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Dos lecturas de verano: una recomendación para Pablo Casado

Publicada el 16/07/2021 a las 06:00

La intervención del líder de la oposición en el pleno del Congreso a finales de junio dejó preocupada a mucha gente. Desató una serie de reacciones de comentaristas e incluso de historiadores. Quienes salieron en su defensa no fueron muchos y se centraron esencialmente en los de la primera categoría. Entre quienes lo criticaron abundaron representantes de la segunda.

Es lógico. Quienes, en mayor o menor medida, nos hemos dedicado en algún momento de nuestras vidas a indagar en el pasado conocemos, por lo general, algo de este último. Por eso no es sorprendente que no se levantaran muchas voces entre la grey de historiadores en defensa de la curiosa pirueta del Sr. Casado. Como es sabido, contrapuso en pieza oratoria difícilmente superable (de confección propia o de algún brillante speech-writer) una democracia sin ley (la de la segunda República) a una ley sin democracia (que muchos entendimos se refería al caso de la dictadura franquista).

Este año –este mismo domingo– se cumple un aniversario casi redondo: el 85 del “ALZAMIENTO” (con mayúsculas) del 18 de julio de 1936 o, para otros, el golpe de Estado que fracasó y dio pie a la más cruenta guerra civil desde 1814. Ya se ha cumplido el 90 aniversario de la instauración de la República. Personalmente espero que el año que viene no se nos olvide festejar, como se merece, el 45 aniversario del RDL 24/1977 (BOE del 12 de abril) sobre abolición de la censura. Con tal ocasión es de esperar que el Sr. Casado glose la gran aportación que a su suavización previa hizo uno de sus predecesores en el plano político e ideológico: un nunca olvidado ministro de (Des)información y Turismo. En este año el 44 aniversario no ha dado pie a celebración alguna.

Servidor siempre ha considerado al Sr. Casado un genio tan memotécnico como el profesor Fraga Iribarne. Es decir, con una memoria y capacidad de retención prodigiosas (por ejemplo, no se ha desmentido que hizo la mitad de la licenciatura de Derecho en un solo curso). Me atrevo a recomendarle, pues, que en este verano ojee dos obras. Así podría entender, hasta cierto punto, no tanto lo que representó la Segunda República en la historia de España sino si su reflexión sobre el franquismo como “ley sin democracia” es compatible con la realidad pasada. Porque, naturalmente, hay que ver qué “ley”.

Como jurista que es, le recomendaré dos obras. Ambas son del mismo autor, el catedrático Guillermo Portilla. Abordan ciertas cuestiones absolutamente básicas para comprender la orientación de un gran número de leyes de aquel período “sin democracia” y están en el mercado.

La primera es un estudio que le será fácil deglutir en pocos días. Lo publicó Comares en 2010: La consagración del derecho penal de autor durante el franquismo. Tal como un no jurista (servidor) lo ve, se trataba de una concepción del Derecho aplicable a quienes lo contravenían, pero no por lo que hubiesen hecho sino por lo que hubieran sido. Uno podía ser un hombre (o mujer) honrados a carta cabal, no haber dañado a una mosca, cumplir con sus deberes cívicos etc, y ser, sin culpa propia, por ejemplo, judíos. Tal circunstancia bastaba para ir a Auschwitz o a cualquier otro campo.

La comparación con la Alemania nazi es apropiada porque el principio básico de su sistema jurídico y decisional fue el Führerprinzip: la voluntad de Hitler era fuente de ley. En España, lógicamente, se importó como “Francoprinzip”. La voluntad del Caudillo también lo fue. Así se insertó en la ley de formación del primer Gobierno en enero de 1938. La reforzó en agosto de 1939. La mantuvo hasta su gloriosa culminación en la Ley Orgánica del Estado de enero de 1967. No puedo creer que en la licenciatura de Derecho el Sr. Casado no hubiese encontrado referencia a ninguna de ellas o a las sedicentes “leyes de prerrogativa”, un eufemismo para disfrazar la aplicación del  Francoprinzip.  

