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Los diablos azules

Luis García Montero: "El pensamiento crítico debe crear una verdad que nazca del acuerdo democrático"

  • En Las palabras rotas, nuevo libro de ensayo, el poeta reivindica la necesidad de rescatar de la "manipulación" conceptos como bondad, verdad o política
  • El volumen está compuesto por artículos y conferencias escritos en los últimos meses, algunos de ellos publicados en su columna semanal en infoLibre

Publicada el 10/05/2019 a las 06:00 Actualizada el 09/05/2019 a las 22:03
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El poeta y catedrático de Literatura Luis García Montero, nuevo director del Instituto Cervantes.

El poeta Luis García Montero, director del Instituto Cervantes.

EFE
Las palabras rotas: ese es el título el nuevo libro del poeta Luis García Montero. A nadie extrañará que el director del Instituto Cervantes se ocupe, una vez más, de la salud del lenguaje, uno de los temas centrales de su escritura, particularmente presente en los últimos años en libros como Balada en la muerte de la poesía o A puerta cerrada (2017). De hecho, el nuevo volumen editado por Alfaguara está conformado por artículos y conferencias escritos a lo largo de los últimos meses, inéditos o publicados —un puñado de ellos, en su columna semanal en este periódico—, lo que permite leerlo también como una especie de diario ideológico. Cada breve ensayo va acompañado por un poema, claro: aquí la literatura se demuestra de nuevo como un refugio, un espacio en el que restaurar la palabra quebrada. 

Pregunta. La perversión del lenguaje es una preocupación en su obra desde hace tiempo: ¿hasta qué punto considera que las palabras están rotas, hoy más que ayer?

Respuesta. La corrupción de una sociedad empieza por el lenguaje, porque la lengua es el mayor vínculo de una comunidad, es un patrimonio común, y cualquier cosa que afecte a la lengua y la corrompa se convierte en síntoma de la corrupción general. Cada vez se utilizan más las palabras para mentir. Se está intentando sustituir el sentido objetivo de las palabras por espacios virtuales de mentira. Y dentro de este juego, lo que a mí me parece más triste es que hay algunas palabras, que son fundamentales para una educación democrática, que se están desprestigiando calculadamente.

P. ¿Qué palabras son, de entre todas sobre las que reflexiona, las que más le preocupan?

R. La palabra política, la palabra verdad, la palabra bondad… Son esas palabras las que merece la pena reivindicar si queremos consolidar una alternativa democrática a lo que estamos viviendo. Quizás lo más fácil de entender por todo el mundo sea lo que ocurre con la palabra política. La política es el mecanismo democrático más importante para articular la convivencia y resolver pacíficamente los conflictos. Es irrenunciable. Y sin embargo, qué desprestigiada está como para que la gente la asocie con robo, con corrupción, con sectarismo, con promesas incumplidas… No se trata de negar que haya habido todo eso, sino de decir que esos son problemas que hay que resolver de una práctica decisiva que hay que defender.

  P. ¿Estas palabras sufren también una reducción de su significado? Cuando se habla de política, se habla solo de política de partidos y no de una manifestación, de organización en los barrios…

R
. Del propio compromiso con la vida. Hay una España real, hay sociedades reales que no tienen que ver solo con lo que pueda hacer un político determinado, sino el compromiso de cada cual con su propia manera de vivir su intimidad, las relaciones con los vecinos, el propio trabajo… La buena política es, en realidad, no la que se inventa cosas, sino la que tiene los mismos compromisos de esos ciudadanos, que lo mismo se identifican con un movimiento por la dignidad de la mujer, la defensa de los discapacitados o ciertos aspectos de la salud pública que pueden estar desatendidos.

P. Habla, particularmente, de la palabra bondad

R. Que es uno de los conceptos que mejor ha teorizado el feminismo, a partir de la palabra cuidados. Al final, el reconocimiento de que todos en una época de la vida vamos a necesitar cuidar o ser cuidados es el reconocimiento de que emociones como la compasión o la bondad son emociones de dimensión política. Si tú eres consciente de que necesitas cuidar a alguien que quieres, eso significa que puede haber una democracia de los cuidados. Lo mismo que se cuida al lenguaje, se cuida a la gente o se cuidan distintas causas. A mí me parece muy significativo  que buena parte de la política que contribuye al desprestigio de la propia política, que buena parte de los mecanismos de desprestigio de las ilusiones colectivas de la democracia tengan un diálogo muy íntimo con el odio. Que animen a la gente a odiar.

