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Los diablos azules

Carmen Canet: “El aforismo está viviendo una época feliz”

  • La escritora, que presenta con Luciérnagas un nuevo libro de aforismos, ve en el auge del género un reflejo del "aire ligero, fragmentario de nuestro tiempo"
  • Canet reivindica a autores como Machado o Gómez de la Serna, pero asegura que estas sentencias nunca han vivido "el momento de esplendor" actual

Publicada el 14/12/2018 a las 06:00 Actualizada el 13/12/2018 a las 18:59
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La escritora Carmen Canet.

La escritora Carmen Canet.

Joaquín Puga
Carmen Canet (Almería, 1955) ejerce la crí­tica literaria en periódicos y revistas desde 1980, y actualmente colabora en Cuadernos del Sur del Diario de Cór­doba, en este suplemento de infoLibre, Zurgai, Clarín Turia, entre otras publicaciones. Ha sido incluida en varias antologías poéticas y, en el ámbito de la escritura breve, ha publicado Malabarismos (Valparaíso, 2016) y edi­tado Él mide las palabras y me tiende la mano. Aforismos en la obra de Luis Gar­cía Montero (Valparaíso, 2017). Sus aforismos han aparecido en Bajo el signo de Atenea. Diez aforistas de hoy (Ranacimiento, 2017) y Concisos. Aforistas españoles contemporáneos (Cuadernos del laberinto, 2017). Luciérnagas (Renacimiento, 2018) es su último libro publicado.

Para la almeriense el aforismo es un golpe de luz, el cuerpo diminuto y luminoso de una luciérnaga, y así sus aciertos estéticos nacen los hilos sueltos de este volumen, cuyas características más esenciales quedan expuestas como “las dosis necesaria para dialogar, convertirse en instantes terapéuticos de carga amable, elegante, irónica y comprometida, con los que uno se siente muchas veces identificado porque dicen verdades, que no te preguntan ni responden, que ofrecen pensamientos y sentimientos, y que muchas veces ofrecen bienestar “, afirmaciones que constatan el interés de la autora en resaltar el esquema conciso del género, esa continua reflexión o la presencia del humor, que muestran ese esfuerzo inadvertido para constatar el primer plano de una sensibilidad profundamente humana.

Pregunta. Cómo se da el paso de la docencia al mundo de la escritura, ¿es una evolución natural?

Respuesta
. En el mundo de la escritura he estado desde muy joven, además de ser una lectora incansable desde niña. Ahora es el centro de mi trabajo. Ha sido de forma natural pasar a la escritura desde la enseñanza, cuya vocación y responsabilidad es un privilegio, pues enseñar Lengua y literatura, introducir en la lectura y escritura a seres humanos es algo mágico. Una prolongación en el tiempo pasar de una etapa a otra. Me ha ayudado a que mi oficio de escribir se enriquezca. Al igual pienso que mi labor de escritora ha favorecido mi oficio de profesora.

P. Se lo pregunto porque, inquieta, su producción literaria se incrementa ahora año tras año. ¿Es así?

  R. El hecho de tener más tiempo me está permitiendo ordenar bastante material que tenía guardado y que voy sacando. Hasta hace unos años no había publicado escritura creativa, en este caso el aforismo del cual llevo recogiendo frases e ideas en cuadernos parte de mi vida, centro ahora de mi quehacer literario junto con el ensayo y la crítica literaria. De hecho en estos últimos cuatro años he publicado dos libros de aforismos, una edición que he sacado sobre los aforismos en la obra literaria completa de Luis García Montero, además de la inclusión en dos antologías de aforistas (con aforismos editados e inéditos) y en cuatro poéticas.

P. ¿El ensayo y la crítica literaria como propuesta previa al mundo del aforismo forma ya parte de su cotidiana actualidad?

