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¿Qué murió en Cuba con la muerte de Fidel Castro?

  • Fidel Castro simbolizó un tipo de cambio revolucionario jacobinista y voluntarista, cuyos logros nunca han podido compensar sus inmensos costos humanos
  • Los programas sociales que patrocinó produjeron una movilidad social inédita en el país

Haroldo Dilla Alfonso Publicada 28/11/2016 a las 06:00 Actualizada 27/11/2016 a las 13:21    
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Cientos de jóvenes en una concentración en la Universidad de La Habana para recordar a Fidel Castro.

Cientos de jóvenes en una concentración en la Universidad de La Habana para recordar a Fidel Castro.

EFE
Ha muerto Fidel Castro. Con él se desprendió del muro de la historia el último póster de las grandes revoluciones del siglo XX. No quiero decir que comparta el afán onírico de los conservadores de todos los tiempos acerca del fin de las revoluciones. Estas se seguirán produciendo mientras existan —recuerdo aquí a Brecht— esperanzas humanas ante callejones sin salida. Tampoco que deseche la violencia como camino, porque la violencia se ejerce todos los días —física o simbólica—, unas veces desde el mercado, otras desde el Estado, y otras desde una variedad infinita de dominaciones latentes en la cotidianeidad. Aquella microfísica del poder que tanto nos seduce.

Pero sí creo que Fidel Castro simbolizó un tipo de cambio revolucionario jacobinista y voluntarista, cuyos logros nunca han podido compensar sus inmensos costos humanos. Perteneció a un siglo en que los próceres cautivaban corazones cabalgando y armados hasta los dientes —Pancho Villa, Trotsky, Mao, Giap, Guevara— y no a esta época en que los iconos —Mandela, Ghandi, Luther King, Malala, Mujica— parecen más interesados en cambios modestos y graduales pero perdurables. Como si estuvieran optando por esas estrategias intersticiales que Olin Wright se ha empeñado en señalizar como caminos para el futuro. Como si, sabiéndolo o no, estén desempolvando aquel adagio de Gramsci: la clase antes de ser dominante precisa ser dirigente.

Aunque sus panegiristas se esfuerzan en mostrarlo como un pensador del marxismo contemporáneo, en realidad nunca lo fue. El marxismo, un producto intelectual occidental, fue demasiado emancipatorio y libertario para sus miras. Fue, eso sí, un ideólogo consumado y efectivo que usó al marxismo como pretexto. Pero entre sus fuentes nunca hubo algo más que algunas técnicas tomadas de su versión más autoritaria: el leninismo. De aquí hurtó la idea del partido único, el llamado centralismo democrático y otros aderezos que le facilitaron una vinculación particularmente provechosa con el bloque soviético por más de dos décadas. De otros lugares tomó lo más importante: del caudillismo populista la manipulación de masas; de sus maestros jesuitas, el arte de encantar interlocutores; de sus años universitarios, los métodos gansteriles para lidiar con hostiles.

Su legado es práctico. Tras medio siglo al frente del Estado cubano, a Fidel Castro se le reconocerá como el arquitecto de un proyecto de fuerte vocación justiciera. Los programas sociales que patrocinó produjeron una movilidad social inédita en el país. Y la consiguiente creación de un “capital humano” que aún hoy es garantía del despegue económico de la isla y del éxito de sus emigrados. En términos económicos su medio siglo fue un desastre apuntalado por subsidios externos, lo que la sociedad cubana pagó dramáticamente cuando se derrumbó el bloque soviético en 1990. Manejó la economía como un rosario de costosos caprichos que se iniciaron con aquella deshidratante Zafra de los 10 Millones de Toneladas de Azúcar en 1970, pero a su voluntarismo se debe un acierto: la entrada de Cuba a un club selecto de tecnología de punta en el área de la biotecnología y la farmacéutica.

