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Los libros

En menos de 500 palabras: 'Octubre, noviembre, diciembre'

  • Este poemario supuso no solo un pulso con la gran literatura europea (Rilke, especialmente), sino también un elocuente gesto de disidencia
  • Este ambicioso programa no da lugar a un complicado poema de textura filosófica, sino que se plasma en una serie de poemas breves, musicales

José Manuel Benítez Ariza
Publicada el 01/06/2018 a las 06:00
Octubre, noviembre, diciembre (1972)
Ana Blandiana
Traducción de Viorica Patea y Natalia Carbajosa
Pre-Textos
Valencia
2017

Cuando el recién fallecido hispanista y traductor Darie Novăceanu (1913-2018) publicó en 1972 su hoy celebrada antología Poesía rumana contemporánea (Seix Barral), pocos lectores españoles o de cualquier otro país de Europa Occidental podían imaginar que en un libro de esas pretensiones faltaba quien, con el tiempo, iba a convertirse en una de las voces más representativas de la poesía rumana; y mucho menos saber que ese mismo año Ana Blandiana (Timișoara, 1942), que es a quien nos referimos, iba a dar a la imprenta uno de sus libros más complejos, Octubre, noviembre, diciembre, que suponía no solo un pulso con la gran literatura europea (Rilke, especialmente), sino también un elocuente gesto de disidencia.

Aquel libro, publicado ahora en España en traducción de Viorica Patea –autora también de un extenso estudio preliminar– y Natalia Carbajosa, se atrevía nada menos que a enunciar un ambicioso mito personal, que partía de una anécdota amorosa –un amor de verano: “Olor a cuerpo abandonado por el alma / Bajo el desvergonzado sol”– para elevarse a una consideración general de la realidad y de la posibilidad de trascenderla en un camino de búsqueda espiritual por el que la figura del Amado “al que nadie / Ha visto más que en el sueño, / Padre de las palabras dentro de mí” es sometida a un riguroso examen que supone la puesta en cuestión del sujeto poético y de la propia realidad circundante (“Al encenderse la luz dentro de mí / Oscurece alrededor”), anulada por la intensidad de la experiencia interior. El libro, como su nombre indica, se sitúa en los meses de otoño y se modula según los cambios que anuncian la llegada de la estación invernal, para terminar en una especie de fundido en blanco (“El sol eterno y ciego / Clavado en la nieve”) cercano al éxtasis místico y que se traduce finalmente en una experiencia de extrañamiento respecto al entorno inmediato (“Parto hacia el exilio dentro de mí, / Tú eres mi patria”), vía por la que la poeta alcanza finalmente a reafirmar, a su peculiar modo, su inconformismo.

Pero lo curioso es que este ambicioso programa no da lugar a un complicado poema de textura filosófica, en la senda que ya habían marcado Rilke o Eliot, sino que se plasma en una serie de poemas breves, musicales, llenos de sugerentes imágenes, de referencias a la naturaleza y de enunciaciones paradójicas (“Cuando te marchas / No sé quién de los dos se ha ido”) que permiten la expresión alada, ligera y transparente, de lo conceptualmente complejo.

Tal es el verdadero acierto de este libro rompedor, por el que Blandiana demostraba que su postura de disidencia buscaba la elevación, por el camino de la poesía, a las más altas esferas de la imaginación creadora. Conviene no olvidarlo, y más cuando el hoy unánime reconocimiento de la figura cívica de la poeta puede redundar en un cierto olvido de sus logros estrictamente literarios, que son el verdadero fundamento de todo lo demás.

*José Manuel Benítez Ariza es escritor. Su último libro es Trilogía de la Transición (Dalya, 2018).
 
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