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La izquierda y los verdes se imponen en unas municipales marcadas por una abstención histórica

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, celebra su victoria en la segunda ronda de las municipales.

La ola es verde, y a la izquierda, pero la playa está desierta. Esta es la doble lección que se puede sacar de la segunda vuelta de las elecciones municipales, celebradas en Francia este domingo 28 de junio, marcada por las conquistas de los ecologistas y de sus aliados electorales, en ciudades como Burdeos, Estrasburgo o Lyon, a la espera de los resultados definitivos de Marsella. Estas victorias, en muchos casos, han sido a costa de La República en Marcha (LREM) y se han caracterizado por una abstención histórica.

La crisis democrática nunca ha sido tan fuerte. Se estima que la abstención ha rondado el 59%. O lo que es lo mismo, es alrededor de 20 puntos superior a la registrada hace seis años. Ya el 15 de marzo [cuando se celebró la primera vuelta], menos de uno de cada dos votantes –el 44,3%, frente al 63,5% de 2014– votó.

Las excepcionales medidas sanitarias aplicadas –uso obligatorio de mascarilla en los colegios electorales, gel hidroalcohólico, cambio en las condiciones a la hora de delegar el voto– no cambiaron las cosas.

Las razones son múltiples. Por un lado, se dieron razones coyunturales por el miedo al contagio –la primera vuelta se vio salpicada por una serie de polémicas sobre los riesgos de contagio– y por la falta de interés de parte del electorado en unos comicios en los que han transcrurrido tres meses y medio entre la primera y la segunda vuelta.

También hay razones estructurales; excepto alguna remontada ocasional, como en las recientes elecciones europeas, la participación hace muchos años que viene cayendo. Al mismo tiempo, continúa aumentando el desencanto por las instituciones de la Quinta República, el rechazo de parte de las élites y la desconfianza generalizada creciente, sobre todo entre el electorado popular, hacia unos políticos que se considera que no tienen los pies en la tierra.

Los alcaldes, que durante mucho tiempo creyeron que escaparían de ese movimiento de dégagisme [hartazgo de los políticos] también se han visto afectados.

En este contexto, la lectura de los resultados de las municipales es inevitablemente cuestionable. Los responsables políticos, incluso los que han salido victoriosos, coincidieron el domingo por la tarde, desde Martine Aubry, reelegida en Lille –que habló de “crisis democrática”–, a Marine Le Pen, que instó a preguntarse “qué hace que los franceses se alejen de las urnas”.

En una intervención retransmitida por YouTube, Jean-Luc Mélenchon se refirió a una “nada cívica”. “La masa del pueblo francés está en una guerra cívica”, dijo.

Incluso los representantes electos que obtuvieron el domingo mejores resultados tendrán dificultades, en los próximos seis años, para librarse del juicio de legitimidad que inevitablemente rodeará su éxito.

La debacle de Macron

Mientras tanto, las tendencias trazadas tras las elecciones del domingo son claras. La primera es la derrota inequívoca del partido en el Gobierno: La República en Marcha (LREM) ha perdido su apuesta de cambiar la situación política en el plano local, como lo hizo hace tres años en el ámbito nacional.

Su alianza con Los Republicanos (LR) para contrarrestar a los ecologistas no han surtido efecto.

Con la notable excepción de Le Havre, donde el primer ministro Édouard Philippe ganó por un amplio margen, la formación LREM ha perdido casi en todas partes. Sus escasas victorias son más bien mérito de los alcaldes salientes de LR, como en Toulouse, donde Jean-Luc Moudenc consiguió finalmente ser reelegido frente al ecologista Antoine Maurice.

Por el contrario, el resultado de París es simbólico. La cabeza de la lista Agnès Buzyn obtuvo menos del 15% de los votos y no integrará la corporación municipal. Tampoco la ministra Marlène Schiappa, candidata del distrito 14.

En Lyon, el barón Gérard Collomb, que concurría en coalición con Laurent Wauquiez (LR) con la esperanza de salvar la ciudad, ha salido derrotado. En Estrasburgo, Alain Fontanel (exsocialista, ahora en LREM), que alcanzó un acuerdo con la derecha, también ha perdido.

“Tenemos que comparar lo que es comparable [...]. En 2014, no existíamos”, trató de explicar la portavoz del Gobierno Sibeth Ndiaye, satisfecha de haber obtenido “10.000 representantes”. Sin embargo, tuvo que admitir, en el plató de televisión de France 2, resultados que a veces fueron “tremendamente decepcionantes”, como en Lyon, debido a las “divisiones”.

