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¿"Ho tornarem a fer" o "ho tornarem a dir"? (Promesas incumplidas y profecías autocumplidas)

Publicada el 04/07/2021 a las 06:00 Actualizada el 04/07/2021 a las 11:58

Constituye un lugar común la afirmación según la cual la diferencia fundamental entre las ciencias naturales y las ciencias humanas (o sociales) reside en la dificultad que estas últimas tienen para llevar a cabo predicciones fiables, en la medida en que los sujetos a los que se refieren dichas predicciones pueden variar su comportamiento al tener conocimiento de las mismas. Tanto los denominados por los especialistas en demoscopia efecto bandwagon, o efecto de arrastre del presumible ganador, como efecto underdog, de simpatía con el previsible perdedor, representan una buena prueba de ello. O, como afirmaba alguien con ironía, si las plantas leyeran libros de botánica, otro gallo les cantara a los botánicos (y a los jardineros).

El recordatorio epistemológico viene a cuento del debate abierto en las últimas semanas con ocasión del indulto concedido por el gobierno de Pedro Sánchez a los condenados por el procés. El argumento fundamental utilizado por el presidente para justificar su iniciativa era el de que con ella podía iniciarse un cambio en el clima político de Cataluña y, por extensión, de España. Enfrente, el argumento utilizado por la oposición del PP, Vox y Ciudadanos era el de que, lejos de obtener tal objetivo, la iniciativa no había hecho otra cosa que reforzar al independentismo. Para justificar su posición, los partidos de la derecha apelaban a la reacción pública que había tenido este último al hacerse públicas las medidas de gracia adoptadas por el Gobierno.

Convendría a este respecto, para poder proseguir sin mayores distracciones, introducir algunas puntualizaciones, en la frontera de lo obvio, pero que algunos parecen olvidar de manera tan interesada como precipitada. En primer lugar, el hecho de que el independentismo presente los indultos como una victoria era algo por completo previsible, pero no por ello particularmente preocupante. Es sabido que en cualquier negociación cada una de las partes debe presentar las concesiones de la otra como un triunfo espectacular que no hace sino anunciar su propia e inexorable victoria. En idéntica clave, por cierto, habría que interpretar las declaraciones de Pere Aragonès a la salida de su entrevista con Pedro Sánchez el pasado martes. Que antes de iniciar una negociación una de las partes empiece aireando su programa de máximos ni constituye la menor novedad ni, por cierto, coloca en mejor posición a quien así se comporta. Incluso al contrario: a menudo constituyen sonoras declaraciones dirigidas a tranquilizar a la propia parroquia, inquieta ante la posibilidad de que el desenlace final de la negociación no se ajuste a sus expectativas.

Tal vez un sencillo ejemplo sirva para ilustrar lo que se pretende decir. Cualquiera con un poco de memoria sindical recordará aquellas situaciones en las que los trabajadores que no obtenían sus reivindicaciones terminaban por conformarse con reclamar el levantamiento de las sanciones aplicadas por la patronal durante el conflicto. Cuando el levantamiento se producía, corrían a convertirlo en una victoria del movimiento obrero, cuando en realidad apenas representaba otra cosa que un consuelo en la derrota, un pequeño bálsamo que aliviaba el dolor de las heridas sufridas. No digo que ahora sea exactamente así. Solo digo que a este respecto habría que empezar por no hacer demasiado caso a unos portavoces de la derecha especializados en el rasgado de vestiduras permanente.

Otro argumento que provoca el fingido escándalo de esos mismos sectores conservadores es la respuesta que en estas semanas proporcionaban diversos portavoces del independentismo ante la noticia de los inminentes indultos: “no es la solución”, repetían todos ellos, con previsible unanimidad. A poco que se piense, resulta difícil imaginar respuesta de mayor pobreza. Sobre todo habida cuenta de que en ningún momento el gobierno de Pedro Sánchez presentó su iniciativa como la solución o panacea para el conflicto, sino como el comienzo en la andadura de un camino.