R. La crítica y el ensayo han sido durante muchos años la opción de mi escritura y en la que continúo, colaborando en periódicos y revistas. Comencé en los últimos años de carrera con los estudios de dos revistas, La vida literaria (1899) y La ilustración católica (1877-1883). Mi fascinación por el periodismo literario me llevó a estos trabajos que fueron mi tesina y mi tesis, publicados por la editorial de la Universidad de Granada. Desde 1980 fui colaboradora de la revista almeriense Andarax. Artes y letras, donde, entre otros artículos, tuve una sección que dediqué al estudio de las principales revistas literarias contemporáneas. Mi labor de investigación con propuestas educativas y didácticas ha sido otra opción por mi profesión y están recogidas en varias publicaciones. El tema de las rutas literarias me ha gustado siempre y también las tengo editadas. El estudio y trabajos sobre la escritura del aforismo, junto a la lectura de los grandes maestros, me ha llevado de forma natural a la tarea de escribirlos.

P. Escribe poesía, ¿de alguna manera el ritmo lírico le ha llevado al mundo minimalista del aforismo?

R. Escribo poesía, pero no me considero poeta. Actualmente estoy incluida en cuatro antologías: Todo es poesía en Granada (2015), Concierto poético para San Juan de la Cruz (2016), En unos pocos corazones fraternos (2017) y Granada no se calla (2018). El haiku es una forma breve que me gusta. Mis aforismos tienen cierta dosis de lirismo. En mi vida es necesaria la poesía. Juego mucho con ella en mis aforismos: “Los médicos recetan pastillas. Los poetas recetan palabras. Todas curan”, “La poesía corrige la timidez. Tendrían que prescribirla los psicólogos”, La poesía es la lucidez de un ejercicio medido y desmedido”...

P. Hasta el momento ha publicado dos libros de aforismos, ¿es algo casual por el momento que vive el género?

R
. El aforismo está viviendo una época feliz en este momento, responde al aire ligero, fragmentario de nuestro tiempo. Es muy alentador el auge que tiene actualmente. Con una tradición literaria que se remonta a la época clásica, no ha parado de tener cultivadores en toda la historia de la literatura universal. España ha tenido en todas las épocas escritores memorables de este género breve. En el siglo XX hemos tenido grandes cultivadores de estas formas concisas, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Eugenio d'Ors, José Bergamín, Ramón Gómez de la Serna, entre otros, y hasta nuestros días ha seguido cultivándose, pero no con el momento de esplendor que está viviendo en el siglo XXI. También las redes sociales han impulsado estas frases fragmentarias, como los tuits, wasaps… pero no podemos confundir esta moda, esa instantaneidad y espontaneidad con el aforismo como género.

P. Su primer libro se titula, Malabarismos, ¿usted explora y reflexiona sobre los límites de nuestra existencia con aire malabarista?

R
. Ya el título de Malabarismos es significativo de que en esta vida tenemos que hacer equilibrios y juegos malabares en nuestro camino por la vida (“Lanzada al aire la idea, el aforista tropieza y recoge vidas sucesivas, incluida la propia”). Así los temas que trato se sortean en este libro que abre la colección de aforismos de Valparaíso Ediciones, cuyo editor Javier Bozalongo me acogió. Se incluyen varios aforismos que dan cuenta de esta destreza que tenemos que tener en las distintas facetas de nuestra existencia. Son frases que conviven con las cosas cercanas y elementales que nos ocurren. Nos hacen que dialoguemos y que reflexionemos. Ese es el objetivo de estas formas breves, que se establezca entre autor y lector una conversación. Unos ejemplos: “Aforista: malabarista de palabras”, “La destreza del aforista es jugar a cuatro bolas: El arte del matiz, el arte de envolver, el arte del acabado, el arte de descifrar el silencio”.

P. Un aforismo, ¿es un preciso y acertado juicio?

R. En una poética que escribí sobre este  género fronterizo, fragmentario, dije que los aforismos son instantes necesarios, terapéuticos, son comprimidos que deben tener su dosis de concisión, reflexión, humor, amabilidad, compromiso, crítica, ética y verdad. No admiten una única lectura: con licencias, con palabras en libertad que nos llevan a la inmediatez y a la distancia, con genio e ingenio marcan el camino para descubrir otros senderos, dar que pensar y provocar e iluminar al lector.

P. Una reciente entrega, Luciérnagas, ¿confirma su intención de ese permanente diálogo con la literatura?

R
. La colección A la mínima, que dirige Manuel Neila en la editorial Renacimiento, cobija esta vez mi nuevo libro Luciérnagas. Son frases breves y ágiles que, como las luciérnagas, emiten luz propia cuando el día se va oscureciendo, titilan, van de un lado a otro, se saben libres y vuelan. Los libros de aforismos son los mejores amigos para la mesa de camilla o para la mesita de noche, ya que conversan con nosotros, nos dan la oportunidad de elegir, de sortear, de dosificar, de abrir y cerrar por donde nos plazca, y se agradecen porque escenifican a través de la ficción nuestros caracteres humanos.