En el Palacio del Elíseo, el presidente Emmanuel Macron también quiere pasar página lo antes posible e intentar recuperar la legitimidad en un campo de ruinas.

La ola verde

Los principales ganadores de la noche electoral son, sin duda, los ecologistas de Europa Ecología-Los Verdes (EELV). Tras llegar con ventaja a la primera vuelta, el 15 de marzo, han superado con creces sus expectativas al conquistar varias ciudades muy grandes como Lyon, Estrasburgo e incluso Burdeos, pero también Poitiers, Besançon, Tours, Annecy... Los ecologistas EELV también arrebataban Colombes a la derecha, encarnada en la figura de Nicole Goueta, de 82 años.

En Lyon, donde Grégory Doucet ganó, los ecologistas, antiguamente llamados “jemeres verdes” por el gran perdedor de la noche, Gérard Collomb, pueden incluso soñar con hacerse con la metrópoli.

En Burdeos, el éxito ha sido aún más impresionante, por inesperado; el ecologista Pierre Hurmic, que encabezaba una coalición, se imponía al heredero de Alain Juppé, Nicolas Florian (LR), que concurría con el candidato de LREM en la segunda vuelta. La hazaña es tanto más notable por cuanto el excandidato presidencial del NPA Philippe Poutou se había mantenido y obtenido un 10%... En este caso también hay muchas posibilidades de que toda la metrópoli de Burdeos quede en manos de la izquierda.

Aunque los ecologistas perdieron en Lille, donde la socialista Martine Aubry sacó 227 votos más que su antiguo aliado, Europa Ecología-Los Verdes confirma que ha recuperado el tono, tras los comicios europeos del año pasado. Para un partido que estaba absolutamente agotado después del mandato de cinco años de François Hollande y que tuvo que renunciar a presentar un candidato en 2017, supone toda una hazaña.

Y con ello llega al poder toda una nueva generación, más joven y más igualitaria también; el nuevo alcalde de Poitiers Léonore Moncond'huy tiene sólo 30 años y Jeanne Barseghian que ganó el triangular de Estrasburgo, 39 años.

EELV también confirma que, a pesar de los discursos de algunos de sus líderes, el partido ecologista gana cuando se alía con la izquierda. Si bien ha vencino en algunas ciudades contra el PS (por ejemplo en Estrasburgo), una gran parte de sus éxitos se deben realidad a las coaliciones de izquierdas, como en Tours, Burdeos o incluso Lyon.

La PS frena su descomposición

Lo mismo ocurre con los socialistas. También en este caso Martine Aubry en Lille, que ganó a los ecologistas, es una excepción. En Rennes, Nantes, París, donde venció el PS, las cabeza de lista Nathalie Appéré, Johanna Rolland y Anne Hidalgo, habían llegado a un acuerdo en la segunda ronda con el partido EELV.

Pese a todo, los socialistas pueden suspirar aliviados. Maltrechos tras las últimas elecciones municipales de 2014, en las que perdieron muchos de sus bastiones, desaparecidos en las últimas elecciones presidenciales y legislativas, ganaron varias ciudades este domingo 28 de junio.

Es el caso, por ejemplo, de Quimper, localidad que perdió el exasesor de François Hollande, Bernard Poignant, en 2014, y recuperado ahora por una socialista, en coalición con el resto de la izquierda, Isabelle Assih; en Saint-Denis, donde Mathieu Hanotin arrebató la ciudad a los comunistas, en Chambéry con el ex ministro Thierry Repentin, y en Périgueux.

En Nancy, ciudad que no tenía un alcalde de izquierdas desde 1946, el regidor de derechas saliente, Laurent Hénart, perdió frente al socialista Mathieu Klein, apoyado desde la primera vuelta por el PCF, cuya lista, vencedora el 15 de marzo, se había fusionado con la del candidato ecologista.

También en Montpellier, una nueva generación de socialistas se impuso de la mano de Michaël Delafosse, también aliado de los ecologistas y los comunistas.

Según el secretario general del Partido Socialista, Olivier Faure, se trata de un “impulso”, “algo está naciendo, un bloque social y ecológico”. Y para los socialistas, se trata de una auténtica venganza después de las derrotas de 2017 y de la apuesta macroniana de la muerte del viejo aparato.