Fidel Castro es imprescindible a la hora de explicar la geopolítica mundial en la segunda mitad del siglo XX. La revolución que lideró obligó a Estados Unidos a mirar a América Latina como algo más que un traspatio y a reformular el marco de sus relaciones hemisféricas. Lo cual, ciertamente condujo a monstruosidades como la invasión a República Dominicana en 1965 o al Plan Cóndor, pero también a la Alianza para el Progreso y a algunos de los proyectos reformistas más avanzados, como fue la sintomáticamente denominada Revolución en Libertad de la democracia cristiana chilena. El surgimiento de proyectos alternativos de todo tipo —desde el nacionalismo militar hasta los llamados “socialismos del siglo XXI”— son inexplicables sin recurrir de alguna manera a la presencia de Fidel Castro en la política continental. Su impacto en África no es necesario explicarlo. Pero como siempre pasa en la vida, no hay resultados unívocos, y habría que reconocer que muchos éxitos internacionales se consiguieron al costo de cuantiosos recursos y vidas humanas, en ocasiones destinados a epopeyas militares que, en nombre de la revolución mundial, terminaron apuntalando satrapías corruptas y sanguinarias.

Creer que con la muerte de Fidel Castro termina el castrismo —como oigo y leo en la hemorragia de opiniones que se vierten a la sombra del sarcófago del Comandante— es doblemente equivocado.

El castrismo como proyecto político —un sistema totalitario que controla todos los aspectos de la vida y pide adhesión entusiasta a sus súbditos— hace tiempo está dejando de existir, incluso se estaba extinguiendo con Fidel Castro al mando del Estado. Lo que hace su descolorido hermano Raúl es administrar la conversión burguesa de la élite postrevolucionaria, y en particular de los altos mandos militares y tecnócratas allegados. Hace tiempo que Fidel Castro era un anciano caprichoso e iracundo que explicaba cómo cocinar frijoles negros, que vociferaba contra Obama, que sugería la moringa como la salvación ambiental planetaria, que opinaba sobre las andanzas pretéritas de los neandertales, entre otras muchas divagaciones propias de su locuacidad senil. Desde su recogimiento convaleciente, nunca renunció a hablar a un mundo que solo él se imaginaba como oyente, pues los caudillos populistas, los auténticos, nunca se retiran.

En cambio, si se habla del castrismo como tradición política, entonces poco se va con Fidel. El castrismo no originó la tradición nacionalista radical y autoritaria de la historia cubana, sino que la consagró. Existía antes —larvada o explícita— y seguirá existiendo. Este es el gran reto de la sociedad cubana.

Cuando le preguntaron a Zhou Enlai su opinión sobre la revolución francesa en 1974, dijo que era un hecho demasiado reciente como para opinar sobre ello. Creo que hay más razones para hacerlo sobre Fidel Castro. Nada podrá eximirlo de las terribles responsabilidades acerca de la falta de libertades y democracia en Cuba, la división de la sociedad y la expropiación masiva de derechos a los que emigraron, la manera irresponsable como jugó con la hostilidad norteamericana y el desastre económico a que condujo a la lsla. Todos los cubanos pagaron algo por su megalomanía, y al menos un par de generaciones afectaron sus existencias al calor de sus consignas, pagando precios demasiado altos para una vida. Pero ningún juicio podrá omitir un dato sencillo: cautivó la imaginación de generaciones enteras que fueron beneficiadas por una revolución que terminó hace mucho tiempo, pero que aún sobrevive como marca política.

Raúl Castro, con la voz cortada por la emoción y su falta crónica de carisma, anunció unos funerales a lo grande. Imagino que sus restos serán colocados en la Plaza de la Revolución, y que los cubanos desfilarán ante ellos. Unos voluntariamente y otros movilizados por toda la parafernalia de organizaciones que encuadran a la sociedad cubana, cada vez con mayores deficiencias.

