tu le quieres apartar. Pero vale, es lo tuyo y ya le darás alguna clase de filosofia. Si leyeses más y menos motivado para insultar sabrías que Cruz no está en contra de la independencia por ser dogmático de la unidad de España. Y si hablamos de dogmas y dogmáticos, con Dios por el medio, un independentista podría serlo y muchos lo son. Esto Bidebi, es morralla, tus prejuicios y tus carencias en materia filosofica. Tienes que observar que para justificar y hacer bueno y defendible lo que Cruz cuenta de un partido que quiere formar su ideologia con una encuesta y que incluye como opción "ninguna", utilizas al PSOE que no tendría "ideología obrera" y fijese usted que ni federalista. Bidebi ¿cuál es la ideología obrera? ¿tú eres obrero con ideología obrera? Te lo digo porque son ideas letales para cualquier obrero. Gracias al señor que no es considerado ideología por los últimos congresos sobre ideologías. Pero a lo que iba, que el Junts y cia son la misma mierda que el PSOE y el PSOE justifica y hace bueno a cualquier partido que no tiene o busca ideología con encuestas. Y así los robos y los culos sucios. Si tu no te lo limpias es genial no limpiarse el culo. Y eso Bidebi, a lo tuyo. Que Cruz "piense un poquito" y tu le dirás como y también como ser más filosofo democrático, menos dogmático y menos español. Ay, Bidebi, si no fuera por tí, el mundo se habría extinguido. Con Gipsy sois la pareja de año en Filosofía de la Cacharrería.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 23/05/21 17:38

    Salvo que, de momento, somos más ricos que eran ellos, el conflicto catalán es un conflicto étnico muy parecido al que en su día asoló la antigua Yugoslavia. Esperemos que no termine por el mismo estilo.

    Las encuestas dejan clara la elevada correlación entre ser independentista y tener abuelos catalanes, lengua materna catalana, lengua habitual el catalán y rentas medias o altas, por un lado; y, por otro, los no separatistas suelen tener pocos o ningún abuelo catalán, el castellano es su lengua materna y habitual y tienen rentas medias-bajas o bajas. Hasta las noticias políticas las oyen en distintos medios. Si eso no es un conflicto étnico, con todo lo que eso implica, que venga Dios y lo vea.

    https://elpais.com/politica/2017/09/28/ratio/1506601198_808440.html
    HTTPS://ELPAIS.COM/POLITICA/2017/10/19/RATIO/1508413449_012622.HTML
    https://elpais.com/politica/2017/11/17/ratio/1510918962_413256.html

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    • Arkiloco Arkiloco 23/05/21 20:33

      Sobre “el problema” y “la solución” aplicado al conflicto que existe en Cataluña he opinado alguna vez y defendido que, efectivamente, “la solución” no existe. Tampoco “el problema”. No me voy a extender sobre ello pero me llama la atención que frente al reduccionismo y casi fundamentalismo de “la solución”, aparezca otro que, razonando en términos parecidos pero con el fundamentalismo opuesto de “la no solución”, nos diga que lo de Cataluña no tiene solución pero hay “algunas cosas que ayudarían”: “que el Gobierno hiciera cumplir las sentencias judiciales en materia lingüística es una; que los votantes no separatistas acudieran masivamente a las urnas, otra.” Que medidas como estas ayudaran y mucho me parece extravagante o un enigma que debe estar en tu cabeza que deberías desarrollar para que entendamos como ayuda mucho eso.

