x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Los diablos azules

Del libro al bosque: lecturas contra la crisis climática

  • Ante un futuro aparentemente inverosímil, la literatura permite comprender los efectos del calentamiento global y abordarlo desde nuevos ángulos
  • El ensayo se esfuerza por comunicar la crisis ecológica sin catastrofismo mientras la ficción imagina cómo combatirla desde una sociedad más igualitaria

Publicada el 27/09/2019 a las 06:00 Actualizada el 27/09/2019 a las 17:13
Un libro abierto en un claro del bosque.

Un libro abierto en un claro del bosque.

La posibilidad de que cientos de miles de personas se vean desplazadas de sus hogares en España por la anegación de los terrenos; que los huracanes y ciclones sean cada vez más fuertes y frecuentes; que estos y otros fenómenos produzcan oleadas masivas de migración de los países del sur al norte. Las previsiones del último informe del IPCC, el panel de científicos de Naciones Unidas expertos en cambio climático, publicado el miércoles, dejaba pronósticos que parecen de ciencia ficción. El debate público sobre emergencia climática tenía en esta semana, cuando se celebraba la cumbre del clima de Nueva York, sus propios villanos y sus héroes —los dirigentes políticos que llegan a acuerdos con poca chicha versus el movimiento ecologista que exige acciones contundentes—. Ante la movilización de este viernes, 27 de septiembre, fecha de la Huelga Mundial por el Clima en España, recogemos textos de ficción y no ficción que nos ayuden a entender lo que está pasando y ahuyenten la angustia ecológica. 

Datos, desafíos y decisiones políticas. Títulos de no ficción para saber más sobre lo que nos espera y evitar los peores escenarios. 

  Y vimos cambiar las estaciones, de Evelyn Fox Keller y Philip Kitcher. Errata Naturae, 2019, 21 euros. No es del todo extraño que un filósofo de la Ciencia como Philip Kitcher y una historiadora como Evelyn Fox Keller decidieran valerse tanto de la ficción como del discurso científico para componer este libro. Con el subtítulo Cómo afrontar el cambio climático en seis escenas, el volumen se propone reproducir las dudas de los propios lectores y ponerlas a andar. En seis diálogos distintos, mantenidos entre personajes de ficción que funcionan casi como arquetipos, se discute sobre la necesidad de priorizar la lucha contra la crisis climática y el miedo a dejar de lado otras reivindicaciones sociales igualmente justas; la disyuntiva entre los actos individuales y la batalla colectiva; la necesaria conversación sobre la responsabilidad de los países del norte en un fenómeno que sufren sobre todo los países del sur... Al final del volumen, un apartado de mayor peso científico trata de precisar algunas de las dudas planteadas. 

Esto lo cambia todo, de Naomi Klein. Paidós, 2015, 24 euros. La periodista canadiense Naomi Klein es más conocida por ensayos como No logo, donde analizaba el fetiche de las marcas como un signo de época, tanto económica como culturalmente, y La doctrina del shock, que defiende que las políticas económicas neoliberales se han implantado a lo largo del globo no por su eficacia, sino gracias a un plan basado en el miedo. En este volumen, analiza los lazos entre el modelo de producción y consumo ilimitado del capitalismo y la crisis climática, pero no solo expone estas conexiones, sino que defiende que la amenaza del colapso del sistema ecológico es una oportunidad para frenar la máquina capitalista, reconstruir las estructuras sociales e impulsar una nueva forma de igualdad. 

Aún no es tarde. Claves para entender y frenar el cambio climático, de Andreu Escrivà. PUV, 2018, 19,95 euros. El libro de Escrivà, ambientólogo, plantea varios atractivos para el lector español. Para empezar, y a diferencia de los ya nombrados y de otros tantos, está escrito desde el contexto español, concretamente desde la Comunidad Valenciana, un territorio que por su posición costera y su relación con los recursos hídricos se verá afectado de manera particular por la emergencia climática. El autor se propone explicar de manera accesible cómo afectará el calentamiento global a nuestro día a día, pero sin caer en el catastrofismo y centrándose en las posibles soluciones, tanto políticas como sociales, que permitirían mitigar los efectos del cambio climático y vivir mejor en el mundo futuro que este nos deje. 

Otros mundos en este. Libros marcados por la certeza del calentamiento global. 

