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Perdidos en el frío

  • La protagonista de la novela de Roy Jacobsen deberá ocultar y defender a un misterioso personaje mientras Noruega se encuentra bajo el dominio de los nazis
  • No he logrado sumergirme en la lectura, me resultaban confusos algunos capítulos donde el escritor daba por entendidas cuestiones que no me llegaban

Begoña Curiel (El libro durmiente)
Publicada el 20/12/2019 a las 06:00 Actualizada el 20/12/2019 a las 12:01
Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.
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El libro durmiente comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. El libro durmiente se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario, donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.
 
El mar blanco
Roy Jacobsen
Traducción de Bente Teigen Gundersen y Mónica Sainz Serrano
Alianza de Novelas
Madrid
2019
  

El mar blanco, de Roy Jacobsen.Esta novela da tanto frío como la isla noruega de Barroy donde el autor sitúa a su única habitante, Ingrid. El tiempo está tan detenido que el menor detalle es un acontecimiento. Así imagínense la llegada de cadáveres hasta su costa. Antes de que descubramos que son cuerpos de soldados de un buque bombardeado, el autor habrá desgranado hasta la extenuación cómo se despieza un bacalao.

Es la forma de sobrevivir de la protagonista, de la que Jacobsen va aportando datos de su pasado para que nos situemos. Y doy fe de que son necesarios, porque me ha costado centrarme en esta lectura. ¿Quién es, por qué está sola en la isla, a qué personas pertenecen los pedazos de cadáveres que arriban hasta la orilla y quién es el superviviente al que Ingrid acogerá bajo su techo? Deberá ocultarlo y defenderlo mientras Noruega se encuentra bajo el dominio de los nazis, hasta que sea desterrada de su isla y pueda regresar después, mientras lucha por proteger a quienes huyen del hambre.

Todo este periplo se extiende por El mar blanco, símbolo de la cruda meteorología que Ingrid conoce tan bien como la palma de su mano, sin que resulte tan dramático para ella como para el lector. A mí me ha resultado angustioso y agotador este relato de supervivencia y soledad, donde mantener la cordura es un reto en sí mismo.

Cuando en la contraportada del libro leí "una novela sobre la desconocida historia de Noruega bajo el nazismo", no me lo pensé dos veces. Me parecía un tema interesante precisamente por eso, por "desconocida". Son muchas las novelas que he leído sobre la II Guerra Mundial y me sigue interesando todo lo que la rodea, porque la literatura me ha descubierto infinidad de cosas sobre el tema pese a que todos creemos conocerlo bien. Esa ha sido mi decepción.

Sabía que no era una novela histórica, pero he aprendido mucho con otras que no lo son y sin embargo me han aportado datos sobre el contexto en el que se desarrollan. Pensé que este iba a ser el caso. Pero la historia de Ingrid no me ha servido demasiado en este sentido, y eso que poco más conocía de la Noruega en los tiempos del conflicto bélico salvo que inicialmente adoptó una postura neutral como otros países nórdicos.

No obstante, sí aspiraba –con la lectura bien avanzada– a que la historia me interesase, la de Ingrid junto a la de los refugiados con los que tiene que convivir en situaciones penosas hasta que por fin logra regresar a Barroy. Porque potencial tenía sin duda, y, sin embargo, no he logrado sumergirme en la lectura, no he comprendido bien la narración del autor, me resultaban confusos algunos capítulos donde parecía que el escritor diera por entendidas cuestiones que al menos a mí, no me llegaban.

Me quedo eso sí, con la descripción de la impresionante capacidad de supervivencia de isleños que como Ingrid hacen de lo mínimo, posibilidades infinitas de seguir adelante. Son una especie de náufragos en un universo inhóspito para el que hace falta tener madera o una suma de experiencias desde la infancia en su convivencia pura y dura con la naturaleza.

Los pájaros, el mar, el horizonte, el barco de pesca, las tormentas, las temperaturas ínfimas, el silencio... Es el plato protagonista y principal de esta novela que rinde homenaje al superviviente entre la adversidad de esta especie de Edad de Hielo donde la piel se curte con la evidencia de lo mínimo.

Esa contraportada que me invitó a llevar esta novela a casa apuntaba que el escritor retoma a los personajes de Los invisibles para crear El mar blanco. ¿Puede que fuese necesario haberlo leído previamente para haber disfrutado más de la novela? Pues es evidente que ya no lo voy a saber. Pero con esta me he perdido; en realidad, no me he encontrado, no ha colmado mi curiosidad. Es más, desgraciadamente me ha costado concluirla aunque ha sido al final de la novela cuando las historias personales que se cruzan con la protagonista lograban, de alguna forma, alcanzarme como lectora. En fin, vamos a por la siguiente. 

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