      Más parece indicar que aunque dices no creer, si tienes tu “solución” o una solución acorde con otro nacionalismo o visión nacionalista de los problemas y las soluciones. No sé cuáles ni cuántas son esas sentencias que no se cumplen pero intuyo cual es tu visión del tema lingüistico y la importancia que le das. Igual cambiando la situación legal de las lenguas y potenciando con leyes la prioridad del castellano sobre el catalán habría menos nacionalistas-independentistas catalanes. También puede que mas, claro. Que los no separatistas acudan en masa a votar es otro cañón. Los que no votan serían potencialmente no separatistas y si su participación sube se podría cambiar la relación: en vez de 51/49 a favor de indepes podríamos tener ¿cuánto? ¿55/45 o 60/40 a favor de los no separatistas? Algo podría mejorar la situación pero ni idea. Podría haber los mismos problemas de gobernabilidad o para gobernar una mayoría no separatista ser necesaria una coalición del tipo nacionalista que se critica y con PSC-PP-Vox y ECP, izquierdas y derechas juntas o apoyando. Cómo ayuda esto a la solución ya te digo, un misterio. O que, en realidad, si crees o eres de lo que piensa que “la solución” existe.

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      • Arkiloco Arkiloco 23/05/21 20:34

        Para acabar dos apuntes. Los conflictos nacionalistas tienen muchas cosas en común y por eso se puede decir que lo de Yugoslavia es un conflicto muy parecido. También sucede que aun habiendo muchas cosas en común hay muchas diferencias y al compararlo se puede afirmar con mucho rigor que son conflictos muy diferentes. Yugoslavia se creó como nación-estado tras la II Guerra Mundial y baste eso apunte de un montón de diferencias. Con la misma regla comparativa y como se establecen los parecidos algunos afirman que lo que se hace en un pais es la solución y que se puede aplicar a cualquier otro. Si en Escocia, Canada o Eslovenia hubo un referéndum para decidir ¿por qué no en Cataluña? Los parecidos y para lo que sirvan y Yugoslavia como vaticinio. ¿Para qué sirven esos vaticinios? Ni idea o igual así los nacionalistas dejan de serlo.

        El Estado de las Autonomias no trató exactamente de “resolver ese problema”. Había problemas, ideas y demandas de aquel momento que se trataron de encauzar y que se pensaron como la mejor o una de las soluciones para la organización territorial de un estado con movimientos nacionalistas y demandas de autogobierno en muchas comunidades. Se aceptó con satisfacción y fue aprobado por mayorías contundentes. Analizar a posteriori que de ahí vienen todos o bastantes de los problemas actuales, incluido el movimiento secesionista catalán, es ventajista, una mala manera de contar la historia o un relato que se hace desde visiones e intereses del presente. Y también muy de nacionalistas españoles. La pregunta a la que no pueden responder es la siguiente: ¿por qué piensan que sin Estado de las Autonomias habría ido mejor y no peor? Es decir, sin esa opción ¿por qué no habrían aumentado en aquel contexto de muchas tensiones las fuerzas disgregadoras y autodeterministas y ganado en fuerza los sectores más radicales de los otros nacionalismos? Al final, “la solución” si existe y es en la que piensan algunos: el centralismo o menos poder en las autonomías. Igual así desaparecen los otros nacionalismos.

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  • Antonio Basanta Antonio Basanta 23/05/21 16:47

    Voy a referirme a una de las trampas contra la democracia que defienden algunos comentaristas. A los partidos independentistas en el Parlamento catalán lo apoyan el 48% de los votantes, no el 52% de los votantes como argumentan algunos comentaristas. En una democracia pluralista se presenta cada partido y los que apoyan unas propuestas son los que apoyan a esos partidos. Cuando el P de Cat se presenta separado de Junts es porque los dirigentes del Pde Cat y luego sus votantes se distinguen de los otros votantes. El intento de asimilación por ERC y JUnts de los votantes del Pde Cat es un intento de tipo fascista (o totalitario al menos) de apropiación indebida en una democracia pluralista de los votos de aquellos catalanes que, explícitamente, no han querido votar a las opciones secesionistas por la fuerza. Roban como robaban los fascistas de entreguerras aquellos votos que explícitamente no han querido votar a ninguna opción secesionista, como intentaron robar los fascistas de entreguerras aquellas opciones que no comulgaban con ellos pero que tenían ideas cercanas aunque no las mismas. Si hubieran querido defender las ideas de ERC o JUnts no habrían votado por P de Cat.. Los secesioncitas de tipo fascistoide como Junts y Ezquerra se apropian indebidamente (como un atraco o un robo) de aquellos ciudadanos que no les han votado a ellos porque a los ciudadanos no les ha dado la gana, como se han intentado apropiar del derecho a decidir diciendo que era el derecho a la autodeterminación. Son maniobras totalitarias que solo los totalitarios secesionistas, o los ingenuos e incautos que les sirven sin pretenderlo, admiten. Lo de que en el Parlamento catalán el secesionismo representa el 525 de los catalanes, es una mentira de tipo fascistoide, porque representa el 48% de los votantes (de los pocos que votaron). Lo terrible es que muchos lectores o comentaristas les compran, de una manera perruna o bovina, las propagandas a los secesionistas. Hay que tener mas personalidad y mas altura para no dejarse comer el coco. ¿Cuántos apoyan en el Pais Vasco las posturas secesionistas de Bildu? pues los de Bildu, y no los de PNV aunque sean independentistas.

