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El rincón de los lectores

Páginas de la Ostalgie

  • Han pasado 56 años desde la construcción del Muro de Berlín y 28 desde su caída. Y sin embargo, la Historia oficial sigue sin alumbrar del todo a las historias íntimas
  • Estos son algunos de los títulos más interesantes de la ficción sobre la antigua RDA que buscan encontrar un relato común para aquella reunificación que más bien fue una anexión

Aroa Moreno Durán Publicada 16/02/2018 a las 06:00 Actualizada 15/02/2018 a las 17:39    
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Celebración de los 40 años de la RDA, en Berlín, 1989.

Celebración de los 40 años de la RDA, en Berlín, 1989.

Klaus Franke (Deutsches Bundesarchiv)
Las ventanas estaban abiertas. Era verano. Era la noche del 13 de agosto de 1961. "Para que no se desangre nuestro país". Eso dijo la radio. Y una alambrada de espino dibujó el camino de lo que después se erigió como una de las arquitecturas más aberrantes de la historia contemporánea. Días después, se alzaron los cerca de 155 kilómetros de hormigón de cuatro metros de altura y los berlineses contemplaron cómo se establecía una franja de la muerte entre ellos y el otro lado. Con su foso, sus patrullas, sus francotiradores, sus perros de presa y todo lo demás.

Han pasado cincuenta y seis años desde su construcción y veintiocho desde su caída. Y sin embargo, la Historia oficial sigue sin alumbrar del todo a las historias íntimas. Retazos de caminos que han quedado prácticamente invisibles pero que fueron constantemente vigilados dentro del país.

Y aunque muchas de las páginas ya fueron escritas, sí asistimos ahora a un creciente interés lector, a unas ganas de asomarse por encima del muro, y saber más de aquel país que nunca perdió su mentalidad de asedio. Es parte de algo que en Alemania se conoce como Ostalgie (nostalgia del Este). Estos son algunos de los títulos más interesantes de la ficción sobre la antigua República Democrática Alemana (RDA) que buscan encontrar un relato común para aquella reunificación que más bien fue una anexión.
 
Al otro lado del muro. La RDA en sus escritores. VV.AA. Edición y traducción de Ibon Zubiaur. Errata Naturae, Madrid, 2014.

 
  En un país sin prensa libre, los escritores eran un foco de interés primordial del Gobierno comunista. Se les becaba, premiaba y concedían ciertos privilegios. Este libro recoge textos de quince autores prácticamente desconocidos para el lector en español. Textos para leer entre líneas cómo se las ingeniaban los creadores para mandar mensajes a la sociedad.

Errata Naturae es el sello que publicó este compendio, una editorial que ha rescatado del extinto país algunos títulos interesantes como Buenos días, guapa, de Maxie Wander (Viena, 1933), quien recoge en los años setenta el testimonio de diecinueve mujeres de la RDA y vende millones de ejemplares en las dos Alemanias. Dos puntos de vista, de Uwe Johnson (Cammin, 1934), es otro de los libros que han editado para contar la historia del Este. Cuenta la relación de un fotógrafo wessi (como llamaban a los del Oeste) y una enfermera ossi (del Este), quienes pasan una semana juntos precisamente en 1961 y cuya trayectoria marca la construcción del muro de Berlín.

Bajo el nombre de Norma, de Brigitte Burmeister. Traducción de Valentín Ugarte Arrojo. 451 editores, Madrid, 2009. 

Aunque este libro se sitúa después de la caída del muro de Berlín, muestra la brecha latente que fracturó Alemania posteriormente. Burmeister (Posen, 1940) narra la construcción del nuevo país, donde parece obviarse oficialmente el enfrentamiento entre la pérdida del territorio de la memoria del Este y el paternalismo con que recogió sus pedazos el Oeste. Marianne, la protagonista, tras la reunificación, permanece en el barrio de Mitte, mientras que Johannes, su marido, se muda al Oeste y se va adaptando a los nuevos tiempos. Marianne construye un relato para los nuevos amigos de su marido, una identidad falsa según la cual en su juventud fue informante de la Stasi, bajo el nombre de Norma.

