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El rincón de los lectores

Nada cambiará, no cambiaremos

  • Si la destrucción del mundo en dos guerras mundiales no cambió nada en nosotros, unas semanas en nuestros balcones aplaudiendo no cambiará nada
  • Solo aquellas obras literarias o de pensamiento que partan de la absoluta irrelevancia de la crisis del covid-19 en relación con los procesos históricos en marcha tendrán sentido

Publicada el 08/05/2020 a las 06:00
Un lector con mascarilla en el metro de València, en el primer día de la fase 0 del desconfinamiento por la crisis del coronavirus.

Un lector con mascarilla en el metro de València, en el primer día de la fase 0 del desconfinamiento por la crisis del coronavirus.

EFE

Los que me conocen saben que juré, medio en broma, medio en serio, justo cuando entrábamos en la fase de estado de alarma, no escribir nada acerca del covid-19 ni del dichoso confinamiento, porque me parecían y me parecen, a estas alturas, aún más, hechos básicamente irrelevantes, por más que estén siendo dramáticos e incómodos.

Sin embargo, me he decidido a escribir este breve artículo porque veo, entre mis compañeros de la izquierda social y cultural, una tendencia a considerar material e históricamente relevante esta experiencia, hasta cierto punto traumática, como anunciadora de algo nuevo y diferente, no se sabe bien qué.

En un poemario de despedida a la vieja clase obrera y de bienvenida a los nuevos esclavos, que se concibió antes, mucho antes de la crisis del covid-19, y que terminaré, seguramente, una vez transcurrida esta, he decidido explicar en un preámbulo, a los futuros lectores del mismo, por qué no hay ni habrá en él el menor rastro, ni mención, de esta crisis.

La razón es sencilla, este trance que estamos pasando ni ha cambiado ni cambiará nada en la condición de los trabajadores de todo el mundo; en cualquier caso, se han agudizado y se agudizarán aún más las condiciones de semiesclavitud precaria en la que viven. Tampoco, por supuesto, cambiará el sistema que propicia su condición subalterna y obsoleta.

Respecto del pensamiento y de la escritura tampoco cambiará nada o solo lo hará de un modo superficial y postizo, bienintencionado y sentimental, en el mejor de los casos, o interesado, en busca de réditos personales, por lo general, en el peor.

En qué me baso para afirmar todo esto de un modo tan cortante y rotundo; muy sencillo, me baso en la experiencia de nuestro pasado: si Auschwitz no cambió nada en nosotros, una mera pandemia gripal mutada no lo hará.

Si la destrucción del mundo en dos guerras mundiales que se sucedieron en menos de 30 años no cambió nada en nosotros, unas semanas en nuestros balcones aplaudiendo no cambiará nada.

Si los pueblos de Europa que sufrieron el fascismo y el nazismo, hace apenas 75 años, están dispuestos a repetir sus mortíferas historias y sus ciegos comportamientos criminales, dando pábulo y acogida a las nuevas serpientes, esta incómoda experiencia, por dramática que nos parezca ahora, no cambiará nada.

Todos sabemos que, en cuanto se abran las terrazas y los bares, y no digamos en cuanto aparezca una vacuna, o simplemente desaparezca el azote, sin saber cómo, igual que ha llegado, nos olvidaremos de los muertos y volveremos a nuestras rutinas de explotación y supervivencia.

En términos geopolíticos, esta crisis ha confirmado, eso sí, por una parte, la desaparición de Estados Unidos como potencia mundial de referencia y, por otra, la implosión a escala continental y el papel subsidiario de la Unión Europea a escala mundial; pero incluso estos hechos estaban ya más que anunciados y claros antes de comenzar esta crisis.

En fin, solo aquellas obras literarias o de pensamiento que partan de esta realidad, la absoluta irrelevancia de la crisis del covid-19 en relación con su posible influencia en el devenir de los procesos históricos en marcha, o que traten de explicar dicha irrelevancia en términos materiales, ya sean sociológicos o ideológicos, tendrán sentido. Todo lo demás serán o desbordamientos emocionales, anclados en la pura experiencia personal del dolor –el de la muerte en soledad de los ancianos y de los seres queridos, o el del abandono y confinamiento degradante de los pobres e indigentes en las ciudades, creo que serán algunos de ellos—, o, lo que es de temer, pura basura sentimental o simple postureo personal, en busca de un oscuro reconocimiento de no se sabrá qué mérito.

