X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Los diablos azules

De la cosmicidad y la naturaleza. Y de sus errores

Publicada el 13/11/2020 a las 06:00

 

se desprendió el bronce / de las ramas inmóviles.
A.G.
 

 

Vi palomas temblar en el desván del frío y otras aves volando incesantes sobre el abismo. No había luz ni sol para las palomas, las aves no tenían donde posarse.

No es cierto; es alucinación y fábula poética. En certidumbre,

sólo la inmensidad existía.

La inmensidad cuajada en el silencio que precede a las grandes tormentas.

Si la verdadera fábula es otra, prosigo fiel a la verdadera fábula.

Escuché el gemido del sílice y el aullido del basalto; advertí la combustión del cuarzo y que el ónice abrasaba las selvas volcánicas.

Era otra vez la inmensidad; la inmensidad en llamas.

Todo sucedió en un instante sin límites. Todo se destruía para nacer, todo nacía

en un solo latido.

Cesó la gran pulsación; la inmensidad asumió la geometría del relámpago y decidió las cifras del vértigo y la elíptica planetaria.

Éste fue el día del número universal. Aún era fuego la púrpura de los últimos cimacios.

Sucesivamente,

la obsidiana quebró los hexágonos y calculó los ángulos de la luz. En este punto, sucedió otro instante.

El instante era el tiempo.

Pasaron millonarios los siglos; el oxígeno y el agua se crearon a sí mismos, penetraron la química del carbono y engendraron a los seres vivientes,

así existieron los animales, los vegetales, el amor, la procreación, los alimentos.

Los seres vivientes se reunían para vivir y practicar las grandes costumbres. La empatía y la igualdad estaban en ellos. Pacíficos,

consumían los bienes y los multiplicaban.

Pero hubo seres vivientes –hombres, precisamente– que descubrieron la soledad del individuo (hay autores que afirman que no fue un descubrimiento sino una insidiosa pandemia). Fuera lo que fuese, la soledad fue un error. El primer error de la naturaleza viviente.

Los solitarios no se reconocían en la vida de todos; se reconocían únicamente a sí mismos. Olvidaron las grandes costumbres y destruyeron la empatía universal. De este modo, aparecieron sobre la tierra la división, la pobreza, el genocidio.

La pobreza y el crimen alteraron la causa natural de la muerte, depreciaron el valor de la vida y anularon el equilibrio del bienestar y la propiedad. Así empezó sobre la tierra

la era de la depredación.

La depredación implicaba la usura de poder y de beneficio, y los depredadores crearon sistemas para acumular beneficio y poder. Los sistemas crearon a su vez estrategias que acrecentaban el genocidio y el hambre.

A los genocidas se les dijo héroes y los que multiplicaban el hambre se atribuyeron el gobierno absoluto, básicamente económico, de las comunidades. Unos y otros redactaron leyes que legitimaban la depredación y la propiedad de los bienes depredados.

Pasado algún tiempo, por conveniencias de gobierno y estéticas,

se creó la democracia.

La democracia —nadie sabe qué pueda ser la democracia; quizá sea un tejido invisible o un espíritu venéfico— maquillando los resultados del crimen, promulgando derechos antinaturales, 

se constituyó en garantía, autoridad y árbitro de la depredación,

normalizando, como es natural, el hambre, la explotación y el genocidio.

En resumen:

vista la fábula cósmica, puestos ya en la que es realidad y realización de la naturaleza; es decir, puestos honradamente en su valoración objetiva y en su historia cierta, esté escrita o no;

atendiendo también honradamente a que pueda ser necesario corregir la conducta histórica y escribir otras páginas,

se hace evidente

que el hombre, la soledad, el genocidio y la democracia

fueron determinantes de que, como dijo un poeta alucinado,

"brotase el bronce en las ramas inmóviles".*

______

*El escrito ut supra, con o sin los párrafos que aparecen en esta nota, es, lógica y necesariamente, una propuesta de lectura. El autor quiere ofrecerla especialmente a quienes tienen sus convicciones ancladas al valor de la Democracia. Con gratitud en principio por este anclaje, y en definitiva por su voluntad de ser sinceramente críticos con las realidades naturales e históricas. Incluidas, obviamente, las realidades democráticas.

Los poemas, y las escrituras que lo parecen, no suelen tener notas al pie ni en ninguna parte, pero ¿quién le quita el capricho al que los prepara? De hecho, alguna nota mía, muy parecida a ésta si no era la misma, ya ha estado con análoga función en los espacios generosos de infoLibre o tintaLibre. Llevo pues el capricho adelante incluso con puntos y aparte, que la nota podría ser larga, y espero que se me permitan otras licencias. Todo sea por aliviar el trabajo del lector y procurarle una mínima didáctica.