La histórica afirmación en Cortes del Sr. Casado coincidió además con la semana del Orgullo. El PP se abstuvo de participar, aunque no prohibió a cuadros y militantes que lo hicieran. De aquí mi segunda recomendación: que lea la obra del antedicho autor Derecho Penal franquista y represión de la homosexualidad como estado peligroso. Es bastante reciente, de 2019, y está publicada por el Ministerio de Justicia, claro que bajo el mandato del “gobierno social-comunista” que él y su colega el Sr. Abascal tanto denuestan.

Sin embargo, los análisis de los textos “legales” (entre comillas) de un régimen “sin democracia” están ahí. También los de la labor de los tribunales de “Justicia” en dicho período. ¿Tendría, por ventura, el Sr. Casado la tentación de volver a un Estado en que imperasen tal tipo de “leyes”? Consuela pensar que, en lo que se refiere al segundo tipo, algunos de sus colaboradores opondrían resistencia.

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Ángel Viñas es economista e historiador especializado en la Guerra Civil y el franquismo.

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20 Comentarios
  • AMP AMP 18/07/21 13:09

    Tu recomendación caerá en saco roto, Ángel.

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  • Antonio LCL Antonio LCL 16/07/21 18:59

    Aprovecho este espacio para agradecerle efusivamente que nos haya traido de manera tan emotiva y cercana a MIguel Hernández en Tintalibre. MH grande entre los grandes.

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  • Antonio LCL Antonio LCL 16/07/21 18:53

    Sr. Viñas. le ha dedicado un tiempo muy valioso a un asunto que el personaje referido, por su mediocridad y maldad a un tiempo(no me arrepiento en utilizar tales adjetivos), no se merece, ni creo que él lo tenga en cuenta. No pierdo más tiermpo en valorar al impresentable, sí en agradecer sus análisis.

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  • Chinchirina Chinchirina 16/07/21 17:04

    D. Ángel, me he detenido cuando dice usted que Casado es jurista. Me he detenido y he estado pensando que quiere usted decir con eso. He llegado a la conclusión que usted estaba pensando en los miembros del TC, que dictan sus resoluciones según los intereses de vox y son juristas.
    Con todo, lo dicho por Casado entra en la línea de su adversaria política, la IDA. Es que lo que dijo ella, "de que estar al lado del fascismo es estar al lado bueno de la historia", es para llevarla al Tribunal de Derechos Humanos. Aquí no hay ningún tribunal que la condene. En todo caso habría que condenar al tribunal también.

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  • CarmenMoreno CarmenMoreno 16/07/21 13:58

    Muchas gracias Sr. Viñas. Es un placer leerle.
    Saludos cordiales.

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    7

  • Aynur Aynur 16/07/21 12:16

    Siento que se me haya repetido el comentario, algo habré hecho mal. Pido disculpas.