_____

 
Matías Escalera Cordero es escritor. Su útimo libro, Recortes de un corazón herido: por la esperanza (Huerga y Fierro, 2019).
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17 Comentarios
  • Antonio O´Connor Antonio O´Connor 14/05/20 09:26

    Un señor del siglo XIX, fue muy claro, o socialismo o barbarie, lamentablemente al parecer se esta optando por esta segunda opción que planteo Carlos Marx

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  • Antonio O´Connor Antonio O´Connor 14/05/20 09:26

    Un señor del siglo XIX, fue muy claro, o socialismo o barbarie, lamentablemente al parecer se esta optando por esta segunda opción que planteo Carlos Marx

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  • jorgeplaza jorgeplaza 12/05/20 09:02

    Se estima que la Gripe Española de 1918-1919 liquidó al 1% de la población española de entonces: unos doscientos mil de veinte millones. Para llegar ahora a una situación parecida, tendríamos hoy que acumular unos 450.000 muertos porque somos 45 millones. Este brote se va a saldar, creo yo, con unos 30.000 muertos en total, que son quince veces menos de los que se necesitarían para que esto se pareciera a la gripe de hace un siglo. Quince veces menos hoy que entonces, repito. Serían precisos quince brotes como este para igualar aquella epidemia.

    Estoy de acuerdo en que nada va a cambiar sustancialmente después del COVID-19, pero no por las razones telúrico-tumbitas que esgrime el autor del artículo, sino porque esto de ahora no tiene nada que ver con las grandes catástrofes que él cita (y que sí cambiaron el mundo: que se lo digan a los zares o al Káiser) como las dos guerras mundiales. Yo comprendo que a todos los que no han vivido ni siquiera nuestra Guerra Civil (que sí cambió España: ¿o no fue el franquismo un cambio?) les haga mucha ilusión imaginarse que están viviendo trances como los que tuvieron que pasar sus padres, abuelos, bisabuelos y así hasta Adán. A todos esos que imaginan que declarando nulas sentencias de muerte de hace ochenta años reviven al fusilado o que cambiando nombres de calles cambian a la vez la historia, les hace "ilu" imaginarse sufridos y heroicos. Yo lo entiendo, pero es mentira. Esto no se parece en nada a aquello. Compararlo es darse importancia, muchísima importancia: una importancia que, desde luego, no tenemos.

    (Para que se entienda: la reclusión masiva no se hace para "evitar muertes", como dice la propaganda, sino para retrasar el pico y que no se saturen las UCIs. En 19818 no había UCIs. En mi infancia y juventud no había UCIs porque las dos primeras en España datan de 1966 y 1969. Si la COVID-19 hubiera aparecido en 1970 nos habríamos tenido que aguantar casi sin UCIs --UVIs entonces, realmente-- y al que le hubiera tocado...: ¿se ve cómo nos damos mucha importancia?)

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 10/05/20 13:23

    No hay reforma posible, hay que invalidar todo lo existente nos SUGIERE este texto.
    Históricamente las izquierdas llamadas revolucionarias han subordinado todo a la toma de poder y han engendrado regimenes esclavistas.



    En la izquierda debemos entender cada vez mejor que aun siendo legítimamente el objetivo principal del juego político, el tema del Poder es mucho menos relevante en nuestra existencia que la cuestión del Ser.

    Evidentemente los llamados revolucionarios pretenderan que muchos izquierdistas no somos de izquierda pero eso es natural: negar cualquier brote de critica interna es algo propio del planteamiento maniqueo.



    Una penultima secta maniquea es lo ultimo que NO necesitamos.

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 10/05/20 13:46

      Históricamente las izquierdas llamadas revolucionarias han engendrado regimenes esclavistas, no es necesario extenderse en ello.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 10/05/20 13:23

    No hay reforma posible, hay que invalidar todo lo existente nos SUGIERE este texto.
    Históricamente las izquierdas llamadas revolucionarias han subordinado todo a la toma de poder y han engendrado regimenes esclavistas.



    En la izquierda debemos entender cada vez mejor que aun siendo legítimamente el objetivo principal del juego político, el tema del Poder es mucho menos relevante en nuestra existencia que la cuestión del Ser.

    Evidentemente los llamados revolucionarios pretenderan que muchos izquierdistas no somos de izquierda pero eso es natural: negar cualquier brote de critica interna es algo propio del planteamiento maniqueo.