Por último, estaría la afirmación que más parecía soliviantar a los contrarios a los indultos, la provocativa “ho tornarem a fer”. Por lo pronto, habría que decir que la hermenéutica de la frase da mucho de sí. Sin ir más lejos, en una entrevista concedida a La Vanguardia, el exconseller Joaquim Forn señalaba que la frase de marras se tiene que “interpretar”, cosa que él hacía señalando que lo que se quiere decir con ella es que lo volverán a hacer “pero de manera diferente”. Desarrollaba esa particular interpretación añadiendo que en ningún caso harían las mismas cosas que en otoño de 2017 porque también ellos habían aprendido. Y concluía resumiendo todo lo anterior en una inocua declaración de intenciones: “Es una declaración de no renuncia, seguimos comprometidos con este proceso hasta el objetivo final”.

De hecho, esto mismo venía a señalar de manera certera, desde una perspectiva inequívocamente crítica con el independentismo, Joan Coscubiela en un artículo titulado precisamente “Ho tornarem a fer” (elDiario.es de 3 de junio): se trata de una declaración placebo con la que ocultar que en realidad sí se ha renunciado a volver a hacer lo que se hizo, esto es, a la vía unilateral, como el comportamiento de los dirigentes independentistas, escrupulosamente cuidadosos en no transgredir norma alguna que les pudiera acarrear la más mínima consecuencia judicial, se ha encargado de acreditar desde 2017.

Las puntualizaciones anteriores deberían permitirnos abordar, con menos ruido argumentativo de fondo, una cuestión ciertamente no menor, conectada con lo que planteábamos al principio. Formulémoslo, si les parece, en forma de pregunta. Si partimos de la base de que las declaraciones forman parte, y bien importante por cierto, de la actividad política (lo que no deja de ser otra forma de decir, con el filósofo, que se pueden hacer cosas con palabras), ¿cómo valorar los efectos prácticos que tiene la respuesta proporcionada por el independentismo a la iniciativa de los indultos?

Anunciar, como hicieron en un primer momento determinados sectores independentistas, el rechazo de las medidas de gracia por parte de la ciudadanía catalana más afín no es algo comparable a predecir la caída de un cuerpo debido a la ley de la gravedad. Porque, en efecto, no se trata de una predicción, sino de un anuncio, en la medida en que su materialización depende de la propia acción de los protagonistas. Referirse a tal rechazo como un evento que tendría lugar como resultado de alguna determinación inexorable y ajena a la voluntad de aquellos es falsear de manera interesada la realidad. Estamos ante uno de esos acontecimientos de los que cabe predicar lo que se predica de la historia en general: no se predice, sino que se produce.

En realidad, que hagan como que predicen el rechazo (o, en su variante minimalista, el desprecio) quienes realmente lo promueven, como es el caso de Junts o su terminal, la ANC, más que un ejercicio de cinismo (que en parte lo es) constituye un ejercicio de irresponsabilidad que no nos debería venir de nuevas. Porque implica no tener el coraje de asumir y defender una determinada posición política, escondiéndose tras una presunta voluntad colectiva inducida y potenciada a través de los instrumentos de comunicación y propaganda que ni por un instante el independentismo ha dejado de controlar. Actuando así, perseveran en una manera de hacer política que ha terminado por convertirse en la seña de identidad más destacada de los políticos secesionistas desde Artur Mas: presentarse como meros acompañantes de una ciudadanía catalana sobre cuyos objetivos fingen no tener la menor intervención, a pesar de ser quienes más activamente los impulsan.