P. Cuando la bondad parece un valor que se reconoce universalmente, ¿qué motiva ese desprestigio del que habla?

R. A veces saca más resultados, en la manipulación, el odio que la bondad. Hasta el punto de que nos hemos acostumbrado a creer que bueno significa tonto. Por eso me gusta recordar el famoso verso de Machado: “En el buen sentido de la palabra, bueno”. Oiga: que yo no quiero decir que soy tonto, quiero decir que soy alumno de Francisco Giner de los Ríos, que nos enseñó en la Institución Libre de Enseñanza que la tarea de la educación era prepararnos para la bondad. Es una reivindicación, en todo caso, no ingenua, sino como una reflexión sobre la realidad.

P. Señala que incluso la desigualdad ataca el concepto de bondad.

R. Porque uno de los grandes peligros que tienen nuestras sociedades en Europa es que el respeto y la compasión se están convirtiendo en un privilegio de las clases acomodadas. Claro, si tú eres catedrático de universidad, te puedes permitir pensar en los derechos humanos sin manipulación, pero si eres un trabajador que gana 300 euros al mes, fácilmente puedes ser manipulado por quien te diga que cuando llega un inmigrante viene a quitarte el trabajo o a robarte, y es muy fácil hacer olvidar que quien te está robando es quien te paga 300 euros. Hace falta romper con una dinámica social que está acumulando la riqueza en las élites y empobreciendo económicamente a las minorías. Reivindicar la bondad es señalar que tenemos el derecho a ser buenos y que vivimos en una sociedad que nos lo está arrebatando y que nos lo cambia por un instinto de supervivencia que cree que tenemos que ser un lobo para el otro porque el otro es un lobo para nosotros.

P. ¿Qué ha ocurrido para que las acusaciones de buenismo sean moneda de cambio habitual?

R
. Creo que tras ello hay un pensamiento que quiere desactivar las ilusiones colectivas y la convivencia, que es el pensamiento neoliberal. El pensamiento neoliberal está fracturando el contrato social, marco de convivencia que asegura el desarrollo libre de las personas, y ese marco de convivencia es uno donde la libertad está unida con el compromiso social, la igualdad y la fraternidad. Su idea de la libertad tiene mucho que ver con la vuelta a la ley del más fuerte: yo tengo derecho a elegir lo que quiera. Un momento: usted tiene derecho a elegir dentro de un marco que asegure el respeto de todos, no tiene derecho a pegar, a robarle a alguien, a fracturar la convivencia.

P. Y también señala la responsabilidad de los medios en ello.

R. Sí, porque esto tiene que ver con una sociedad del espectáculo que está utilizando el miedo para manipular conciencias. ¿Que existe el mal? Por supuesto. ¿Que una madre pierda a su hijo porque la novia del que era su marido lo mata? Eso es una barbaridad. Pero en el crimen famoso de Almería [el asesinato del niño Gabriel Cruz] hay dos posturas. Hubo unos medios de comunicación que convirtieron la muerte en un espectáculo e hicieron que la gente saliera a la calle para pedir la pena de muerte, algo que nos lleva al pasado más miserable, o la cadena perpetua, que es una manera de renunciar al derecho democrático de la reintegración. Mira la diferencia entre eso y la madre y el padre del niño, que salieron diciendo: “No utilicen a mi hijo para el odio”. Eso tiene una dimensión política tremenda. O fíjate el discurso que quiere acallar la violencia de género y enterrarla en lo privado, y que quiere evitar que haya políticas que asuman como responsabilidad pública acabar con la violencia de género.

Ahora mismo una discusión central para la vida democrática es el periodismo. Eso de querer sustituir el periodismo serio que constata datos por una comunicación llena de mentiras y de construcciones, eso es muy peligroso. Y no digo que todo el mundo tenga que opinar lo mismo, pero una cosa es que los datos puedan interpretarse de manera distinta y otra cosa es que se puedan falsificar los datos. Por ejemplo, en este debate sobre el buenismo y la bondad se olvida que el índice de criminalidad de España es muy bajo, que no son esos delitos los que protagonizan nuestra convivencia, ¿a qué una y otra vez inventarse discursos de que el otro es una amenaza? Eso es una falsificación.

P. Habla de la palabra verdad, un concepto que se viene disputando desde hace tiempo. ¿Hasta qué punto podemos defender el concepto de verdad frente a la mentira, sabiendo que la verdad es una materia huidiza?

R
. El pensamiento crítico en el que me he formado es el pensamiento de la sospecha. Empiezo citando a Machado una vez más con eso de “la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero”. Bueno, eso al rey le interesa, porque legitima la verdad en su poder, y al porquero no le interesa tanto, porque lo que legitima es su explotación. En la historia del pensamiento desde Nietzsche en la moral, Marx con la composición económica de la sociedad, el pensamiento feminista frente al machismo, el pensamiento anticolonial frente al eurocentrismo… Todo lo que ha alimentado nuestra conciencia crítica ha tenido que poner en duda la palabra verdad, y lo primero que tenemos que hacer es negarnos a un concepto de verdad esencialista, escrito con mayúsculas, diciendo que hay cosas que tienen sentido por sí mismas y son intocables. Porque estamos acostumbrados a que ese uso de la verdad sirva para legitimar injusticias.