    Una penultima secta maniquea es lo ultimo que NO necesitamos.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 10/05/20 13:16

    No hay reforma posible, hay que invalidar todo lo existente nos dice este texto.
    Históricamente las izquierdas llamadas revolucionarias han subordinado todo a la toma de poder y han engendrado regimenes esclavistas.

    En la izquierda debemos entender cada vez mejor que aun siendo legítimamente el objetivo principal del juego político, el tema del Poder es mucho menos relevante en nuestra existenciaque la cuestión del Ser.
    Evidentemente los llamados revolucionarios pretenderan que muchos izquierdistas no somos de izquierda pero eso es natural: negar cualquier brote de critica interna es algo propio del planteamiento maniqueo.

    Una penultima secta maniquea es lo ultimo que NO necesitamos.

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  • senenoa senenoa 10/05/20 10:13

    Matías, lamento confesar que estoy de acuerdo contigo... Si tuviera que disentir en algo, disentiría en que eres demasiado optimista: Las cosas no seguirán igual que antes, irán a peor. Los dueños del mundo (bancos, multinacionales, grandes fortunas) y sus empleados aprenderán, seguro, lo frágil que es su poder y crearán formas más sibilinas para mantenerlo y agrandarlo (teletrabajo, ERTEs subvencionados, más precarización laboral). Con el apoyo entusiasta de buena parte de nuestros políticos, claro. Al tiempo.

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  • frigio frigio 09/05/20 17:03

    Interesante reflexión. Acertada, no. Cambiaremos. Porque aunque no hubiésemos sufrido esta pandemia cambiaríamos de igual modo. Porque el cambio es inevitable. Estamos cambiando continuamente. Es más, los cambios a raíz de esta experiencia serán más rápido. Otra cosa es que lo hagamos para bien o para mal. Yo creo que habrá para ambos caminos. La humanidad sigue avanzando, es imparable. Cambiaremos, estamos cambiando, de lo que no estoy seguro a donde nos llevarán los cambios.

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 09/05/20 20:08

      Se habla mucho y con razon de China pero cuando me paro a pensar que India es ya el tercer PIB del planeta y eso con un PIB per capita que es la cuarta o quinta parte del de China me quedo soñador pensando en los futuros posibles...

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 09/05/20 20:08

      Se habla mucho y con razon de China pero cuando me paro a pensar que India es ya el tercer PIB del planeta y eso con un PIB per capita que es la cuarta o quinta parte del de China me quedo soñador pensando en los futuros posibles...

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 09/05/20 13:08

    La primera guerra mundial permitiô la revolucion bolchevique de 17. La segunda provocô la China de Mao. No voy a seguir pero sî que las dos guerras mudiales cambiaron bastante el tablero mundial y modos de vida tambien.
    La aparicion del coche propiciô un enorme cambio psicologico transformadonos en antipaticos y reconozco que me encanta pasear en coche con mi perro por las montañas. Pero lo dicho: el homo atomovilscus es borde.
    Ayer Victor Gomez-Pin en La vanguardia se quejaba de la generalizacion de los geriatricos y echaba en falta el modo de vida del mundo rural con tres generaciones bajo el mismo techo.
    Lo siento pero no veo su texto muy interesante.

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 09/05/20 13:12

      El homo automoviliscus (nosotros) es borde.

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 09/05/20 13:12

      El homo automoviliscus (nosotros) es borde.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 08/05/20 16:20

    Dice que la experiencia del covid 19 no va a cambiar nada. Para estar seguro de eso tendrîa que saber como van a reaccionar los miles de millones de ciudadanos de por el mundo. Y excepto si usted es Dios eso es completamente imposible.
    No me suele gustar demasiadoo las entrevistas de Zizek y la de ayer en La vanguardia me dejô a mitad como casi siempre, entre otras cosas decîa que ibamos a estar empujados hacia una suerte de comunismo. Aunque no soy forofo me gustô mâs el discurso de Zizek que el suyo...
    Durante la crisis del 29 se iba menos al cine pero sî que hubo un aumento de interes popular por la pelis de terror. Parece su modelo.
    Es decir que creo que lo dice no es muy juicioso en cuanto a pensamiento pero proponiendo un futuro sin esperanza sî que demuestra una buena sabiduria de la mercadotecnia. Su discurso es inutil pero sin embargo puede resultar idoneo para vender millones de salchichas desesperantes a ciudadanos desesperados.

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