El problema, que no cabe soslayar, es que todas las provocativas declaraciones del independentismo, efectivamente ayunas de hechos, como subrayaba Coscubiela en su artículo, no dejan de generar sus propios efectos. En concreto, contribuyen a que la sociedad catalana mantenga, aunque sea a menor velocidad, el rumbo de colisión, alejando la posibilidad de una modificación del mismo en una dirección que permita cerrar heridas y reconstruir consensos. Porque habrá que decir que el lenguaje de “ensanchar la base”, tan reiterado por un sector del independentismo de un tiempo a esta parte, implica perseverar en la primera opción, como si conseguir aumentar el número de pasajeros (“¡ya somos el 52%!”, proclaman algunos, alborozados) hiciera más aceptable el autodestructivo destino. Autodestructivo, entiéndaseme bien, porque seguiría ignorando por completo a ese 48% actual de la ciudadanía de Cataluña con el mismo olímpico desdén con que antes la ignoraba cuando era incontestable mayoría.

Sin duda el transatlántico de la sociedad catalana necesitará tiempo para enderezar su rumbo, pero por lo pronto lo que necesita con urgencia es que la tripulación hoy en el puente de mando se comporte con responsabilidad y sensatez, ahuyentando la tentación del espectáculo fácil y del pollo por el pollo al que especialmente una parte de dicha tripulación se viene mostrando tan proclive (hasta el punto de haber terminado por constituir, de Puigdemont a Torra, pasando por el inefable Canadell, la imagen de marca de Junts). Si, en vez de ahuyentar la tentación, se opta por perseverar en lo mismo de estos últimos años, se corre el peligro de que la vieja expresión un sol poble, que antaño pretendía acoger a la totalidad de los ciudadanos catalanes sin exclusión alguna, más que dejar de tener sentido, termine significando un poble solo con independentistas.

__________________

Manuel Cruz es filósofo y expresidente del Senado. Autor del libro 'El virus del miedo' (La Caja Books).

 

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14 Comentarios
  • Mascarat Mascarat 05/07/21 13:49

    Todos los fascismos necesitan un filósofo que los justifique, pero mucho tiene que llover para que el profesor Cruz y sus ejercicios escolares lleguen a la suela del zapato de Martin Heidegger.
    Con su pipí-rana de episteme de baratillo, patronal y sindicatos, sólo falta Manolo el del Bombo para completar el retrato en sepia, pasada de rosca, de un panorama ultranacionalista mucho español.
    Qué malo es el resentimiento cocido al fuego lento del odio cerril, cuando se pretende razonar…

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    • Arkiloco Arkiloco 05/07/21 14:50

      Deberíamos deducir, McLazos, que tu no tienes resentimientos, aunque supuras amargura y expandes hedor de muladares en cada comentario, porque tu cocción no es a fuego lento y no lo alimenta el odio cerril. Es otro y otra llama y puede ser chabacano, impostado, de zapatillas con agujeros o becerril. Librado de la cerrilidad habría que considerar que lo tuyo es razonar y que es un buen razonamiento decir que el profesor Cruz es un filósofo que justifica el fascismo. Traer a Heidegger y establecer algún paralelismo, dar la nota y resaltar tu ignorancia queriendo parecer que dominas algo de la cultura y la filosofía. Espeluznante o hablemos de como se inflan los grandes paletos, los que no razonan pero insultan movidos por el odio y la impotencia de sus escasos argumentos.

      Razonar exigiría que argumentases contra lo que dice Cruz y que estuvieses más atento a la delgada línea que separa muchos de los discursos y afirmaciones de personas independentistas del ideario fascista, xenófobo, supremacista y ultranacionalista excluyente. Lo que tú no ves y sobre lo que no razonas aunque careces de odio cerril. Debe ser el otro o alguna enajenación pero, sobre todo, una ignorancia descacharrante lo que te hace traer a Heidegger y compararlo con Manuel Cruz o con algún justificador del fascismo. Aparte de odiar y eructar no se te reconoce aquí más que por tu capacidad para insultar. Razonar es otra cosa y tú ni sabes ni puedes. La impotencia lleva a cocear.