A partir de ahí, creo que el pensamiento crítico se tiene que plantear un problema: que esta sospecha, en manos de la cultura neoliberal, ha desembocado en el cinismo, en el relativismo. Nada tiene importancia porque nada es verdadero, no tenemos que responsabilizarnos de nuestra palabra… El pensamiento crítico debe responsabilizarse de crear una verdad con minúscula que nazca del acuerdo democrático, que para mí pasa por la honestidad de unir razones y emociones. Lo que me ha enseñado la política, lo que me ha enseñado la poesía, es la importancia de devolverle la importancia a los sentimientos. Vivimos en una sociedad que había separado la razón de los sentimientos, y entre todos, para construir un ámbito de acuerdo honesto de la verdad, debemos hacer que no haya razones desprendidas de sentimientos éticos y que no haya sentimientos irracionales y de odio desprendidos de razones éticas. Por eso cito a Machado, porque creo que ese tipo de verdad no es la justificación de una verdad esencial, sino la precaución de la conciencia vigilante para resolver conflictos en acuerdo: “¿Tu verdad? No, la verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela”.
 
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12 Comentarios
  • M.T M.T 16/05/19 05:59

    A propósito de palabras, en este caso una nueva palabra: huérfilo, aún no incorporada en el DLE, por ser muy nueva y no muy conocida y usada. Acabo de verla escrita, desde una petición que ha partido de una asociación de padres que han perdido a algún hijo por enfermedad o accidente y a los que les gustaría que se difundiera este nuevo término, alternando con huérfano y pudiera incluirse en el Diccionario.
    Me ha llamado la atención y me he permitido hablar de ella, pidiendo de antemano disculpas por no tener relación directa con el contenido del artículo.
    Gracias. En change.org tambien se ha canalizado esta petición.

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  • unlector unlector 14/05/19 09:57

    reflexiones imprescindibles las de L.G. Montero.
    Siempre me gusta usar de ejemplo la palabra 'mesa'. Dices 'mesa' y no estás definiendo algo que hay ahí, sino una funcionalidad. 'Mesa' no describe ni mucho menos un objeto, describe un uso. Hay mesas de madera, de metal, de cristal, de plástico, con cuatro patas, tres, dos, una... Si usas una silla de mesa, la silla pasa a ser 'mesa', lo mismo una caja de cartón durante una mudanza, si comes sobre ella deja de ser caja y es 'la mesa'. "Ven a al mesa, que comemos". Así nos entendemos.

    Lo mismo ocurre con palabras más gruesas como bondad. 'Bondad' debería acotar un tipo de conducta, no algo abstracto o predefinido, lejos de los hechos. Primero son los actos, luego la palabra, y no al revés. 'Bondad' no significa nada sin actos buenos. 'Mesa' no significa nada si no hay un uso como tal previo o durante. Sólo hay un trozo de materia en el espacio, en medio del salón.

    Es como decir 'te quiero' pero no demostrarlo a diario con hechos.

    Una rosa es una rosa, siempre que haya eso, una rosa. Si no la hay, 'una rosa' no significa nada. Es una aberración mentarla si no la hay. Es engañar.

    Gracias.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 12/05/19 10:36



    Hablando de poesía, de poetas: «Carta a la poesía», por Daniel Ezpeleta

    La poesía es la otra dimensión del ser humano. Es traspasar la esencia de las cosas sin romperlas ni mancharlas. Poesía es la luz verde a la izquierda de tus ojos. Poesía es la sonrisa de la madre. El pecho lleno y pezón de caramelo. Poesía es ser mujer. Poesía es el secreto de un niño. Poesía cruda es la vejez. Poesía es una mariposa en el telediario. Y durmiendo, parecer una amapola entre los trigales verdes.

    Algunos dicen que la poesía les hace pensar mucho para entender. Todo lo contrario. En la poesía no hay nada que entender. Es dejarse llevar. Como en el arte. Si sientes, bien; si no sientes, no pasa nada. La poesía es la deriva peligrosa de la humanidad hacia la belleza, donde se encuentran los genios y la bondad.

    Poesía eres tú, decía el poeta, mientras clavas tu pupila en mi pupila azul. O algo así. Poesía es la libélula posada en un temblor en reposo. Pinpilinpausa*…

    * Pinpilinpausa = mariposa, elegida como la «palabra más bonita en euskera» en una campaña virtual de la Sociedad de Estudios Vascos efectuada hacia 2010.

