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Los libros

Un personaje fascinante y desconocido llamado Farinelli

  • En esta (auto)biografía novelada, el cantante evoca, a sus 75 años y desde su retiro en Bolonia, su intensa trayectoria vital y artística
  • Jesús Ruiz Mantilla ha sido el pionero en recrear una vida tan apasionante como la del castrato, en un libro que reedita Galaxia Gutenberg 10 años después

Publicada 07/04/2017 a las 06:00 Actualizada 06/04/2017 a las 21:37    
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Yo, Farinelli, el capón
Jesús Ruiz Mantilla

Galaxia Gutenberg
Barcelona

2017
  Carlo Maria Broschi, de nombre artístico Farinelli, fue uno de los personajes más importantes de la música europea del siglo XVIII y su estancia en España, que se prolongó durante 20 años, marcó la vida cultural de nuestro país durante los reinados de Felipe V y de Fernando VI. Cantante castrato de una bellísima voz, hombre ilustrado, gestor y activista cultural, Farinelli se convirtió en una figura genial aclamado por los públicos de media Europa, solicitado por reyes y nobles y respetado por la mayoría de sus colegas. Con estos méritos cualquier observador podría deducir que el artista napolitano da su nombre en nuestro país a calles y plazas, inspira novelas y películas, es objeto de estudio en los museos y su biografía se incluye en los libros de texto del Bachillerato. Nada más lejos de la realidad en un país con una desmemoria histórica tan descomunal, así nos va, donde el periodista y escritor Jesús Ruiz Mantilla ha sido el pionero en recrear una vida tan azarosa, apasionante y rica como la del castrato Farinelli (Andria, 1705-Bolonia, 1782), un libro publicado hace una década y reeditado ahora por Galaxia Gutenberg.

Narrada en primera persona, Yo, Farinelli, el capón, teje una (auto)biografía novelada en la que el cantante evoca, a sus 75 años y desde su retiro en Bolonia, su intensa trayectoria vital y artística. Desde las primeras páginas, donde el cantante aborda las razones de esta confesión postrera, la voz narradora está magnifícamente lograda hasta el punto de que el lector imagina, con absoluta fidelidad y sin esfuerzo, la personalidad de Farinelli: sus anhelos y decepciones, sus miedos, los traumas de aquella castración infantil tras una caída del caballo, la embriaguez de los triunfos en los escenarios… En un castellano con resonancias del lenguaje del siglo XVIII, pero al mismo tiempo adaptado a un lector actual; con una prosa muy bien trabada con los usos y costumbres de los ambientes que recrea (teatros, cortes, posadas, viajes…); y un estilo sólo aparentemente ligero, Mantilla consigue un dominio del personaje y una credibilidad total en el siempre difícil empeño de una biografía novelada en primera persona. “Me convertí en el negro de Farinelli”, declaró el autor con mucha ironía y un punto de verdad literaria durante la reciente presentación del libro en la preciosa Escuela Superior de Canto de Madrid. Así quiso resumir Ruiz Mantilla su inmersión durante años en el personaje y su fascinación por el cantante más famoso del XVIII.

Con la música siempre en primer plano (óperas, conciertos, arias, ensayos…), Yo, Farinelli, el capón sitúa en el fondo de la narración los paisajes y los paisanajes de unas ciudades europeas que asistían a un impresionante y vertiginoso cambio de época en unos años que ya presagiaban la influencia de la Ilustración y anunciaban el final violento de los absolutismos con la Revolución francesa de 1789. Desde su origen napolitano, el cantante castrato pasea su arte por la barroca y carnal Venecia, por la elegante Múnich, por la fastuosa Viena y por la poderosa Londres, entre otras capitales, para recalar en 1737 en un Madrid todavía muy provinciano y sometido a la impronta francesa de Felipe V, el primer Borbón. Farinelli fue llamado a la Corte española por Isabel de Farnesio, segunda mujer del monarca, en un intento de que el angelical canto del castrato rescatara a su regio marido de la depresión y la melancolía que le impedían gobernar y llevar una vida normal. Tal vez suene a fantasía desbordante, pero esa fue la razón principal de la llegada de Farinelli a España.

Obligado a cantar todos los días las mismas arias para el rey, Farinelli no se conformó con esta cómoda y muy bien retribuida tarea, sino que se propuso agitar la somnolienta vida cultural madrileña con la introducción en nuestro país de la ópera italiana. Ocupó el famoso castrato altos cargos en la Corte, fue el organizador de las fiestas reales en Aranjuez y en La Granja y desplegó, en suma, una descomunal actividad en lo que hoy llamaríamos gestión cultural. Sin embargo y a pesar de su cercanía a los reyes y de su notable poder, todos sus contemporáneos y aquellos que han estudiado su vida, Ruiz Mantilla incluido, coinciden en señalar que Farinelli fue, por encima de todo, una buena persona, alejado del divismo y de los caprichos de otros castrati.  No resulta extraño que estas “voces de mujer encerradas en cuerpos de hombres” sufrieran graves trastornos en su carácter, sus relaciones sexuales y, en definitiva, su comportamiento.

Aquella costumbre de destruir el tejido testicular a algunos niños en Italia se originó para hacer frente a la prohibición de que las mujeres cantaran en las iglesias. Los pequeños procedían en su mayoría de familias humildes que confiaban en el éxito artístico de sus hijos para salir de la pobreza. De este modo se lograba que los futuros cantantes tuvieran voces que combinaban la ternura infantil con la potencia y fuerza de un adulto. En las décadas de 1720 y 1730, en el apogeo de la moda de estas voces, se ha estimado que más de 4.000 niños de ocho o nueve años fueron castrados anualmente. No fue el caso de Farinelli, perteneciente a una familia noble y aficionada a la música del sur de Italia, que fue castrado a raíz de un accidente.

La biografía novelada de Farinelli entronca con una de las pasiones personales y uno de los quehaceres profesionales de Jesús Ruiz Mantilla que ha desarrollado la mayor parte de su carrera como periodista cultural en el diario El País. Así pues, este libro sigue a otras obras suyas de tema musical como la novela Preludio, con un pianista como personaje; o el reciente ensayo Contar la música.  Ahora bien el variado registro de este autor y periodista ha abarcado la literatura gastronómica, con Gordo (premio Sent Sovi), o la novela histórica en Ahogada en llamas y Hotel Transición. De cualquier manera, el reto de novelar la vida del castrato más célebre de la Historia demuestra que Ruiz Mantilla apuesta por los retos difíciles apoyado en una fluida forma de narrar y en una sobresaliente erudición. Los amantes de la música y de la historia tienen ahora la posibilidad de disfrutar con la lectura de esta singular e interesantísima biografía novelada.

*Miguel Ángel Villena es periodista de infoLibre y editor de tintaLibre
 
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