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¿Está armando Macron a las tropas del general libio Haftar? Hallan misiles franceses en una base de las fuerzas rebeldes

Escombros de un centro de detención de refugiados destruido en Trípoli por las fuerzas rebeldes el 3 de julio en el que murieron 44 migrantes.

El Gobierno francés, muy criticado por la venta de armas a Arabia Saudí y su uso en la guerra de Yemen, debe hacer frente ahora a una nueva polémica: el suministro de armas a Libia, violando el embargo de Naciones Unidas. De hecho, se sospecha que París armó a las tropas rebeldes del general Haftar. El militar rebelde, que ocupa la parte oriental del país y la región de Bengasi, mantiene desde abril una violenta ofensiva militar para tomar Trípoli. Según la ONU, ya ha causado más de 1.000 muertos y 5.500 heridos.

Oficialmente, Francia dice que habla en Libia con “todas las partes”, con el bando del general Haftar y el Gobierno de Trípoli, reconocido por Naciones Unidas. En la práctica, París no ha dejado de prestar apoyo al general Haftar, junto con Egipto, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Ya en 2016, François Hollande reconoció la muerte, en accidente de helicóptero, de tres agentes de la Dirección General de Seguridad Exterior enviados a Haftar. Posteriormente, el Gobierno francés reconoció que había desplegado fuerzas especiales en la región de Bengasi. Oficialmente, para misiones “antiterroristas”.

Pero esta vez se ha ido más allá. The New York Times reveló el 9 de julio que se habían hallado, el 26 de junio en Garian, misiles antitanque de propiedad francesa, en concreto en una base militar tomada por el Ejército oficial de las fuerzas rebeldes del general Haftar. Garian, a unos 60 kilómetros al sur de Trípoli, fue el principal punto de apoyo de Haftar en su ofensiva contra la capital libia. Armas, equipos y tropas se concentraron en esta base, tomada por sorpresa a finales de junio.

Para sonrojo de Francia, estos cuatro misiles antitanque fueron rápidamente identificados... por Estados Unidos. Se trata de misiles Javelin, fabricados por los grupos americanos Raytheon y Lockheed Martin, y vendidos por Estados Unidos a Francia en 2010. París compró entonces 260 misiles de este tipo y su equipamiento por 69 millones de dólares (a 260.000 dólares cada uno).

Cuatro de estos misiles fueron descubiertos inesperadamente en lo que era el cuartel general de campo del general Haftar, que tuvo que abandonar tras la operación victoriosa del Ejército lealista de Trípoli. Hay mucho en juego para el Gobierno francés; semejante suministro de armas a las tropas rebeldes no sólo violaría el embargo internacional (que Egipto y los Emiratos Árabes Unidos pasan por alto). También violaría el acuerdo comercial con Estados Unidos, que prohíbe formalmente la reexportación, la reventa o la propagación de esos misiles.

De ahí las confusas explicaciones de la ministra de Defensa francesa, Florence Parly, desde el martes 9 de julio. Contactada por Mediapart (socio editorial de infoLibre), el gabinete de la ministra se limita a dar una versión de tres puntos:

- “Estas armas estaban destinadas a la autoprotección de un destacamento francés desplegado con fines antiterroristas”.

- “Estas municiones, dañadas e inutilizables, fueron almacenadas temporalmente en un depósito para su destrucción. No fueron cedidos a las fuerzas locales”.

- “Estas armas, en manos de nuestras fuerzas por su propia seguridad, no se vieron afectadas por las restricciones a la importación en Libia”.

Estas explicaciones no son muy creíbles y el Ministerio no quiso responder a las preguntas adicionales formuladas por Mediapart el miércoles 10 de julio. Florence Parly –coincidencias del calendario– comparecía a puerta cerrada ante la Comisión de Defensa de la Asamblea Nacional, a última hora de la tarde del miércoles, sobre la venta de armas de Francia y su informe anual falsamente transparente al Parlamento sobre las exportaciones. Es la tercera vez en tres meses que la ministra comparece por este asunto, ya que las revelaciones se suceden y muestran el uso de armas francesas en conflictos como la guerra en Yemen, “la peor crisis humanitaria del mundo”, según la ONU.

Preguntada por los diputados, la ministra se parapetó rápidamente tras el “secreto de defensa” para evitar responder a las preguntas. Se limitó a señalar que los franceses habían creado un “destacamento de inteligencia” sobre el terreno, sin especificar dónde, por cuánto tiempo y con qué equipo.

Empecemos por el principio. Según esta versión, ¿un destacamento francés estaba en Garian, en el cuartel general de la base militar del general Haftar, que está prácticamente en primera línea? Supondría reconocer una implicación francesa sin precedentes en la guerra civil libia, sobre todo porque las operaciones “antiterroristas” no se llevan a cabo en primera línea y en el punto álgido de las operaciones militares que llevan a cabo operaciones “antiterroristas”. Primera inconsistencia.

Los especialistas lo dicen. Las fuerzas especiales realizan misiones de inteligencia y pueden llevar a cabo operaciones puntuales y limitadas. Pero ciertamente no están equipados con misiles antitanque, lo que significaría que estarían directamente involucrados en el campo de batalla. Segunda inconsistencia.

Misiles “dañados y fuera de servicio”, dice el Ministerio. ¿Cómo podrían entonces proteger a los soldados franceses? ¿O ya habían sido utilizados, por quién y bajo qué condiciones? El silencio del Ministerio hace que este argumento sea absurdo. Otra hipótesis es que estos misiles fueran olvidados o abandonados por las fuerzas francesas en otro lugar y luego recuperados por las fuerzas del general Haftar y llevados a la base de Garian. Esto, una vez más, no es muy creíble. Y esto demostraría, en este caso, que estas armas estaban efectivamente bajo el control exclusivo de las “fuerzas locales”, contrariamente a lo que afirma el Ministerio.