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  • Retigosa Retigosa 10/05/19 23:31

    baja chico: Decía yo en mi primer comentario, que un cocinero muy destacado, por quien siento una especial simpatía, utilizaba la expresión BRUTAL, para destacar la EXCELENCIA de un producto o de un buen plato que acababa de cocinar. Naturalmente se debe entender que si utilizo la expresión BRUTAL es siguiendo el mismo hilo conductor para destacar también la EXCELENCIA del pensamiento de Luis García Montero. Por lo que la acepción negativa de este adjetivo quedaría descartada. Podría haber utilizado otro de los muchos adjetivos que hay en nuestra Lengua, para alabar, ensalzar o mostrar la buena opinión que tengo de Luis García Montero. Pero en este caso, me pareció adecuado utilizarlo por la pasión que transmite este joven cocinero de tres estrellas Michelin (Dani García) cuando refiriéndose a algo muy bueno dice que es BRUTAL. Aunque como no podría ser de otra manera, pido disculpas a quien haya podido molestar por la utilización de este contradictorio adjetivo. Sólo se trataba de un uso circunstancial.
    Gracias.

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  • aguililla aguililla 10/05/19 09:29

    Lo ha explicado muy bien,yo le llevaría al congreso y al senado para ver si lo entienden allí,y además les haría un examen y el que apruebe a la CALLE.salud

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  • aguililla aguililla 10/05/19 09:29

    Lo ha explicado muy bien,yo le llevaría al congreso y al senado para ver si lo entienden allí,y además les haría un examen y el que apruebe a la CALLE.salud

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  • M.T M.T 10/05/19 09:04

    Sin duda, libro de lectura pendiente y próxima que con sumo placer haré.
    Gracias por la entrevista, Clara y Luis.
    Destacaría, Luis, el uso tan preciso del lenguaje, que sin lugar a dudas denta el cuidado y el amor a las palabras, que siempre que las utilizas procuras no romper. En mi caso, y desde ese cuidado y amor hacia ellas, te felicito y aplauudo. Es muy de agradecer para evitar la manipulación y degradación, también en el uso del lenguaje, portador de cultura y cultivo.
    Gracias. Saludos.

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    • M.T M.T 10/05/19 09:08

      Denota, no *denta. ¡ Perdón!

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  • paco arbillaga paco arbillaga 10/05/19 08:04


    «La palabra política, la palabra verdad, la palabra bondad…», las palabra amistad, lealtad, y muchas otras, no creo que sean palabras desprestigiadas; quienes sí se desprestigian son aquellas personas que las utilizan obrando con sus actos de una manera contraria a lo que significan.

    De acuerdo en que en esta vida todo es política y que la política la reflejamos, practicamos, en nuestro compromiso, en nuestro comportamiento con nuestros semejantes, con la flora y fauna que nos rodea.

    Coincido también en la responsabilidad de los medios en su contribución a la tergiversación del sentido de las palabras viendo el lenguaje que utilizan muchos de ellos cuando narran los aconteceres diarios. En ese lenguaje, a veces en ese fomentar odios, incluyo también los comentarios que a veces enviamos lxs lectorxs poniendo a parir, intentando ridiculizar, a quien opina lo contrario que nosotrxs, o a quien ha escrito el artículo que se está comentando.

    Generalmente, a muchas personas no les basta con que se les entienda lo que dicen; quieren convencerte de ello. «¿Tu verdad? No, la verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela.» O no te la guardes; me la cuentas pero no trates de imponérmela, y deja que te cuente yo también la mía.

    Gracias, Clara, por acercarnos los pensamientos llenos de bondad, de política, de L. G. Montero. Osasuna.

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  • Retigosa Retigosa 10/05/19 05:28

    Últimamente estoy disfrutando mucho viendo en TV el programa del cocinero de tres estrellas Michelín, Dani García. Él suele utilizar la expresión BRUTAL, cuando quiere destacar la excelencia de un producto o un plato que acaba de cocinar. Pues yo quiero utilizar esa misma expresión para decir que me parece BRUTAL el pensamiento de Luis García Montero.
    Gracias.

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    • baja chico baja chico 10/05/19 06:59

      Pués la acepción nº1 de la RAE habla de violento y cruel.
      Aunque la 2ª signifique excepcionalmente bueno, etc... Justo todo lo contrario.
      Creo que habría que evitar el uso de estas palabras con dos significados opuestos, pues me temo que habrá muchas más personas que dicho adjetivo nos provoque el regusto de un bruto, sea este humano o animal.

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  • Marta RG Marta RG 10/05/19 00:38

    A lo mejor aparezco por la Feria del Libro y le compro un ejemplar. Pero, hoy, podría decirle que he tenido una experiencia de barrio, en un ratito, en la que los conceptos que Ud. desarrolla los he visto muy bien reflejados: bondad, verdad, política, Estupendo. Va a ser Ud. todo un best-seller, jajaja.

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