Decía el gran escritor cubano Lichi Diego que un defecto de los cubanos era la renuencia a dejar pasar el pasado. No se trata de olvidarlo, pues tenerlo en cuenta es evitar chocar cada día con la misma piedra. Pero sí de superarlo, que es la mejor manera de recordar. Ojalá que la sociedad cubana logre hacerlo y avance hacia un futuro republicano y democrático que no podrá obviar la carga histórica de un proceso intenso y contradictorio que ha marcado la historia nacional de una manera inevitable para quienes habitamos en este siglo que se hace —junto con nosotros— viejo.
__________________________________

Haroldo Dilla Alfonso es un sociólogo e historiador cubano de formación marxista crítico. En la actualidad, trabaja como investigador en el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad Arturo Prat (Chile)


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14 Comentarios
  • frida56 frida56 04/12/16 19:56

    Ahora bien,el sociólogo debería analizar en qué punto está actualmente ese republicanismo y democracia al que insta a Cuba a que se lance.Por qué es democracia esto que nosotros tenemos? Obviamente, Cuba no es responsable del bloqueo y sí que sufrió duramente sus consecuencias.

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  • frida56 frida56 04/12/16 19:49

    Estoy de acuerdo,en líneas generales,con este análisis,que,para mi,tiene dos virtudes:una primera,que no comete el error de banalizar del todo la figura de Fidel,con juicios tontos y facilones;y otra segunda,que,rara vez,alguien dice o conoce que Fidel nunca,realmente,fue marxista. Pretender que fue sólo un dictador,así pues,pasemos página,me parece una solemne tontería,en la que este señor no cae.

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  • Pepeillo Pepeillo 30/11/16 09:45

    Pues que empiecen a educarse PARA TRABAJAR! Que un DICTADOR, permanezac en el poder 60 AÑOS, y el "pueblo" Cuabano lo que han hecho es HABLAR,denota su complicidad. Han sobrevvido, gracias a los 24 años Soviéticos y a los 18 años de Venezuela, y todavía tienen las gonadas de quejarse?. Los Mayameros, felices de la muerte da Castro, celebrando con Champagne , y porqué no fuéron a luchar a Cuba contra el sátrapa Castro? igual sucede en Venezuela quieren que intervengan otros paises y ellos encerrados en sus burbujas, bebiendo licor creyendo en unas elecciónes que jamás lo permitirá el dictador BANANERO Maduro? Ahora las tres generaciones, perdidas, de Cuabanos tienen que aprender a TRABAJAR y a hablar menos (algo que no han hecho en 60 años)

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  • viceval viceval 29/11/16 02:04

    Disculpad por los errores ortográficos y de composición, muerto el ordenador. Escribiendo móvil, con letra canija, que casi no veo. Disculpas sinceras.... con saludos cordiales.

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    • Antonio@58 Antonio@58 29/11/16 15:49

      Viceval, no tiene porque disculparse, su comentario se entiende perfectamente y todos sabemos lo que es tener que escribir textos con un móvil. Un cordial saludo.

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  • viceval viceval 29/11/16 01:06

    Fidel demostró como se puede estar a 166 km de los yanquis, en una isla, con un bloqueo duro, muy duro, que afectaba a elementos y productos básicos y esenciales. Que género una nación, con principios y valores diferentes al del imperialismo americano. Que en 2015 según datos de UNICEF tiene una mortalidad neonatal e infantil mejor que la de USA e igual a la española. Que su tasa de alfabetizcion y de escolarizacion es mejor que la yanqui. Su futuro, complejo y dificil, condicionado por las sombras de la politica piramidal y cerrada de los Castro. Y una cuestión, el propio Castro favoreció la salida masiva de cubanos a Florida en 1980, mas de 130.000 en 7 meses. En 1990 autoriza el envio de dólares usa a la isla. Era la forma de ingresar divididas, por los envíos a familiares, y desde entonces a aumentado un 238% y en 2015 ha supuesto casi 3.500 millones $. Todo complejo y dificil, como es la figura de Fidel llena de luces y sombras.

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  • Antonio@58 Antonio@58 28/11/16 21:09

    Fidel Castro, pasará a formar parte del ideario de la Rebeldía, para aquellas personas que no se rinden nunca y que jamás se pondrán de rodillas ante los poderosos. 