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  • Guelito Guelito 04/07/21 13:35

    Me nacieron en Barcelona. Siempre me he considerado catalán y español, los continuos desprecios y el uso político de todo lo catalán para recoger votos en el resto de España por parte de "ese partido del que usted me habla" han estado a punto de hacerme independentista de mi país, me alegro de que por fin se intente de una vez articular un proyecto de convivencia entre todas las comunidades, Catalunya y Euskadi están en las fronteras naturales a nivel del mar por lo que siempre han sido más accesibles que Aragón o Navarra, la industria está repartida por todo el territorio pero las finanzas están centralizadas en Madrid que activa el imán atrayendo al capital con su política fiscal.
    Ojalá se consiga articular de una vez una convivencia razonable para mí, nuestro, pais

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  • GRINGO GRINGO 04/07/21 10:06

    Ahora que parece que el problema catalán se empieza a desbloquear, estaría bien que el PSOE recordara el porqué apoyó la aplicación del 155, según nos dijo Odón Elorza, era porque "habían pactado con el PP una Reforma de la Constitución....".

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  • CinicoRadical CinicoRadical 04/07/21 09:37

    volver la grey al redil ahí na ma .Los adoctrinados y la expectativa de la doctrina. Resurrección, vida eterna, república catalana como lo explican los doctrinantes y que no les "cuelguen " Buen negocio a solventar.
    En Catalunya "ganó " la abstención.
    La desigualdad crece y crece no parece ser lo más importante.
    La derecha hace lo de siempre afanar los presuntos de" ezquerra " ERC y la CUP, a qué cohones juegan " La Tribu" o" La humanidad ". Coherencia.?

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  • COMPAQ COMPAQ 04/07/21 08:51

    Señor MANUEL CRUZ
    esta usd. enfermo.
    es tal la obsesión fanática que tiene "contra" los catalanes independentistas que desde que colabora con este medio, a sido incapaz de opinar nada, que no sea, la criminalización de la sociedad catalana ( la mitad de Cataluña) partidaria de la soberanía de Cataluña.

    Incendia usd. una y otra vez, los ánimos de todos, enrocado en su odio sin compasión.

    Cuando le leo, una y otra vez, articulo tras articulo, semana tras semana, mes tras mes, sin descanso opinando siempre, sin resquicios ni reservas, que los independentistas catalanes son, locos, indeseables, ineptos, embusteros, delincuentes o las docenas de burradas que a usd. se le ocurren, entiendo porque existieron en España personas dispuestas a llenar las cunetas de inocentes.
    Esta usd. enfermo de odio, obsesionado, paranoico o es solo un "listo" pirómano que sabe que el odio atrae a las moscas.

    Aqui, todo el mundo remando a favor de la reconciliación, y usted y su odio, tirando mierda a carretadas sobre los catalanes independentistas, una y otra vez, cada día, cada articulo, cada frase, cada argumento.
    Ojala consiga usted curarse de su obsesion.

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    • Paco b. Molina Paco b. Molina 04/07/21 18:32

      Lo de "la mitad de Catalunya", ya es una pista muy evidente de que se ha perdido, al menos, dos cosas, algun capítulo de Barrio Sésamo, lo que es lógico porque en TV3 nunca pusieron este programa, y lo que es mas grave, muchas de las clases de cálculo matemático, sobre todo en sus primeras etápas, aquellas de 2+2 son 4, etc, etc.

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    • Arkiloco Arkiloco 04/07/21 13:33

      Creo, Gipsy, que esta es tu tercera refundación por algún problema de identidad, en la búsqueda del tiempo perdido y que pierdes con cada insulto o para que no se note que aunque la mona se vista de seda Compaq no se queda. El mismo cordel para sujetar los pantalones y el mismo desprecio a la espuma de la cerveza que apartas con el peine de bolsillo. El mundo está lleno de enfermos que odian a los independentistas pero habría que hablar de tu obsesión con los que no se postran ante ellos ni participan en el desfile floral. Ni un insulto hay en el articulo de Cruz salvo que se nos haya escapado a los lectores y casi podriamos decir que son una detallada colección de obviedades bien expuestas sobre los trucos que se hacen con el lenguaje para evitar la verdad y cantar como victoria lo que es un repliegue y un recuento de bajas y heridos. ¿Quién se cree el "volveremos a hacerlo"? No, desde luego, los que lo dicen pero es lo que hay que decir para que el globo siga volando. Y si no hay "enfermos", "odiadores" de catalanes e independentistas ¿qué te quedaría a tí y cuál podría ser tu misión en este diario? El Compaq no lo arregla y no encuentras la tecla de razonar sin insultar.