Contactado por Mediapart, Olivier Faure, primer secretario del SP y miembro del comité de defensa, tenía la intención de preguntarle a la ministra sobre ello: “¿Cómo podrían haber abandonado dichas armas las fuerzas especiales? ¿Por qué las llevaban? Y lo más importante, ¿por qué Haftar recuperó estos misiles si no se podían usar?”. Al término de la comparecencia de una ministra muda, no ocultó sus crecientes dudas. "La ministra ha sido extremadamente concisa, por decirlo diplomáticamente, en lo que respecta a Libia. Por lo demás, hizo una larga presentación sobre la necesidad de la venta de armas, una cuestión estratégica en la lucha contra el terrorismo...”.

“Francia está librando una guerra secreta en Libia”

El diputado de Francia Insumisa Bastien Lachaud, también integrante de la Comisión de Defensa, se hace las mismas preguntas. Con una obsesión: “Pero, ¿qué hace Francia en Libia y qué hace con sus armas?”. “El Gobierno debe explicarse”, insiste el parlamentario. “Nos debe la verdad porque el caos en África, especialmente en la región del Sahel, deriva de la crisis libia, donde Francia tiene una gran responsabilidad desde Sarkozy”.

El diputado de FI lamenta la opacidad del sistema francés: “Comparece la ministra, por decir algo. Porque lo hace a puerta cerrada y, al contrario que nuestros colegas en Estados Unidos, en el Congreso de los Estados Unidos, no tenemos derecho de participación, de repreguntar. Por otro lado, la ministra utiliza el mismo lenguaje que en Twitter”. Las explicaciones de la ministra de Defensa le sorprendieron: “¿Cómo se pueden dejar esas armas después de una operación y cómo terminan en una base proHaftar? Y si fueran inutilizables, ¿qué harían en Libia?”.

Hay otras dos rarezas, por no decir otra cosa. La primera es una declaración hecha el 1 de julio en Twitter por la Embajada de Francia en Libia. Bajo el hashtag #Fakenews, la embajada “desmiente categóricamente la presencia de soldados o militares franceses en Garian”.

La segunda rareza radica en el propio equipamiento de las fuerzas francesas. Los misiles Javelin se compraron en 2010, a la espera de un misil francés de nueva generación producido por MBDA, el misil de medio alcance. Según varios especialistas, el misil Javelin en parte es obsoleto, en cualquier caso mucho menos eficiente que el misil MBDA. Como señaló el centro especializado Opex360, este misil francés debía desplegarse en el Sahel a finales de 2018. Esto refuerza aún más la sospecha de que se están entregando misiles Javelin menos eficientes a las fuerzas “amigas” del general Haftar.

Por último, pero no por ello menos importante, los misiles Javelin se encontraron en Garian, no en un lugar aislado, sino en almacenes donde se almacenaba todo un arsenal de fuerzas rebeldes, incluidos aviones teledirigidos fabricados en China, armas de fabricación rusa y proyectiles de los Emiratos Árabes Unidos. Los misiles franceses no gozaban de ninguna protección especial que pudiera sugerir que no formaban parte del arsenal rebelde.

Por lo tanto, es poco probable que las autoridades francesas puedan limitarse a estas explicaciones imprecisas. Los comités especializados del Congreso de Estados Unidos podrían ocuparse del asunto y de una posible violación por parte de Francia de un acuerdo comercial. Los inspectores de la ONU también podrían intervenir y ya han documentado múltiples violaciones del embargo, en particular por parte de Egipto y los Emiratos Árabes Unidos.

Para el investigador Jalel Harchaoui, uno de los pocos especialistas en Francia en la crisis libia, “con el descubrimiento de estos misiles, tenemos ahora una prueba innegable de lo que todos sabemos: Francia está librando una guerra secreta en Libia. Apoya a Haftar incluso militarmente, quiere que su potro Haftar gane, porque está a favor de una dictadura en Libia, ve en él lo que ama en Egipto, un autoritarismo rígido sin ninguna libertad individual”.

Esta información también está causando revuelo entre las ONG francesas. Y se plantean las mismas preguntas que los miembros de la oposición. “¿Por qué hay misiles franceses en territorio libio para proteger a los franceses? ¿Han sido declarados a las Naciones Unidas? ¿Han sido autorizados por el Congreso de los Estados Unidos para su uso en Libia? ¿Cómo consiguió Haftar acceso a estos misiles? ¿Estos misiles son, según el Gobierno, inutilizables?, ¿qué lo demuestra?”, se pregunta Aymeric Elluin, de Amnistía Internacional.

Recuerda el caso de los llamados drones MALE (medium endurance long range). Adquiridos apresuradamente a la American General Atomics, en 2013 para su despliegue en la guerra de Malí y en la franja sahelo-sahariana, se situaron en el centro de un culebrón político-industrial, París quería evitar pasar por el Congreso norteamericano que requiere una autorización para cualquier nueva zona de despliegue. La ONG, que transmitió una docena de preguntas muy concretas a los eurodiputados antes de la comparecencia de este miércoles sobre la venta de armas, se felicita por que este caso de misiles franceses en suelo libio haya surgido: “Francia tendrá que cumplir con el deber de transparencia”. __________

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Traducción: Mariola Moreno

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