Los denuestos incluidos en mi escrito principal o en sus notas, si los hubiera, estarían dedicados a aspectos de la democracia formal; la que se entiende única y que, mejor o peor ajustada al modelo, se establece en un país. Se establece dejando como estaban las estructuras y formas de la realidad subsistencial (los status de la propiedad, la convivencia y la producción, el tratamiento de las necesidades). Así, dando todo esto y más por bueno, la democracia "funciona". "Funciona" como en España, albergando una dictadura económica. O como en USA, que también la alberga y que tardó un siglo en enterarse oficialmente (en la realidad no ha terminado aún de enterarse) de que su democracia, se fundó teniendo como fundamento la esclavitud de las personas de color y el exterminio o el confinamiento de las gentes autóctonas. España aún se retrasó otro cuarto de siglo por lo que toca a la esclavitud que instaló en el Caribe. Los denuestos serían para esa "democracia" que, si no los merece, será únicamente porque es ficticia.

He empezado a poner comillas a "democracia". Las seguiré poniendo para aliviar una estrechez expositiva. Trato de distinguir la democracia cierta, sin comillas, la que hay que definir y crear, de la "democracia" formal incierta, con sus comillas, que es la que, atravesando la que de dice Transición, llegó a España tras la Dictadura.

En la segunda mitad de mi hibridado ¿poema?, hay breves alusiones, figuradas protohistóricas, a esa democracia cierta: a la comunidad gobernándose y gestionándose a sí misma directa y solidariamente, como un órgano natural integrado (análogo a un órgano biologico), no mediante una organización profesional-política que actúa por representación. Aclaro ya que, plurales o únicos, no reconozco valor real, ni función positiva, ni oportunidad histórica a los partidos políticos, prototipos fósiles de la democracia incierta

Hablo del pueblo como es en origen aunque no lo sea siempre; hablo del uno con uno con uno sucesivos hasta el todos con todos, en comunidad de producción y de satisfacción de necesidades. Es la gran tribu endógena sin cerrojos; la asociación natural-racional gestionándose a sí misma con su propia articulación directiva. Es humano y natural que sea así y se sabe o se puede saber como hacerlo. La "democracia" formal incierta no es así y funciona impropiamente, lo que equivale a no funcionar o a funcionar reaccionariamente. En su turno histórico, esta "democracia" se quedó en política: no llegó a ser lo que su nombre dice.

Creo que no existe negación coherente de estas premisas; argumentar, pongamos, que "el sistema es el sistema y el sistema es como es". El sistema (liberalismo + capitalismo + "democracia") es como decidieron que fuera quienes moralmente no podían decidirlo; los que estaban en la realidad con voluntad depredadora. Previendo suspicacias, anoto que, con fórmula distinta pero equivalente, esto mismo ocurrió en China, por ejemplo.

La voluntad depredadora (un instinto evolucionado) hubo de aparecer en los humanos mediando zoonosis. El ¿sapiens? "recibió" el agente patógeno, como en una pandemia vírica, de especies depredadoras primarias. Esto ocurrió con perjuicio de lo que hoy entendemos por empatía natural. La empatía pudo ser el "miembro" más racional y activo del ser humano. Se debilitó morbosamente y se malograron las mejores posibilidades de la racionalidad. La conversión de un instinto en voluntad parece "antropología ficción". Opino que no lo es tratándose de homínidos. Los antropólogos y neurobiólogos tendrán, sea la que sea, mejor opinión que la mía.

He anotado la existencia de un sistema. Nada de lo que he dicho y diré (lo que alguien podrá decir con más documentación) cuenta con posibilidades efectivas sin una modificación profunda del sistema. Esta modificación tiene un nombre: Revolución. Pido un suplemento de paciencia. Esta nota no será legible si no la prolongo.

Una revolución cierta, en un país inciertamente "democratizado", como España, habrá de tener unos contenidos y finalidades y no tener otros. Los detallaré. Son hipótesis realistas pero creo que no alcanzaré a anotarlas todas. Agruparé primero las propuestas con expresión negativa –aunque su finalidad sea positiva. Después, las directamente positivas. Unas y otras están –estarían en la práctica– técnicamente articuladas entre sí.

Lo que haya de ideología en este texto –una ideología sin nombre– ya está anotado o sobrentendido. Añado una obviedad: no se trata de anarquismo ni de comunismo. Los párrafos siguientes son guías mínimas de realización.