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    1

  • Aynur Aynur 16/07/21 12:09

    LA CUESTION CRITICA: A mi modo de entender hay tres tipos de lectores sobre cuestiones políticas. Los que leen lo que quieren oir, los que leen lo que quieren oir y lo opuesto, y los que leen lo que quieren oir pero desde un punto de vista crítico, reflexivo y analítico. Este último modelo se adentra discretamente en el segundo tipo. La inmensa mayoría, siempre desde mi punto de vista y sin ningún tipo de estudio al respecto, pertenece al primer grupo. Casado también, dando por supuesto que lea. Por eso me temo que las recomendaciones del Sr. Viñas caigan en saco roto. Por supuesto es de agradecerle la invitación al (inculto) Casado, así como a todos nosotros, los que nos sentimos aludidos con sus recomendaciones, que dicho sea de paso me parecen pocas. La lectura, la autoreflexión, la cultura, el análisis y el pensamiento, no son precisamente una virtud de la derecha española, salvo honrosas excepciones. Nunca lo ha sido. Desgraciadamente, han sido un patrimonio de la izquierda, o del centro izquierda. Basta un somero vistazo histórico a la CULTURA española para comprobar que, si bien en la izquierda no todo ha sido sabiduría y conocimiento (se me ocurre ahora "El cura y los mandarines" de G. Morán), lo cierto es que en la derecha, ese concepto tan elástico de CULTURA que habría que empezar a acotar, es un tórrido y seco erial donde no ha crecido una sola idea. Suarez sentó el precedente de manera oficial. Él no leía ¿para qué? Franco y Astray parece que tampoco. Y el legado quedó como herencia. La derecha lo asumió como propio, y la izquierda (o semi izquierda, política) empieza a sentirse cómoda en el descampado ideologico cultural. El desastroso y desgraciado resultado, es una derecha que se asoma cada día a la tv, a los libros, a la radio, a la prensa, a internet, haciendo alarde y presumiendo de ser unos zafios iletrados, ágrafos incapacitados intelectivamente para la reflexión, empecinados en organizar nuesras vidas. Gracias Sr. Viñas de nuestra parte, los aludidos, pero la derecha lee el Marca, a Roca Barea, a Pío Moa, a Dragó, Llosa y a algún teórico de la transición. Y sobre pensar, ni le cuento. Un saludo

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  • Aynur Aynur 16/07/21 12:09

    LA CUESTION CRITICA: A mi modo de entender hay tres tipos de lectores sobre cuestiones políticas. Los que leen lo que quieren oir, los que leen lo que quieren oir y lo opuesto, y los que leen lo que quieren oir pero desde un punto de vista crítico, reflexivo y analítico. Este último modelo se adentra discretamente en el segundo tipo. La inmensa mayoría, siempre desde mi punto de vista y sin ningún tipo de estudio al respecto, pertenece al primer grupo. Casado también, dando por supuesto que lea. Por eso me temo que las recomendaciones del Sr. Viñas caigan en saco roto. Por supuesto es de agradecerle la invitación al (inculto) Casado, así como a todos nosotros, los que nos sentimos aludidos con sus recomendaciones, que dicho sea de paso me parecen pocas. La lectura, la autoreflexión, la cultura, el análisis y el pensamiento, no son precisamente una virtud de la derecha española, salvo honrosas excepciones. Nunca lo ha sido. Desgraciadamente, han sido un patrimonio de la izquierda, o del centro izquierda. Basta un somero vistazo histórico a la CULTURA española para comprobar que, si bien en la izquierda no todo ha sido sabiduría y conocimiento (se me ocurre ahora "El cura y los mandarines" de G. Morán), lo cierto es que en la derecha, ese concepto tan elástico de CULTURA que habría que empezar a acotar, es un tórrido y seco erial donde no ha crecido una sola idea. Suarez sentó el precedente de manera oficial. Él no leía ¿para qué? Franco y Astray parece que tampoco. Y el legado quedó como herencia. La derecha lo asumió como propio, y la izquierda (o semi izquierda, política) empieza a sentirse cómoda en el descampado ideologico cultural. El desastroso y desgraciado resultado, es una derecha que se asoma cada día a la tv, a los libros, a la radio, a la prensa, a internet, haciendo alarde y presumiendo de ser unos zafios iletrados, ágrafos incapacitados intelectivamente para la reflexión, empecinados en organizar nuesras vidas. Gracias Sr. Viñas de nuestra parte, los aludidos, pero la derecha lee el Marca, a Roca Barea, a Pío Moa, a Dragó, Llosa y a algún teórico de la transición. Y sobre pensar, ni le cuento. Un saludo

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  • Guelito Guelito 16/07/21 11:06

    Pues como no tenga muchos dibujos y poca letra, va a ser que no

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    6

  • Guelito Guelito 16/07/21 11:02

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