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    • jorgeplaza jorgeplaza 23/05/21 17:54

      Da igual 48% que 52%, Basanta. La experiencia demuestra sobradamente que los separatistas, por muy desunidos que se presenten a los comicios y por más que digan que unos son de izquierdas y otros no, siempren encuentran más fácil el acuerdo con los otros separatistas que con partidos supuestamente más afines en lo ideológico pero no separatistas. Además, el porcentaje es lo de menos, porque aunque fuera el 25% o el 75%, el problema seguiría siendo irresoluble salvo que, como al final de la Gran Guerra, se movieran poblaciones ingentes de un país a otro tratando de homogeneizarlos étnicamente. Ya vimos el resultado que dio aquello. En España en conjunto hay mayoría no separatista, pero los separatistas catalanes y vascos (y pronto, mallorquines, valencianos y gallegos) argumentan que no es en España donde hay que decidir, sino en cada territorio. Sin embargo, si aplicaran esa misma regla, Hospitalet o Badalona no se incorporarían a una hipotética Cataluña independiente porque en esas poblaciones la mayoría suele ser no separatista. Naturalmente, los secesionistas no admiten para sí la regla que pretenden aplicar a otros, afecte al diez, al cincuenta o al ochenta por cien de la población.

      El Estado autonómico consagrado en la CE trató de resolver este problema, con el fenomenal éxito que se puede comprobar. A veces se habla de ir a un Estado plenamente federal, con competencias mejor tasadas y delimitadas y un Senado que sea realmente una cámara territorial, como en Alemania. Sobre el papel, muy bonito, pero soy muy escéptico sobre su éxito, por la sencilla razón de que las federaciones funcionan cuando estados inicialmente independientes y separados tienen interés en estrechar sus lazos uniéndose más estrechamente, pero la situación en España es justo la contraria. El PSOE ha amagado varias veces con una solución de ese tipo, pero no parece que tampoco se la acabe de creer porque nunca trata de llevarla a la práctica.

      No veo solución alguna, la verdad, aunque algunas cosas ayudarían: que el Gobierno hiciera cumplir las sentencias juidiciales en materia lingüística es una; que los votantes no separatistas acudieran masivamente a las urnas, otra.

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      • Antonio Basanta Antonio Basanta 23/05/21 18:24

        Vamos Jorge. Dice usted que es igual que desmontemos la mentira de que hoy los representantes secesionistas en el Parlamneto Catalán sean el 48% y ellos digan el 52%. Si no somos capaces de desmontar las mentiras, las apropiaciones indebidas de decenas de miles de catalanes para ERC o Junts cuando no han votado por ellos, es que estamos dando ventajas al nacionalsecesionismo. Y yo no le quiero dar ninguna ventaja, ni comprar su relato, ni creerme sus mentiras, ni dar por supuesto de ninguna de las fakes que nos cuenten. El relato de que da igual siempre da ventaja a los secesionistas, por muy buenas que sean sus intenciones, de usted . Y yo no le voy a dar ventaja alguna.