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  • Antonio@58 Antonio@58 28/11/16 21:05

    Ya salen como setas los revisionistas históricos de la revolución cubana. Ajustémonos pues a la Historia:  La Contitución de los Estados Unidos, prohibe que éstos posean colonias lo cual no impidió, y entonces se decidió que si no podían tener colonias, tendrían naciones sometidas bajo su yugo capitalista. Vease como Cuba, Puerto Rico y Filipinas una vez conseguida su independencia pasaron a ser pseudocolonias de USA dirigidas por gobernantes títeres y dictadores, con una pátina de demócratas por ser puestos por la Gran Democracia americana y mundial.  Asi se pasó a tener dominada toda Centroamérica y el Cono Sur. Sudamérica se convirtió en el patio trasero de USA, y los gobernantes "hijos de puta" eran  "sus" gobernantes, Kissinguer "dixit".  Estados Unidos no admitió ni admitirá "nunca" - volvemos a la mano dura con Trump- la osadía de Cuba de salirse fuera del orden impuesto y desestabilizara su "imperio", como no admitió a Allende, a Sandino, al Che, los persiguió hasta eliminarlos. Fidel no era comunista, era nacionalista, solo los feroces intententos para acabar con la revolución, invasión de Bahía Cochinos, los constantes intentos por parte de la CIA de eleminarlo físicamente y el embargo comercial, empujaron a Cuba a aliarse con la URSS. Venir con el cuento de que un embargo que dura 50 y pico años es culpa de Cuba, es una falsedad manifiesta y con mucha carga ideológica. A pesar de este asedio, Cuba ha conseguido una sanidad y una educación universal que ya quisieran muchos paises de su entorno e incluso de EEUU., seguro que los cubanos  pasan sacrificios, pero nadie se muere de hambre, aquí en España con toda nuestra democracia tenemos que hacer recogidas de miles de toneladas de alimentos y cientos de campañas benéficas  - para el estudio del càncer, para el estudio de la diabetes y así para todos los estudios de enfermedades. Cierto que Fidel ha fidel ha eliminado disidentes, puede ser porque éstos pensaran que era mejor rendirse y hacer las paces con EEUU. y que volvieran a poner otro Batista. Esta represión no ha sido masiva, no fundó una Escuela de las Américas, no metió a su pueblo en estadios, ni montó Operaciones Cóndor para exterminarlos. 

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    • Prometeo46 Prometeo46 29/11/16 11:24

      Completamente de acuerdo con su análisis, en mi opinión mejor y más profundo que el que hace este sociólogo e historiador cubano.

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      • Antonio@58 Antonio@58 29/11/16 15:51

        Prometeo46, gracias por su opinión sobre mi comentario, siempre anima saber que hay personas que coinciden con tus ideas. Un cordial saludo.

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  • TINTACHINA TINTACHINA 28/11/16 16:22

    Hombre, decir que su política económica fue "un desastre apuntalado por subsidios externos" me parece una exageración. Parece como si los propios cubanos no fueran capaces de generar su propia economía. Olvida el autor que en sistema comunista no existen las plus valías propias del capitalismo y que lo importante es procurar una vida decente a "toda la población", a pesar de no manejar las riquezas -con sus desigualdades- propias de un sistema capitalista. A decir verdad, tampoco éste ha triunfado en este aspecto, con todas sus promesas de bienestar. Es muy fácil echarle la culpa al sistema, sin tener en cuenta que durante 6 décadas casi nadie, excepto la Unión Soviética, ayudó a Cuba. Tuvo que ingeniárselas solita desde el principio para poder educar y curar a sus ciudadanos, y lo cierto es que lo ha hecho de tal manera, que quedará durante mucho tiempo como ejemplo de solidaridad y eficacia del sistema, reconocido incluso por OMS. Por poner un ejemplo, la mortandad infantil, que incluso está por debajo de la de Estados Unidos. Increíble, ¿verdad? Así pues, con todos los defectos que puedan tener los malditos comunistas -que los tienen-, ya quisieran muchas naciones tener el grado de bienestar del que gozan actualmente los cubanos. Bueno, tal vez no tienen libertad para hacer lo que les dé la gana. Pero ya lo dijo Lenin: ¿Libertad para qué? Es cierto, en España tenemos libertad..., para robar,  para enriquecerte,  para morirte de hambre, para cazar animales indefensos, para explotar a los trabajadores, etc. Sí, aquí tenemos iniciativa "privada", no "pública", tan aclamada por los demócratas, todo lo contrario que en Cuba, y así les van las cosas para una buena parte de la población. Por favor, los sociólogos, como el autor del artículo, tendrían que llegar al fondo del principal problema de nuestra sociedad: que todo tiene un precio y que hay que seguir explotando a los trabajadores con tal de sacar las plus VALÍAS.      