La revolución (un movimiento ciudadano) NO sería violenta, sino progresiva y pacífica en todos sus aspectos. NO sería una revolución de clase. NO supondría eliminación inicial ni forzada de las "viejas" formas de gobierno y representación, que cesarían por sí mismas. NO habría presencia popular de electores ni elegibles en elecciones convocadaa por el "viejo" sistema. Aun tendiendo progresivamente a ello, NO habría anulación ni sustitución abruptas de la propiedad privada de bienes y medios de producción. NO repartiría beneficios derivados de producción-distribución (podrían existir márgenes de plusvalía para fondos de renovación de bienes y medios, y para cobertura de necesidades sociales y personales). NO existiría otra retribución que la del trabajo (podría darse remuneración de creaciones con especial importancia o mérito). La vivienda NO sería objeto de propiedad privada (sería cobertura natural-social-igualitaria y satisfacción –satisfacción en el entero valor semántico de la palabra– de la necesidad familiar). Las coberturas de salud, dependencia, residencia de ancianos, educación y cultura NO comportarían privatización ni lucro.

activaría la anulación progresiva del sistema capitalista productivo y comercial, mediante la abstención y la desviación orientadas del consumo y el mercado. Las medianas y pequeñas empresas, aun no siendo propiamente capitalismo, son análogas en su conducta económica, y se procuraría su incorporación al sistema productivo-comercial socializado. habrían de crearse un sistema productivo y un mercado social no lucrativos, sin descartar la coexistencia con un mercado primario de intercambio. La oferta de ambos mercados sería regulada, y el consumo orientado, a ser subsistencial (no elemental ni inferior). se crearían grandes y pequeñas redes cooperativas zonificadas de producción-transformación-distribución de bienes. se tendería a eliminar (mediante información, desvío y encarecimiento táctico) el consumismo tóxico, y se estimularía la reducción del consumismo en general, principalmente del automóvil, los combustibles, las redes viarias privilegiadas, los grandes desplazamientos y las velocidades nocivas. se crearían estrategias para frenar el crecimiento y descentralizar mercados, servicios y gestiones en las grandes ciudades, reduciendo así la masificación, la velocidad insana y la contaminación ambiental. se estimularía la repoblación productiva de espacios campesinos y agrarios. se practicarían estrategias para crear un flujo de creadores y trabajadores científicos y tecnológicos del sector privado al social. se promoverían equipos encargados de conducir y mantener el nuevo tejido productivo–distribuidor. se activaría un movimiento orientado a reducire la circulación del dinero efectivo. (El dinero ya no corresponde a "beneficios" ni a "capitales", sólo es un medio para la retribución del trabajo y para la dinámica comercial. se estimularía una tendencia a que el transporte, en todos sus niveles y con pocas excepciones, fuese trasporte público. se llevaría a cabo una anulación progresiva (no abrupta) de usos-legislaciones de herencia y transmisión lucrativa de bienes raíces, recursos y medios de producción. se produciría una desaparición progresiva de los valores financieros y de su dinámica (se daría paralela a la regresión del capitalismo). La banca sería un mecanismo (no lucrativo) de servicios.

Hago ahora anotaciones/comentarios de resumen que pretenden ser realistas.

Soy consciente del carácter general de las propuestas, pero también lo soy de que la realización pacífica y progresiva de los movimientos anotados haría insostenible, dentro de un plazo calculable, el sistema productivo y de mercado capitalista. En España y en cualquier país. Caerían también por sí mismos los mecanismos y los poderes públicos legislativos y de gobierno, con sus prolongaciones institucionales, es decir, los poderes que articulan la aplicación de la "democracia" formal. La sustitución de esto poderes sería con estructuras propias de un Gobierno directo, popular-social y técnico, diseñado para la cobertura de necesidades. Las claves ideologícas y prácticas del proyecto están precisamente en la sustitución de los derechos por las necesidades.

Es fácil ver en la Constitución Española (menos de una línea en cada uno de sus Artículos 33 y 38) la brevedad con que, sin restricción alguna, reconoce taxativamente el derecho a la propiedad privada y a la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Son dos normas mayores y dirimentes: deciden (sin mencionarlas) las estructuras de la Nación y las desigualdades objetivas del nivel de vida de las personas. Dicho de otro modo: definen y legitiman la riqueza y la pobreza.

La Constitución reconoce otros derechos a "todos los españoles". Entre ellos están (Artículos 35 y 47) el derecho al trabajo y el derecho a una vivienda digna. La literalidad de los reconocimientos es también taxativa y sin restricciones. Complementariamente, el Artículo 35 prevé un Estatuto de los trabajadores regulado por la Ley, y el 47 encomienda a "los poderes públicos" la efectividad de la decisión.

El literal de estos dos artículos parece correcto. Cabe observar alguna imprecisión en lo que concierne a la efectividad para "todos los españoles", pero esta imprecisión podría salvarse en el "Estatuto" y en la actuación de "los poderes públicos".