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        • jorgeplaza jorgeplaza 23/05/21 19:34

          Es una mentira, pero podría ser verdad. Quiero decir que han quedado fuera esos votos por la ley electoral, pero no porque no existan. Con otra ley electoral, habrían llegado a un acuerdo igualmente los cuatro partidos separatistas porque son eso y nada más que eso: separatistas. Las aparentes discrepancias ideológicas son estrategias de mercadotecnia para optimizar las ventas (léase votos) y acaparar más sinecuras y canongías (léase cargos y presupuesto) para la propia marca. Hay muchos clientes por colocar. De todas formas, ¿qué más da 48 que 52? Es más o menos la mitad y, como intenté explicar en mi comentario anterior, el porcentaje es lo de menos porque un referendo de independencia nunca va a dar el cien por cien a ningún bando y a los que queden en minoría no se les va a dar la opción de separarse ellos mismos del nuevo ente (la "republiqueta" en este caso). Es un problema sin solución, al menos sin solución satisfactoria. Ya se intentó con el Estado de las autonomías y ha fracasado, como es obvio. La única posibildad, irrealizable en vista de las posturas de PSOE y, sobre todo, de PP, sería un acuerdo entre partidos nacionales españoles para aislar en cualquier circunstancia a los separatistas: que los votos de esa gente ni ahora ni nunca sirvieran para formar Gobierno. Pero esa unión, menos aún a largo plazo, es imposible. No hay más que ver cómo los separatistas, aunque sea peleándose por la parte del botín que les toca, llegan a un acuerdo mientras que los que no los son (Cs, VOX, PP y PSC) andan a la greña.

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          • Antonio Basanta Antonio Basanta 24/05/21 11:05

            Para la argumentación de que mas o menos son la mitad, estoy de acuerdo. Pero considerar los votos al P de Cat como de Junts y ERC de cara la cuestión secesionista es un error, aparte de una apropiación indebida por el secesionismo de un partido que expresamente quiso marcar la diferencia con JUnts en el tema del secesionismo irredento. El P de Cat al igual que el Partido Nacionalista Catalan, que no se presentó y que está dirigido por una de las mejores políticas del campo nacionalista catalán, Marta Pascal, van en la dirección del PNV es decir con un ideario independentista pero no sujeto a sus consecución en un tiempo cercano sino que sea una seña de identidad o fin último de esos partidos. Pero renunciando a referéndums por la fuerza o a pedir como cosa primera un referéndum de autodeterminación: Quienes votaron al P de Cat. votaron exactamente eso, que era lo que le diferenciaba de JUnts. Por eso la pretensión de Junts y de ERC de apropiarse indebidamente de los votos del P de Cata es eso una pretensión totalitaria en su razonamiento, como lo son llamar derecho a decidir a la pretensión de quedarse con un trozo de España y como decir que el 80% de los catalanes quería un referendum de autodeterminación consiguiendo engañar a parte de la izquierda y a bienpensantes por doquier, cuando los partidarios de un referendum de autodeterminación son casi el 50% de la población catalana, exactamente los mismos que votan a los partidos secesionistas. No se pueden regalar las palabras, ni los argumentos. ¿Se ha fijado usted que eso del 52% de los votos, de sumar esos votas a los de Junts y ERC no la ha formulado ningun dirigente del P de Cat, ni ningun votante suyo ha hecho esas cuentas? No lo ha dicho su candidata y secretaria general. Los que lo han dicho y sumado así, son los dirigentes secesionistas, de ERC y de JUnts y de la Cup, apropiándose de manera totalitaria de votos que no les corresponden. Y defender que esos votos de no presentarse P de Cat, iban a ir a Junts no es real. ¿por que no a la abstención o al PSC? Se le ha votado precisamente porque como única diferencia presentaba que no haría una causa belli del referendum, que podría posponerse muchos años.

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      • jorgeplaza jorgeplaza 23/05/21 17:56

        Horrible: "Estrechar sus lazos más estrechamente". Estoy gaga. Suprime el adverbio, Basanta. Un saludo.