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  • cepeda cepeda 28/11/16 12:19

    1.En mi opinión Fidel fue, por encima de todo, un NACIONALISTA cubano, un anti imperialista convencido y por tanto un heredero de los héroes de la independencia iberoamericana. Lo del marxismo leninismo le llegó después... y fue fruto de la amenaza que para Cuba, para toda la región, y para buenas partes del mundo ha significado el IMPERIALISMO de EEUU. Algo que la izquierda europea, y mucho menos la española, jamás a entendido ni ha tomado en consideración. 2.Estoy de acuerdo con el autor sobre la influencia "jesuítica".. y todo lo demás. 3.Estoy de acuerdo en que su legado es "práctico" y pienso que el enfrentamiento a muerte con EEUU, el boicot... le llevaron a una politica desastrosa... igual de desastrosa que fue en la URSS y en el este de Europa. Pero esa es la rémora que lleva a cuestas toda la izquierda en Occidente... su inutilidad para poner en pie una alternativa real y efectiva a la que plantea la derecha... De alguna manera China y Vietnam... han encontrado el modo de adaptarse a las circunstancias surgidas con el final de la guerra fría... y sacar grandes ventajas... en cambio los "revolucionarios" y los socialdemócratas de aquí... siguen dándole vueltas a la noria y... nada. 4.Castro es esencial para explicar la geopolítica del siglo XX... sin duda... pero las consecuencias de la actuación de EEUU respecto a iberoamérica... se explican muy bien por el desastre actual... y la colección de ESTADOS y sociedades casi fallidas.... ¿Alianza para el Progreso?. Como la primavera y la democracia árabe... un cuento para los ilusos que se lo creyeron. La combinación del apoyo de Castro a la locura de la insurgencia... y la represión salvaje de EEUU apoyándose en lo más abyecto de aquellas sociedades... ha conducido a la situación actual. 5.Hay más democracia, real, y libertades, reales, en los países de al lado que en Cuba?. Lo pongo en duda. No creo que la colección de "democracias" que dicen que hay en los países de allí... resistan el más mínimo análisis... y la prueba del nueve es altísimo grado de homicidios, el triunfo del crimen organizado, en especial del narco, la brutal inseguridad personal... No vale hacerse trampa en el solitario...

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    • candaloman candaloman 28/11/16 15:43

      Totalmente de acuerdo contigo Totalmente

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  • cepeda cepeda 28/11/16 12:02

    1.Castro murió y hace tiempo que había dejado el máximo poder ejecutivo. 2.Después de Castro siguen Cuba y el ESTADO que él construyó... y al que ahora le va a llegar la hora de la verdad para ver de qué pasta está hecho y su capacidad de aguante... y de transformación. 3.La historia nos enseña distintas posibilidades que ya se han explotado antes... y que sabemos a dónde condujo cada una. 4.La historia nos muestra lo que era Cuba en el momento de la revolución... y lo que eran los grandes países de Iberoamérica... en aquel momento.... y la realidad nos enseña donde están ellos y Cuba... hoy. 5.Corresponde a los cubanos decidir su futuro SIN INJERENCIAS EXTERNAS y, espero, con acierto y responsabilidad. 6.Veremos en esta hora de la verdad... que solidaridad recibe Cuba... de sus amigos... porque como la espere de sus enemigos.... van dados.

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