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Versos y pentagramas

  • Las diez canciones del álbum, con versos escritos por García Montero para que Quique González les ponga música, "fundan un hogar en todas las fronteras"
  • El poeta nos cuenta que para él fue esencial la música de Paco Ibáñez o de Serrat porque todos sabemos de la relación de amantes que unen a ambas artes

Publicada el 17/01/2020 a las 06:00 Actualizada el 17/01/2020 a las 10:58

Las palabras vividas

Quique González y Luis García Montero

Cultura Rock Records SL / Varsovia!!! Records

2019

En la nave de los locos se escribe con tinta verde. Verde que te quiero verde. Verde utopía, verde vida de amor y de ilusiones. Quique González y Luis García Montero han firmado Las palabras vividas, diez poemas canciones, o diez canciones poemas, imprescindibles en la luctuosa búsqueda de la belleza que los lectores oyentes agradecemos en estos tiempos de prosas violentas y huecas.

La poesía y la belleza son las patronas de esa nave de los locos donde habitamos los que tuvimos la suerte de ser invitados un día. Quienes nos convertimos en marineros atrapados como lectores en la poesía de Luis García Montero, seguimos remando hoy en la mar abierta de sus versos y en la música que nota a nota arropa esta última colaboración. Quique González ha trasvasado las sílabas contadas a un pentagrama y las palabras vividas están más vivas que nunca.

Arriamos las velas mientras viajamos en esta noble nave y nos apeamos para celebrar la vida, saludar a Nora y darle la bienvenida en una canción bellísima: "Porque serás amada, porque el mundo es arcilla, aquí tienes tu casa, bienvenida, que seas bienvenida". Estremece una música sencilla, una voz reconocida, unas notas de orfebre, de artesano cuidadoso que arranca la sonrisa en la delicadeza con la que abrazamos a nuestros hijos.

Sin prisa izamos de nuevo nuestros sentidos. Escuchar este disco es vivir en la buena compañía. Oímos en los versos del viento consejos para ser feliz y el domingo ya no es un día solitario. Es un domingo de otoño preñado de música que se derrama en cada habitación de camas aún deshechas que pueden esperar. Un domingo que invita a la indolencia y a la buena música, a la buena compañía. Este es también un arte para sobrevivir.

"Declaro amor constante y dejo sin trabajo al dolor amarillo de los miedos fatales. Reclamo la fortuna de los necesitados. Convoco la alegría de los que son iguales". Con palabras nuevas seguimos navegando. Palabras que fueron viejas, palabras como camino, libertad, ciudad. Qué haríamos sin las palabras, las de toda la vida. "Las palabras que caen como la buena lluvia. Las palabras vividas, las palabras abiertas". Que los necesitados no solo tengan palabras, ojalá les llegue la fortuna.

En este arte de la navegación todos somos pasajeros. Esta es la única certidumbre con la que podemos contar. Sin embargo, en el viaje tenemos el mientras tanto. Y nos llega una canción hermosa, "Mi todavía", escrita en un soneto que nos agita y que nos habla del buen amor que no se arrutina, que es verdadero, "que asume la incertidumbre y nos hace estar abiertos a las sorpresas", como explica quien lo compuso.

Quique González ha contado cómo a partir de la musicalización de "Aunque tú no lo sepas", el poema de Luis García Montero de su libro Habitaciones separadas, intentó musicar otros poemas, como "Canción de brujería", del mismo autor. El poeta nos cuenta también que él no se formó sólo leyendo poesía sino que fue esencial la música de Paco Ibáñez o de Serrat porque todos sabemos de la relación de amantes que unen a la poesía y a la música. Este disco, no obstante, no son musicalizaciones de poemas del autor, sino versos escritos por Luis García Montero para que Quique González les ponga música. El resultado son diez canciones que "fundan un hogar en todas las fronteras".

Quique González ha realizado un disco valiente. Un disco sereno donde el silencio importa tanto como la música. Un disco que te habla y le habla a nuestros cuatro corazones expuestos al sol, a la lluvia, al frío y a los cambios de hora.

El viaje va terminando. Verde que te quiero verde. Verde nave, verdes velas. "Todo se acaba y las horas parecen una canción perdida". Todo se acaba excepto la buena poesía y la buena música. El destino será, si Calipso nos libera, un teatro donde escuchar en directo esta música, estas palabras vividas, estas canciones osadas que nos hablan de nosotros mismos, que nos hacen bailar a ritmo de gran orquesta y que nos hacen callar de melodía y belleza. Y todo se acaba, se acaba, se acaba…

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Sonia Asensio es profesora de Literatura.

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