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  • JMdeV JMdeV 23/05/21 13:05

    Muy bueno. Hacia otra legislatura de la nada.
    Alguna vez se debería recapitular si, con las pasadas iniciativas legislativas de Aragonés, se le puede considerar de izquierdas. La empanada ideológica de los dos partidos es parecida y la incapacidad para gobernar en el sentido que fuere, similar

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 23/05/21 12:23

    No me gusta el sr. Cruz. Ni su argumentario, plagado de ideas que no se acercan a socialdemócrata. Pero expone un argumento que estimo real, aunque los ropajes con los que lo viste lo hacen infumable: poner "la patria" por delante de sus pobladores es muy poco progresista. Y si para defender a "la patria" hay que unirse a la derecha, la cosa se complica. La derecha es experta en aprovecharse de todo manos únicamente para sus intereses. La izquierda debe ser internacionalista, por lo que, a mi juicio, el argumento de "la patria" debe tener un peso ínfimo (no diré inexistente porque el apego a donde naces es un sentimiento de difícil extirpación) para conformar un gobierno. Cierto que Aragonés ha defendido en su discurso muchos de los puntos acordados con la CUP. Me temo que se trata simplemente de estrategia. Porque también Sánchez defendió en su discurso de investidura muchos de los puntos acordados con UP. Y estamos viendo lo que le cuesta cumplir esos compromisos, y eso que él es razonablemente socialdemócrata. Escorado a la derecha, pero menos que una parte importante de su partido. Ingreso mínimo vital, alquileres, bebés robados, reforma laboral ... y un larguísimo etcétera de remoloneo, vueltas y búsqueda de puntos de fuga. La pandemia ha provocado mucho de esto, pero ¿todo? Creo sinceramente que no. Así que, ¿qué esperar de una derecha que quiere mandar para lo mismo que el PP y VOX, "limpiar" su corrupción sobre la base de un reconocimiento político en la urnas? La derecha catalana ha sido siempre mucho más derechista que la del resto del país. Y más inteligente. No duda en desprenderse de Unió Democràtica de Catalunya cuando su pensamiento demócrata cristiano saca los colores al neoliberalismo de Convergencia, o a cambiarse de nombre para argumentar que no son los mismos (¿no suena esto a la "refundación" del PP desde Alianza Pandillar?). El definitiva, ojalá que este gobierno catalán no acabe para ERC (partido que me merece respeto y cierta proximidad) como el cuento del escorpión y la rana. Porque en el ADN de la derecha está matar aunque ellos mueran. Cuanto peor, mejor. Ya vendrán a "salvarnos". O mejor dicho, a salvar a "su patria".

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    • José Luis53 José Luis53 23/05/21 12:39

      Pues es que es el sinsentido de unir a partidos con proyectos políticos abismalmente diferentes para unirlos en una causa aparentemente común.

      A mi juicio, la primera e insoslayable pregunta acerca de la independencia es ¿ para qué la independencia? Porque si el proyecto que hay detrás de la independencia es el proyecto ultraliberal de Junts, apaga y vámonos. Y eso es lo que con justeza hace saltar todo el proyecto independentista por los aires, porque por mucho que se empeñen no pueden ir en el mismo vagón Junts, ERC y la CUP.

      Y dejo claro que si el proyecto de independencia fuera el de la CUP, a mí, hasta me resultaría simpático, aunque, si lo consiguieran, al día siguiente hubiera que volver a alumbrarse con velas y Venezuela acabaría siendo un paraíso en comparación con esa Cataluña independiente..... Pero, al menos, sería coherente.