Trilogía de Marte, de Kim Stanley Robinson. Minotauro. Este es uno de los títulos fundamentales para los aficionados a la ciencia ficción, y también uno de los pilares de la ficción climática, subgénero que engloba a las narraciones cuya trama y personajes están determinados por el desarrollo de la emergencia climática. Ha sido la ficción especulativa la que, hasta ahora, ha dedicado más esfuerzos a representar dramáticamente las consecuencias del calentamiento global, no solo desde el punto de vista científico, sino también político y social... y así sigue siendo hoy, cuando aún escasean las ficciones sobre la emergencia ecológica. 

Publicados entre 1992 y 1996, estos tres volúmenes narran, en un espacio de 200 años, la huida del ser humano de la Tierra, asfixiada por diversos desastres ecológicos, para establecerse en Marte. Al margen del optimismo científico —es probable que la ciencia-ficción sea corresponsable de un cierto pensamiento mágico que considera que las consecuencias del cambio climático pueden paliarse con avances tecnológicos—, Kim Stanley Robinson no se queda en la fantasía colonizadora, sino que se detiene a reflexionar sobre cómo el ser humano ha llegado hasta ahí y cómo deberá ser la sociedad que este tiene la oportunidad de crear. Minotauro ha publicado también recientemente Nueva York 2140, donde imagina una ciudad sumergida y a sus habitantes, que se adaptan progresivamente a esa nueva realidad. 

  Solar, de Ian McEwan. Anagrama, 2011, 19,50 euros. Resulta paradójico —o elocuente— que el libro más realista de los señalados sea también el más humorístico. En Solar, el cambio climático parece estar, al principio, de telón de fondo. El protagonista de esta novela es Michael Beard, Premio Nobel de Física, que ve cómo, llegado a la mediana edad, su cuerpo cambia, su matrimonio termina estrepitosamente y su vida profesional se dirige inexorablemente hacia la irrelevancia. Tratando de salir de ella, y gracias al encuentro con Tom Aldous, un joven estudiante de su centro de investigación, se decide a desarrollar un nuevo tipo de placas fotovoltaicas que permitiría aumentar la capacidad de las energías renovables y limitar el impacto del cambio climático. Pero las cosas no van bien, ni en su vida ni para el planeta. 

Una crisis a la española. Ficción para pensar en la emergencia climática desde la cercanía.

Por si se va la luz, de Lara Moreno. Lumen, 2013, 17,90 euros. En la primera novela de Lara Moreno, una pareja, Nadia y Martín, abandona la ciudad para refugiarse en el campo, donde esperan tener una vida más tranquila y auténtica. En esta narración, pegada a las tribulaciones emocionales de sus personajes, el contexto político y social queda lejos, pero se intuye: un fenómeno no especificado parece haber provocado el derrumbe del sistema en las grandes urbes. La escritora no se centra, por tanto, en las causas y consecuencias colectivas de esta decisión, sino que se interesa por la promesa —más o menos honesta— del escapismo, por la posibilidad de fundar también un mundo nuevo dentro de uno, por las tensiones que una situación como esta crea en las parejas o las familias, por las delicadas relaciones sociales en las pequeñas comunidades… y por la ansiedad por el futuro.

Estío. Once relatos de ficción climática, de varias autoras. Episkaia, 2018, 14,90 euros. En esta monografía de ficción, distintas autoras y autores en español —Aroa Moreno Durán, Aixa de la Cruz, Cristina Morales, Alejandro Morellón, Layla Martínez…— se acercan al género de la ficción climática desde su particular tradición literaria y sus inquietudes personales. Así, De la Cruz imagina una Península regida por un Gobierno autoritario que administra los escasos recursos con mano de hierro; Martínez dibuja una élite protegida por los privilegios de la tecnología, pero amenazada por la resistencia de unas clases bajas que no han sido tenidas en cuenta en los cálculos de la redistribución; Carlos Pérez dibuja un western en una frontera marcada por el paso de los refugiados climáticos… Cierra el volumen un epílogo de la antropóloga y militante ecofeminista Yayo Herrero, que resume las certezas científicas sobre el calentamiento global y sus implicaciones sociales y políticas.