“Victoria relativa” en Marsella: la unión desde abajo

Marsella es a la vez el más bello símbolo de la izquierda y de los ecologistas y un caso aparte: en la ciudad dirigida por Jean-Claude Gaudin, que no se presentaba a la reelección, la anunciada victoria de Michèle Rubirola no es el éxito de un solo partido. Esta médica es ecologista pero ya no forma parte de la formación EELV, de hecho el movimiento había presentado un candidato en la primera vuelta, antes de fusionar las listas en vísperas de la segunda vuelta.

Contó con el apoyo de los movimientos ciudadanos, por Los Insumisos y por el PS, en el marco de un trabajo unitario –“la primavera marsellesa”– que también debe mucho a las movilizaciones locales, en particular contra la vivienda precaria después de los derrumbes de la calle de Aubagne.

Este domingo, a pesar de los 10.000 votos de ventaja obtenidos sobre la lista de LR de Martine Vassal, los marselleses de “la primavera marsellesa” sólo pueden alegrarse de una “victoria relativa”; debido al sistema electoral indirecto, que divide la ciudad en sectores. La elección, el próximo jueves, del alcalde es incierta. ¿La izquierda podrá contar con los votos de la socialista Samia Ghali? ¿La candidata de LR Martine Vassal, que perdió en su sector 6/8, podrá contar con los votos del disidente LR Bruno Gilles? ¿Saldrá un nuevo candidato del bosque? En política, Marsella siempre es una sorpresa.

LR aguanta el envite pero sin gloria

“Hace tres años que encadenamos derrotas”, dijo el líder de LR Christian Jacob en France 2. Esta vez, su partido “se impone, [...] después de las derrotas de las elecciones presidenciales y legislativas”, prometía antes de apuntar ya a las siguientes elecciones: esto “es un buen augurio para las elecciones al Senado y departamentales”.

En realidad, para Los Republicanos, la píldora es un poco más amarga de lo que se esperaba; si la derecha, gran vencedora de las elecciones municipales de 2014, pero que no pasa por su mejor momento desde las presidenciales, ha conservado gran parte de sus ciudades, la probable pérdida de Marsella y la derrota segura de Burdeos suena como una severa advertencia.

El fracaso de Rachida Dati en París es otra preocupación para el partido, cuyo electorado muy a menudo ha terminado votando a LREM.

A pesar de Perpiñán, la formación de Le Pen mantiene un perfil bajo

Era de esperar tras los resultados de la primera vuelta y a la vista de las coaliciones en la segunda: Louis Aliot ha ganado sin paliativos en Perpiñán, con una ventaja del 53% de los votos frente al alcalde saliente de LR, Jean-Marc Pujol.

El exvicepresidente del Frente Nacional, ahora Agrupación Nacional (RN), que se presentaba por cuarta vez, había logrado esta vez convencer a algunos de los notables de la ciudad, incluidos algunos excompañeros de listas de LREM.

Perpiñán era la ciudad más emblemática para el RN en estas elecciones municipales, ya que era la única ciudad de más de 100.000 habitantes que podía ir a manos del partido.

Pero en otros lugares, RN, muchos de cuyos miembros salientes fueron reelegidos en la primera ronda, está lejos de haber validado su estrategia de ampliar su presencia local. Incluso registró varias derrotas en localidades como Lunel o Vauvert, donde el alcalde saliente del PS Jean Denat ganó por “unos 150 votos”.

El PCF en perdición

En el otro extremo del espectro político, el Partido Comunista, aunque satisfecho con los resultados de la primera ronda con –entre otras– una victoria en Montreuil (Seine-Saint-Denis), registró una serie de derrotas, algunas de ellas espectaculares: en Seine-Saint-Denis, perdió sus feudos históricos de Saint-Denis y Aubervilliers (donde ahora se ha impuesto el PS y la UDI, respectivamente), mientras que ha recuperado Bobigny; también pierde en Saint-Pierre-des-Corps y Givors, una localidad de casi 20.000 habitantes, gobernada desde hace 67 años por el PCF.

Los comunistas también se quedan sin sus feudos de Champigny-sur-Marne, Arles, Villeneuve-Saint-Georges, Firminy, Bezons. El PCF, en cambio, ganó en Villejuif. En Corbeil-Essonnes, fue una victoria particular para el adversario de siempre: Bruno Piriou, que encabezaba una lista de izquierdas, ganó finalmente contra Jean-Pierre Bechter (LR), heredero de Serge Dassault y en el poder desde hace más de diez años en esta ciudad de Ile-de-France.

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Traducción: Mariola Moreno

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