P. Los cuatro “entornos” en que se divide su libro (vida, amor, paso corto, y paisaje con arte), ¿conforman nuestra sustancia interior, o equivalen a una temática ensayada?

R. En este volumen todas las partes, o entornos, como los llamo, son pasajes de la vida, paseos por el amor y la amistad, son pasos cortos con paisajes de palabras que se recrean en el arte. Las personas recorremos el tiempo, unas veces en compañía y otras en soledad, pero guiadas por los mejores asideros: la literatura, la música, el cine… Somos seres que recurrimos a las pequeñas cosas, y debemos procurar que sean ligeras y no pesen, por eso pretendo que mis aforismos nos ayuden en esta gramática de la vida, cuya sintaxis unas veces tendrá una rima consonante y otras, asonante. Porque ese es el camino que nos ofrecen estas brevedades, un trayecto que llega a abrirnos a todo, expresando de modo conciso y cercano lo que nos ocurre a diario.

P. ¿De qué manera sus aforismos se convierten en una inestimable compañía?

R. Mis aforismos eso es lo que pretenden, hacer compañía, son frases abiertas para que se participe, manifestaciones escritas de una soledad compartida, de porciones de vida que prestan atención a lo cotidiano, palabras que, agrupadas sobre el papel, se hablan sutilmente, a veces arañan con suavidad y otras acarician fuerte. (“El aforismo tiene la levedad de la brisa y el fuego de la lava”, “Los pensamientos y las ideas al vuelo cuando se atrapan, dejan de volar y se colocan a ras del papel, aterrizan. Si son buenos, pueden despegar de nuevo”).

P. Como las luciérnagas, ¿sus aforismos ofrecen esa luminosidad ética y humana tan necesaria en la actualidad?

R. Pues sí, tomé la luciérnaga este pequeño insecto, libre, que vuela que emite luz en la oscuridad, como una imagen que podía ir bien con mi concepto de aforismo, aparte de que el sonido de la palabra me gusta, y encima descubro que solo las hembras de este pequeño lampírido están dotadas de ese órgano en el abdomen que da luz fosforescente. En este libro he querido hacer homenajes y mostrar mi reconocimiento, en especial, a las mujeres, tantas con luz velada. (“La voz dormida: Dulce Chacón la despierta”, “Es la hora de encender el silencio quitándose el sombrero”). El aforismo contemporáneo está lejos de la sentencia, el moralismo y la retórica, corren nuevos tiempos, es en este espacio con otro ritmo y sensibilidad donde busca cobijo una ética poética y humana, evolucionando así en un escenario de convivencia. (“La ética y la estética tienen rima consonante perfecta”).

P. Tal vez, para vivir, y mejor aún para sobrevivir, ¿hay que ser un poco quijote y un poco sancho panza?

R
. Decía el maestro, el psiquiatra Carlos Castilla del Pino, que los libros de aforismos son los mejores libros de autoayuda, él mismo tiene un libro póstumo, Aflorismos, en Tusquets, muy recomendable. Ese efecto terapéutico del que hablaba anteriormente, junto con lo cercano y las cosas cotidianas con las que nos tropezamos, hace que estos nos den esa luz y esa compañía que las palabras nos dan, creando espacios de complicidad e intimidad, tan importantes para respirar. (“Vivir es exponerse. Sobrevivir es sobreexponerse”, “Para vivir es necesario ser un poco quijote y un poco sancho. (Ingredientes manchegos)”).

P. Ya para terminar, ¿una definición de andar por casa de aforismo para un curioso lector?

R. Un aforismo es una frase que ofrece pensamientos y sentimientos. Entre las definiciones que hago: “El aforismo es un pasillo estrecho que nuestra mente ensancha”, “Llamamos máxima a una frase mínima”, “Los aforismos pese a ser breves y ligeros ayudan a hacer grande y menos pesado el mundo”.

*Pedro M. Domene es escritor.
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