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Club de lectura

Hacer fácil lo difícil

  • En este club, cuatro grupos de personas con síndrome de Down se reúnen acompañados de dos personas de la asociación y de la biblioteca
  • Los libros de lectura fácil expresan cualquier mensaje de forma sencilla y clara, siguiendo una serie de criterios, para que todos podamos entenderlo

Gloria Martínez Gallego
Publicada el 29/04/2016 a las 06:00 Actualizada el 28/09/2017 a las 12:29
Portada de 'La llamada de lo salvaje'.

Portada de 'La llamada de lo salvaje'.

La llamada de lo salvaje
En abril cumple un año el primer club de lectura fácil de la biblioteca pública provincial de Córdoba. Un club que desde hace unos meses ha crecido y todos los días de la semana, excepto los jueves, las palabras, las risas y las lecturas llenan el espacio de la sala juvenil de diez a doce de la mañana. Cuatro grupos de personas con síndrome de Down que se reúnen acompañados de dos personas de la asociación y de la biblioteca.

El proceso ha sido lento y ha necesitado no solo una implicación clara tanto económica como de personal, sino también un esfuerzo por transmitir las posibilidades que esta actividad ofrece a determinados colectivos y animarlos a que la incluyan en sus programas. En el año 2013, nuestra biblioteca orienta el fomento a la lectura hacia grupos que por diversos motivos tuvieran problemas de comprensión lectora y trabaja para la creación de clubes de lectura fácil. Sin embargo, no ha sido hasta el año 2015 cuando, en colaboración con la Asociación Síndrome de Down de Córdoba, se puso en marcha el primer club de estas características, el club Imaginando. JuanSergio, José Luis, David, Ángel, Raúl y Carlos son los integrantes de este club. Con ellos, con Pepe Cámara, profesional del servicio de formación e inserción cocial de la asociación y con Gloria Martínez iniciamos una aventura nueva en sus planteamientos, en sus textos y en sus lectores. 

El primer día recibimos a unos chicos que no habían estado nunca en la biblioteca, que miraban con curiosidad cada estante y que esperaban inquietos. Entraron con la timidez del desconocimiento después de dejar, muy cerca, el autobús que los había traído. Esa es su rutina semanal, y cuando ahora los vemos con su andar pausado subir a la sala juvenil van confiados, expectantes, ilusionados. Los libros de lectura fácil expresan cualquier mensaje de forma sencilla y clara para que todos podamos entenderlo. Están escritos con una serie de criterios, establecidos en todo el mundo: evitan las metáforas, los conceptos abstractos, las oraciones subordinadas; tienen la letra más grande y más espaciadas, explicaciones al margen de algunas palabras y el texto no se justifica. Como en cualquier club de lectura se lee un libro, pero lo leemos en la reunión, en voz alta, cada uno de ellos una parte y paramos la lectura de vez en cuando. Hay palabras que desmenuzar en su significado más cercano o hay que cambiar las letras escritas por imágenes. También hablar sobre lo leído, contar lo escrito a su manera lenta, recordar nombres y, lo más difícil, desentrañar emociones y sentimientos. En los clubes de lectura fácil la palabra se paladea y la narración establece un vínculo afectivo y emocional.

Los lectores de nuestro club disfrutan de las aventuras leídas y participan en otras actividades que la biblioteca programa para todos. Así, cuatro de ellos leyeron fragmentos, previamente trasladados a lectura fácil, de la segunda parte del Quijote en la lectura colectiva que se hizo con motivo de Día de la Lectura en Andalucía. También coincidiendo con el Día de las Bibliotecas reunimos a clubes, miembros de la Asociación de Síndrome de Down de Córdoba y público en general para presentar, con el delegado de Cultura, presidente de la asociación y director de la biblioteca, el club Imaginando y mostrar cómo se había desarrollado esta experiencia pionera en Córdoba a través de las palabras de los chicos del club y de un vídeo que resumía su primera lectura.

En enero de este año se han formado tres clubes más con personas con síndrome de Down y se han incorporado Gracia Marín, profesional del servicio de formación e inserción social de la asociación y, por la biblioteca, Blanca Jiménez. Sin duda, este interés es una muestra de sus beneficios, aunque lo más satisfactorio es observarlos cuando leen cómo se van adentrando en la historia e inmersos en el texto sonríen, fruncen el ceño, mueven el dedo sobre la línea escrita, se sorprenden por lo que sucede. El club los ha integrado en la comunidad lectora que aprende, conoce, descubre habilidades y, sobre todo, disfruta de historias y momentos que fortalecen las relaciones de todos. Porque leer, además de un placer, es un derecho hay que potenciar la creación de estos clubes de lectura para los grupos de ciudadanos que tienen dificultades para comprender lo que leen.

Este es el último libro leído.
 
La llamada de lo salvaje
Jack London
Almadraba
Madrid
2006 

Un clásico de la literatura universal adaptado a la lectura fácil. El protagonista es un perro, Buck, vendido para tirar de un trineo que lleva las cartas a la lejana ciudad de Dawson, en Alaska, donde la fiebre del oro ha atraído a de todo tipo de personas. Las aventuras de Buck con su compañeros de viaje y con los distintos dueños que lo van comprando modifican su condición de animal de compañía y lo acercan a sus orígenes, la vida libre y salvaje en las montañas. Este libro fue el primero elegido por el club entre las cinco novelas que les mostramos, y se leyó muy poco a poco. Con el paréntesis de los meses de verano, no lo terminamos hasta octubre. La lectura se complementó con otras historias relacionadas con lo leído y con actividades que afianzaran la compresión del libro. Así, para recordar cada semana qué había pasado hasta ese momento hicimos unas cartas con las imágenes que conocían y jugábamos con ellas antes de continuar la lectura. También un diccionario de todos los personajes y, al final, entre todos creamos nuestra propia historia de La llamada de lo salvaje que encuadernamos y personalizamos para que tuvieransiempre con ellos al perro que les había acompañado tantos días. Buck ha quedado en estos lectores como un perro valiente y leal y con él han descubierto que les gusta leer.

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