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      • Arkiloco Arkiloco 23/05/21 23:39

        Yo no veo dónde esta el sinsentido de lo que comentas y si este es el tipo de críticas a hacer a los nacionalistas pues apaga y vámonos. Resulta que la secesión en un país puede parecernos más o menos simpática según el proyecto que hay “detrás”. No por las ideas en las que se basan y que les impulsan, sus consecuencias y efectos posibles en esas sociedades y en el mundo en general. ¿Y qué proyecto hay detrás? ¿Renunciaría la CUP a “su proyecto” tras la independencia, están pensando en Junts en la independencia para imponer su “proyecto ultraliberal”? Abismalmente diferentes es una exageración y es incierto o está mal enfocado que partidos con proyectos diferentes se unan en una causa “aparentemente común”. De aparente nada y a lo largo de la historia se han unido muchas veces partidos con proyectos políticos muy diferentes y creado un “frente común”. Por la nación fundamentalmente, frente a enemigos, o considerados así, internos o externos o en rupturas frente a un orden o sistema existente. Nada menos aparente que la nación y nada como la nación para unir a fuerzas y partidos “abismalmente diferentes”.

        La independencia y la creación de una nación-estado, será considerado como un medio para lograr algunos objetivos pero sobre todo y ante todo es un fin en si mismo para cualquier nacionalista. Junts no dejaría de tener oposición ni resistencias para imponer “su proyecto” y si solo les motivase o el principal motivo fuese su proyecto “ultraliberal” hasta les podría ir mejor sin separarse. Y los de la CUP no son tan incautos como para pensar que lograda la independencia podrán imponer el suyo con más facilidad. Esto no funciona así ni se plantea así. La creación del estado-nación que los nacionalistas creen que les corresponde y al que tendrían derecho por razones que se fundamentan de diversas maneras desde su nacionalismo, es un fin en si mismo para cualquier nacionalista y del espacio ideológico que sea y creen que su consecución ya sería un logro o alcanzar un estado mejor al actual. O un paso imprescindible para ser mejores que el estado al que pertenecen.

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        • Arkiloco Arkiloco 23/05/21 23:40

          Aun bajo la hegemonía de las derechas en ese nuevo estado, para la CUP también sería mejor. Proyectos diferentes pero las mismas o parecidas bases en el ideario nacionalista. Da igual cuan infundadas sean esas creencias, pronósticos o paisajes diseñados en papeles y estudios. Los nacionalistas se unen por una causa común y de gran realidad, nada de aparente. Y si es o fuera tan aparente hay que ver lo que cuesta y viene costando desvelar la apariencia para hacer ver lo real. Con estas críticas y planteamientos creo que no se va muy lejos y hace tiempo que cualquier fuerza de izquierda y hasta las consideradas más extremas han encontrado respuestas a esas críticas y fundido su izquierdismo con el nacionalismo y algunas considerado a este como atajo o fuerza impulsora para una revolución. Pero lo primero o la prioridad, la nación y la nación lo que se impone como prioridad. Se ha demostrado que algunas plantillas no funcionan con el nacionalismo y que lo explican y combaten muy mal.

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  • GRINGO GRINGO 23/05/21 11:50

    Haría bien el Sr. Cruz en no recordar las chorradas que es capaz de decir Pedro Sánchez, y cómo se la tiene que envainar luego cuando ve que los votos no son suficientes, aunque es lógico que para él y para los del PSOE, decir una cosa y la contraría sin despeinarse, sea moneda de curso legal.

    Que nos hable del "Efecto Illa", que ha pasado a la historia como el "Efecto Arrimadas", ganar para nada.

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  • carvamen carvamen 23/05/21 10:36

    Comparto totalmente su argumentación y me da pena la insistencia en mezclar objetivos inalcanzables con mentiras que no se harán verdades por mas que se repita. 

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  • ACistero ACistero 23/05/21 10:31

    ¿Y si el objetivo final fuera simplemente enredar al máximo (en perjuicio de España, de Europa y de la propia Cataluña? Mientras dure, será su único norte, lo demás: accesorio, a regañadientes.
    No se puede pedir a las termitas que construyan un hormiguero.