Zona de tránsito, de Julia Franck. Traducción de Belén Santana López. Tusquets, Barcelona, 2007. 
  Entre 1949 y 1990, cuatro millones de personas abandonaron la RDA. Cerca de millón y medio pasaron a través de los campos de refugiados de Marienfelde, creado en 1953. Allí les daban alojamiento y comida mientras se tramitaban sus permisos de residencia en la República Federal Alemana. Y este es el escenario donde Franck (Berlín oriental, 1970) sitúa su novela. Un lugar que conoce bien, ya que pasó varios meses en él cuando tenía ocho años. El libro relata el cruce de caminos de varios personajes: una joven viuda que abandona la RDA junto a sus dos hijos; una violonchelista polaca que ha huido de su país para procurarle a su hermano, enfermo de cáncer, un tratamiento y un joven actor y ex presidiario. Allí, los agentes, les tomarán declaración, desconfiados, ávidos por encontrar a algún refugiado que formara parte de la Stasi.

En tiempos de luz menguante, de Eugen Ruge. Traducción de Richard Gross. Anagrama, Barcelona, 2013. 

La novela de Ruge (Sosva, Urales, 1954), matemático geofísico de la RDA, es probablemente una de las más ambiciosas y de las que mejor dibuja la Alemania del Este a través de la vida de tres generaciones de una misma familia. Una familia cuyos valores decaen a la misma vez que el sistema que la contiene. Esta saga parte de los abuelos, comunistas convencidos, pasa por la vida de su hijo, huido a Moscú y deportado a un campo siberiano y quien decide regresar a la RDA con su mujer rusa, chocando con una nueva república de pequeños burgueses, y por último, su nieto, quien se pasa al lado occidental el mismo día en que su abuelo cumple noventa años.

El cielo partido, de Christa Wolf. Traducción de Ana María de la Fuente Rodríguez. Círculo de Lectores, Barcelona, 1994. 

Unos meses antes de la construcción del muro de Berlín, Walter Ulbricht, jefe de Estado de la RDA de 1960 hasta 1973, dijo que allí "nadie va a construir ningún muro". La obra más conocida de Wolf narra una historia de amor que tiene como frontera la construcción del mismo. Un romance que termina cuando él decide marcharse a la Alemania del Oeste, mientras que ella se queda en la RDA. La protagonista, Rita, soñadora, idealista, se enfrenta a Manfred, pragmático y racional. Son las dos caras de Alemania. Wolf se mantuvo fiel al régimen soviético, desde el partido le dieron permisos para viajar y la fama obtenida con esta novela le permitió tener cierta holgura a la hora de escribir. El aparato de seguridad la calificó como "disidente leal" y no sería hasta 1989, cuando el muro estaba a punto de derrumbe, que Wolf se separó del comunismo definitivamente.

Historias simples, de Ingo Schulze. Traducción de Lina Almain. Destino, Barcelona, 2000. 

Ingo Schulze (Dresde, 1960) dibuja en esta novela, de forma sutil, pero también devastadora psicológicamente para los personajes, el desmoronamiento del mundo conocido para los ciudadanos del Este. A través de la cotidianeidad de sus protagonistas, narra la ruptura dramática que marcó las biografías de los alemanes orientales tras la caída del muro en 1989. Se trata de un autor al que la crítica acusó de nostálgico de un país sin libertades. Una acusación de la que Schulze se defendió explicando que hoy es la lógica económica la que ha adquirido el control de las biografías: "No se trata de represión, como antes, pero hay una sumisión voluntaria a esta ideología". Toda la obra de este autor trata de indagar en el relato común de las dos Alemanias. Es considerado como el cronista literario de la reunificación.

*Aroa Moreno Durán es escritora. Su último libro, La hija del comunista (Caballo de Troya, 2017). 
 
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1 Comentarios
  • taxista y rojo taxista y rojo 19/02/18 22:30

    ¿qué es lo que se quiere dar a entender?¿que todo el mundo estaba contra el sistema? Yo creo que ya está bien

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