He visto el Estatuto de los trabajadores. Me basta el Artículo 1: su aplicación se limita a trabajadores que ya presten sus servicios. Y aquí surge la pregunta: ¿qué valor tiene el reconocimiento constitucional a "todos los españoles" del derecho a trabajar cuando uno de cada cinco españoles no tiene ni va a tener trabajo?

Para la vivienda, no he logrado más documentación que estadísticas de ocupación y desahucio. No obstante, está claro: no hay vivienda para los españoles que no puedan comprarla o pagar un alquiler elevado.

En realidad, sobra cualquier documentación. El reconocimiento de derechos que la Constitución hace para cobertura de las Necesidades subsistenciales de trabajo y vivienda, no es efectivo; no se cumple en los hechos: la Constitución y los poderes públicos no son causa suficiente para que sus propias afirmaciones se realicen.

Recapitulando: se advierte en la Constitución una diferencia de valor (no expresa, subyace implícita) entre el literal de los derechos aprobados de Propiedad Privada y Libertad de Empresa y los de Trabajo y Vivienda. Los primeros son universales; los segundos, sólo contingentes. No es sólo una diferencia: es una contradicción.

Desde la Necesidad, compruebo que la Nación soporta establecimientos injustos (faltos de razón o equidad, Vid. RAE) entre, al menos, los cuatro derechos mencionados. Pienso en conciencia que la circunstancia necesita una Revolución pacífica y progresiva, orientada a la fundación de una Democracia cierta, histórica y actualmente entendida y practicada; una Democracia acorde con la realidad existencial y convivencial. Con las necesidades.

Soy consciente de que mis notas están hechas en el plano de la teoría, lo que no impide su posible realismo, y sé también que existen los proyectos utópicos. Lo son con seguridad aquéllos que no se desean, no se estudian ni programan, no se abordan aun siendo posibles.

Sin otro valor que el que yo puedo darles, los NO y relacionados párrafos arriba, son difíciles pero posibles; mejoran los medios y fines de las revoluciones clásicas y suponen la adquisición progresiva de una cultura que comportará la presencia, también progresiva, de la empatía, que ha de realizarse en términos de voluntad, simpatía (simpatía, en el total valor semántico de la palabra) y conducta. Cabe llamar "Cultura de la pobreza" a este conjunto. Una pobreza sin carencias, digna y elegida, que recupera bienes y gozos extraviados en el consumismo y la incultura de la "democracia" incierta. Su realización estaría en una perspectiva de 10-20 años.

Dentro de esa cultura, será importante la restauración de la cultura de la palabra. La "democracia" incierta ha creado un lenguaje nocivo que perturba el conocimiento de la realidad. Piénsese en el volumen de opacidades y metáforas políticas, siglas, anglicismos y tecnicismos desviados, neologismos equívocos, abreviaturas y corrupciones coloquiales, más los SMS y Gifs WhatsApp, morbosamente impuestos por el consumismo. Los jóvenes soportan ya, clínicamente, una enfermedad pandémica de origen consumista En resumen: la democratización correcta de la convivencia comportará un saneamiento del lenguaje intoxicado. Una nota más hay que añadir a la cultura saneada: la normalización del deporte, en su doble calidad de ejercicio de vocación personal y espectáculo de consumo. Exigen tratamientos muy distintos.

Torno a la insistencia para destacar el núcleo y condición de todos mis argumentos. La base y la clave del movimiento revolucionario descrito consiste en provocar progresiva y pacíficamente la quiebra del sistema capitalista de producción y mercado, mediante la abstención-abolición del consumismo y la desviación-reorientación del consumo, sustituyéndolo progresivamente, articulando mecanismos sociales y técnicos para el gobierno y la cobertura de las Necesidades. Hago un ensayo de síntesis extremada: Si la "democracia" formal incluye una dictadura económica, la revolución ha de ser básicamente económica.

La cultura de una nueva realidad y la creación de otras estructuras y modos convivenciales parecen corresponderse con ese "no ser los mismos después del coronavirus", que se dice y se advierte como una necesidad existencial. Cabe empezar a pensar que si el mal es universal también han de serlo los bienes y recursos, y que, si no optamos por "no ser los mismos" del modo que digo o de otro parecido y mejor, hay que conocer y asumir, al menos, que los de siempre mueven ya estrategias para retornarnos a su normalidad.

Tengo un párrafo para cerrar. Puede ser una insistencia pero lo tengo. Atípico y realista o no, éste es un texto literario. Subjetivo y personal, su finalidad principal es la de ser leído. Otra cosa es que, éste y cualquiera otro texto, articule connotaciones, y motivaciones intelectuales y morales, relacionadas con la vida. Buena o mala, una propuesta literaria es un hecho más entre los que se dan en la vida; en nuestra difícil trama existencial.

Más contenidos sobre este tema




Lo más...
 
Opinión