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  • Domingo Sanz Domingo Sanz 23/05/21 10:01

    Señor Cruz, Nada como Iceta declarando un día que "el PSOE ha conseguido dividir a los independentistas" y al día siguiente los independentistas formalizando su coalición de gobierno. Que pena dan los políticos que disfrazan sus argumentos con palabras para ocultar lo que realmente defienden: la judicialización de la política y la represión de las movilizaciones populares, aunque pongan urnas y estén apoyadas por su gobierno cercano.
    ¿O acaso no se suman los gobiernos a las movilizaciones feministas o contra golpes de Estado cuando fracasaron, como el del 23F?
    Hoy, con presos políticos, exiliados, y cientos de imputados por ejercer la libertad social y política, la que siempre duele al poder, no hay españolista de cualquier tendencia que no de vergüenza.

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    • Antonio Basanta Antonio Basanta 23/05/21 17:02

      Usted dice tonterías sin cuento. Como por ejemplo llamar movilizaciones populares a los movimientos fascistas para que la justicia democrática no actuara con libertad para investigar delitos contra la democracia y las leyes. ¿Cómo puede usted tener la jeta de comparar los movimientos fascistas que intentaban impedir la acción de la justica, reteniendo y secuestrando a los agentes judiciales para que no investigaran delitos gravísimos, con las movilizaciones feministas que piden derechos para las mujeres pero que no pretenden secuestras como los fascistas a los juzgados? Es que hay que tener una jeta de cemento. ¿Cómo puede usted comparar las manifestaciones (que no convocó ningun gobierno) populares a favor de la democracia contra el golpismo militar con las movilizaciones fasciosecesionistas que pretendían dar un golpe contra la democracia occidental y sustituir la democracia por un régimen de tipo fascista secesionista? No puede comparar las manifestaciones feministas ni las manifestaciones en defensa de la democracia y de la Constitución contra las masas golpistas que pretendían que la justicia no interviniera y proteger los posibles delitos que cometieron dirigentes secesionistas? Hay que tener la mente perturbada para comparar las manifestaciones democráticas con los actos a favor del golpismo secesionista. Unas manifestaciones recuerdan a la movilización de los pueblos europeos contra los fascismo y las que usted defienden recuerdan las movilizaciones de los nacionalsocialistas alemanes y los fascistas italianos para acabar con las democracias y sustituirlas por regímenes totalitarios y racistas.

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      • Francoforte2 Francoforte2 23/05/21 21:46

        Aquellos en Cataluña que intentaron la independencia de España demostraron, bajo mi punto de vista, carencias democráticas ya que ni si quiera tenían una mayoría del pueblo catalán a su favor. No seré yo quien defienda la actitud de los separatistas catalanes, ahora bien, comparar el movimiento indepemdentista catalán con las ordas fascistas italianas y con los nazis de la NSDAP y sus mamporreros de la SA tiene miga, Basanta, tiene miga.


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        • Francoforte2 Francoforte2 23/05/21 21:49

          ...siquiera....

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    • José Luis53 José Luis53 23/05/21 12:25

      Infinidad de veces se ha manifestado en este foro el desacuerdo acerca de como se gestionaron los acontecimentos de Cataluña en su momento por el infame Rajoy.

      Vale, queda reconocido, al menos por mi parte.

      ¿Reconoce usted que los independentistas se saltaron la ley y la democracia - revise la lamentable sesión del Parlament que dió lugar a los hechos- y que merecen reproche por ello? ¿ O no? ¿ O declarar la independencia fue solo un ejercicio democrático y con la excusa de que se hicieron las cosas mal por parte del infame Rajoy lo demás son pelillos a la mar?.

      Convendría aclaralo, más que nada pare ver si hay alguna posibilidad de entendimiento.

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    • MIglesias MIglesias 23/05/21 10:15

      Mal, muy mal la represión y malísimamente mal esas imágenes que todos vimos, mal también una ley decimonónica que debe reformarse, pero dígame ¿qué debe hacer el Estado cuando alguien se salta flagrantemente la Constitución? ¿Debe mirar para otro lado cuando se conculcan los derechos de varios millones de ciudadanos?

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