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‘Autobiografía de Rojo’, de Anne Carson

  • Este es un libro torrente, una obra-caudal que hunde sus raíces en la mitología griega y avanza hacia los entresijos de la sociedad posmoderna
  • Con agilidad e inteligencia, el personaje del monstruo Gerión va desplegándose como un abanico desde su voz de niño temeroso 

Publicada el 07/10/2016 a las 06:00
'Autobiografia de Rojo', de Anne Carson.

'Autobiografía de Rojo', de Anne Carson.

Autobiografía de Rojo
Anne Carson
Traducción de Jordi Doce
Pre-Textos
Valencia
2016


Si el rojo es el color del dolor del arte
.
Anne Carson

Autobiografía de Rojo
 
A modo de advertencia me atreveré a afirmar que no es posible llegar a la literatura de Anne Carson. Digo que no es posible llegar porque su literatura es una habitación llena de espejos, y una vez dentro de ella no podemos dilucidar qué es real y qué es trampantojo. Jordi Doce, quien ya tradujo Hombres en sus horas libres en 2007 para Pre-Textos, nos trae un nuevo libro inclasificable de la autora canadiense. Autobiografía de Rojo es un libro torrente, una obra-caudal que hunde sus raíces en la mitología griega y avanza hacia los entresijos de la sociedad posmoderna a través del personaje de Gerión, un monstruo de alas rojas. El artífice de esta Gerionesis o Canción de Gerión no es otro que el poeta griego Estesícoro (Hímera, Sicilia, 630-550 a. C.), del que Anne Carson se apropia gracias a su formación académica en literatura clásica –recordemos que su tesis doctoral versó sobre Safo, a la que ha traducido, así como algunas obras de Esquilo y Eurípides— y hace suyo aquel manuscrito conservado en ochenta y cuatro fragmentos en papiros.

La fuerza de este poema, lo que marca la diferencia, es la deconstrucción que el propio autor hace del mismo, pues a todas luces se asemeja a un poema en prosa fragmentario, un hilo interrumpido, un prisma de múltiples caras. Carne roja es el título escogido por Carson para reconstruir los fragmentos reunidos de la obra de Estesícoro. Con agilidad e inteligencia, el personaje de Gerión va desplegándose como un abanico, de forma que podemos escuchar tanto su voz de niño temeroso por su aspecto físico, como los reproches de sus padres, que intentan que su hijo sea como los demás. Gerión es un monstruo que se rebela contra su propia naturaleza, no por desconocimiento sino desde la reflexión profunda, de forma que nos encontramos ante el paisaje colérico de sus pensamientos:

Gerión recorrió la extensión roja de su mente y respondió No
Era un crimen Y desgarrado al ver a las reses tendidas
Todas estas bellezas dijo Gerión Y ahora yo


Hay maldad y ternura en esta canción mítica teñida de rojo: al no poder cambiar el transcurso de la historia y el trágico final de Gerión, la autora evoca su muerte a manos de Heracles con la dulzura del acto amoroso, que nos introduce al despliegue de erotismo con el que nos encontraremos a lo largo de todo el poema:

Flecha significa matar Dividió el cráneo de Gerión como un peine Hizo
Inclinarse el cuello del muchacho En un lento y extraño ángulo ladeado como cuando
Una amapola se deshonra ante un latigazo de brisa Desnuda


Anne Carson se sirve de un complejo aparato teórico para la elaboración de su Autobiografía de Rojo, de modo que antes de comenzar la lectura del poema hemos de transitar los tres apéndices que la preceden, y que profundizan en la leyenda que se cernía en la Antigüedad en torno a la figura de Estesícoro. El poeta fue el autor de una composición conocida como Helena, en la que presenta a la hermosa hija de Zeus como la causante de la guerra de Troya y de los males sufridos por los héroes griegos. Los versos fueron entendidos como una ofensa, así como una negación del poema homérico. Según cierta leyenda, Helena de Troya priva de la vista al poeta, y este la recuperará tras escribir la Palinodia, en la que se retracta de su poema anterior. Este mito parece una solución a la aparente existencia de dos versiones distintas del mito de Helena. El lector tampoco podrá dilucidar la veracidad o no de esta leyenda puesto que Carson enfanga aún más estos hechos al presentar continuas paradojas e hipótesis que se contraponen entre sí. Una entrevista ficticia con el autor al final del volumen –que no es sino un soliloquio lleno de ironía— es la culminación perfecta para esta obra-rompecebezas.

La gran carcajada final reaparece continuamente en los distintos capítulos que recorren la vida de Gerión y van trazando una suerte de bildungsroman o novela de aprendizaje en la que el monstruo rojo inicia su etapa escolar y se somete a los deseos incestuosos de su hermano. Comienza a escribir su autobiografía en una libreta de Japón. Sobre el papel “registra todo lo interior y omite lo exterior”, dibuja el mapa de su destino y profetiza su muerte, para consternación de sus padres y su profesora. Dada la presión, el niño reescribe su propio final para que este sea feliz. Su incursión en la adolescencia llega de la mano de Heracles, que se nos presenta como un intrépido compañero de juegos y de viajes. El instante del encuentro es descrito por Carson como “uno de esos momentos que son lo contrario de la ceguera”, casi un guiño a la suerte sufrida por Estesícoro por venganza de Helena. Gerión comienza a registrar imágenes con una cámara de fotos, recortes del mundo que le sirven para ir construyéndose a sí mismo. El registro coloquial de las conversaciones que mantiene con su madre o con Heracles contrasta con el desbordamiento lírico de algunos pasajes, que subrayan el vertiginoso equilibrio con el que está escrito el discurso. Encontramos un ejemplo muy claro en el siguiente fragmento:

¿Qué aspecto tiene la distancia?» es una pregunta sencilla y directa. Se extiende desde / un adentro ilimitado hasta el borde / de lo que puede amarse. Depende de la luz. ¿Quieres fuego? Dijo acercándose a ella / y sacando una caja de cerillas / de los tejanos. No gracias cariño. Ella comenzó a darse la vuelta. / Ya es hora de que lo deje.

Como ya anunciamos al comienzo de esta reseña, la escritura vertiginosa de Anne Carson transita por todos los espacios y se adueña de múltiples voces, logrando un coro de perspectivas, un entramado de historias y posibilidades que apunta al infinito, y que sólo pueden descubrirse mediante la lectura. Gerión no es un monstruo rojo; Gerión es cualquier ser cuyo interior es rojo, y “si el rojo es el color del dolor del arte”, en esta Autobiografía hay un afán por perseguir el dolor desde las raíces hasta la cima de un volcán, el volcán que Heracles le promete visitar y que en el fondo es el descenso a las profundidades de sí mismo. Esta novela en verso o aventura temblorosa nos lanza en manos del fuego y parece decirnos que lo importante es vivir, que si existimos es por los otros, que la literatura es una trampa.

Y qué hermosa trampa.

Heracles encendió el motor del coche y echaron a andar sobre el dorso de la noche
sin tocarse
pero unidos en el asombro como dos cortes yacen paralelos en la misma carne.

*Gema Palacios es poeta. Su último libro publicado es
Treinta y seis mujeres (El sastre de Apollinaire, 2016).

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