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    • Maestro Galiano Maestro Galiano 04/07/21 09:43

      No refleja, precisamente, Manuel Cruz en sus escritos halos o síntomas de enfermedad alguna. Más bien creo que por el uso racional de sus pensamientos, se protege con el antídoto adecuado de la estupidez sentimentalista que acompaña todo nacionalismo excluyente, insolidario, supremacista y a veces, criminal (el ejemplo de los Balcanes lo ilustra a la perfección). Y no es el sentimentalismo ningún fiel acompañante que haya reportado éxitos a la especie humana a lo largo de la historia. Las lágrimas de Junqueras son la esencia irracional de sus fundamentos. Los odios que destila Puigdemont reflejan la debilidad de sus principios. Por cierto, Sr Compaq, no se como se escribe en catalán, pero en castellano el verbo haber se escribe con “h”.

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      • COMPAQ COMPAQ 04/07/21 11:36

        sr. Maestro
        que a usted todos los nacionalismos, (puede que excepto el español ) le parezcan criminales, es su opinión y como tal yo la respeto.
        Como supongo que usd. respeta también la mía, de ciudadano particular a ciudadano particular.

        Mi indignación es con un "supuesto" personaje publico, político, representante civil, ilustrado, y con "supuesta" acreditación para opinar de forma autorizada, que permanente, e incansablemente, articulo, tras articulo, sin faltar ni uno, su "tema " de opinion es siempre un ataque ofensivo hacia los ideales de los independentistas, ya sean, soberanistas, catalanistas o nacionalistas.

        En cuanto a la corrección gramatical, si con ella has pretendido ilustrarme, gracias, si lo que has pretendido es " una bofetada" al inculto catalan, ..... te ha quedado bonita.

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        • Antonio Basanta Antonio Basanta 04/07/21 17:03

          Así que usted es el fanático que ha cambiado de nombre o nickname para seguir diciendo barbaridades del tipo fascista al que nos tiene acostumbrados. En otro articulo, yo le contesté, ingenuo de mí, pensando que era usted otra persona. Pero no es así, y algun contertulio le ha pillado, usted es típico energúmeno de siempre, el fascista que se atribuye la esencia de todos y cada uno de los catalanes, el fascista que insulta y vomita contra los catalanes que no son fascistas ni nacionalistas. Y el energúmeno que se presenta como una victima total de no se qué utilizando los mismos argumentos de VOX solo que con respecto a si mismo y a los nacionalistas totalitarios de Cataluña. Es decir, que ha cambiado de apodo y se permite criticarme en otro comentario cuando decía que no me leería. Energúmeno.

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          • Mascarat Mascarat 05/07/21 13:39

            Un supremacista de tiro en la nuca y cal viva como Vd, debería dejar de insultar como único argumento si tuviera algo de vergüenza y dignidad, pero ni tan sólo las conoce. 

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    • Isabelle006# Isabelle006# 04/07/21 09:07

      Haciéndole el caldo gordo a Aznar, Rajoy, Casado y Abascal, en la línea de algunos otros filólogos. Qué pena de periodismo "del a por ellos" y que 'jartura'.

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  • Artero Artero 03/07/21 22:53

    COMO REZA EL DICHO; DEL DICHO AL HECHO, VA MUCHO TRECHO, ESO ES QUE SE DEBE DE APLICAR A ESTA CUESTIÓN

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