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Y mientras tanto, la vida

  • Con este libro con pinceladas autobiográficas, Manuel Vilas presenta una novela sobre las búsquedas, el reconocimiento y el entendimiento
  • La novela comienza en el presente de un hombre a punto de cumplir 56 años. Su trabajo como escritor lo mantiene en continuo movimiento

Tati Jurado (El libro durmiente)
Publicada el 02/10/2020 a las 06:00

Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a contacta@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.
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El libro durmiente comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. El libro durmiente se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.

 
 

Alegría
Manuel Vilas
Planeta
Barcelona
2019

Hay escritores que profundizan en la condición humana y que, además, saben plasmar en el desarrollo interno de un personaje el desarrollo histórico de un país, de su pueblo. Manuel Vilas, en Alegría, lo lleva a cabo con tal dinámica que logra introducir al lector en ese bucle temporal; en el externo y, sobre todo, en el interno del protagonista.

El marco narrativo comprende el último cuarto del siglo XX y casi la totalidad de las dos primeras décadas del XXI en España. En ese período transcurre la vida de un personaje que convive con su pasado para intentar rescatar, extender, perpetuar la alegría del paraíso perdido. Desgrana las vivencias del ayer con el conocimiento que aporta el paso del tiempo: se descubre su significado cuando se puede fijar la atención en retrospectiva, cuando al mirar hacia atrás se reconoce lo que en su momento la cotidianidad eclipsaba.

La novela comienza en el presente de un hombre a punto de cumplir 56 años. Su trabajo como escritor lo mantiene en continuo movimiento. La promoción de su novela imposibilita el trazo de los contornos de un mapa que determine su residencia, su hogar, a la vez que favorece su sentido de no pertenencia. Ese libro, del que va hablando por diferentes puntos geográficos, trata de la vida de sus padres y a través de él, el escritor medió para que el hombre pudiera inmortalizar, de alguna forma, el esfuerzo, la dedicación, la historia y la esencia de los dos pilares de su vida.

Sus días transcurren en diferentes ciudades y países, las noches en hoteles. Apenas ve a sus hijos, cada uno ha hecho su vida, y su mujer tiene una agenda tan movida como la suya. Solo ante la presencia de sus padres, encuentra el espacio y el empuje para descender a su propio trastero; ante sus padres, fallecidos hace años, y ante el resultado de la partición, que él personifica y hasta le da voz, que le provocan la inseguridad, la tristeza de saber que lo que fue nunca vuelve y el instinto primario de buscar la alegría.

Con este libro con pinceladas autobiográficas, Manuel Vilas presenta una novela sobre las búsquedas, el reconocimiento y el entendimiento. Una historia en la que esa búsqueda no se limita al protagonista. La necesidad de entender de qué va la vida es fácilmente trasladable a varias generaciones que vivieron un cambio de siglo. Pero, asimismo, esta historia es una reivindicación a la alegría, a esos pequeños instantes que llenan de retratos luminosos la memoria para apuntalar que la alegría es más importante que la felicidad.

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