El corazón de la tierra, de Juan Cobos Wilkins. Debolsillo, 2007, 6,95 euros. No, esta no es una novela sobre el cambio climático. Pero sí es el retrato del que quizás sea el primer antecedente a la lucha ecologista de la historia española, la organizada por los mineros y vecinos de Riotinto y agricultores de la comarca, en Huelva, contra las teleras, una técnica extractiva basada en la quema del mineral. La región entera se dividía entre los humistas, los que consideraban las minas inglesas una fuente de progreso y trabajo, y los antihumistas, quienes advertían de que las consecuencias de estas técnicas sobre la producción agrícola y la salud —que afectaban con más virulencia a los trabajadores pobres y sus familias— superaban con mucho los posibles beneficios a corto plazo de la industria. El acontecimiento histórico que ficciona Cobos Wilkins evidencia la intersección entre ecología y clase, señala los vínculos entre las élites políticas y económicas y recuerda el alto precio que pagaron los vecinos por protestar contra ambas: el 4 de febrero de 1888, el ejército abrió fuego contra la marcha pacífica llegada hasta la plaza del Ayuntamiento; no se conoce la cifra exacta de víctimas mortales, pero los historiadores apuntan a que superaría el centenar. A raíz de esa matanza, el 1888 comenzó a conocerse como El año de los tiros (para saber más: Capitalismo minero y resistencia rural en el suroeste andaluz. Río Tinto, 1873-1900, de María Dolores Ferrero Blanco). 

Metáforas de la emergencia. Novelas que no tratan expresamente el cambio climático, pero que permiten pensar en él desde otros ángulos.

Los desposeídos, de Ursula K. Le Guin. Minotauro, 2018, 27,95. La propuesta de la escritora Ursula K. Le Guin, fallecida a principios de 2018, es atípica: no imagina el futuro de la Tierra, sino que en este volumen publicado por primera vez en 1974 dibuja el planeta Urras y su luna Anarres. Mientras los habitantes del primero viven en una cultura esencialmente urbanita, con recursos no ilimitados pero sí suficientes, los segundos, que tuvieron que abandonar Urras tras haber participado en una revolución anarquista, habitan un territorio de recursos escasos siguiendo una organización próxima al comunismo libertario. En esta "utopía ambigua" —así la definió la propia autora—, este nombre clave de la ciencia-ficción no trata directamente la evolución del cambio climático, pero dibuja escenarios en los que vivir en la escasez no se convierte, automáticamente, en una pesadilla. 

  El cuento de la criada, de Margaret Atwood. Salamandra, 2017, 20 euros. Los testamentos, de Margaret Atwood. Salamandra, 2019, 21 euros. El cuento de la criada, publicado originalmente en 1985, dibuja un mundo en el que la contaminación atmosférica y la radiación han reducido drásticamente la tasa de natalidad. En este sentido, tanto la novela como la serie de Hulu emitida en España por HBO se centran en el Estado teocrático y patriarcal llamado Gilead, los antiguos Estados Unidos. Pero si nos fijamos en la premisa de la trama, que parte de una catástrofe ecológica, podemos pensar en cómo un contexto de escasez puede ser terreno fértil para los ecofascismos, movimientos políticos autoritarios que pretendan distribuir los escasos recursos no de manera igualitaria, sino mediante un sistema redistributivo de las bases a las élites. En El cuento de la criada, Atwood señala además cómo estos ecofascismos tienen un fortísimo componente patriarcal, supremacista —en la novela, las personas racializadas están ausentes; han sido exterminadas o expulsadas— y xenófobo. Algo que no parece venir precisamente del futuro. Atwood sí aborda explícitamente la crisis climática en otros de sus libros, como la trilogía MaddAddam, pero estos títulos se encuentran actualmente descatalogados en España. 

Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin. Gigamesh, 2002-2012.  La saga de George R. R. Martin, adaptada para televisión por HBO, sucede en un mundo de fantasía con una vaga ambientación medieval. Nada de cambio climático por ningún sitio. ¿Entonces? Ahí están los caminantes blancos, un enemigo cuya existencia, en un inicio, se considera meras patrañas, pero que lleva consigo una amenaza mucho más poderosa que todas las guerras de los Siete Reinos. Para vencerles, nos cuenta esta historia de fantasía, será necesario alcanzar una alianza entre proyectos políticos a priori dispares y convertir ese rumor lejano en la principal prioridad de los contendientes. Si lectores y espectadores de todo el mundo han comprendido la urgencia de luchar contra esos zombis de hielo y la necesidad de proteger a los más vulnerables en el proceso, ¿por qué no pensar lo mismo de la emergencia climática?
 
Más contenidos sobre este tema




 
Opinión